viernes, 22 de septiembre de 2017

momentazo #454: espacio partido por tiempo

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Unidad de desplazamiento (Los Planetas, 2000)
POP
ALTERNATIVO - pop galáctico

Después de la enormidad de "Una semana en el motor de un autobús" (1998) tocaba escapar a su influjo. Para ello Los Planetas arman un disco de pop espacial en el que Banin ya es miembro de pleno derecho. Se nota. En la atmósfera de psicodelia turbia que emana de los teclados, en la densidad de unas composiciones que fusionan el pop más inmediato con las telarañas eléctricas de Spacemen 3. El resultado es una huída hacia delante, con el hiperimpulsor a tope, hacia galaxias lejanas.

Un disco de pop espacial en el que Banin ya es miembro de pleno derecho. El resultado es una huída hacia delante, con el hiperimpulsor a tope, hacia galaxias lejanas

La introducción ya marca distancias con lo anterior. Un tema instrumental, cosa novedosa, que introduce el primer punto fuerte del disco, una "Santos que yo te pinté" que, con su apasionado ritmo machacón, se erige en clásico desde el segundo cero. "Maniobra de evasión" nos sigue dejando maravillados con su gancho melódico y su cadencia insistente y adhesiva. Después de unos cuantos temas más o menos efectivos pero faltos de la gracia de estos dos, llega otro de los momentos fuertes: "Que no sea Kang, por favor", con su imaginería de cómic y su extraordinaria melodía marca de la casa. Un aperitivo para esa espectacular "Un buen día", uno de los mejores temas del grupo, una canción enredada en esa pereza y esos disfrutes sencillos que tan bien narra J. Esa pura sencillez tan difícil de destilar y que acaba atravesándote el alma.




Todo esto puede sonar exagerado y quizás habría que matizarlo. "Unidad de desplazamiento" no es sólo este puñado de hitos que he mencionado. También está hecho de materiales no tan nobles, de medianías y de canciones resultonas pero no matadoras. No deja de ser un trabajo irregular y un pelín largo, pero tampoco hay que ser injusto e ignorar sus muchas virtudes. Aun planteando más de una duda, la difícil continuación a su obra maestra, es un gran disco, una obra muy pensada y elaborada. Y poco espontánea, lo sé. No se puede tener todo, pero con el tiempo veo claro que estamos ante el último gran disco de Los Planetas hasta "La leyenda del espacio" (2007). Aquí sigue habiendo nivel.

trick or trick? #90: cabeza alta y a ver qué pasa

Demolition (Ryan Adams, 2002)

Resultado de imagen de ryan demolitionFOLK / ROCK
ALTERNATIVO / COUNTRY - impostura



Irregular e inconsistente. Da el pego en "Nuclear", "Hallelujah", "Dear Chicago"… y nos reconciliamos con él tras la estupenda "Chin Up, Cheer Up". El resto es un vagar sin rumbo entre la vulgaridad y el paroxismo. Es lo que tiene jugar a ser Pixies y Gram Parsons: que al final no engañas a (casi) nadie.



miércoles, 20 de septiembre de 2017

tótem 104: toxicosmos

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Álbum: Una semana en el motor de un autobús
Artista: Los Planetas 
Año: 1998
Productor: Kurt Ralske
Sello: RCA - BMG

1. Segundo premio
2. Desaparecer
3. La playa
4. Parte de lo que me debes
5. Un mundo de gente incompleta
6. Ciencia ficción
7. Montañas de basura
8. Cumpleaños total
9. Laboratorio mágico
10. Toxicosmos
11. Línea 1
12. La copa de Europa

ROCK
ALTERNATIVO - pop galáctico

Un año después de "OK Computer" (Radiohead, 1997), Los Planetas rompen la baraja con un disco que se mira en la grandeza de ese. Un disco que, como el reseñado, habla de toxicidad y desgarro. Transmuta la crítica a una sociedad deshumanizada por su idolatría tecnológica para hablarnos de otra deshumanización: la de las relaciones, en realidad lo que siempre había tratado J en sus canciones, nada nuevo. El desgarro, el rencor, la venganza, el arrepentimiento y la evasión que proporcionan las drogas. No parecen tener mucho que ver, pero yo siempre he visto un paralelismo entre estas dos obras. Quizás por su coincidencia temporal, quizás por su grandeza.

Su secreto es la conjunción de un puñado de detalles, su sonido, sus melodías, sus historias tan cercanas, tan vívidas, tan certeras. Este disco te toca en la linea de flotación y te hunde sin remedio

El caso es que en su tercer disco Los Planetas tocan el cielo. Con la incorporación, ahora sí, definitiva de Eric Jiménez a la batería y la colaboración de Banin a los teclados, llevaron su sonido a una nueva dimensión. Empaque y dureza rítmica mezclada con la evanescencia de unos sintetizadores que envuelven algunas canciones en ruidos de otra galaxia, se iban a convertir a partir de este disco en uno de los sellos más característicos de la banda. Lo demás sigue ahí, aunque amplificado. La desgana al cantar de J, su poética cercana y críptica a la vez, y la heterodoxia mágica de Florent a las guitarras. Lo sé, uno de los guitarristas de nuestra vida.




Sería demasiado fácil explicar la hondura de este disco con esos elementos. No, su secreto no está tan a la vista. Es todo, la conjunción de un puñado de detalles, su sonido, sus melodías, sus historias tan cercanas, tan vívidas, tan certeras. Este disco te toca en la linea de flotación y te hunde sin remedio. En toda su insustancialidad acaba revelándose serio, grave, hondo, inabarcable. "Una semana en el motor de un autobús" es un ajuste de cuentas. Con el pasado, con el amor y con todo lo que estaba por venir. Se puede intentar fiscalizarlo, sí, han pasado muchos años ya, pero es inútil. Lo era cuando salió, lo es hoy y lo será siempre. Guardianes de la moral y el buen gusto, uno de los mejores discos en castellano de la historia. Hala, a rasgarse las vestiduras.

Curiosidades

- "Segundo premio" es una de las canciones señeras del disco. Canción de amor despechado con la humillación por bandera también carga con la leyenda de que se refiere a un concurso de maquetas de una prestigiosa publicación en el que quedaron segundos.

- El disco se cierra con "La copa de Europa", el reverso de su apertura, el primer premio y la felicidad absoluta, un concepto que difícilmente casa con lo taciturno de la propuesta planetaria.


- "Se trata no sólo del disco más importante publicado por un grupo nacido del indie, sino también uno de los mejores trabajos de pop en castellano desde que el pop en castellano existe" (Jesús Llorente)

momentazo #453: sugerente anomalía

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Los Pekenikes (Los Pekenikes, 1966)
POP
INSTRUMENTAL - sonido torrelaguna
 
Este disco se lo escamoteé a mi padre. Era de lo poco medio interesante en una colección con poca chicha, con tendencia a lo meloso y lo insustancial. Un par de discos del Cabrero, este y alguna recopilación de flamenco es lo poco que encuentro salvable entre la tuna, Julio Iglesias y lo que más o menos se llevaba en este país en los años 70, que es básicamente la época en la que mi padre amasó su coqueta colección.

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Resulta que el estreno de Los Pekenikes es un disco mítico entre los entendidos, algo que hasta hace poco me extrañaba sobremanera. No, no puedo decir que haya apreciado las delicias de este remedo de The Shadows a la primera. Con las escuchas y después de dejarlo reposar un tiempo me llegó al fin. Y lo hizo como un flash, como una epifanía. De repente, no sé porqué, me di cuenta de que la melodía de "Hilo de seda" y sus arreglos no eran ninguna tontería. Ahí los tenía, flotando en el aire, creando una atmósfera elegante y sugerente.




A partir de ahí empecé a disfrutar el disco y empecé a reconocer que la comparación con los Shadows no es para nada justa. De alguna forma Los Pekenikes tienen un sonido propio y, perdonen el atrevimiento, yo diría que bastante más excitante que el de los sosainas londinenses. Tal vez sería más atinado compararlos con los geniales Booker T. & the MG's.

A partir de ahí empecé a reconocer que la comparación con los Shadows no es justa. De alguna forma Los Pekenikes tienen un sonido propio y yo diría que bastante más excitante que el de los sosainas londinenses

Otra cosa es que esto no sea lo mío, un lastre personal que hace que no pueda elevar el disco a los altares. Y es que a pesar de su calidad, más que palpable, no deja de sonarme mojigato y hasta un pelín rancio. Sé que es algo injusto, pero es así, no puedo disfrutar de Los Pekenikes a tumba abierta. Mi pecado y mi penitencia.

lunes, 18 de septiembre de 2017

la interzona #140: el chico de oro



Gold (Ryan Adams, 2001)
FOLK / ROCK
ALTERNATIVO / COUNTRY

En este segundo intento en solitario Adams se encomienda a la Santísima Trinidad que forman Bob Dylan, Van Morrison y Bruce Springsteen, y lo hace de una forma totalmente abierta, sin tapujos. Sobre todo en los primeros minutos, esos que derrochan efectividad pero se quedan un poco cojos de personalidad.




Son una buena introducción pero no lo mejor de un disco del que habría que destacar la sugerente "La Cienega Just Smiled", la castiza "Rescue Blues", la linda "When the Stars Go Blue" y el gospel-rock inflamado de la apoteósica "Nobody Girl". Esta última con todos los peros del mundo, ya que aunque de una contundencia emocional fuera de toda duda, transita el abarrotado sendero que tan bien había explorado Primal Scream. Nada nuevo bajo el sol.

Vamos que con estos ingredientes la ensaladilla queda resultona, aunque parece que el ex-Whiskeytown haya olvidado añadirle el toque secreto. Quizás tan sólo aligerarla un poco

 Por supuesto no es que sea oro todo lo que reluce aquí. Especialmente flagrante es el caso de "Enemy Fire", un mazacote post-grunge de cuidado. La stoniana "Gonna Make You Love Me" se podría calificar de graciosa, y "Touch, Feel & Lose" podría valer si no fuera por ese toque Prince descafeinado. Acaban molestando más que otra cosa, como un tramo final absolutamente irrelevante que merecería ser amputado sin piedad.


Vamos que con estos ingredientes la ensaladilla queda resultona, aunque parece que el ex-Whiskeytown haya olvidado añadirle el toque secreto. Quizás tan sólo aligerarla un poco. Al final lo sencillo y lo ligero acaba triunfando en el menú. Sin tantos aspavientos.

momentazo #452: recoge mis pedazos

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Heartbreaker (Ryan Adams, 2000)
FOLK / ROCK
ALTERNATIVO / COUNTRY
Aquí sí que visita la grandeza con cierta asiduidad. Y eso a pesar de que tira de clásicos cosa mala. Será que su malditismo impostado aquí está muy diluido aún… Y por eso nos lo creemos

La carrera de Ryan Adams no se puede considerar un hito coreado unánimemente por crítica y público. Sus motivos habrá, no hay duda, pero con este disco es normal que el chico levantara expectación ante un futuro que se preveía galáctico. Dejando de lado la broma privada de la introducción - que ¡maldita la gracia que hace! - el primer tema es cuando menos intrigante. En el sentido del "hallazgo" de comenzar una canción como el Dylan eléctrico y acabarla como el Young acústico. De acuerdo, parece más un ejercicio de estilo, o un "mira-de-lo-que-soy-capaz". Sí, las dudas siguen sujetando esa ceja arqueada pero la sospecha queda volatilizada ante un grupo de grandes canciones que merecen muchas escuchas: "My Winding Wheel", "AMY", "Oh My Sweet Carolina", "Come Pick Me Up" y "In My Time of Need" son maravillosas y tal vez insuperables para el "genio" de Jacksonville. Aquí sí que visita la grandeza con cierta asiduidad. Y eso a pesar de que tira de clásicos cosa mala. Será que su malditismo impostado aquí está muy diluido aún… Y por eso nos creemos eso de:

 

"Come pick me up
Take me out
Fuck me up
Steal my records
Screw all my friends
They're all full of shit
With a smile on your face
And then do it again
I wish you would"



Porque nos conviene…


domingo, 17 de septiembre de 2017

jurado popular #55: nacidos para el baile

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The Far Field (Future Islands, 2017)

"Segundo disco para mí de este grupo que me recuerda a los grupos pop de sintetizador como New Order o Blondie. Creo que sería su cuarto o quinto disco. Se presentan con una sólida propuesta basada en unas melodías incontestables bien elaboradas cargadas de fuerza en base a la profunda interpretación de su cantante, la línea de bajo es brutal, aplastante, una maravilla sencilla pero cargada de buen gusto, canciones como black star, through the roses, walking on her side, ran o shadow y la última del disco, black rose cierra un repertorio casi perfecto. Mantienen la línea de su anterior disco, toda una revelación para mí. 7,5/10" (Mr Noise)



"Un grupo con personalidad. Me encanta su estilo, esa música que yo llamo peliculera, con mucha atmósfera y mucha elegancia. Un estilo que derrocha pasión y drama, pero que no llega a lo llorón. Como digo, algo que me encanta. Aún así, el disco no es redondo, me parece que peca de derivativo y acaba siendo un pelín monótono. Esas son sus faltas. Por lo demás, y me temo que no me he expresado con claridad, me parece un muy buen disco. Seguramente no el mejor de esta banda. Habrá que comprobarlo porque nadie que meta bajos tipo The Cure / New Order me ha molestado jamás.

¿Una canción? "Through the Roses". 7/10" (La Ranra)