lunes, 31 de agosto de 2009

tótem #19: crujido eléctrico

Título: Psychocandy
Artista: The Jesus & Mary Chain
Año: 1985
Sello: Blanco y Negro
Productor: The Jesus & Mary Chain

1. Just Like Honey
2. Living End

3. Taste the Floor
4. Hardest Walk
5. Cut Dead

6. In a Hole
7. Taste of Cindy
8. Some Candy Talking
9. Never Understand

10. Inside Me
11. Sowing Seeds
12. My Little Underground
13. You Trip Me Up
14. Something's Wrong

15. It's So Hard

El tiempo pone las cosas en su sitio. A los buenos y a los malos. Y a un puñado de escogidos los eleva por encima de las nubes y les busca un rinconcito en la eternidad. Este "caramelo psicótico" merece un chalet bien situado y con jardincito. Porque aunque resulte difícil explicarlo sin recurrir a los grandes popes de casi siempre, su personalidad es tan embriagadora, tan adictiva y tan definitiva que se merece ser llamado CLÁSICO, y se merece engrosar todas las listas de los mejores de la historia.

Cuando hablamos de Jesus & Mary Chain no podemos dejar de mencionar a Phil Spector y su muro de sonido, a los Beach Boys, a los Ramones, a la Velvet Underground y por supuesto a Bo Diddley. A ver, rock & roll, pop 50s, melodías surferas, distorsión al límite y rock & roll otra vez. Esto es The Jesus & Mary Chain. Parece sencillo y sin embargo es inimaginable. Es inexplicable cómo encuentran un equilibrio tan inestable como sobrecogedor entre la distorsión y la melodía. Porque en realidad no buscan equilibrio alguno, sino que desequilibran una y otra hasta el extremo. Y ahí, en ambos confines se encuentran de algún modo y empastan en un sinsentido donde la voz puede ser hipnótica, puede ser dulce, puede ser agresiva y la distorsión lo rellena ABSOLUTAMENTE TODO en un agudo imposible que se cuela, y surca tus neuronas en la singladura perfecta que describieran los Amboy Dukes. No sé si la descripción le valdrá a alguien pero por supuesto escribo esto mientras lo escucho. Sé que se nota. Esto es una cosa muy seria, uno de los más grandes. Es una experiencia inagotable para el que le guste el pop, el rock, el noise, la música sencilla que se pega para siempre.

Ya lo decían en otra canción… Bo Diddley es Jesús… ¿Negro? Pues sí, ¡¡MUUUYYY NEGROOOO!!

Curiosidades

- En este disco todavía engrosaba la formación Bobby Gillespie a la batería. Posteriormente se haría mundialmente famoso liderando a Primal Scream.

jueves, 27 de agosto de 2009

los últimos coletazos de un genio

Monsieur Verdoux es una película extraña dentro de la filmografía de Chaplin. Lo primero que viene a tu mente es que se debe a su oscuridad. Sin embargo esta no viene, como podría parecer a priori, de su humor negro. Aunque este le otorga una leve carga amarga, lo que impone y choca viene de la filosofía desesperada que yace en su interior. El pesimismo y la resignación ante la injusticia de un mundo en el que el individuo paga y los estados triunfan. Una idea valiente por derecho propio y por cómo la plasmó Chaplin en una película que se convertiría en un escándalo en su época. La sociedad no estaba preparada para el tono amoral de una cinta en la que un asesino no se arrepiente de sus crímenes porque considera que la sociedad no le ha dejado más salida. Hoy día parece increíble que Chaplin se atreviera a filmar una historia tan perversa que no era más que el reflejo de un estado de ánimo y de una crisis social y económica que vale para cualquier época. Por eso, hoy también, Monsieur Verdoux está de plena actualidad.

Las ideas siniestras no tienen por qué ser siempre las mejores, pero cuando van a contracorriente, cuando surgen de la necesidad del artista por expresarse y romper, son las que perduran. Chaplin se atrevió con esta película, como había hecho en toda su carrera, con unas ideas que reflejaban sus sentimientos y el pulso social. No ofrecían esperanza. ¿Puede haberla acaso? Un genio sin dios ni amo.

martes, 25 de agosto de 2009

la canción del minotauro


"I can't dream well because of my horns" (The Incredible String Band, "The Minotaur Song")


Pruébala

miércoles, 19 de agosto de 2009

tótem #18: de cuando newport bailó y ardió


Título: At Newport 1960
Artista: Muddy Waters
Año: 1960
Sello: MCA/Chess

1 I Got My Brand On You /2 I'm Your Hoochie Coochie Man /3 Baby Please Don't Go /4 Soon Forgotten /5 Tiger In Your Tank
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6 I Feel So Good/7 I've Got My Mojo Working /8 I've Got My Mojo Working, Part 2 / 9 Goodbye Newport Blues

Estamos ante un momento muy especial en la historia de la música. Muddy y su banda (Muddy Waters and His Orchestra) se encontraban en un momento álgido de popularidad. El boca a oreja funcionaba cosa fina en esos años pretecnológicos. Ese mismo fue el que lo llevó a tocar un ajetreado domingo de 1960 en el prestigioso festival de jazz de Newport. Fue sin duda un empujón impresionante para la carrera de este gigante, aunque tampoco pretendo decir que lo necesitara. No, Mr. Waters ya era una figura indiscutible en el blues. Y para enfrentarse a un auditorio exigente pero entregado tiró de un repertorio mágico sin posibilidad de error.

Ya cuando empieza (en el disco porque el concierto lo abrió con "Catfish Blues") con esa letanía irresistible ("I got my braaaand on you / There's nothing you can do / I got my braaaand on you!) nos vemos absolutamente entregados. Tan entregados como el público que asistió esa tarde. Hay pruebas videográficas que lo confirman, que agigantan la dimensión y el tamaño del disco. La figura imponente de McKinley Morganfield dominando el escenario, cabeceando rítmicamente al compás, imponiendo con su garganta, incitando a la revuelta de manera casi imperceptible. La gente se va metiendo y aunque la mayoría permanece sentada, abundan las sonrisas extáticas y los que se atreven (negros sobre todo) se marcan unos pasos de baile descoyuntado y genial. Una apoteosis que hay que ver para complementar la grandeza de lo que se escucha en el álbum.

Los momentos a destacar son demasiados (todos los cortes en realidad) aunque por encima de todos se eleva un majestuoso "I've Got My Mojo Working" que acelera el pulso y pone la tensión sexual al límite. Tuvo que repetirlo a continuación. El público necesitaba ese poquito más para llegar al orgasmo. Un temazo y una interpretación que sigue impresionando. Aunque los motivos fueran otros, no me extraña que hubiera revueltas de jóvenes borrachuzos que intentaban echar la puerta abajo para entrar en el recinto del festival. Todo degeneró en disturbios que obligaron a los organizadores a suspender el festival. Esta iba a ser la última edición. De ahí que el poeta Langston Hughes escribiera sobre la marcha ese "Goodbye Newport Blues" que cierra el disco y la actuación. La música es de Muddy Waters y lo canta su pianista Otis Spann. Una improvisación irrepetible que sella un momento clásico y, como decía al principio, especial en la historia de la música.

Curiosidades
- Como ya he mencionado hubo revueltas en el festival. La permisividad con el alcohol de la ciudad pudo ser el detonante al atraer a miles de jóvenes con ganas de farra. La noche del sábado unos 10.000 trataron de asaltar el recinto de un festival que estaba completamente lleno. Esto provocó serios disturbios con la policía y se decidió suspender el festival. Eso sí, no sé por qué motivo, se respetó el cartel del domingo por la tarde. La sección de blues en la que se incluía precisamente a Muddy Waters.

- Debido a estos problemas se decidió que esta fuera la última edición del festival. De ahí que Langston Hughes, poeta afroamericano que ejerció de cicerone presentando a los artistas, pensara en componer un tema para el evento. Lo escribió él mismo sobre la marcha titulándolo "Goodbye Newport Blues". Rápidamente, McKinley Morganfield (Muddy Waters) le puso la música y fue su pianista, Otis Spann, el que lo cantó en directo sin haberlo ensayado antes.

- El festival, no obstante, volvió dos años después.

- Otro ejemplo del buen ambiente de este concierto lo encontramos cuando un lacónico Muddy agarra a uno de los miembros de su banda y para sorpresa del personal se marca unos pasos de baile durante la segunda parte de "I've Got My Mojo Working".

domingo, 16 de agosto de 2009

momentazo #2: country-rock!!!


Pasa cada dos por tres si te paras un poco a la hora de elegir tus nuevas adquisiciones. La experiencia me dice que no hay como apoyarse en el acervo popular para aventurarse en este proceloso océano que es la música grabada.

The Gilded Palace of Sin (69) de los Flying Burrito Bros es uno de esos discos venerados como obra valiente por atreverse a explorar nuevos caminos. Cuando la jugada sale bien se estrena género y se deja una huella indeleble. Y aquí se acierta de pleno con un Gram Parsons que avasalla en la composición y en la interpretación demostrando lo genial que era ya desde el principio. Hay que valorar lo visionario de algo que puede parecer muy obvio pero que alguien tenía que probar. Me refiero a unir el country y el rock, la raíz pura y la electricidad trémula. Casan maravillosamente en este disco donde las letras siguen contándonos historias y la música se ensancha en torrentes que emocionan una y otra vez.

Parsons murió joven, vivió deprisa y se ganó el amor de miles de personas. Este disco merece un lugar importante en su currículum. Es la prueba clara de que antes de sus cumbres en solitario se acercó a la eternidad en un momento inolvidable.

viernes, 14 de agosto de 2009

supertrax #1: telaraña de alto voltaje


Esta vez no es un disco sino una canción. Por llamar de alguna manera a la maraña eléctrica de casi 10 minutos que cierra el (GI) (79) de The Germs. Como un mantra malsano con esa linea de bajo tan simple como efectiva y esos ruidos, gritos, guitarras que chirrían como mutiladas en un aullido interminable. ¿Pura música? Quizá solo una obsesión malsana.

Desgraciadamente, por mucho que he buscado, solo he encontrado este fragmento en directo de 4 minutillos y pico.

The Germs - Shutdown

Y para el que se atreva con el disco completo... Pruébalo.

miércoles, 12 de agosto de 2009

tótem #17 y momentazo #427: l'america




Título: Buscando América
Artista: Rubén Blades y Seis del Solar
Año: 1984
Productor: David F. Rodríguez
Sello: Elektra

1. Decisiones
2. GDBD
3. Desapariciones
4. Todos Vuelven
5. Caminos Verdes
6. El Padre Antonio y el Monaguillo Andres
7. Buscando America

FOLK
LATINA - salsa

La "Amerika Perdida" que mentaba Mano Negra es un asunto antiguo. Sin duda el vasto continente ha sido pasto de numerosos expolios a lo largo de su sangrienta historia. Este es el tema que trata Buscando América. Blades se destapa 6 años después del maravilloso Siembra (78) que compartiera con Willie Colón con un disco personal, introspectivo y estratosférico. Ya no estaba la Fania para cobijarse y a la vez los grilletes que de alguna forma le maniataban habían volado por lo mismo. Sí, Rubén quería caminar solo. Y tras este álbum dejó claro que podía, incluso debía.


Dejó de lado la parte más purista de la salsa para armar un disco complejo, denso y profundo que hurgase en la herida panamericana para tratar de sanarla. Porque el panameño tenía muy claro que los males de Sudamérica hay que curarlos desde dentro, sin buscar responsables externos. Una visión un tanto simplista e imparcial viniendo de un filoyankee podríamos pensar. No, más bien la visión de conjunto limpia y objetiva del que lo ve desde fuera, del que ama a su tierra por encima de cualquier consideración.


No estamos hablando de alguien ajeno a sus orígenes y Blades y Seis Del Solar construyen una maraña rítmica y melódica de antología, sirviéndose de todos los elementos del folclore americano sin ningún miramiento ni prejuicio. Lo mismo emplean doo wop norteamericano de los 50 para abrir una canción que te saltan con una rumba, un son montuno, un rock épico o unos brochazos de latin jazz. La base es la salsa, eso sí, y siempre reconocible y contagiosa. Y las historias conforman un collage que repasa los males que aquejan esa América que vive de las migajas de la "otra", la poderosa, la del norte, y a la vez son males que podrían aplicarse a esta última también. Se vale de canciones corales con varias historias en su seno como "Decisiones" o "Desapariciones", de relatos cotidianos y novelescos sin un ápice de ficción como "GDBD" o "El padre Antonio y el monaguillo Andrés", o de arengas que llaman al levantamiento pacífico desde la educación como "Buscando América".


Una obra maestra que significó la consolidación de un mito de la música latina que hoy es un mito de la música mundial. Blades supo detectar con tino y precisión los dolores de un pueblo desangrado por las guerras, los sicarios, las dictaduras, el analfabetismo, la emigración y el atraso social y cultural. La pobreza explicada para ser aniquilada para siempre. ¿Que la música no tiene tanto poder? A lo mejor si le hiciéramos más caso…

Curiosidades

- Puede parecer mentira pero en plena guerra fría no era fácil dedicarse a la denuncia social. Alguno de estos temas tuvo problemas para ser radiado.

- Este es uno de esos discos valientes que fueron grabados en directo en el estudio. Una práctica osada y que lo eleva aún más si cabe.


lunes, 10 de agosto de 2009

momentazo #1: el tiempo detenido


Brutal. Solo unos meses después de su Tonight at the Arizona (07) los hermanos Felice siguen soñando con las Catskill y consiguen zafarse de las comparaciones justificadas aunque pesadas con un disco torrencial, emocionante y soberbio. No recuerdo ninguno que últimamente me haya emocionado como este. Con esa americana solvente, emotiva y saltarina con la que se han liberado de la pesadez de los tempos lentos y llorosos que inundaban el disco anterior. Aquí hay momentos para corear a grito pelado, acordeones que se meten bajo tu piel y te erizan el vello, intensidad de alto voltaje en lo sentido, calma y tormenta, risas y llantos. Y trompetas. Una gozada tan absoluta que parece un clásico cuando apenas ha empezado a andar. Sobresaliente alto. ¿El mayor espectáculo sobre la Tierra? Podría serlo.

sábado, 1 de agosto de 2009

el proceso... de orson welles


Orson Welles se enfrentó en 1963 a la tarea de adaptar al cine El proceso de Franz Kafka. Proyecto nada fácil por lo abstracto y mágico de la novela. El cine siempre concreta y da forma a lo que imaginamos y en este caso se antojaba muy complicado dar forma al caos lógico, al mundo onírico que dejó Kafka en su obra maestra. Y a pesar de todo, Welles da con la tecla entregando una película poderosa en la que entremezcla elementos del libro, otros sugeridos solamente e ideas de cosecha propia que solo pueden salir de una comprensión completa de la obra. De eso se trataba creo yo. No de una mera reproducción sino de una creación a partir de un material sublime.

En primer lugar se aprovecha de la indefinición temporal y espacial de la historia original para situarla en un entorno borroso e impreciso pero claramente posterior a la época en la que Kafka vivió. La presencia de un primitivo ordenador en la película, las vestimentas y algunos edificios así lo atestiguan. Welles se queda con la claustrofobia, la desesperación, la lógica endiablada, senil y demente del sistema judicial, de la existencia misma y añade reflexiones propias o transformadas que no aclaran pero ayudan a ordenar las ideas. Por lo demás, la recreación es bastante fiel salvo los detalles mencionados y un final ligeramente retocado. Queda patente además la misoginia y la tensión sexual que exudaba la novela con esos retratos femeninos implacables y terribles.

Lástima que por no mostrar a un judío "ajusticiado" de forma tan miserable (el holocausto estaba cerca aún) cambiara el final perdiendo la fuerza seca y rotunda del libro. De todas formas se permiten lecturas interesantes para dicho cambio; a saber, la falta de decisión y coraje del ser humano a la hora de ejercer de verdugo no como una forma de humanidad sino de repulsión ante la muerte y ante el horror de comprobar lo negro de nuestra alma.