sábado, 31 de enero de 2009

the Straight story


Las mayúsculas no están puestas al azar. Esta película de David Lynch es la historia de Alvin Straight (aunque en España se tradujera por "Una historia verdadera"). No es una película que se impregne de la parte hermética y onírica del realizador norteamericano. Es un relato bastante simple. Lleno de humanidad. Una road movie atípica donde el ritmo y toda la acción está marcada por el trote cansino de un cortacésped.

Las circunstancias obligaron a Alvin a usar este curioso medio de transporte para realizar un viaje de más de 500 km. Una Odisea lenta y perfectamente puntuada por la música excelsa de Angelo Badalamenti y la actuación soberbia de Richard Farnsworth.

En el largo viaje de más de mes y medio, Alvin se va cruzando con personajes diversos en los que deja huella. Y lo hace sin pretenderlo, hablando de su experiencia. Se va dando a conocer poco a poco mientras muestra sus ansias de reconciliación. Con el mundo, con su hermano... Con él mismo.

Se trata de una película pequeña en medios y ambición. Y como siempre eso la hace grande. El estar basada en hechos reales, esta vez, la hace aún más emotiva. Una película hermosa que te atrapa lentamente con un continuo traqueteo.

jueves, 29 de enero de 2009

no es lo mismo... es distinto



Bob Dylan ha publicado una colección de descartes, tomas en directo y rarezas bajo el ya mítico título de
The Bootleg Series. Se trata del octavo volumen de una serie que puede jactarse de estar ya entre lo más selecto de la muy extensa discografía del bardo de Duluth. Un nuevo motivo para el disfrute de los que vivimos obsesionados con el más grande. O eso nos parece a unos cuantos. Con detalles como estos, no se puede decir más que "a mucha honra".

Entrar a debatir si esta caja, que rebusca en los "desperdicios" de Dylan, es necesaria o no se antoja una tarea titánica e innecesaria. Y no porque entren en juego consideraciones como la subjetividad del seguidor, cosa en la que nunca he creído a la hora de sopesar un disco. No es eso. Es una sensación de hambre imposible de satisfacer. Un ansia que no disminuye cuando se consumen los extensos y suculentos dos cds - tres en la edición de lujo - que nos regala el maestro. Versiones alternativas, tomas en directo prodigiosas y gemas de belleza inalcanzable se apelotonan en un recopilatorio que presenta las hechuras más nobles a partir de supuestos retales. Confirmación de lo prolífico y lo inspirado que se encuentra Bob Dylan en los últimos tiempos. Y sin embargo los títulos se repiten con adornos ligeramente diferentes. Son motivos que podrían empujar la balanza del lado de los contrarios a considerar esto como algo necesario. Aún así, los motivos se me antojan insuficientes. Este trabajo no solo es necesario, es casi imprescindible. Se puede colocar al lado del impresionante "The Bootleg Series Vols. 1-3: Rare & Unreleased 1961-1991" (91) y mantener el tipo más que bien. Sí, la obra que inauguró esta serie puede presumir de mayor hondura y de contar con más rarezas en el sentido puro de la palabra, esto es, canciones diferentes a las que aparecen en los discos oficiales y no meras relecturas, demos o tomas en directo de las mismas. Lo que no quiere decir que este vol. 8 no esté plagado de momentos memorables, de piezas que calientan, que erizan el vello, que hacen sonreír y maldecir a los cuatro vientos.

El material contenido en este discazo es de primera. No se trata de una coartada comercial. Es el mejor Dylan conocido desde "Oh Mercy" (89) hasta "Modern Times" (06). Con su aliento misterioso y extenuado al exhalar sobre el micrófono, la mejor voz posible para esos blues rajados y esas baladas que se mecen perezosas y auténticas. El Dylan que no está dispuesto a aclarar ni un ápice de sus misterios. Como eso de dejarse temas fuera de discos que con ellos pasarían de memorables a Blonde on Blondes o Highway Sixty-Ones. Y perdonen las comparaciones. No quiero parecer exagerado pero es que es difícil no serlo cuando solo se me ocurren parabienes para una obra que nos enseña que no es oro todo lo que reluce. Claro que en realidad da igual. Siempre hay mucho más debajo.

viernes, 23 de enero de 2009

T Bone Burnett - "The True False Identity"


La historia de Joseph Henry Burnett es la de un productor que siempre ha deseado hacer su propia música o la de un músico con un oído excelente para trabajos ajenos. En esta encrucijada ha basado una carrera errática y suculenta a la vez. No se puede decir que sea un advenedizo en estas lides. Su primer disco data de 1972 y en este periodo de tiempo ha alternado esta actividad con la producción de discos para, entre otros, Counting Crows, Roy Orbison o Elvis Costello. También habría que destacar su participación en la Rolling Thunder Revue de Bob Dylan, la banda ambulante que le siguió en la turbulenta gira de 1975 por los USA.






En 2006 ofreció una buena excusa para hincarle el diente a su repertorio. Una realmente buena por donde empezar, The True False Identity.

1 Zombieland
2 Palestine Texas
3 Seven Times Hotter Than Fire
4 There Would Be Hell To Pay
5 Every Time I Feel The Shift
6 I'm Going On A Long Journey Never To Return
7 Hollywood Mecca Of The Movies
8 Fear Country
9 Baby Don't You Say You Love Me
10 Earlier Baghdad (The Bounce)
11 Blinded By The Darkness
12 Shaken Rattled And Rolled

Mr. Burnett debía estar harto de cargar con esa fama de productor fino y gran guitarrista. No dejan de ser méritos, aunque para un músico y compositor se quedan pequeños. El 2006 quedará en la memoria de unos pocos como el año en el que este miembro que fuera de la Rolling Thunder Revue de Bob Dylan a mitad de los 70, fabricó este enorme disco. "The True False Idenity" bebe del vasto caudal de la americana para regocijarse con un rock irreverente, personal, una mezcolanza de blues, jazz y cacharrería que, más que un homenaje, parece una autoafirmación. En él las guitarras pinchan como nunca, arañan, abren surcos en la tierra y en la carne. Las canciones están cantadas con la mezcla justa de pasión y abandono. Algo que solo se puede aprender con los años.

Sí, esto es un disco que Captain Beefheart, Tom Waits y Bob Dylan mirarían con orgullo y, más importante aún, con algo de envidia. No todos los días un alumno saca la cabeza de esta forma tan autoritaria y ejemplar. Claro que en este caso no queda tan claro quién es el alumno. Por edad… y por galones.

domingo, 18 de enero de 2009

los inertes



Sin duda estamos ante la banda del momento. ¿Saben tocar? ¿Tienen un sonido propio? ¿Tienen buen gusto? ¿Tienen algo que decir? Por supuesto la respuesta a todas las preguntas es no, pero eso no los va a detener. Ladies and gentlemen... ¡Los inertes!







No se crean que no me lo he pensado antes de publicar esta entrada. Uno tiene vergüenza todavía, pero atiendo a una petición personal, así que ahí van, Antonio.

viernes, 16 de enero de 2009

Canciones de XXXX y odio

El odio... Ese sentimiento tan subestimado. Puede alimentar los enfrentamientos más enconados, los baños de sangre más irracionales y los fanatismos más nefastos. Y curiosamente, bien canalizado, momentos de inspiración inigualables. He aquí algunos ejemplos.




"Masters of War" (Bob Dylan, 1963)

Una canción que por culpa de unos cuantos nunca va a dejar de estar en boga. Versos directos y secos escupidos a la cara de esos que matan y roban en nuestras narices. Los que se merecen algo tan claro como,

"And I hope that you die
And your death'll come soon

I will follow your casket

In the pale afternoon

And I'll watch while you're lowered

Down to your deathbed
And I'll stand o'er your grave
'Til I'm sure that you're dead"


(Y espero que mueras
Y que la muerte te llegue pronto
Seguiré tu ataúd

Por la pálida tarde

Y me quedaré mirando mientras te bajan
A tu lecho de muerte
Y permaneceré junto a tu tumba
Hasta estar seguro de que has muerto)


Poco poético, pero doloroso e hiriente como pocas veces.

"Avalanche" (Leonard Cohen, 1971)

Siempre es más lírico el maestro canadiense. No iba a ser esta una excepción, aunque eso no diluye el ácido de unos versos que abrasan y dejan sin aliento.

"You who wish to conquer pain,
You must learn what makes me kind;

The crumbs of love that you offer me,

They're the crumbs I've left behind.

Your pain is no credential here,
It's just the shadow, shadow of my wound.

I have begun to long for you,
I who have no greed;
I have begun to ask for you,

I who have no need.
You say you've gone away from me,

But I can feel you when you breathe.

Do not dress in those rags for me,
I know you are not poor;
You don't love me quite so fiercely now

When you know that you are not sure,

It is your turn, beloved,
It is your flesh that I wear."

(Tú que quieres conquistar el dolor,
Debes aprender lo que me hace amable;
las migajas de amor que me ofreces

son las migajas que ya dejé atrás.
Tu dolor no es ninguna credencial aquí.

Es solo la sombra, la sombra de mi herida.


He empezado a anhelarte,
yo que nada ambiciono.
He empezado a pedirte,

yo que nada necesito.
Dices que te has alejado de mí,
pero puedo sentirte cuando respiras.

No te pongas esos harapos por mí,

sé que no eres pobre.

Y no me ames tan apasionadamente ahora
cuando sabes que no estás segura.
Es tu turno, amada.
Es tu carne la que yo llevo)


Demasiado como para dejarte tibio. Un mausoleo inmejorable para una relación resquebrajada. Un grito de auxilio y de reafirmación a la vez. Una canción inmortal en un cancionero inmortal.

Sutileza máxima al lado de las vísceras que esparce Robert Smith en la apertura de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me (87). Exceso y obsesión en una intro de guitarra que se enrosca hasta el infinito y una historia de odio descerebrado y sin brida que lo sujete. Demasiado gore emocionalmente hablando, pero esto no es literatura, es... ¡LA VERDAD!

"The Kiss" (The Cure, 1987)

"Kiss me kiss me kiss me
Your tongue is like poison

So swollen it fills up my mouth


Love me love me love me

You nail me to the floor

And push my guts all inside out

Get it out get it out get it out

Get your fucking voice

Out of my head

I never wanted this

I never wanted any of this
I wish you were dead

I wish you were dead

I never wanted any of this
I wish you were dead

Dead
Dead
Dead"

(Bésame, bésame, bésame
Tu lengua es como veneno
Tan hinchada que me llena la boca

Ámame, ámame, ámame
Me clavas al suelo
Y me sacas las entrañas

Sácala, sácala, sácala
Saca tu jodida voz
De mi cabeza

Nunca quise esto
Nunca quise nada de esto
Ojalá estuvieras muerto
Ojalá estuvieras muerto

Muerto
Muerto)



Pues nada, como dijo alguien: "Amaos los unos a los otros". Y como dijo otra persona: "¡Palestina vencerá!"


PD: Que cada cual cambie el masculino por el femenino y viceversa en toda la entrada cuando corresponda. Así el ejercicio de autoexorcismo tendrá un efecto más placentero.

Syd Barrett: el duende ácido


La historia es (más o menos) conocida. Fundador de Pink Floyd, solo participó en la gestación del mítico The Piper At the Gates of Dawn (67) y en un par de temas de A Saucerful of Secrets (68). No queda muy claro si dejó la banda o lo echaron. Sus drogas y su genio fueron tal vez demasiado para el resto del grupo. Fuera un motivo fundado o una excusa para apartar el genio que eclipsaba los "talentos" de David Gilmour, el caso es que desde que Syd dejó de aportar su magia en Pink Floyd el combo derivó a otra cosa. Como sabemos se acabó convirtiendo en ese dinosaurio superinflado de rock sinfónico y dejó a un lado el sentido del humor taimado y los acordes maliciosos que empezaron insuflando en temas míticos como "Astronomy Domine", "Interstellar Overdrive" o "Bike".

Pero esto no pretende ser la historia de Pink Floyd (dios me libre). El caso es que Barrett tuvo que esperar hasta 1970 para grabar su primer LP en solitario. Se trata del enorme The Madcap Laughs, una obra que deja claro que su talento daba para mucho. A través de letras oníricas y juegos de palabras enrevesados nos golpea con los hilachos de un trabajo de apariencia simple y folky y núcleo complejo y fascinante. La idea de dejar los arreglos en los huesos y las canciones en poco más de demos resultó fantástica. En esos harapos es donde Syd Barrett se nos presentaba en to
do su esplendor. Esa era la desnudez perfecta para su locura.




Algunas gemas del álbum:

- Terrapin
- Dark Globe
- Octopus




El siguiente LP perdió algo por abandonar esta senda. Aunque también magnífico, Barrett (71), apostó por unos arreglos más cuidados que, salvo algún momento donde los teclados y las acústicas logran trazar paisajes que hechizan, restan encanto a una (anti-)estética muy lograda en su debut.

Por supuesto, sigue clavándolo en clásicos como "Baby Lemonade", "Gigolo Aunt" o "Wined and Dined".


A estos dos discos se reduce su obra oficial. Habría que mencionar también una colección de descartes de las sesiones de esos dos años, Opel (89). Aunque dirigida en principio para el seguidor hardcore, también es más que interesante.

"Bob Dylan Blues"

Syd se retiró de la actividad musical tras la grabación de estos dos discos. Él mismo optó por un estado de reclusión casi absoluta que se convirtió en la mejor forma de alimentar su leyenda. Influyente y visionario como pocos supo traducir su locura en lucidez infinita y así tuvo una carrera tan breve como sólida y fascinante. Murió tras años de convivencia con la diabetes en 2006. Tenía 60 años.


miércoles, 14 de enero de 2009

This Is Just to Say

I have eaten
the plums
that were in
the icebox

and which
you were probably
saving
for breakfast

Forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold (William Carlos Williams)

(Me he comido
las ciruelas

que había en
el frigorífico

y que
probablemente estabas

guardando
para el desayuno


Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y frescas)

Que me perdone a mí el gran William Carlos Williams por tomar prestado el título de su enorme poema. Una tentación demasiado suculenta para negarse a usarla como primera piedra de una construcción que no sé dónde acabará. Ni siquiera sé si acabará en algo. Así, de una manera algo atropellada y sin saber muy bien de qué voy a acabar escribiendo, lo digo: ¡Queda inaugurado este blog!

Sin palabras, con la voz y el llanto de esta enorme rendición del "Waiting Around to Die" del maestro Townes Van Zandt. El verso de "te ví llorar / como el negro escuchando a Van Zandt" de Nacho Vegas sin duda cobra sentido tras este momento tan revelador.






La misma sensación que deja un gran Bruce Springsteen con el acompaña miento del letal Tom Morello (Rage Against the Machine, Audioslave) en un solo para enmarcar. "The Ghost of Tom Joad" en un directo celestial. Pinchen en la imagen y gocen, señoras y señores...