lunes, 16 de octubre de 2017

momentazo #468: southern comfort


(pronounced 'leh-'nérd 'skin-'nérd) (Lynyrd Synkyrd, 1973)

ROCK
ROCK & ROLL - rock sureño
 
Lynyrd Skynyrd es al sur lo que los cocodrilos a los pantanos de Florida, esto es, una asociación indisoluble entre la realidad y lo legendario. Lynyrd Skynyrd lleva el sur tatuado con sangre, es parte de su ADN y eso queda claro en cada portada, cada camiseta, cada letra y cada solo encabritado. Es algo que los define y de lo que se sienten más que orgullosos. Un orgullo y una cruz. El terruño y la autenticidad siempre guardan un olor fuerte a paleto, a cerril y a racismo. Las banderas confederadas de las que se visten nunca han ayudado a desterrar todos estos tópicos a los que se han abonado sin dudar.

Lynyrd Skynyrd lleva el sur tatuado con sangre, es parte de su ADN y eso queda claro en cada portada, cada camiseta, cada letra y cada solo encabritado. Es algo que los define y de lo que se sienten más que orgullosos. Un orgullo y una cruz
 
Unos tópicos que no deberían impedirnos ver más allá porque la realidad es que el debut de la banda es un disco de quilates, uno de esos clásicos inexcusables para cualquiera con un mínimo interés por el rock más intenso, ese que bebe de las raíces más profundas. En este caso podremos encontrar mucho country en el fondo de armario de los de Florida, gospel y algo de boogie de bareto, pero todo tocado con la energía atómica del mejor rock. El grupo contaba con tres guitarras, una barbaridad que hace de cosas como "Free Bird" una hecatombe eléctrica inédita e insuperable. El solo que se empieza a desgranar a mitad de canción y que la intenta llevar al infinito es uno de los momentos más impactantes de la historia del rock.




Aun así, hay mucho más en el disco que "Free Bird". Para empezar, se abre con el riff sincopado y pegajoso de la genial "I Ain't the One", también está esa maravilla country-rock que es "Tuesday's Gone", y no podemos olvidar el medio tiempo inflamado de "Simple Man". Todos son clásicos por derecho y son los que dan enjundia a un disco fantástico que se erige en lo mejor que hiciera el grupo. Luego vendrían sus famosos enfrentamientos con Neil Young en los que una canción de uno era contestada por otra de los otros, pero eso es otra historia. Por supuesto no me gustaría que me hicieran elegir entre los Lynyrd y el canadiense. Los sureños tendrían todas las de perder. Por ello me alegro que tal extremo no sea necesario y pueda seguir disfrutando de este fogonazo de inspiración cuyo título me niego a reproducir.

domingo, 15 de octubre de 2017

jurado popular #59: el rey de la chatarra

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Rain Dogs (Tom Waits, 1985)

"Tom Waits empezó dedicándose a hacer discos de jazz más o menos ortodoxo donde aplicaba su lírica poética, nocturna y maldita dedicado a cantar las alabanzas de la noche y su fauna. Con eso podría haber vivido toda la vida, era el mejor, pero como es tan grande no le valió y a mitad de los 80 tuvo que reinventarse en una especie de "cantautor dislocado", un amante de la chatarra y los ladridos, un perro de la lluvia. Así de marciano es y suena este discazo donde todo es digno de ser aporreado y berreado, un destrozo que no tapa, por muchas capas que le eche, el corazón jazz, rock y cabaretero de unas tonadas que parecen sacadas de la América profunda o de la misma estepa rusa. Acojonantemente bello y por supuesto difícil. 9/10" (La Ranra)





"Tengo mis sensaciones encontradas con este. No me ha vuelto loco como para escucharlo en modo poseso, pero sí que me ha dejado un cierto regustillo a disco único y experimental. No sería capaz de encasillar el disco en ningún estilo concreto, suena visceral, sucio, urbano, trash y en parte oscuro. Creo que es de esos discos que no enamoran al primer golpe pero que vas descubriendo poco a poco. 8/10. Claaaap hands." (Barbanegra)



"Posiblemente sea su mejor disco, ya que en él se compila toda su música. Estamos ante un artista que no cabe en una sola definición, su música nos recuerda al blues más primigenio, música circense, o al folk más americano cercano a Bruce Springsteen, o incluso Bob Dylan, pero va más allá, no se trata de un disco de una sola escucha sino de varias. Tienes que dejar que el disco te empape para notar su grandeza. Es una de esas joyas que como los buenos vinos se saborean poco a poco, clap hands, time(genial), 9th and hennipin, blind Love, por decir algunas, hacen de este disco uno de los mejores que he escuchado, a pesar de que, como digo, no es de fácil acceso, pero si una vez entra en ti nunca te suelta. Una joya, 9/10." (Mr Noise)




momentazo #467: hansa an der mauer

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"Heroes" (David Bowie, 1977)

ELECTRÓNICA / EXPERIMENTAL / ROCK
AMBIENT / AUTOR - art krautrock

La continuación al magistral "Low" tiene que compararse inevitablemente con él. Una comparación que no mina las virtudes ni la individualidad de una obra con la suficiente personalidad para situarse en ese círculo cerrado y exclusivo de las obras maestras de David Bowie. Y es que la segunda entrega de la trilogía berlinesa puede considerarse el volumen más perfecto y mejor acabado de su etapa en la capital alemana.


El disco fue el único de los tres en ser grabado íntegramente en Berlín, en el mítico estudio Hansa, tan sólo a unos cientos de metros del muro. La tensión del paisaje queda atrapada en su sonido, que vuelve a jugar con el ambient, con Brian Eno metiendo la mano a base de bien. Las influencias y los tributos están más que patentes en el disco, cuyo título es una reverencia a la canción "Hero" de Neu!, "V-2 Schneider" homenajea a Florian Schneider de Kraftwerk, y la portada se inspira en una obra de Erich Heckel, miembro del grupo pictórico conocido como Die Brücke. Por todo esto, se puede considerar a este "Heroes" como el disco más genuinamente alemán de la trilogía mencionada.

La segunda entrega de la trilogía berlinesa puede considerarse el volumen más perfecto y mejor acabado de su etapa en la capital alemana. Disco y ciudad son entes inseparables cada vez que tratamos con "Heroes". El disco no se entiende sin la urbe

Si lo comparamos con "Low", esta continuación sale airosa en numerosos detalles. El más destacado podría ser la canción titular que, cabalgando esa mítica guitarra de Robert Fripp, se convierte en lo más redondo, icónico y perdurable que grabara Bowie en tierras teutonas. Uno de sus temas más míticos y reconocibles convivivendo con esos experimentos cercanos al krautrock que mutan en un ambient sin disimulos en la segunda cara.


Sí, como en "Low", pero muy diferente. "V-2 Schneider" empieza juguetona, "Sense of Doubt" hereda la gélida amenaza del disco anterior, pero es en "Moss Garden" donde algo hace click con su atmósfera oriental para añadir un exotismo que es el que le da el toque único a uno de los discos más queridos del londinense. Un exotismo frío y afilado que hincha las velas de "Neuköln" y "The Secret Life of Arabia", dos de los secretos mejor guardados de "Heroes" y dos de sus piezas más destacadas.




La relación de este disco con Berlín fue definitiva, creo que ha quedado claro. Disco y ciudad son entes inseparables cada vez que tratamos con "Heroes". El disco no se entiende sin la urbe. Queda claro en ese ejercicio nostálgico que sería "The Next Day" (2013). Su duodécimo disco fue el culmen de una época antológica y febril para Bowie y así ha quedado reflejado en grafitis, posters, libros, fotos y herederos de un sonido imposible de imitar y, a la vez, imposible de esquivar. Como curiosidad ahí quedan esos berlineses Wir Sind Helden (We Are Heroes) que, aunque de estilo mucho más pop, quisieron rendir homenaje al genio con su nombre. Sólo un pequeño ejemplo de lo ilimitado del alcance del camaleón y de esta obra en concreto.

sábado, 14 de octubre de 2017

momentazo #466: le blanc et le noir

 
La différence (Salif Keita, 2009)
ÉTNICA
ÉTNICA - mandé

La tercera página del tríptico que Salif Keita inaugurara con "Moffou" (2002) tiene título en francés, pero no hay que temer ningún paso atrás en el baño de pureza que el artista iniciara con la obra mencionada. Si "Moffou" fue el origen, el manantial y "M'Bemba" (2005) un perfeccionamiento de las formas con el ritmo al galope, este "La Différence" es una nueva inmersión con el apoyo inefable de unas cuerdas de fantasía que lo mismo generan tensión que arriman los temas al norte de África.

"La Différence" es una nueva inmersión con el apoyo inefable de unas cuerdas de fantasía que lo mismo generan tensión que arriman los temas al norte de África

Keita sigue abonado a la calidad. No en vano ha tenido cuatro años para pensar y repensar las composiciones que iban a dar continuación a su exitoso disco anterior. Este disco podría considerarse más meditativo, algo así como la continuación que "Moffou" nunca tuvo en realidad. A diferencia de ese, este me parece un poco más expresivo. No sorprende pero calienta más, está menos ensimismado que el otro. También cuenta con dosis de música playera como "Ekolo d'amour", pero el tono general es de una hondura grave y seria como mandan los cánones del cante jondo de Malí. Así lo atestiguan pepinazos como "La différence", "Gaffou", "Folon" o ese íntimo y casi privado "Papa", una canción que da cosica, la verdad. Un pelín melindrosa para cerrar un disco valiente y poderoso.


viernes, 13 de octubre de 2017

momentazo #465: sus pasos en la gravilla

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Car Wheels on a Gravel Road (Lucinda Williams, 1998)

FOLK
ALTERNATIVO / COUNTRY
 
Lucinda Williams la lió a base de bien con su quinto álbum. Se llevó un Grammy, fue nominada a mejor vocalista femenina del año, alcanzó por primera vez el disco de oro por sus ventas y el disco fue considerado el mejor del año para The Village Voice. Un aluvión de parabienes que apenas pueden hacer justicia a la obra cumbre de la Williams. Este fue el punto en el que todo iba a cambiar para la cantautora. A partir de aquí le esperaba el estrellato en esto del country alternativo, donde aún hoy sigue siendo el faro donde se miran todos los que quieren hacer del country algo respetable, poético, profundo y a la vez sonar relevante, actual y con el filo inimitable de esa voz imposible de tasar. Sí, Lucinda Williams es muy especial y en gran parte lo es por este "Car Wheels on a Gravel Road".
 




Si el álbum merece todos esos halagos y alguno más se debe a su solidez y a su falta de mácula. La nómina de músicos que colaboran para que esta nave llegue a puerto es espectacular. No voy a ir de enterado, a la mayoría no los conozco, aunque los disfruto con deleite, pero simplemente con mencionar a Steve Earle, Charlie Sexton, Emmylou Harris o al intachable Roy Bittan a los teclados, creo que sobran las palabras. Seguro que algo han tenido que ver en que esto sea la maravilla que es, aunque lo fundamental está, no lo olvidemos, en la pluma, los dedos y la garganta de Lucinda, responsable última de que esto sea country moderno basado en lo más tradicional y auténtico, sin florituras ni equilibrismos innecesarios, y con un toque soul que lo envuelve todo para la eternidad.


Lo fundamental está en la pluma, los dedos y la garganta de Lucinda, responsable última de que esto sea country moderno basado en lo más tradicional y auténtico, sin florituras ni equilibrismos innecesarios, y con un toque soul que lo envuelve todo para la eternidad
 
Después de esta obra las cosas se tenían que poner difíciles por narices. "Essence" (2001) mantuvo el tipo más que bien y siempre ha habido por ahí algún que otro golpe de genio, pero el absolutismo con el que nos sobrecoge en este álbum, eso no ha vuelto a repetirse. ¿Y quién puede culparla por ello? Este disco es muy grande, demasiado. Su santo grial y su fardo más pesado, su momento de gloria. A disfrutarlo.

momentazo #464: hijos pródigos



Lucas 15 (Lucas 15, 2008)

FOLK / ROCK
TRADICIONAL - asturias

"Y, levantándose, partió hacia su padre. "Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.
El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.
Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta."
(Lucas 15, 20-24)




La nostalgia del padre, el terruño, todos son motivos válidos y poderosos para embarcarse en este proyecto. También está eso de dotar de respetabilidad y actualidad a un cancionero mohoso y falto de ese hálito cool que tan bien imbuyera Nick Cave en su Murder Ballads (96) o ese retorno eterno que Bob Dylan no ha dejado de practicar. Venga de la envidia, del homenaje o de la inspiración, bienvenida sea la idea.


En el estado de forma en el que está el señor Vegas habría que decir que no se le otea cumbre difícil de escalar. Esta obsesión de Xel Pereda ha sido trabajada con amor y enormes resultados. Es válido como manual de introducción a un mundo vetado para la mayor parte de la humanidad. Y también lo es como colección de partituras con letras hirientes, dolidas, de sermón de aldea y de asesinatos sin nombre. Ahí está "El Sacaúntos de Allariz" que de sangrienta no queda chica al lado del "O'Malley's Bar" de Cave. Y tampoco olvidemos "Teresina", historia melodramática y de lágrima fácil que Nacho desgrana con sutil dejadez.
Esta obsesión de Xel Pereda ha sido trabajada con amor y enormes resultados. Es válido como manual de introducción y también como colección de asesinatos sin nombre
 
Nada, que nos encontramos ante otro proyecto más que notable del asturiano al margen de su discografía "oficial". Aún así, después de tres intentos, habría que pedirle algo que sepa a continuación del enorme Desaparezca aquí (05). Todo esto no está mal, pero nos gustaría ver cómo sigue la historia. Al fin y al cabo esto no deja de tener el sabor de un entretenimiento pasajero.


"Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión." (Lucas 15, 7)

jueves, 12 de octubre de 2017