martes, 30 de junio de 2009

tótem #14: las tierras malas


Título: Nebraska
Artista: Bruce Springsteen
Año: 1982
Productor: Bruce Springsteen
Sello: Columbia

1. Nebraska 2. Atlantic City 3. Mansion on the Hill 4. Johnny 99 5. Highway Patrolman 6. State Trooper 7. Used Cars 8. Open All Night 9. My Father's House 10. Reason to Believe

Después de la exuberancia casi obscena de "The River" se hacía difícil repetir la jugada a no ser desde el lado opuesto. Sin pretenderlo, Springsteen entrega un álbum compuesto por 10 demos. Sí, las grabó con la idea de arreglarlas con su banda y finalmente se decidió por dejarlas como estaban. Bendita elección.

Uno puede equivocarse al escuchar por primera vez este álbum. A mí me ha costado bastante tiempo darme cuenta. Puede parecer un álbum pequeño, lento y aburrido, cuando en realidad es todo lo contrario y mucho más. Y es que su importancia está oculta en una escucha atenta y sentida. Ningún disco te hará vibrar como este. Ninguno tiene estas historias que te atrapan con personajes de carne y hueso, que sufren, sienten, viven y mueren. Johnny 99, Joe Roberts, Frankie... Todos se han ganado un lugar en mi corazón. No suplican respeto, lo exigen, y la verdad es que se lo merecen.

Bruce musita las historias al oído como si sólo cantara para ti. Así va desgranando el alegato anti pena de muerte de "Nebraska", un "A Sangre Fría", (Truman Capote (1966)) en miniatura en el que resuena esa eterna pregunta: "¿quién es el asesino?". "Johnny 99" esboza otra vez el tema con nuevos matices. No puedo reprimir una sonrisa amarga cuando descubro el porqué del nombrecito. Después nos golpea con la historia amarga de "Highway Patrolman" o la imposibilidad de elegir entre la cabeza y el corazón. Continúa con la maravillosa sequedad de "State Trooper" y "Used Cars", aspiraciones remotas cuando no se tiene nada. No cuesta nada soñar, parece decir, aunque con un punto de cinismo y desilusión. Rock & roll con acústica en "Open all Night" y nuevo nudo en la garganta en "My Father's House". Los errores del pasado no se pueden arreglar y se llevan como una carga durante todos tus días. ¿Desesperanzador? Quizá, pero no menos cierto. Cierre con el gospel de "Reason to Believe", posiblemente la melodía más lograda del disco y la letra más necesaria después de tanta carnicería emocional. Se desvanece a lo lejos y nos queda la sensación de que jamás volveremos a escuchar algo semejante. Que no se diga que no lo intentaste...

Curiosidades

- Existe una versión grabada en el estudio con la E Street Band, aunque no ha visto la luz... Todavía.

- El mismo Johnny Cash versionó dos temas del disco solo unos meses después de su edición.


jueves, 25 de junio de 2009

el pianista: this machine kills fascists


"If you prick us do we not bleed?
If you tickle us do we not laugh?
If you poison us do we not die?
And if you wrong us shall we not revenge?"

(William Shakespeare, "The Merchant of Venice")

Varsovia, 1939. Las vidas normales de sus habitantes iban a verse truncadas de golpe por la invasión alemana. Por supuesto los judíos más que nadie sufrirían una caida progresiva, metódica y irrefrenable. De sus vidas apacibles, opulentas o simplemente dignas iban a pasar a la pobreza, la humillación y la despersonalización más abyecta. Nada que no sepamos. Nada que queramos recordar. Pero magistralmente narrado por Polanski.

Lo que más sobrecoge de la película es la normalidad y el silencio que cae a plomo sobre los personajes y las calles del gueto. Normalidad, teniendo en cuenta las circunstancias, tanto la que los nazis querían imponer como la que los judíos trataban de conjurar para reconstruir una dignindad vapuleada a base de humillaciones, vejaciones y masacres indiscriminadas. Y todo esto sobrecoge por lo metódico y calmado en la sucesión de hechos. La caida de Wladyslaw Szpilman y su familia, que es la del resto del pueblo judío, no es meteórica, sino que se va produciendo poco a poco. Medida a medida, ley a ley, acción a acción. Eso sí, es imparable y acaba en un abismo de miseria, hambre y animalización. Lo peor era eso, cómo los judíos eran despojados de su humanidad, de su identidad como seres humanos. Esto, hecho poco a poco, hacía imposible una posible revuelta. Por supuesto, una vez más nada es imposible, y esta se produjo. Sus resultados, evidentemente, tuvieron escasa repercusión más allá del intento desesperado en medio de la desesperanza más absoluta.

El Pianista es la historia real de Szpilman según la cuenta en sus memorias, aunque narrada a través de Roman Polanski. El director también vivió en un gueto en su infancia (el de Cracovia) y se puede decir que pasó por circunstancias parecidas a las del pianista. Así, la historia de Szpilman y la de Polanski confluyen, se entremezclan y de ese flujo resulta esta película que habla de supervivencia, de horror, de muerte y de triunfo. Sí, la vida de nuevo se abre paso entre los cadáveres.

lunes, 22 de junio de 2009

¡atiende, pájaro! #8


Johnny y sus intestinos. Vaya pareja. Mientras Minnie guardaba la compra en la cocina él permanecía asomado a la puerta observándola. Aporovechando la coyuntura preparó su nueva hazaña y... ¡¡Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrt!! Sí, brutal, pero Minnie estaba ocupada organizando cosas. Solo la cara inconfundible de Johnny le advirtió de que algo no iba bien.

- ¿Qué has hecho ya?
- ... Yo... No...
- Te conozco, peíllo. Y ¿ahora qué haces?
- ......................



¡Pfffffffffffffffffff!


Mágico, Johnny...

sábado, 20 de junio de 2009

the doors (y 3): post mortem

Jim murió en 1971 rodeado de extrañas circunstancias que no hicieron más que aumentar su leyenda. Ante esto, el resto del grupo quedó destrozado (no solo anímicamente). Se antojaban difíciles los siguientes movimientos pero ni cortos ni perezosos decidieron continuar con el grupo. Llegaron a barajar un cambio de nombre. Entre las opciones estaba ... And the Doors, por lo de Jim Morrison and the Doors. Al final lo mantuvieron y se lanzaron a la fabricación de dos discos infames. Ni siquiera dejaron que el cadáver de Morrison se enfriara para perpetrar un crimen musical. No es que no supieran tocar o componer. Eran músicos contrastados y su rock 'n' roll tenía cierta gracia. El problema era tratar de mantener una llama que sin su cantante era una sombra ridícula y bochornosa. Sí, Jim, más allá del mito sobreamplificado, era un frontman único. Puede que no fuera el poeta genial que nos querían vender, ni el cantante prodigioso, pero su forma de escribir y de cantar eran personales, intrigantes y tenían un atractivo avasallador. No digo que fuera un genio pero sí un artista insustituible. Al final lo entendieron y abandonaron el proyecto de seguir sin él. Al menos por el momento. A partir de ahí, la inundación con reediciones, conciertos y material inédito. Todo ello de un interés variable y con la premisa de hacer caja por delante. Señalaré aquí una muestra diminuta de lo más interesante que he tenido el placer de escuchar.

Mientras, los demás Doors se embarcaron en diferentes proyectos. De ellos habría que denostar la reciente reunión de 2002 sin Densmore a la batería y con Ian Astbury en la voz. Se hicieron llamar The Doors of the 21st Century. Un caso más de destrozo de una memoria y de sinvergonzonería sin límite.

Other Voices (1971), Full Circle (1972)
Música notable (sobre todo en el primero) pero una sensación de que esto no era para nada necesario. El desvarío alcanza cotas importantes en la portada de Full Circle y en la canción "The Mosquito" con letras tan "suculentas" como, "No me moleste mosquito
/No me moleste mosquito / No me moleste mosquito / Why don't you go home / No me moleste mosquito / Let me eat my burrito / No me moleste mosquito / Why don't you go home." Im Presionante.


An American Prayer (1978) ***

Este fue un proyecto de dudosa intención que salió bastante bien. Jim recitando sus poemas y los demás Doors poniéndole música de fondo. Resultados irregulares donde destacan momentos de belleza ingrávida y lírica como ese "Ghost Song" o esa despedida de nudo en la garganta con "A Feast of Friends" sobre el "Adagio" de Albinoni. Muy interesante.

In Concert (1991) ****

Una demostración casi definitiva de la fuerza y el magnetismo de The Doors en directo. Se compone de la compilación de dos discos anteriores como fueron el Absolutely Live (70) y el Alive She Cried (83). Poder y drama que incluye una impagable versión ÍNTEGRA de "Celebration of the Lizard".

Box Set (1997) ****

Esta caja monumental de 4 cds documenta momentos importantes de la carrera del combo como el directo en el que Jim fue acusado de escándalo público. También se nutre de múltiples rarezas y canciones inéditas o de difícil localización, tomas descartadas de estudio y grabaciones primigenias en acetato. Una joya de valor variable dependiendo del grado de fanatismo. Sin duda, añadiéndole el magnífico libreto, un regalazo.


Perception (2006)

La recopilación definitiva de The Doors. Todos sus discos de estudio remasterizados y sin la censura que sufrieron piezas como "Break On Through" o "The End". Además una buena colección de rarezas y descartes para revolcarse de manera impúdica en el legado de una banda mítica. Los que ya teníamos los CDs no picaremos ante esta demostración pero está bien para reunir en un pack todo lo oficial de los Doors con Jim y alguna que otra sorpresa.

lunes, 15 de junio de 2009

tótem #13: el blues de la urbe interminable


Título: L. A. Woman
Artista: The Doors
Año: 1971
Productor: Bruce Botnick
Sello: Elektra

A1 The Changeling 4:20
A2 Love Her Madly 3:18
A3 Been Down So Long 4:40
A4 Cars Hiss By My Window 4:10
A5 L.A. Woman 7:49

B1 L'America 4:35
B2 Hyacinth House 3:10
B3 Crawling King Snake 4:57
B4 The WASP (Texas Radio and the Big Beat) 4:12
B5 Riders on the Storm 7:14

Lo que más impacta del canto de cisne de The Doors no es su importancia, ni su influencia, ni su solidez. Todo lo que es no tiene nada que ver con eso. Lo emocionante es comprobar cómo al final consiguen encajar las piezas desde el lado opuesto de sus comienzos. Bueno, tampoco es que esto esté en las antípodas de lo que se podía esperar de los californianos. Más bien amplifica una de sus múltiples facetas. El blues. Aquí consiguen mostrarnos ese estilo desde ángulos variopintos tintados de rock, poesía y performance. Y lo mejor es que lo hacen de una forma relajada donde las improvisaciones fluyen y alargan las canciones hasta donde estas piden. Esta atmósfera que conjuraron en el estudio se contagia a las interpretaciones de todos. También de Jim. La seguridad de su fraseo mezclada con la rotura irreparable de su voz otorgan más autenticidad a estos blues. Los seca de toda la humedad de teclados y guitarras con eco. Los ata a la realidad y los hace irresistibles. Sí, a pesar de sus grietas, Jim canta aquí como nunca.

Ya nos avisa con la movida y casi funky "The Changeling", con la saltarina e irresistible "Love Her Madly", con la tórrida y explosiva "Been Down So Long", con el blues lento con solo de garganta "Cars Hiss by My Window". Y al final de la cara A, el primer momentazo épico con la oda de Morrison a Los Angeles; "L. A. Woman" resume en sus 7 minutos todo el amor, la contradicción y la locura que habita y provoca la megalópolis californiana. Versos humeantes que conectan con el aire apocalíptico de la siguiente pieza, la experimental "L'America", guitarra y órgano chirriantes y batería marcial que es engullida por la belleza atemporal de "Hyacinth House". El retorno al blues más ortodoxo no podía ser de otra forma que con "Crawling King Snake". Esto sí es apropiarse del clásico de John Lee Hooker en una interpretación de antología. Pero no había tiempo para la relajación. Eso querían indicar con el recitado de "WASP (Texas Radio and the Big Beat)", poesía en movimiento sobre una base dura de blues-rock. No cabe duda de que el ambiente estaba más que preparado para afrontar el momento culminante de un disco sobrio, recio y contundente. Un clásico que encuentra más motivos para serlo con su cierre. "Riders on the Storm" se convierte en la coda perfecta para el grupo. Su letra, su ambiente de tormenta que se aleja, la voz doblada en susurros por Jim construyen el que puede ser el mejor tema de la banda. Sin duda el mejor final imaginado. El resumen de una carrera fugaz y de efectos devastadores para la eternidad.

Curiosidades

- Aunque en la época era bastante común, hoy resulta destacable que el álbum fuera grabado en vivo casi al completo. Solo se doblaron algunas partes de teclado.

- El último álbum en el que intervino Jim Morrison fue el primero que grabaran sin la colaboración del productor Paul A. Rothchild. Bruce Botnick ocupó su lugar. El primero definió la música contenida en el disco como música de cóctel (o mejor dicho de guateque para que se entienda en nuestra cultura).

- El solo de "Cars Hiss by My Window" no es una armónica. Es Jim Morrison tratando de imitar una con su voz. Aunque una vez que se sabe se nota con claridad he de reconocer que no me di cuenta en las primeras escuchas. La joventud es lo que tiene.

jueves, 11 de junio de 2009

the doors (2): lizard years


En 1969, The Doors estaban en la cima de la popularidad. Desde ahí solo se podía caer. Sin embargo no fue exactamente una caida libre. Aunque no empezaron bien, con un Morrison que estaba más por otras cosas, remontaron el vuelo a partir del 5º disco y pudieron ofrecer algunos de sus mejores momentos de siempre. Esta segunda etapa se vio marcada por los escándalos de índole pública con Jim arrestado y enjuiciado por exhibicionismo y conducta inmoral, el veto de muchos organizadores de conciertos y la zambullida final en el blues que siempre había fascinado al combo. Precisamente en los últimos momentos, cuando se sentían más libres para componer y grabar casi cualquier cosa, Jim decidió exiliarse en París en un intento por evadirse del ambiente negativo, y por qué no decirlo, de la justicia que lo tenía cada vez más acorralado. La sentencia no se llegó a ejecutar. Como es bien sabido, murió en París el 3 de julio de 1971. La causa oficial, un ataque al corazón. La rapidez del entierro, los escasos testigos y el secretismo general por parte de autoridades, amigos y su novia Pamela no hizo más que aumentar la leyenda sobre las causas reales e incluso sobre la posibilidad de que todo fuera una maniobra para escapar. No han sido pocos los que han afirmado haber visto a Morrison en tal o cual sitio tras su muerte. Dejando atrás conjeturas, lo que parece claro es que el Rey Lagarto nos dejó ese día. Muerto o no, se escondió de los focos y nos abandonó dejando un legado, cuando menos respetable, para muchos esencial.

"They are waiting to take us into
The severed garden

Do you know how pale and wanton thrillful
Comes death on a strange hour
Unannounced, unplanned for

Like a scaring over-friendly guest youve
Brought to bed

Death makes angels of us all

And gives us wings
Where we had shoulders

Smooth as ravens Claws
No more money, no more fancy dress

This other kingdom seems by far the best
Until its other jaw reveals incest
And loose obedience to a vegetable law.
I will not go
Prefer a feast of friends

To the giant family."

(Jim Morrison, "A Feast of Friends")

The Soft Parade (1969) **1/2
Tras el bonito aunque blando Waiting for the Sun (68) la banda endulzó aún más su sonido ayudada por una sección de cuerdas y vientos que definitivamente no funciona. No deja de ser sintomático que las canciones que hasta ese momento estaban firmadas por The Doors pasen a ser firmadas por Krieger o Morrison. Por un lado se nota que Jim no está tan involucrado en la creación del disco. Por otro ¿le daría vergüenza que se pensara que era autor de según qué temas? De esta Sinfonía de la ciénaga, como algún crítico bautizó al sonido del disco, salvaría los tres temas firmados por Morrison en solitario. Todos siguen teniendo el poder primigenio y magnético de los primeros Doors y destacan sobre el resto como torres de Babel.

Una canción: "The Soft Parade"

Morrison Hotel (1970) ****1/2

Solo un año después parecía que el disco anterior no hubiera existido. The Doors vuelven con fuerza para demostrar que no se habían ido. Y lo hacen apelando al rock duro y al blues eléctrico que dominan con autoridad. La poesía sigue latiendo vigorosa como si se hubieran reencontrado con las musas en un tracklist de antología. Muy fuerte.

Una canción: "Roadhouse Blues"

L. A. Woman (1971) *****

El último disco. En él se ahonda aún más en la vertiente blues del grupo con temas que suenan poderosísimos. La relajación interpretativa de Jim combinada con esa rotura hiriente en su voz lo dotan de una solidez increíble. Sí, es su segunda obra maestra. El cierre del círculo que comenzaran en 1967. ¡Qué hermosa despedida! ¿Lo sabrían ya?

Una canción: "Riders on the Storm"

lunes, 8 de junio de 2009

tótem #13: teatro à go-go




Título
: The Doors
Artista: The Doors
Año: 1967
Productor: Paul A. Rothchild
Sello: Elektra







1. Break on through
2. Soul kitchen
3. The Crystal ship
4. Twentieth Century Fox
5. Alabama song
6. Light my fire
7. Back door man
8. I looked at you
9. End of the night
10. Take it as it comes
11. The End

Así entraron los Doors en la historia de la música. Por la puerta grande. Como solo unos pocos elegidos han sido capaces de hacerlo. Con la entrega de un obra monumental que hoy es un pedazo vivo de la historia del rock. Los Doors basaban su poder en las habilidades individuales de cuatro miembros que se convertían en una máquina musical épica. El resultado sobrepasaba lo que eran capaces de hacer de uno en uno. Todas las influencias de música clásica, guitarra flamenca, jazz y poesía maldita no eran nada especial por separado. Cuando unían fuerzas y se dejaban guiar por las visiones lisérgicas del chamán Jim Morrison, entonces demostraban todo su poder. Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. De todas formas nada iba a limitar, coartar o intimidar a esta banda en su estreno, una demostración de que se podía ser diferente en la época de las flores y la primavera del amor. El rock de The Doors tenía poco que ver con los hijos de acuario. Era demasiado oscuro, se basaba en los postulados dionisiacos de Nietzsche, bebía de la poesía pagana de Arthur Rimbaud, de la maquinaria angelical de los beatniks, de la tragedia griega, de Chopin y de Willie Dixon. Toda esta amalgama de ruidos negros, cabareteros, tribales, urbanos produjo un disco que selló el sonido único del grupo. Ese órgano de Manzarek que era su seña de identidad, esos recitados y entonaciones de crooner o de niño salvaje por parte de Morrison, la guitarra punzante, pellizcada y sutil de Krieger y la batería espaciada, jazzy, precisa de Densmore.

Si se buscan momentos rockeros se pueden encontrar en "Break on Through", "Soul Kitchen", "Light My Fire" o "Take It as It Comes"; el toque blues todavía no era claro aunque atruena en la rotunda "Back Door Man"; el cabaret centroeuropeo se abre paso a codazos con el clásico de Bertolt Brecht y Kurt Weill "Alabama Song"; también hay piezas reflexivas, oscuras y envolventes como "The Crystal Ship" o "End of the Night", pero sin duda en relación con este último grupo se lleva la palma "The End", improvisación edípica de más de 11 minutos donde las piezas simplemente encajan sin ordenar un caos de música hindú u oriental, versos oníricos en los que la celebración de la muerte torna afirmación de la vida como un viaje por desiertos plagados de serpientes, carreteras de 8 millas de largo hacia el lago ancestral, hacia el asesinato del padre y el … con la madre. Devastador final para un disco alucinante.

Curiosidades

- A la hora de publicar "Light My Fire" como single se vieron con la dificultad de su larga duración por lo que tuvieron que amputar el interludio con los solos de teclado y batería. Sin duda, eso la convertía en una pieza ñoña, convencional y sin miga. Aún así, triunfó rotundamente.

- Es famosa la incidencia del show de Ed Sullivan cuando presentando el disco tenían que tocar "Light My Fire". Como queda documentado en la película "The Doors" de Oliver Stone, no atendieron a la "sugerencia" de cambiar el verso "girl we couldn't get much higher" (chica, no podríamos colocarnos más) porque no era apropiado para la TV. Al ser en directo no pudieron censurarlo aunque eso les valió el veto del programa en el futuro.

- Sí que en la discográfica lograron censurar partes de "Break On Through" y "The End". En la primera sustituyeron "she gets high" (ella se coloca) por "she gets, she gets". En la segunda simplemente eliminaron todos los "fuck" que bramaba Jim continuamente al final. Bonito mantra que nos perdimos hasta que hace poco pudimos disfrutar de la versión original.

domingo, 7 de junio de 2009

the doors (1): paganos acercando la luna


The Doors eran Jim Morrison a la voz, Ray Manzarek a los teclados, Robbie Krieger a la guitarra y John Densmore a la batería. Digo esto porque para mucha gente The Doors eran Jim Morrison. Y no les falta razón. Sobre todo si atendemos a los infructuosos intentos de reunión y continuación de una carrera que tras la muerte del cantante no tenía ninguna razón de ser.

En los seis discos de estudio que editaron podemos marcar una falla a la mitad. Sería la que divide los primeros intentos de hacer un rock dramático en el que el elemento poético y teatral tenía un papel central para los devaneos libres de Morrison. La banda nunca fue un mero accesorio. Suponían el ancla con la realidad, el perfecto contrapunto y los acompañantes incansables en los terrenos inexplorados en los que, sobre todo en sus conciertos, los adentraba Jim. Era lo más parecido a una comunión de talentos en los que las influencias eran las mejores que se podían soñar. Manzarek combinaba una formación clásica con elementos rockeros, Krieger siempre destacó su gusto por el flamenco y Densmore dejaba traslucir su amor por el jazz en cada redoble.

The Doors (1967) *****

Su primer disco ya era una obra maestra. No podía ser de otra manera conteniendo una columna vertebral inimitable formada por "Break on Through", "Light My Fire" y "The End". Lo mejor es que el resto no solo acompañaba sino que resultaba clave para definir su sonido y su posicionamiento al otro lado de la inocencia hippy. No, lo de los Doors no era paz y amor sino algo más oscuro. Alienación y drama bañados en cabaret y noche.

Una canción: Imposible... 3: "The End", "Break on Through" y "Light My Fire".


Strange Days (1967) ****1/2

El segundo disco en el mismo año y no hay síntomas de agotamiento. Superado el efecto sorpresa siguen siendo capaces de entregar perlas oscuras y poéticas con la pegada inmediata de "Love Me Two Times" o "People Are Strange" y tours de force épicos del nivel de "The End" como la tremenda "When the Music's Over".

Una canción: "People Are Strange".

Waiting for the Sun (1968) ***1/2

El tercer disco muestra los primeros síntomas de agotamiento de una fórmula que Jim intentó llevar al extremo en una composición titulada "The Celebration of the Lizard". Este fue el caballo de batalla del disco. Venía a acercarse a los 20 min. y era una composición pensada para el teatro. Iba a ocupar toda una cara del álbum pero entre la discográfica y el resto del grupo lo convencieron de la inviabilidad del proyecto. No se hizo. Morrison se tuvo que conformar con la inclusión de un fragmento titulado "Not to Touch the Earth" (maravillosa por cierto) y el añadido de la letra de la celebración del lagarto en la carpeta interior del disco. Sea por desilusión ante el revés o por agotamiento de ideas, el disco, aunque notable, peca a ratos de excesivamente blando. Aún así, sigue ofreciendo joyas inmarchitables como "Hello, I Love You", "Love Street", "Not to Touch the Earth", "The Unknown Soldier" o "Five to One".

Una canción: "Five to One".

jueves, 4 de junio de 2009

tótem #12: suena a tierra de arañas...

Título: Spiderland
Artista: Slint
Año: 1991
Sello: Touch and Go
Productor: Brian Paulson

Slint fue una banda tan efímera como atrayente. Tan solo han dejado un par de discos largos y un EP pero su influencia ha sido enorme en el rock de finales del siglo XX y principios del XXI. Los de Louisville se han llevado a su terreno a Black Sabbath, Sonic Youth y Gang of Four para crear un sonido oscuro, seco, matemático en sus estructuras y dinámicas.

Dice la leyenda que el título de este álbum viene de un comentario del hermano pequeño de Brian McMahan. "Esto suena a tierra de arañas", debió decir tras escucharlo. Y la definición le va que ni pintada a un álbum maldito que siempre generará un influjo dominante y obsesivo en todo aquél que se quiera dedicar a la música desde su lado más onírico, esquemático, resquebrajado o blindado. Se ha dicho mucho sobre el inmenso caudal de este disco como fuente donde beben muchas bandas y estilos. Que si slowcore, que si math rock, que si post-rock… Todo es cierto pero a la vez hay que defender la valía del disco como obra maestra de por sí. No es solo un manual de referencia indispensable, es, ante todo, una experiencia sonora y poética de un nivel aterrador.


Son solo séis cortes. Séis temas y solo una manera de desarrollar un rock anguloso y poliédrico, de patrones obcecados y variaciones leves pero definitivas. Una música fría y acuosa, sin brillo, vidriosa. Telarañas y cuchillos que amenazan con invadir tu sueño. Pesadillas que florecen en una noche de invierno. Pesadillas como el crimen apenas esbozado y el deseo hiriente de "Good Morning, Captain". Por más que la escuches, no dejarás de sentir el cosquilleo en la nuca al oír el grito pavoroso de "I miss you!", como anegado por el terror. Y es que hay cosas que siempre van a helarte la sangre.

Curiosidades

- Las dificultades y el stress del proceso de grabación (el álbum se grabó en cuatro días) hizo mella en las mentes de los miembros del grupo. Son abundantes los rumores de ingreso en instituciones mentales durante ese tiempo. En realidad solo se tiene constancia de una. Las otras, eso, nos las imaginamos.

- David Peschek de The Guardian comparó "Good Morning, Captain" con el "Stairway to Heaven" de Led Zeppelin. "Si es que es posible imaginar "Stairway to Heaven" despojada de su pomposidad", añadió. La canción se basa en el poema "The Rime of the Ancient Mariner" de Samuel Taylor Coleridge.

martes, 2 de junio de 2009

tótem #11: fuego en el fillmore


Título: At Fillmore East
Artista: The Allman Brothers
Año: 1971
Sello: Capricorn

1 Statesboro Blues 4:08
2 Done Somebody Wrong 4:05
3 Stormy Monday 8:31
4 You Don't Love Me 19:06
5 Hot 'Lanta 5:10
6 In Memory of Elizabeth Reed 12:46
7 Whipping Post 22:40


Hablemos de cosas serias. Hablemos de las noches mágicas del Fillmore East, local mítico situado en el East Village de NYC. Templo de la música en directo que ha acogido entre sus paredes a unos cuantos puñados de bandas que lo han sido todo. Unos de ellos, los que más veces actuaron allí fueron los Allman Brothers. No podía faltar un documento de su entrega, la pasión encendida que ofrecían en cada show. Su mezcla de blues, rock sureño y jazz se sigue colando por los poros del oyente que se atreve a acercarse a este trozo de historia viva. Algo debía sobrevolar el ambiente de esos 12 y 13 de marzo de 1971 para dotar a este disco doble de ese fuego, esa calidez y esa rotundidad. Que Duane Allman era inalcanzable por aquél entonces para el resto de los mortales queda ratificado en sus duelos impagables con Dickie Betts. Pero no solo brillan las guitarras incandescentes en este disco. Los teclados fluyen como guiados desde algún paraíso lejano (véase "Stormy Monday") y el resto de acompañamiento brilla como poseído por una luz indescriptible.

"Statesboro Blues" y "Done Somebody Wrong" abren fuego con la rotundidad del blues blanco y contundente. La cosa se asienta con el medio tiempo absolutamente brutal que es "Stormy Monday". Todo vuelve a arder con el desparrame de casi 20 minutos de "You Don't Love Me". "Hot 'Lanta" actúa de desengrasante con su sonido psicodélico y planeador. Un breve paréntesis para volver a la inmersión en otro tema largo, "In Memory of Elizabeth Reed" dotado de un swing casi jazz ultrarrefrescante que va mutando hacia el rock salvaje con las improvisaciones de rigor. Se trata de la introducción perfecta para el colofón, el maremágnum de "Whipping Post". Veintitrés minutos de rock sureño donde Duane Allman y la banda en pleno dejan claros sus poderes eléctricos en una jam visceral y catártica.

No quiero ni pensar lo que sería estar allí. De verdad, eso me haría llorar, porque esta sombra de la realidad es tan alargada y profunda que se me olvida que es solo un reflejo borroso. Así, difícilmente se podrá sobrevalorar. Jamás.

Pruébalo

Curiosidades

- Las carcajadas del grupo en la portada vienen del diablillo de Duane Allman, el cual durante la sesión fotográfica se escapó un momento en busca de cierto paquetito de su camello. Esa sustancia es la que esconde en el regazo para regocijo del resto. Esto explica que un grupo que odiaba fotografiarse aparezca de manera tan gozosa en esta instatánea que ya es mítica.