jueves, 22 de febrero de 2018

momentazo #518: mi cuerpo, una carcasa

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Animal con parachoques (Pablo und Destruktion, 2012)
FOLK / ROCK
ALTERNATIVO / AUTOR

Un autor desbordado, con canciones llenas de emoción, algo hipertrofiadas, preñadas del blues oscuro de Nick Cave, se estrena tras su exilio berlinés y ofrece un disco de manual con un atractivo casi animal.




Pablo und Destruktion, ese es el alias explosivo de nuestro protagonista. Se comprende. Pablo García no queda igual para firmar una de las obras más descarnadas de los últimos tiempos, un disco con peso específico capaz de enganchar a melómanos de piel escamosa y alma retorcida. Una obra de sonoridades abyectas y letras pasionales que abren al amor en canal.

Una de las obras más descarnadas de los últimos tiempos, un disco con peso específico capaz de enganchar a melómanos de piel escamosa y alma retorcida

Un estreno, en definitiva, que pone en el mapa a un cantautor que se expresa con todo, que no se guarda nada, que ha aprendido mucho y, lo mejor de todo, tiene mucho que enseñar.

miércoles, 21 de febrero de 2018

momentazo #517: caos, dulce caos

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En la guía, en el listín (Derribos Arias, 1983)
 EXPERIMENTAL / ROCK
NEW WAVE / PUNK

Inclasificables. Como su líder, ese Poch dueño de una personalidad única que volcó en proyectos innombrables entre la lucidez y lo inenarrable.

No puedo decir que este disco me ponga de rodillas ni nada de eso, pero a la vez comprendo con claridad meridiana que sea una de las obras más reivindicables de nuestro pop

De todos ellos, quizás los más recordados sean estos Derribos Arias que sólo grabaron este disco largo. Esto junto a un EP y un par de singles fue la cosecha que nos dejaron. Una obra tan magra y escasa como referencial para el vanguardismo en este país. No es que crearan escuela. Pocos o nadie estaban dispuestos a seguir su senda, pero sí que fueron conocidos y en su modus operandi influyeron a todos aquellos que, como ellos, se aproximaron a la música en escorzo.


Con estos datos, esperar el colmo del gozo en este "En la guía, en el listín" es simplemente una quimera. Está mal grabado, la voz es un espasmo unas veces chillona y otras inaudible, y para colmo no hay ninguno de sus "himnos". Si es que podemos llamar así a éxitos semiocultos de la movida como "A flúor", "Branquias bajo el agua" o "Tupés en crecimiento". Tampoco es que importe mucho, porque desde lejos ya se aprecia que las canciones de este disco tienen mucho en común con esas otras y hay un buen grupo de ellas que tampoco es que sean más raras que las susodichas.




Por lo tanto, mi veredicto no está claro pero se orienta más bien hacia lo positivo. Una sensación que aumenta con las escuchas y la familiaridad con unos temas tan raros y sucios como encantadores. No puedo decir que este disco me ponga de rodillas ni nada de eso, pero a la vez comprendo con claridad meridiana que sea una de las obras más reivindicables de nuestro pop. El único disco de Derribos Arias sigue siendo tan incómodo como el primer día, o tal vez más en estos tiempos de reinado de lo convencional. Sirve por tanto para recordarnos lo modernos que éramos en este país y, ay, lo grises y mojigatos que nos hemos vuelto. O que nos han vuelto, decidan ustedes.

lunes, 19 de febrero de 2018

momentazo #516: arrojado a las llamas

In Utero (Nirvana, 1993)
ROCK
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Los momentos terminales de Cobain se tradujeron en agonía eléctrica, baterías apocalípticas y letras amargas hasta la extenuación. Su disco más duro y oscuro aun conservando y ampliando la brisa melódica que inaugurara Nevermind. Su última referencia antes de la tragedia es un testamento desolador, doloroso en su abrasión y muy difícil de continuar. Un callejón sin salida.


Todo en "In Utero" duele y escuece. Desde el sonido, un manto corrosivo y brutal cortesía de Steve Albini, hasta las confesiones de Cobain en unas letras que son auténticos adelantos de su inminente final. Tanta desesperación, tanta angustia y tanta rabia nos hacen preguntarnos cómo pudimos no darnos cuenta. Este disco es un grito de auxilio al que nadie prestó atención y en toda su crudeza se ha convertido en una obra de arte tan sincera y arrebatada que no deja posibilidad de reacción.

Su última referencia antes de la tragedia es un testamento desolador, doloroso en su abrasión y muy difícil de continuar. Un callejón sin salida.

Cobain y los suyos doblaron la apuesta aquí en una huída hacia delante que no les dejaba mucho espacio para la reinvención. Aquí se vaciaron, sobre todo Kurt, para tratar de igualar lo conseguido con ese glorioso "Nevermind", y si bien eso era casi imposible, de alguna forma lo lograron. Con una obra hecha de tripas y hueso, de cumpleaños necrológicos, alientos de bebé que cortan como el cabello de un ángel y de síndromes de Tourette para los que no valen las disculpas. Viólame, soy un tonto y todo es culpa mía, dice Kurt en un epitafio escrito a fuego sobre la lápida de toda una generación.



domingo, 18 de febrero de 2018

jurado popular #77: hecho para amar la magia

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Five Leaves Left (Nick Drake, 1969)

"Nick Drake es una de las figuras más importantes que ha dado la música popular. Un maestro de la composición y un genio de la guitarra acústica. Aquí, en su primer disco, ya demostró de lo que era capaz. Para mí es el mejor de los tres que grabó. Y no sé si es por su melancolía, por esa voz tan educada como emocionante, o por todo lo que he dicho antes. Lo único que sé es que "'Cello Song" o "Day Is Done" son dos de las cosas más bonitas de esta vida. Y poder hacer algo que supere a barbaridades como "River Man", "Three Hours" o "Saturday Song" ya me parece inalcanzable para cualquiera. 10" (La Ranra)









"Posiblemente muchos de mis cantautores favoritos han bebido de este hombre. Sin ir mas lejos esa Cello Song me recuerda un poquitito a ese arpegio imposible que Nacho Vegas se sacaba en "8 y medio", o la melancolía que proyecta la voz de la cual no se encuentra nada lejos Damien Rice. Un buen disco, una barbaridad con la acústica. Admiro muchísimo a quien puede ponerse solo al frente de la guitarra y no necesitar nada más para la música. Lo que si que me ha saturado un poco es el exceso de fingerpicking a la acústica, a veces he echado en falta un poco de crudeza. Un disco que parece simple pero que tiene mucho artificio escondido. Para mí un 8/10." (Barbanegra)







"Su voz es opaca, su guitarra hábil y disonante, los arreglos instrumentales a ratos exóticos, a ratos solemnes. Nick Drake expone sus reflexiones acerca de los caminos de la vida, su incertidumbre respecto a cómo ser un humano en el mundo, sus pensamientos hacia las mujeres, sus sueños de volar a un mundo diferente. La música es fresca y al mismo tiempo ancestral. "Day is Done" "Cello Song", entre otras, son auténticas maravillas. Un gran disco y eso que fue su debut. 9/10" (Mr Noise)

la interzona #164: matamoscas

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Incesticide (Nirvana, 1992)
 ROCK
ALTERNATIVO / PUNK - grunge

Material de relleno de diversa procedencia pensado para aprovechar el tirón comercial de su bombástico "Nevermind" (1991). Descartes, caras B, sesiones en la BBC y demos preparadas para saciar al fan más ansioso.

En suma, este recopilatorio se acaba haciendo un hueco en el canon de la banda y es la mejor muestra del eclecticismo de Kurt Cobain

No diré que "Incesticide" me conquistara desde el principio. Tenía varios defectos de esos que me cuesta perdonar, su apresuramiento y su falta de coherencia a la cabeza. También detalles que, aunque interesantes, me resultaban chocantes. Y es que en buena parte del metraje, los de Kurt Cobain sonaban demasiado a punk 77, ese que podemos identificar con luminarias como los Sex Pistols, los Buzzcocks o The Clash. Todas bandas maravillosas y todas del gusto de Kurt, pero que no suenan para nada a "Nevermind". Y eso era casi lo único que conocíamos de Nirvana en ese momento. Ahora entiendo que, más que molesto, esto resulta bastante revelador.




En suma, este recopilatorio se acaba haciendo un hueco en el canon de la banda y es la mejor muestra del eclecticismo del grupo y de Cobain en concreto. Una mezcla del punk más ortodoxo y a piñón y ese nuevo grunge que identificamos claramente en temas como "Dive", "Big Long Now" o "Aneurysm", auténticos himnos profundos y densos erigidos sobre el patrón impío de Melvins, Black Sabbath y The Stooges. No es la biblia, pero con todos sus peros y redundancias acaba triunfando a su manera aferrado a su tremenda intensidad.

sábado, 17 de febrero de 2018

la interzona #163: pecados beniales


'In the Dark (81-06)': B-Sides & Rarities (Depeche Mode, 2006)
 ELECTRÓNICA / POP
TECNOPOP

Box-set digital que recopila lo esencial de las caras B del grupo desde 1981 a 2006. En realidad también hay alguna cara A o canción incluida en alguna banda sonora, pero lo que todas sí que tienen en común es que no aparecen en sus LPs oficiales.




Por tanto, la colección, además de enciclopédica, es bastante jugosa. Más a priori que en la realidad, seamos sinceros. Y es que tanto material que por definición no es de primera es capaz de empachar a cualquiera que no tenga a los de Basildon en su santoral. Lo que no quita que tenga un par de cosas interesantes, como no podía ser de otra forma. Es lo que pasa cuando recorres la trayectoria de una banda esencial en el canon occidental desde su lado más privado y oscuro. Que no es oro y que poco o nada reluce, pero sí que hay algo de plata. Para empezar en la revelación que supone identificar claramente las diferentes etapas del grupo en estos conatos de canción.


En el primer volumen podremos refocilarnos en ese pop saltarín y despreocupado de sus inicios. Con menos brillo y más de un momento experimental, pero con la misma euforia. El cambio surge antes de acabar, con un par de piezas de la época del oscuro "Black Celebration" (1986).

Tanto material que por definición no es de primera es capaz de empachar a cualquiera que no tenga a los de Basildon en su santoral

Y así empieza el segundo volumen. Con los estertores de ese disco para dar paso a la etapa gloriosa de la banda. "Music for the Masses" (1987) y "Violator" (1990) se comen por sí solos esta rodaja en una demostración de la incontinencia y, hay que admitirlo, el saber hacer que desbordó lo que ofrecieron en esos dos discos capitales. El tecno irredento de sus inicios se transforma aquí en los primeros conatos rockeros, escarceos con la música clásica y con el baile más hedonista.


Aun así, todo eso no es tan sorprendente. No como el volumen 3, que empieza con la explosividad de "Songs of Faith & Devotion) (1993) y, ya sin Alan Wilder, nos sumerge en la (pen)última etapa del combo. La menos interesante a todas luces. De ahí que sorprenda un poco el buen nivel de unos descartes que si no superan a sus primos incluidos en los LPs, sí que hacen que peguemos la oreja intrigados por ese aire experimental que da con más de un hallazgo interesante y, cómo no, con los pestiños de rigor.


En resumen, una pieza ni sagrada ni sacrílega dentro del devocionario de Depeche Mode. Se requiere al menos ser un iniciado en sus oscuros placeres, aunque ni siéndolo se puede exigir la obligación de dejarse llevar por la mácula de estos pecadillos del tres al cuarto. No deja de ser interesante.