jueves, 26 de febrero de 2009

london calling

Summer, 2008

Cuatro días memorables en la capital de la pérfida Albión. Aquí está una pequeña muestra que lo atestigua.



El típico tontorrón con la foto típica en la cabina roja. (Si hasta se ha vestido a juego)




La parejita en un atestado (para variar) Picadilly Circus. Sentimental más que otra cosa.



Hyde Park. Bonito e inmenso, aunque este césped no parezca muy cuidado.



Una vista de Buckingham Palace. Ah, el cambio de guardia está un pelín sobrevalorado. Con que se vean diez minutitos va la cosa que arde.



Uno de los leones a los pies de la estatua de Nelson en Trafalgar Square. El tamaño importa.




Ejem...



Houses of Parliament + Big Ben + River Thames. No está mal, ¿no?



La cruel y muy sangrienta London Tower. Si las paredes hablaran...



Tower Bridge.



La piedra rosetta no nos desveló gran cosa. Sí, eso era una copia. A lo mejor por eso...

sábado, 21 de febrero de 2009

talk talk: paradise now!


Mi recomendación de hoy es un grupo británico que desarrolló su actividad entre 1981 y 1991. Diez años que dieron para mucho en una carrera variada y sorprendente. Al principio se les podría alinear entre el synth pop de los primeros ochenta, la new wave e incluso los nuevos románticos. No se asusten que estos chicos liderados por un geniecillo llamado Mark Hollis pronto se iban a desmarcar de los "postulados" embadurnados en laca de los Duran Duran y Spandau Ballet de turno. Tampoco es que nunca tuvieran demasiado que ver con ellos. Lo suyo siempre ha sido un pop de clase y elegancia. Bueno, no siempre.

Ya empezaron a tomar una senda memorable con The Colour of Spring ****1/2(86) donde sus himnos empezaban a llamear como si de unos Triffids o Echo & the Bunnymen se trataran. Siempre con elegancia y luminosidad pero ya anticipando las altas cotas en las que transformarían su música hasta entonces "accesible".

Todo iba a cambiar de forma más o menos brusca en 1988, año de publicación de su obra más rompedora, avanzada y personal hasta esa fecha. Spirit of Eden ***** (88) se puede decir que está fabricada con el material del que se hacen los sueños. Un álbum que tiene su cara A ocupada por una pieza de tres movimientos y 23 minutos de duración no es algo normalito. Máxime cuando se puede escuchar dicha pieza sin pedir la hora, con ansias de más. No se escatimó en casi nada para la creación de las atmósferas de este disco. Orquestas, coros de niños y ecos de iglesia tejen una obra impresionista y sincera. En las antípodas de lo artificial y empalagoso. Y por eso este disco puede atraer tanto a los seguidores del jazz como de la música clásica, los sonidos oscuros, el post-rock y los locos por el rock progresivo. Una experiencia, sin lugar a dudas.



Una experiencia que iban a desarrollar con resultados similares en su despedida, el sugerente Laughing Stock ****1/2 (91). Los tres años transcurridos desde la edición del anterior sirvieron para que el grupo se reafirmara y solidificara su postura ante la música. De esta idea de composición como algo serio, relevante, supremo, surgen las que pueden ser sus ideas más interesantes e influyentes. Sus discos iniciales están muy bien pero no tienen nada que ver con estas tres obras mayores. En la primera podemos rastrear tanto sus inicios como sus movimientos posteriores y en las dos últimas podemos regocijarnos con una aproximación mucho más abierta, arriesgada y, como suele suceder, gratificante.

Después de esto, poco se sabe de Hollis. Se apartó de la vida pública y, aparte de algún proyecto en solitario, de la música. Aquí tenéis este bocadito apetitoso a la discografía de una banda única. Hincadle el diente.

"Australia" o el exceso de lo clásico

(clic)
La última de Baz Luhrmann es una película que satisface solo a medias. El comienzo te apabulla y te obliga a observar sin parpadeos por su atropello y su ritmo frenético. ¿A qué me suena esto? Si parece un poco... Sí, es el mismo director de Moulin Rouge, me dicen. Ahora me lo explico todo. O eso creía yo, porque conforme va avanzando, la película empieza a dejar un tufo a batiburrillo que no me acaba de convencer. Se le podrá llamar "homenaje excelso a los clásicos" pero yo lo que veo es un uso excesivo de los recursos y las situaciones que remiten al cine de relato épico (véase Lo que el viento se llevó), con retazos del buen salvaje de Rousseau (véase El libro de la selva) Eso entre muchas otras referencias que, según muchos críticos, suman en el conjunto. Mi humilde opinión de aficionado es que, aunque entretenida e interesante, viene lastrada por un sentimentalismo que trata de ser ultramoderno y se queda en poca cosa (véase todo el rollo del niño aborigen)

Al final nos quedamos con retazos de denuncia y cachitos de amor, con una Nicole Kidman que muestra su amplitud de registros y con un Hugh Jackman correcto y eficaz. Ah, y con un sabor de boca agridulce que puede tirar para lo sabroso si tenemos en cuenta que, a diferencia de Moulin Rouge, aquí no cantan.

jueves, 12 de febrero de 2009

THE ONLY BAND THAT MATTERS!!!



Parece mentira, pero el título de esta entrada todavía puede aplicarse a esa banda de bandas que es, fue, será The Clash. Sí, no deja de ser otro de los topicazos que rodean el aura de un grupo que explotó de grande. Por el nivel de exigencia, los egos de sus miembros y una relación con la industria, como es habitual entre los que tienen cierta integridad, difícil y contradictoria. En una carrera incendiaria que fue de 76 al 86 estos británicos abanderaron la revuelta punk situándose en el ala izquierda, reinventaron el sonido del movimiento con sus promiscuidades negras y jamaicanas, y finalmente acabaron diluyéndose como una caricatura de sí mismos. En sus 6 discos oficiales hay de todo. Y no solo me refiero a la variedad estilística, también hablo de la calidad, aunque sería injusto negar que se trata de una discografía apetitosa y magra en su conjunto. La práctica totalidad de la creación del combo surgió del tándem formado por Joe Strummer y Mick Jones. Ambos dotaban a la banda, no solo de la música, sino también de su imagen icónica y característica. Todo sin menospreciar la labor del bajista Paul Simonon y el batería Topper Headon, claves en el sonido del grupo. Tras su separación en 1986 (aunque Headon fue "invitado" a dejar el grupo bastante antes, los rumores de reunión han surgido con cierta frecuencia, quedando acallados definitivamente con la muerte de Strummer en diciembre de 2002.

He aquí su discografía básica comentada:

The Clash
(1977)

****1/2

Un puntapié. A eso asemejaría este disco. De la hornada del 77, aunque algo más sutil que sus coetáneos (ya se empezaba a apreciar que este grupo era diferente). Todavía hoy se hace imprescindible someterse a la furia desatada de este álbum de debut con miga, de este clásico por méritos propios. Su único disco puramente punk. Ya se empezaba a vislumbrar que estos iban a ser la única banda que importa. Y aún hoy les vale el calificativo. Londres arde, ¡y cómo!

Give'em Enough Rope (1978)

****

Discutido por algún sector purista. No sé si sigue siendo punk. Lo que sí es cierto es que sí que es rock, y del bueno. Las canciones se permiten el lujo de tener solos de guitarra y durar más de tres minutos. Se empieza a vislumbrar algo del carnaval caliente que desarrollarían en London Calling (79) y elevarían a épica faraónica en "Sandinista!". El punk... Rock.

London Calling
(1979)

*****

He leído por ahí que este disco debe escucharse una vez al año por cuestión de higiene musical. Atinado comentario, de verdad, porque esta obra CAPITAL se merece eso y más. Desde la mítica portada a los últimos acordes de "Train in Vain", esto es un disco doble sin desperdicio. De esos en los que entrar es una gozada y salir un duro golpe. Además de contener himnos imperecederos ("London Calling", la revisión de "Brand New Cadillac", "Rudie Can't Fail", "The Guns of Brixton", "Death or Glory", etc, etc...), significó la apertura definitiva del punk. Los postulados destroyer propuestos por los Sex Pistols se consumieron pronto en la deflagración provocada por el nihilismo del 77. Hacía falta algo más. Y todo eso lo encontramos aquí: compromiso social, sonidos negros, potencia sónica y pericia melódica. Todo para construir un "cláshico" ESENCIAL. Fundamento práctico del rock, manual de referencia y todo lo que se le quiera aplicar, porque obras como esta no surgen todos los siglos. Y volviendo al principio, una vez al año... ¿Será suficiente? Yo no me resisto.

Sandinista! (1980)

****

Subestimado, megalomaníaco, enorme. Me enfrento a esta monstruosidad con la ceja levantada. Sospechoso, cuando menos. Los punks ya los habían abandonado hace tiempo, pero esto, la verdad es que ya era demasiado. Disco triple; eclecticismo y MEZCLA. Supongo que en el fondo todos tenemos un racista dentro. Bien escuchado, no entiendo que levantara tantas ampollas. Se trata solo de música, y monumental, por cierto. Más que abandonar el punk, lo redefinieron. Ya desde el segundo álbum, donde abrazaron un rock más amplio y esbozaron tenues lineas de la pachanga negroide que cocerían en London Calling y reventaría en este Sandinista!. ¿Es que el punk no era energía, ruptura, todo vale, lucha y denuncia? Yo creo que sí, y Joe Strummer, también. En resumen, que esta obra inmensa (en todos los sentidos) toca palos inconcebibles hasta para the clash: pop, rock, dub, electrónica, jazz y, sobre todo, reggae. Y creo que eso es lo que duele; que los abanderados de la "revuelta blanca" se involucraran tanto con los sonidos jamaicanos. Pero el resultado apasiona al más pintado. Y no me digas que se te hace largo... Bueno, a ratos, sí, pero, ¡qué más da! Genial.

C
ombat Rock (1982)

***1/2

Irregular pero intenso contenedor de "cláshicos" como "Rock the Casbah" o el manido "Should I Stay...". Consigue aunar experimentación ("Death Is a Star", "Sean Flynn") con sonidos negroides (reggae, funk) y su inconfundible actitud rock'n'roll para entregar pildorazos de indudable fuerza sónica e ideológica. Lástima que precisamente esa experimentación no presente el interés deseado lo que deja al disco un peldaño por debajo de los primeros, aunque dentro de la excelencia. "Know Your Rights", "Should I Stay...", "Rock the Casbah", "Overpowered by Funk"... ¡Ahhhh!, como el primer día...

Cut the Crap (1985)



El caos en la banda al final de su carrera debía ser insoportable. Eso se desprende de su último disco. El punk inteligente se transforma en pub rock cervecero. Como unos vulgares hooligans, borrachos de éxito, se dedican a corear consignas sin ningún peso sobre unas bases electrónicas de videojuego que dan más pena que risa. Me los imagino en "La Guerra de las Galaxias" mientras los echan a patadas de la cantina de Mos Eisley donde toca esa banda multiplanetaria, diciendo "¡eh!, ¡que somos la 'única banda que importa'!". Lamentable coda que les niega una despedida con la cabeza alta más que merecida. Aviso para neófitos: esto no son los Clash, por suerte.

The Clash se convirtieron sin pretenderlo (o sí) de una banda aguerrida en las distancias cortas a un supergrupo de estadios.
No se trata de una hazaña precisamente dentro de los cánones indies aunque esas consideraciones se tiran a la basura cada vez que los escuchamos y nos golpean con una obra auténtica, vigorosa y cruda. Se convirtieron en gigantes porque pudieron. Y punto.

martes, 10 de febrero de 2009

el sampler humano

Si el directo da la medida de un artista, habría que decir que monsieur Ané toca las alturas. Actualmente es de lo mejor que se puede ver sobre un escenario y este concierto lo atestigua con rotundidad. El escenario no podía ser mejor: el teatro "Bouffes du Nord" en París. Una vetusta contrucción que es todo ambiente, sonoridad, intimidad y sabor. No es de extrañar que la inspiración recorra la médula de los artistas que actúan aquí. Así, Dominique A, entrega una actuación en solitario donde demuestra el alcance de sus poderes. Él y una pedalera mágica, a guitarra y micrófonos, decanta algunos de los temas que lo han hecho único. Los destila, los aumenta, los CREA ante nuestros ojos atónitos. Con samples humanos creados para la ocasión, fabrica ritmos, bases y melodías arcanas y los dota de vida con su voz increíble y su teatralidad rota y parca, pero inmensa.

Dominique A es un artista total, un creador. Lástima que no se le aprecie en lo que vale. En este directo deja claro que hereda la tradición de los mejores chansonniers y la envenena de modernidad y personalidad propias. El nuevo Jacques Brel, sí, pero también el nuevo "Skip" James. Enorme en la continua recreación del blues de la cité. CREACIÓN IN SITU.

domingo, 8 de febrero de 2009

that old blues (1)

El blues en todas sus vertientes es sin duda uno de los estilos musicales más intensos e influyentes de la historia. No se trata de una afirmación gratuita. En su viaje desde África hasta el nuevo mundo y más allá ha dejado heridos de muerte y amor por doquier. He aquí una muestra diminuta, aunque creo que representativa y, seguro, apasionante. (Solo hay que hacer click en las fotos)

Ali Farka Touré


Robert Johns
on



 







"Skip" James








Muddy Waters









Howlin' Wolf









B. B. King












John
Lee Hooker










No es esta una aproximación ni intensiva ni enciclopédica. Demasiado básica, tal vez, demasiado añeja, eso seguro. Y faltan grandes nombres, por supuesto. Sabe mal "olvidarse" de Son House, Mississippi John Hurt, Bessie Smith, Willie McTell... Quizás otro día. Y ahora, para no intimidar más con algo tan vetusto, no se preocupen que terminaremos con algo "moderno". Claro que esa palabra en mi vocabulario puede pervertirse un poco. Sí, despidámonos con un glorioso directo del 200?. No recuerdo la fecha aunque el tema está escrito e interpretado... Sí, por Bob Dylan. El ¿blues del siglo XXI? Parafraseando a Vujadin Boskov, "blues es blues".

miércoles, 4 de febrero de 2009

¡atiende, pájaro! #2


Si tienes la costumbre de ponerte un trozo de papel higiénico en el culo después de acabar ciertas necesidades y haberte limpiado (por los restos, se entiende) no uses calzoncillos de este tipo.....................................................................

Se te puede caer por la pernera del pantalón y eso nunca queda demasiado bien.

¡atiende, pájaro! #1

Si te separas los cachetes con las dos manos mientras te pees no sonará, lo cual no tiene por qué ser bueno, aunque puede ser útil según la situación.