sábado, 30 de mayo de 2009

the damned: nacidos para apuñalarte

The Damned han sido los condenados al ostracismo por culpa de la pegada de Sex Pistols, Buzzcocks y The Clash. Bueno por eso y por ellos mismos, no nos engañemos. Sabían lo que sabían y lo hacían hasta el final y al lado de esas tres bandas quedaban algo atrás. No hay más que lo que se ve y se oye. Pero es que eso ya es mucho.


Aunque no las tenían todas consigo, gracias a los menosprecios de la crítica en sus comienzos, The Damned han sobrevivido a través de las décadas y se han mantenido como uno de los grupos más queridos y duraderos de su generación. Naturalmente, hicieron mucha mierda, pero su fama en las generaciones venideras ha calado de algún modo. Y lo ha hecho, sobre todo, gracias a dos discos que, si no fundamentales, sí se pueden llamar excelentes.

Damned, Damned, Damned (1977) ****
El debut es el más crudo de los dos. Salvajismo punk enraizado con el rock & roll clásico desde los primeros 10 segundos de "Neat Neat Neat". Realmente avasalladores y junto a "New Rose" y "I Feel Alright", los mejores momentos del disco. Esta última muestra una de sus filias más notables, The Stooges. También destacaría "Feel the Pain", que aporta el toque extraño y circense a una obra rotunda.

Machine Gun Etiquette (1979) ****
Este supone un paso adelante en varios aspectos. Por eso es quizá mejor, pero no más atractivo o divertido que el anterior. Es más variado, más valiente, tiene mejores melodías y se atreven con algún teclado. Da igual, la base sigue siendo el rock 'n' roll sudoroso de los New York Dolls aunque ahora miren de reojo al enorme Elvis Costello. Grande.

martes, 26 de mayo de 2009

¡atiende pájaro! #7

Ya sabemos que Johnny no era un tipo simpático. Por eso no debe extrañar ver a un torero desangrándose a sus pies. Bueno, antes se había hecho simpatizante de los antitaurinos. Y todo esto tiene una explicación.

A Johnny los toros nunca le habían hecho gracia, pero el caos que se había formado en su barrio ese día a eso de las 18.30 iba a terminar de rematar lo poquito de bien que podía pensar de la fiesta. Tíos engominados al volante de todoterrenos (qué digo, tanques) de las marcas más exclusivas invadieron los alrededores de la plaza. Auténticos carros de combate que necesitaban dos plazas de aparcamiento. Johnny solo quería una, la suya, la que le correspondía. ¡Era su casa, por el amor de Dios! Y después de 45 min. no había manera de encontrar nada a un kilómetro a la redonda. Para más inri, los peatones asaltaban las rotondas como hordas de otomanos cargados con sus cojines y sus sombreros de paja. No solo tenía que mirar con un ojo por si había un hueco, tenía que controlar los frenazos del de delante y tener cuidado con que no se le cruzara algún seguidor de la fiesta. Más que todo por respeto a la ley, no por otra cosa.

Al fin, una hora y pico después, tras verse obligado a emigrar de su barrio, de su tierra y de su hogar, encontró un sitio en la frontera con Portugal. Es un decir. Eso le parecía a Johnny mientras volvía a casa farfullando improperios contra todo ser engominado, todo carro de combate, todo lo que oliera a la odiosa fiesta nacional.

El resto es historia. En cuanto al torero que yacía a sus pies moribundo, lo había atropellado un autobús cuando bajaba de un Audi Q7. Ironías de la vida. Queda patente que el transporte público no está hecho para la gente con posibles.

Servicios especiales de feria... Mala cosa, Johnny.

domingo, 24 de mayo de 2009

trilogía #1: vitaminas A, B y C


Títulos: Ramones / Leave Home / Rocket to Russia
Artista: Ramones
Años: 1976 / 1977 / 1977
Sello: Sire

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RAMONES
1. Blitzkrieg Bop
2. Beat on the Brat
3. Judy Is a Punk
4. I Wanna Be Your Boyfriend
5. Chainsaw
6. Now I Wanna Sniff Some Glue
7. I Don't Wanna Go Down to the Basement
8. Loudmouth
9. Havana Affair
10. Listen to My Heart
11. 53rd & 3rd
12. Let's Dance
13. I Don't Wanna Walk Around With You
14. Today Your Love, Tomorrow the World
LEAVE HOME
1. Glad To See You Go
2. Gimme Gimme Shock Treatment
3. I Remember You
4. Oh Oh I Love Her So
5. Sheena Is A Punk Rocker
6. Suzy Is A Headbanger
7. Pinhead
8. Now I Wanna Be A Good Boy
9. Swallow My Pride
10. What's Your Game
11. California Sun
12. Commando
13. You're Gonna Kill That Girl
14. You Should Never Have Opened That Door
ROCKET TO RUSSIA
1. Cretin Hop
2. Rockaway Beach
3. Here Today, Gone Tomorrow
4. Locket Love
5. I Don't Care
6. Sheena Is A Punk Rocker
7. We're A Happy Family
8. Teenage Lobotomy
9. Do You Wanna Dance?
10. I Wanna Be Well
11. I Can't Give You Anything
12. Ramona
13. Surfin' Bird
14. Why Is It Always This Way?

La tricefalia perfecta. Esta bestia triple que fueron los tres primeros de los Ramones supone un hito difícil de igualar e imposible de superar. Aunque hoy suene sencillo y casi lógico, en la mitad de los 70 era complicado que un grupo de cretinos en potencia sin idea de tocar pudieran siquiera dar un concierto. Los Ramones empezaron a darlos y a la gente les impactó. No era para menos. Ellos ofrecían algo nuevo. Algo que en su sencillez era demoledor. Energía nuclear, velocidad de crucero, himnos playeros, melodías sacadas de los 50. Sí, esto era el punk en 1976, cuando todavía se le llamaba rock and roll, o mejor dicho, rock and roll!!!

Gabba, gabba, hey! Hey, ho, let's go! One, two, three, four! Estos eran sus gritos de guerra. Instintos primarios, ejecuciones primitivas de tres acordes, todo un tónico para un rock que empezaba a volar tan alto que ya tenía poco que ver y que decir al público de a pie. Esto es un ataque directo a los temas de 10 minutos, a los solos de batería interminables, a los aviones privados. El público tenía ante sí a los nuevos héroes urbanos. Gente a la que hablar de tú. Gente que les hablaba de lo que les interesaba, ya fuera terror de serie B, alienación, gilipolleces, locura o estupidez. Gente con el carisma especial de Joey Ramone. El gigantón incansable en el que podías confiar para reconocer un tema. Cuando llevas 10 minutos de cada uno de estos discos, se te hace difícil reconocer una canción de la anterior. Para eso está Joey que en cuanto empieza a cantar dota de sentido a los acordes repetitivos, mínimos, contundentes... Y ahí es cuando dices, ¡ah, esta era...!

Sin duda, un grupo inigualable, en el que puede costar entrar sin despojarse de todo lo que nos sobra de nuestro recargado currículum musical. Con estos tres discos te das cuenta de que todo es mucho más complicado de lo que debería ser. Y demasiado aburrido.

"BEAT ON THE BRAT WITH A BASEBALL BAT, OH YEAH, OH YEAH!!!". ¡Gozada absoluta!

Curiosidades
- La disposición de bajo, guitarra y batería en la grabación del primer disco se basa en la forma en que los disponían The Beatles y Cream, influencias denostables para muchos punks británicos posteriores (grupos con mucha menos gracia que los Ramones, por supuesto).
- Para cuando consiguieron su contrato discográfico, los Ramones ya disponían de 30 temas. Son los que grabaron en los dos primeros discos según el orden en el que los compusieron. Sin romperse la cabeza, vamos.
- Los tres discos contienen 14 temas en su versión original y rondan los 30 minutos. Simétricos, equilibrados, regulares y DIRECTOS a la mandíbula.

sábado, 23 de mayo de 2009

tótem #9: el pozo negro del sueño americano


Título: Las uvas de la ira
(The Grapes of Wrath)

Autor: John Steinbeck
Año: 1939

Las uvas de la ira es el relato de los Joad. Su éxodo desde una tierra podrida, corrupta por la mano de las grandes corporaciones y los bancos, hasta un edén soñado y dolorosamente inexistente como tal, que se llamaba California. Su viaje es el viaje por la supervivencia en persecución de un sueño que se va abollando por el camino, que se agrieta tras cada nuevo contratiempo, que queda machacado ante la constatación de la codicia insaciable del ser humano.

Que el hombre es un lobo para el hombre lo saben bien los miembros de esta familia de temporeros, de obreros de lo que sea que les permita un segundo más de vida, una pizca de dignidad maltratada pero que se empeñan en mantener como el tesoro que les queda cuando no hay nada más. Sueñan con prosperar pero los salarios están fijados y solo cambian para bajar. Cualquier intento de protestar es reprimido con mano de hierro. Solo queda la desesperación y esta puede llevar a la delincuencia y el asesinato. Nada es premeditado, todo tiene su motivo, y a veces solo queda una salida.

El viaje de los Joad se parece sospechosamente y de manera retorcida e inversa a veces a ese de cierto pueblo que estaba bajo el yugo de los faraones. El éxodo por los caminos polvorientos de un desierto vacío de humanidad; el diluvio que anega los valles de California y las esperanzas que todavía sobreviven; esa virgen María en forma de madre casi adolescente que es abandonada por su compañero; la caja de fruta que transporta río abajo a ese hijo nacido muerto como un Moisés insalubre; y la imagen final de esa niña amamantando al viejo moribundo. Un mundo descuajaringado, sin valores, sin corazón. Un mundo que nos repugna y que ha cambiado poco en algunos aspectos. La gente sencilla solo busca una vida sencilla y tranquila pero siempre hay algo que no los va a dejar descansar. Ese algo que se esconde en la sonrisa de la niña mientras amamanta. Ese algo cínico, misterioso y perverso.

Curiosidades

- La novela fue un impacto total y duradero. Influyó en numerosos campos, entre ellos la música. El naciente folk de los 40 en adelante se dejó impregnar por el sentimiento de denuncia de escritores como Steinbeck y esta novela en concreto. Cantautores como Pete Seeger o, sobre todo, Woody Guthrie epitomizan la idiosincrasia y los valores que han hecho de Tom Joad todo un mito. Guthrie incluso tiene un tema titulado "Tom Joad" en el que básicamente narra el argumento de la novela.

- Si avanzamos más en el tiempo también encontraremos temas que tratan esta figura como "The Ghost of Tom Joad", disco y canción de Bruce Springsteen que ha sido versioneada por Rage Against the Machine.

- Se hizo una versión cinematográfica solo un año después de la edición de la novela. Por supuesto el final triste que supone la caída y desmembramiento de la familia es sustituido por uno "más apropiado" para el gusto general de la época. En él, los Joad son acogidos en un estupendo campamento del gobierno donde empiezan una nueva y feliz vida. Ni que decir tiene que lo de amamantar a un viejo moribundo era impensable para que pudiera ser puesto en película. Por ello, y aunque la película haya sido seleccionada para ser preservada por la Biblioteca del Congreso por su importancia cultural, estética e histórica, me voy a abstener de verla. Cuando me quiera endulzar algo, ya le echaré yo azúcar.

viernes, 22 de mayo de 2009

the cure (y 3): guitars, yells and xmas carols


Continuar a partir de una obra capital como fue Disintegration (89)es una tarea titánica. No es de extrañar por tanto que nuestros amigos entregaran, no una, sino dos obras de transición que se ajustan perfectamente al término como puede ser un disco en directo y otro de remezclas. No es de extrañar tampoco que se esperara de ellos un cambio de timón brusco y contundente. Y este llegó con el tercer disco tras su obra cumbre. En él se aprecia algo claro: las guitarras han agarrado el protagonismo, lo cual era cuando menos curioso y al principio incluso gratificante. Lo malo del asunto es que al querer prolongar el truco se pierde la gracia. De ahí que en los últimos tiempos estos Cure rockeros se hayan olvidado un poco de cómo se construían las melodías perfectas que inundan su discografía y se hayan entregado a la insulsez y la sosería más insípidas. En eso andan actualmente. Entre recopilatorios que recuerdan un pasado que está cada vez más claro que no va a volver y discos que ruborizarían a (casi) cualquiera. Este está siendo el testamento cruel e injusto de una banda irrepetible. Pero IRREPETIBLE de verdad.

Wish (92) ****


Las guitarras duelen y las melodías infectan en el último gran disco de The Cure.

Una canción: "Friday, I'm In Love"

Show (93) ***


El directo de la gira de Wish refleja la enormidad en que se había convertido la banda. Estadios gigantes y espectáculos de 3 horas. Todo lo que siempre había odiado Robert.

Una canción: "The Walk"

Paris (93) ***

El lado oscuro de Show es un directo más oscuro, más lento, más solemne. Se podría describir como celebración para fans de toda la vida. O también como lánguido.

Una canción: "At Night"

Wild Mood Swings (96) **1/2

Este intento por recuperar su lado más p
op y brillante se quedó en una prueba fallida donde lo meloso le gana a lo melodioso. Aún así entregan sus últimas pruebas de auténtico poder ("This Is a Lie" y "Want")

Una canción: "This Is a Lie"

Bloodflowers (00) **1/2

Decían que era una vuelta a la desazón y la o
scuridad. Al final se quedó en casi nada.

Una canción: "Bloodflowers"



The Cure
(04) **

La caída no parece tener límites. Rock cabezón y tosco es lo que nos ofrecen los Cure del siglo XXI.
Una canción: "The Promise"
4:13 Dream (08) **

Empieza con originalidad y acaba con una fiereza contagiosa. En medio, el vacío más doloroso que se pueda imaginar. La última canción es "It's Over". No creo que se pueda añadir mucho más a eso.
Una canción: "The Scream"

martes, 19 de mayo de 2009

the cure (2): dreams, pictures and poisoned kisses


Tras la edición del directo Concert - The Cure Live (84) se puede decir que Robert Smith y los suyos dieron carpetazo a una época. La búsqueda de nuevas vías se antojaba imprescindible ante fracasos como el desangelado (aunque reivindicable) The Top (84). El que se podría definir como momento más bajo en su creatividad hasta la fecha albergaba algunos hallazgos en forma de melodías pegajosas. Fijándose en la pegada y la belleza de temas como "The Caterpillar" y "Dressing Up", se enfrentaron a lo que sería una vuelta de tuerca definitiva.

Dejando a un lado los singles, entre 1985 y 1990, The Cure editaron tres discos de estudio, un directo y uno de remezclas. En ellos empezaba a tomar fuerza el elemento pop que hervía en las canciones mencionadas, aunque lo siniestro siempre dejaba su huella. Fue una época dorada para el grupo a nivel de ventas y creatividad y fue el momento clave en el que se convirtieron, muy a pesar de Robert Smith, en una superbanda de estadios. Sí, lo íntimo se había perdido para siempre. Aquí se habla ya en términos de grandeza, y por supuesto, pese a quien pese, ese fue el caldo de cultivo para que entregaran su gran obra maestra.

The Head on the Door (85) **** Una auténtica revolución no solo en ventas sino por la claridad y seguridad que empezaban a demostrar. A nivel lírico es tremendo y ofrece un puñado de singles de antología del que resulta casi imposible elegir uno. "A Night Like This", "Inbetween Days" o "Close to Me" ya forman parte del imaginario colectivo de una generación.
Una canción: "Inbetween Days"

Kiss Me Kiss Me Kiss Me (87) ***1/2
Este triple beso fue un disco doble que copó las listas de medio mundo. Se mostraba suculento en su combinación de oscuridad y pegada inmediata con unos singles que marcaron época. Algo disperso pero conmovedor.

Una canción: "Just Like Heaven"

Disintegration (89) *****

El monumento de The Cure, su catedral, su mausoleo, la razón más importante para sus fanáticos. Su sonido es majestuoso y fúnebre como un albatros, sus canciones se deslizan con la seguridad del que se viste para impresionar. Poco más se puede añadir de una obra capital del pop de los últimos veinte años.

Una canción: "Lovesong"


Entreat (90) ***

La prueba del directo sobre Disintegration. Un disco que obviaba los momentos más comerciales y se centraba en el meollo más denso de la obra madre. El resultado es un disco para fanáticos con poca novedad respecto al anterior. En general suena más apagado y triste, y esto lo hace interesante y lo hace innecesario.

Una canción: "Fascination Street"

Mixed Up (90) **1/2

Para cerrar un ciclo nada se puede parecer más a un disco de transición que este álbum de remezclas pergeñado por el propio Robert Smith. Para bailar a ritmo siniestro. Casi me sobra de su discografía y si se salva es porque la materia prima es de primera.

Una canción: "Close to Me"

lunes, 18 de mayo de 2009

tótem #8: la catedral del mar


Título: Disintegration
Artista: The Cure
Año: 1989
Sello: Fiction

A1 Plainsong 5:15
A2 Pictures of You 7:28
A3 Closedown 4:20
A4 Lovesong 3:30
A5 Lullaby 4:10

A6 Fascination Street 5:15
B1 Prayers for Rain 6:09
B2 The Same Deep Water as You 9:21
B3 Disintegration 8:23
B4 Untitled

A veces resulta casi imposible refrenar los epítetos. Son ocasiones en las que lo sentimental y lo razonable se entremezclan y es imposible desenredarlos. Este disco representa uno de esos momentos de epifanía. Cualquiera que fuera adolescente por 1989 tendrá algún recuerdo relacionado con este disco. Puede que solo sea el videoclip de "Lullaby" que provocó pesadillas a más de un@, o tal vez el pelo cada vez más imposible de un Robert Smith desatado, o quizás los acordes mágicos de "Lovesong". Hay mucho donde elegir en un momento clave para The Cure y para la música.

Disintegration no surgió en un momento fácil. Las dificultades de Robert con el resto del grupo no se limitaban a las tiranteces con Lol Tolhurst. El ego de Smith o lo que fuera no hacía más que alimentar los rumores insistentes de separación. Incluso llegó a decir que este disco lo tenía pensado grabar en solitario. No sabemos cómo hubiera sido pero por suerte sí que hemos llegado a conocer cómo es. ¡Y cómo es! Disintegration es el único instante casi perfecto en medio de una discografía imperfecta, irregular, apetitosa. Un intento de reunir los apuntes de Faith (81) y The Head on the Door (85), y depurar la angustia de Pornography (82). Todo lo que Kiss Me Kiss Me Kiss Me (87) tenía de variado y disperso, este lo tenía de centrado e imponente. Teclados que cortan el aire, guitarras que tejen y apuntalan telas de araña brillantes y poderosas, letras que duelen en su sinceridad y agudeza... Todo se conjura en la obra cumbre de un niño crecidito que al fin tomó las riendas de un grupo que era suyo desde que surgió. Cuesta definir la belleza de la oscuridad que surge de esta catedral gótica del pop sin escucharlo. Lo dejaré en que es uno de los mejores regalos que podemos hacerle a un adolescente. La herida se abre y ya no hay quien la cierre.

Curiosidades

-
Los problemas de Lol Tolhurst (fundador del grupo junto a Smith) con ciertas sustancias desencadenaron su abandono (más o menos obligado) de la banda. Resulta curioso que al antiguo teclista y batería se le mencione así: lol tolhurst - other instrument.

- A pesar de la fama que tiene el álbum de ser únicamente obra y gracia de Robert Smith, este ha reconocido repetidamente que más de la mitad de los temas tuvo importantes contribuciones por parte del resto del grupo.

- Si te encanta "Lullaby" debes saber, que como suele suceder en estos casos, a Robert no (demasiado). Mucho menos que fuera el primer single, cuando no representaba el sonido del álbum, de alguna forma no encajaba del todo. Lo que pasa es que siempre hay que hacer concesiones a la discográfica. Y gracias a ello podemos disfrutar de su gran videoclip.


domingo, 17 de mayo de 2009

the cure (1): new wave and dark graves


The Cure se han convertido por derecho propio en una de las bandas más míticas y legendarias de los ochenta a nuestros días. Algo de bueno tendrán a pesar de su estado actual que podríamos definir entre acomodaticio e insulso. La grandeza de The Cure se empezó a forjar pronto. Cuando Robert Smith se unió a Michael Dempsey y Laurence Tolhurst en 1976 para formar Easy Cure supongo que no imaginaban que se iban a convertir en la banda más querida de eso que algunos denominarían posteriormente rock siniestro o gótico.

En su primera etapa, que aquí delimitaremos por razones prácticas, de 1979 a 1984, empezaron con una suerte de new wave con algún momento oscurillo que iría ganando terreno ya desde el segundo disco. Ese fue el momento en el que ficharon a Simon Gallup al bajo, un punto decisivo en la definición de su sonido. Poco a poco dejarían filtrarse un pop que no hacía ascos a influencias aunque siempre con un toque personal claramente definido e impregnado de la personalidad y el maquillaje de Robert Smith.

Three Imaginary Boys (79) ***1/2

Debut largo vibrante con 13 temas de punk nervioso y pop oscuro.

Una canción: "10.15 Saturday Night"

Boys Don't Cry (80)

Disco pensado para el mercado norteamericano que recogía la mayor parte del primero y los singles del grupo, entre ellos la maravillosa canción que le da título.

Una canción: "Boys Don't Cry"

Seventeen Seconds
(80) ****

La piedra fundacional de la que se conocería como trilogía siniestra. El bajo de Simon Gallup comienza a latir y la oscuridad empieza a cerrarse.

Una canción: "A Forest"


Faith (81) ****

Más minimalista y profundo en sonido y temática. Solemnidad irrefrenable.

Una canción: "Faith"

Pornography (82) ****1/2

Brutal y descarnada obra en la que se expone la espera en la que nos sumimos mientras nos hacemos daño en una celebración callada de la mayor p
ornografía. Se pueden oír los goznes de las puertas del infierno girando en este disco.

Una canción: "The Figurehead" o "Siamese Twins"

Japanese Whispers (83) ***1/2

En un intento de huída de la carnaza de Pornography, Robert se relaja con Lol Tolhurst y entregan este mini-LP o EP que recopila los singles de la época y sus caras B. El resultado es pop adhesivo y brillante la mar de suculento. Un futuro prometedor se atisbaba...

Una canción: "The Love Cats"


The Top (84) ***

Las esperanzas que ofrecía el EP anterior se ven truncadas con las primeras notas de la cruda "Shake Dog Shake". No, Smith no había abandonado las catacumbas. Además el resultado global resulta desalentador para más de uno. En realidad no lo es tanto. Disco de transición.

Una canción: "The Caterpillar"

Concert - The Cure Live
(84) ***1/2

Rudo y tenso documento que dice bastante de lo que eran The Cure en directo en 1984. Más que interesante. Les sirvió para tomar aire antes de comenzar una etapa diferente y novedosa...

Una canción: "A Forest"

viernes, 8 de mayo de 2009

tótem #7: el corazón de la tierra


"Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. Me detuve, me apoyé en la valla, indeciblemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza". (Edvard Munch describiendo la experiencia que lo llevó a pintar "El grito").


Título: Bat Hiru
Artista: Mikel Laboa
Año: 1974

Bat:
1. Txinaurria
2. Lanikan ezin egin
3. Bi kate
4. Haize hegoa
5. Ama hil zaigu
6. Urtsua uda Baztan
7. Pasaiako herritik
8. Bedeinkatua
9. Nere juaneteak (Larraitz 2)
10. Geure bazterrak
11. Bag, biga, higa (Lekeitio 2)

Hiru:
1. Haika mutil
2. Txoria txori
3. Zaude Lasai
4. Bereterretxen kanthoria
5. Txori erresiñula
6. Oies errondan dabil
7. Gernika (Lekeitio 4)

Mikel Laboa debía sentir también de alguna forma el "grito enorme, infinito, de la naturaleza". Por eso su voz sonaba y olía a piedra, a lluvia, a bosque. En el año 1974 no debía ser fácil cantar en euskera y menos sobre los temas que escogía el de Pasajes. Eso no hace más que darle aún más valor al cancionero de este cantautor que bebía directamente de la tradición inmemorial y que él impulsaba con energía, minimalista unas veces, vanguardista e irrefrenable otras.

Bat Hiru (Uno tres) iba a ser un disco triple, pero la censura (discográfica o de otro tipo) lo dejó en uno doble. El título, no obstante, no deja que nos olvidemos de la intención original. Fue su primer disco largo como tal, aunque ya tenía algunos EPs y un recopilatorio a fecha de su edición. El disco es suculento en todos los aspectos del término.

Se trata de música ancestral, de raíces profundas. Tradición celta y medieval. El sonido de la tierra, la roca y la madera. Así, desgrana clásicos absolutos como "
Txinaurria", "Ama Hil Zaigu" o la célebre "Txoria Txori". Esta poesía tan íntima, como un haiku, no es lo único que nos puede ofrecer el maestro. A la vuelta del recodo llega la sorpresa: violines atropellados en "Haika Mutil" y experimentación noise en "Zaude Lasai". Sumemos una voz telúrica que se proyecta de manera insólita y tendremos un disco doble impresionante, crudo y seco, dulce y amargo. A lo universal a través de lo local o, dicho de otro modo, hacia el futuro con el pasado muy presente.

Mikel Laboa nos dejó el 1 de diciembre de 2008 con una obra apasionante y heridas profundas como este álbum que más de 30 años después sigue alimentando la imaginación del que se atreve a escucharlo.

Txoria Txori

Hegoak ebaki banizkio nerea izango zen, ez zuen aldegingo. Bainan, honela ez zen gehiago txoria izango eta nik... txoria nuen maite.

(Si le hubiera cortado las alas habría sido mío, no habria escapado. Pero así, habría dejado de ser pájaro. Y yo... yo lo que amaba era un pájaro.)


Curiosidades


- ¿No entiendes las letras? (yo tampoco) -> http://www.musikazblai.com/mikel-laboa/





miércoles, 6 de mayo de 2009

"los calambres"


Se llamaron "The Cramps". Hablo en pasado porque tras el fallecimiento de su líder, Lux Interior, el 04/02/2009 es de suponer que la banda ha quedado enterrada. Lástima, porque han habido pocos que se hayan entregado a la mugre del rock'n'roll como ellos. Con unas bases muy claras que incluían rockabilly, surf, blues pantanoso, estética de horror de serie B y un par de estandartes bien visibles y arrolladoramente atractivos como el propio Lux (vocalista) y Poison Ivy (guitarra), han construído una carrera a golpe de caos, roña, vísceras y humor negro. Adictivos de verdad

No eran los reyes de la sutileza y eso se puede comprobar en sus directos entregados y al límite y en un puñado de discos de entre los cuales selecciono estos tres.


Gravest Hits (79) ****1/2

Se estrenaron con este EP que se convirtió en una genial carta de presentación desde la tumba. Corto pero intenso documento de una banda sin igual. Maravilloso el zumbido de moscardón en la guitarra de "human fly". También la apropiación de un "surfin' bird" que ya para siempre les pertenecerá. En cuanto a la perversión de "lonesome town", de libro. Me hace pensar más en David Lynch que en Tarantino, con esa electricidad de tormenta que se aleja.

Songs the Lord Taught Us (80) *****

"Las canciones que el señor nos enseñó". Menudo título para su gran joya. Supercool a su manera, siempre han sido dueños de un glamour necrológico con aromas de eau de alcantarilla. Las telarañas que poblaban su EP "Gravest Hits" (79) fueron tensadas y pulidas en este disco que es puro crujido eléctrico de principio a fin. Un festín de rocanrol sucio a lo Stooges y surf ramoniano de serie B con anclajes siniestros. Lo más destacable en este caso es cómo han conjurado la pesadilla post-adolescente con pretensiones escasas y resultados arrolladores en términos de aura y pegada sónica. Sin un bajo que ate los chirridos eléctricos de Poison Ivy y Bryan Gregory a la batería de Nick Knox, queda un vacío que amenaza. El vacío que se empeña en rellenar la voz lunática y magnética de Lux Interior mientras se enreda entre los nudos de distorsión que rezuman las guitarras.

"Songs the Lord Taught Us" se ha convertido en un pedazo de verdad arrancado de las entrañas de un grupo de directo único. Lux Interior siempre fue un animal escénico insaciable. Poison Ivy dominaba el escenario con pose hierática y contoneo seguro e inapreciable mientras controlaba los trastes como la tigresa que se sabe dueña y señora de su zona de jungla. Toda esa animalidad, ese carácter indómito queda reflejado en este disco brutal donde el rockabilly más trash resuella y el sudor corre por nucas, cuellos y lugares recónditos.

Por último una relfexión. Si The Cramps, en un ejercicio de reconocimiento encomiable, se acuerdan de The Sonics con una versión tremenda de "Strychnine", tampoco deberían ponerse colorados si herederos como Jon Spencer (o nuestros Desechables) sienten adoración por ellos. Alumnos y maestos. Faro y guía… Espiritual.


Psychedelic Jungle (81)****

Variación clara respecto al anterior. No sé si por la adhesión de Kid Congo Powers a la segunda guitarra, pero el caso es que ganan en matices y pierden en pegada. Al menos esa es la primera impresión. Y es errónea, hasta cierto punto. Cuando uno se deja invadir por estos blues del pantano se da cuenta de que lo que han perdido en velocidad lo han ganado en intensidad. Tiene que llegar la amenaza de "Voodoo Idol" para que nos demos cuenta de que el pop que exudaba "Green Fuz" era ficticio. Bueno, no lo era, y además está muy bien pero sí que queda diluido en la maraña de detritus y fango. Puro veneno.

martes, 5 de mayo de 2009

the hole: el lado escabroso del amor


Si por dicha divina no se han acercado aún a esta cinta de 2001, he de decir que no se pierden nada. La teoría pintaba bien. A saber, búnker claustrofóbico en el que esconderse, doble pareja de adolescentes cachondos incluyendo a una psicótica que ve el amor de una manera peculiar. Macabra, podríamos decir. Por supuesto la tragedia se sirve en bandeja. No me digan que no les dan ganas de echarle un vistazo. Lo que pasa es que el resultado es una película para hormonas vivientes y de las burdas además.

No. Lo de los giros argumentales está más que visto y explotado. La claustrofobia que se esperaba del escenario es muy suavecita y el que quiera algo de terror se tendrá que conformar con una traca final gore sin sutileza ni pellizco. Pero lo peor de todo es que la película no consigue que te metas en ella en ningún momento. No quiero decir que el suspense de saber qué pasó en realidad no pique, que lo hace. Tampoco me refiero a la mezcla de recuerdos medio borrados por la amnesia que crean una realidad que al final no sabemos si la protagonista se llegó a creer o era totalmente inventada. Más bien encuentro una falta de verosimilitud apabullante. No busco verdad y menos en este tipo de películas. Busco algo que se le parezca, algo que me engañe y me haga creerme a unos personajes, un entorno, una historia que de vulgar, soez y gruesa me hace preguntarme para qué he perdido la hora y media larga que se gasta Nick Hamm.

Esto es una broma de mal gusto. ¡Y ya sé que me lo advertiste, José!

viernes, 1 de mayo de 2009

tótem #6: el corazón del sueño

"Lo más parecido al rock que yo he grabado ha sido "La leyenda del tiempo", ahí arriesgué y metí cosas que no son las más habituales en el cante flamenco. (...) Y hay que tener cuidado con lo que se hace, no salirse de los límites del flamenco, que los tiene" (Camarón)

http://www.bcncultura.cat/wp-content/uploads/2012/02/la-leyenda-del-tiempo.jpg

Título: La leyenda del tiempo
Artista: Camarón
Año: 1979
Productor: Ricardo Pachón
Sello: Polygram

  1. La leyenda del tiempo (Federico García Lorca/ Ricardo Pachón) – (Jaleos) 3:41
  2. Romance del Amargo (García Lorca/Pachón) – (Bulerías por soleá) 3:47
  3. Homenaje a Federico (García Lorca/Pachón/Kiko Veneno) – (Bulerías) 4:10
  4. Mi niña se fue a la mar (García Lorca/Pachón/Veneno) – (Cantiñas de Pinini) 3:05
  5. La Tarara (Trad. Arr. Ricardo Pachón) – (Canción) 3:46
  6. Volando voy (Veneno) – (Rumba) 3:25
  7. Bahía de Cádiz (Pachón/Fernando Villalón) – (Alegrías de baile) 2:56
  8. Viejo mundo (Omar Khayyám/Veneno) – (Bulerías) 2:45
  9. Tangos de la Sultana (Antonio Casas/Pachón/Francisco Velázquez) – (Tangos) 4:29
  10. Nana del caballo grande (García Lorca/Pachón) – (Nana) 4:58

FOLK / POP
FLAMENCO - conatos progresivos / proto-psicodelia jonda
 
En nuestra desgastada piel de toro también tenemos nuestros mitos. Claro que sí. Y un puñado de ellos podrían enseñar mucho a tantos discos que por el simple hecho de nacer anglosajones ya merecen más parabienes y atención. Sí amigos, aquí también hay calidad. Y para demostrarlo, pocos mejores que esta Leyenda del tiempo camaroniana. Mucho se ha dicho sobre su innovación, su impacto en el futuro rock gitano y el denostado rock andaluz. Sí, no hay duda de que Pata Negra por un lado, y Triana, Alameda o Medina Azahara por otro, le deben la vida a la valentía del de San Fernando. Valentía matizable porque los que esperen una salida de madre se van a dar con un canto en los dientes. Este disco tan "rompedor" no deja en ningún instante de ser y sonar flamenco. Por mucho que el cambio de nombre del cantaor en la portada pudiera hacer presagiar una falla gigantesca e irreconciliable con ese mundo, lo que contienen estos surcos rebosa flamencura por los cuatro costaos.

Muy pocas grabaciones me producen la euforia que consigue esta. En ella todo parece estar en su sitio. La voz mayestática, la guitarra ahora de Tomatito luego de Raimundo Amador, los arreglos exoflamencos (batería, sitar, guitarra y bajo eléctricos...), las composiciones míticas de Kiko Veneno, las letras lorquianas... Todo el conjunto apabulla y las individualidades te dejan babeando. Un disco para vivir durante un ratito en un mundo maravilloso. Un icono pop injertado en lo más hondo de nuestra cultura. ¡Grande!

Curiosidades

- A Camarón le molestaba el artículo en "El Camarón de la Isla". Lo de "La Isla" lejos de molestarle, le encantaba. Pero alguien decidió dejarlo en Camarón a secas a partir de este álbum.

- La acogida fue tibia en los círculos más ortodoxos. Es famosa la imagen de los "gitanos viejos" que devolvían el disco en las tiendas diciendo que ese no era Camarón. Para cualquiera no muy puesto en flamenco (me incluyo) esto tiene poco que achacar. ¿Que hay alguna batería?, vale; ¿que alguna instrumentación de rock progresivo?, vale. Son solo adornos y envoltorio para un meollo que es puro rajo gitano. Por palos, por entonación, por duende, por todo aquello que no se puede explicar con palabras.

¡atiende pájaro! #6

Lolo Yeyé estaba harto de limpiarse con una piedra después de defecar. A sus 10 años era algo que no entendía muy bien. Por eso bendijo el día en el que descubrió las bondades de bañarse en la alberca después de aliviarse. Era un tipo ingenioso el chaval. Por desgracia, no todo el mundo lo veía así. Su padre se enteró y su sentido del humor no abarcaba el amplio espectro del hijo. Solo tuvo que acecharlo en lo alto de la colina y en cuanto Lolo empezó a obrar sus milagros salió de su escondite para asombro de nuestro héroe, el cual no tuvo más remedio que correr colina abajo perseguido por un progenitor furioso que le daba de hostias mientras cada cierto espacio, el hijo soltaba parte de su valiosa carga. Por supuesto la persecución acabó con Lolo tirándose en la alberca.

Y es que, ¡la higiene es lo primero!