miércoles, 30 de septiembre de 2009

trick or trick? #1: un mundo sin fin... vaya que sí

La última novela del de Los pilares de la tierra se llama Un mundo sin fin. El señor Ken Follet nos obsequia con un tochaco de más de 1000 páginas que echa para atrás. No se asusten, que no muerde. Como no podía ser de otra forma se trata de una lectura más bien ligera que, usada para desconectar sin comerse mucho el coco, tiene hasta su valor. Otra cosa es otorgarle estatus de literatura seria a una cosa que es puro comercio, eso sí, un productazo comercial. Sin pretensiones de sonar pedante ni quitarle la ilusión a nadie diré que la entidad de esta obra es muuuuy limitada.

Lo siento, empezó sorprendiéndome con el dinamismo de una historia que involucraba a un grupo de niños de diversas clases sociales en la Inglaterra medieval. No obstante, conforme se avanza se van notando las costuras de un acabado tirando a malo. La forma en la que describe las relaciones humanas tiene muy poco de medieval. Alguien me dirá que el ser humano siempre ha sido igual en su esencia y que esto es una forma de acercarnos a una época. Pero no, es que yo lo veo como una forma barata de introducir el medievo en el gusto popular, de buscar adeptos fáciles y numerosos. No dudo que hubiera monjas bisexuales, lesbianas, que mantuvieran una relación amorosa con un hombre en el convento a la vista de todos, sodomía por las calles, violaciones, obispos homosexuales, mujeres intrépidas que quisieran cambiar en algo el dominio masculino... Todo esto está muy bien, pero al exagerarlo tanto y hacerlo casi el pan nuestro de cada día se le otorga una vitola de espectáculo artificial que lo aleja de una realidad que sin duda era otra. Y digo esto sin pretender dominar la historia medieval, pero vamos que un par de monjas atraviesen el frente en la guerra contra Francia disfrazadas de muchachos, además de estar más visto que el telediario, peca de excesivo en todo.

La cuestión es que al coger el libro ya debería saber a lo que me enfrentaba. Es cierto, pero al principio me sorprendió. Luego te cansas de todo lo comentado anteriormente y del recursito de idea genial de algún protagonista que es constantemente boicoteada por los malos al final del capítulo. Vamos, ¿no hay otras formas de crear expectación? El mundo este, sin fin, avanza a trompicones y a su manera es una forma de literatura popular que engancha. Vale, no todo van a ser Borges o Shakespeares, de acuerdo. Y aún así si hay alguien con ganas de meterse en sus 1000 páginas, un consejo: no lo hagáis. Puede que al final os quedéis enganchados y no podáis parar. "Es para acabarlo de una vez y coger otro". Vale. "Es que quiero saber qué pasa al final". Supongo que, o bien soy muy tonto, o el libro tiene algo bueno. Aunque sea poco... Muy poco.

domingo, 27 de septiembre de 2009

trilogía #3: britannia radiografiada


Siempre tuvieron que convivir con la injusticia de ser los terceros en discordia. Injusticia relativa, porque estar siempre un pasito por debajo de The Beatles y The Rolling Stones, aparte de ser lógico, no es ninguna deshonra. Los tres primeros discos de The Kinks fueron serias demostraciones en el terreno del rhythm & blues y el rock 'n' roll primigenio que ya renovaran y entregaran a las masas las bandas ya mencionadas. En ese terreno había poco margen para el éxito. La sustancia la encontraron en la traslación del carácter más puramente británico a su música. En cuanto se centraron en la temática inagotable de la pérfida Albion con sus costumbrismos, sus miserias y sus ironías dieron con un filón para la creación de un imaginario, de un estilo que quedaría sellado para siempre en estas tres obras capitales del pop inglés.

Por supuesto no me refiero a los tres primeros discos mencionados sino a los tres siguientes. Face to Face (66), Something Else by The Kinks (67) y The Kinks Are the Village Green Preservation Society (68) sirvieron para descubrir al mundo el talento superlativo de la pluma de Ray Davies (y a ratos el de su hermano Dave) y sentar las bases de una forma de hacer música adhesiva, vodevilesca y de calado inmortal. No fueron los únicos que ahondaron en esta vena dentro de la suculenta discografía de la banda. Los siguientes siguieron por el camino. Sin embargo, el hecho de dar primero y de contar con una consistencia y una entidad tan innegables les da el derecho y el deber de ser representantes de esta música y de formar un triunvirato contundente e imbatible.

Pruébalos (clic en el título)

martes, 22 de septiembre de 2009

tótem #21: el baile desencajado


Título: The Wildest
Artista: Louis Prima
Año: 1956
Productor: Voyle Gilmore
Sello: Capitol

1 Just a Gigolo/I Ain't Got Nobody 4:49
2 (Nothing's Too Good) For My Baby 2:43
3 The Lip 2:23
4 Body and Soul 3:29
5 Oh Marie 2:35
6 Basin Street Blues/When It's Sleepy Time Down South 4:19
7 Jump, Jive, An' Wail 3:33
8 Buona Sera 3:04
9 Night Train 2:52
10 You Rascal You 3:13

"El más salvaje". El más salvaje de los abandonos: el olvido. Esa ley no escrita que en los últimos tiempos parece relegar al ostracismo a toda obra anterior a los sesenta. Me niego a enterrar discos como este que desafían la memoria y el canon establecido. Antes de los Beatles había vida. Discos como este documentan un estilo que jugaba el papel del pop en nuestros días. Porque el jazz en la mitad de los cincuenta podía ser juguetón, agresivo, experimental, podía ser música de baile, y podía ser música clásica. Vamos que había vida antes de The Residents, de Steve Reich, de Michael Jackson y del reggaeton.

Y Louis Prima dominaba en las distancias cortas. Como pocos. Dueño y señor de la música de club, sacude-caderas y despierta-líbidos. Un romántico, un soñador, un vividor si se quiere. Un señor que en este disco demuestra que es muy grande. Y ni aunque me pongan "Just a Gigolo" hasta en la sopa me van a apagar esa sensación de libertad que recorre mis sienes cuando llega a ese crescendo que parece que no vaya a terminar nunca. Tocada con autoridad y el secreto de la inmortalidad que comparten el resto de temas. Todo un bloque. Todo un documento rotundo y matizado por un trabajo vocal tremendo, algunos remansos night-jazz y un puñado de crescendos con la batería, el contrabajo, el piano y la trompeta a todo galope. Impresionante. ¡Danzad, danzad malditos!

Curiosidades

- El tema "Just a Gigolo" ha sido versionado en multitud de ocasiones. Entre otros "artistazos" podemos señalar a Village People, David Lee Roth (Van Halen), Javier Gurruchaga o Lou Bega. Ni punto de comparación con este original por cierto.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

momentazo #4: naranja ácida


Poco podíamos suponer que la JSBX alcanzaría tales niveles de control y calidad. Sobre todo después de esas jams de punk-blues deconstruído que fueron The Jon Spencer Blues Explosion (92) y Crypt Style (92). Muchos considerarán injusto considerarlos siquiera discos oficiales en el intrincado currículum del ex-Pussy Galore, pero lo cierto es que cada uno es responsable de sus hijos, sean estos más o menos guapos. Orange (94) supone la culminación de las ideas apuntadas en Extra Width (93), un disco con sus momentos pero que todavía no sabía manejar la conflagración en algunos tramos. Tenía que ser un añito después cuando reventaran con una demostración de blues gritado y rock cabezón donde el riff se convierte en el ídolo supremo y la música negra se torna en un collage imposible y a veces irreconocible. Sin duda Orange supone una prueba definitiva (¿la que más?) de un talento sin desbastar pero existente. El talento de un hombre que querría haber nacido negro, un hombre que no necesita bajo para sonar bien, un hombre que pone en el mismo altar a los Stones y a los Cramps… Un hombre, en definitiva, muy hombre.

sábado, 12 de septiembre de 2009

momentazo #3: esputos y sangre

Son los ínclitos The Jesus Lizard, perros viejos del rock sucio, y el disco se llama Goat. Pues esta "cabra" dio muy poco que hablar allá por el 91 cuando salió. No es de extrañar. Demasiado que la gente digirió el Nevermind de Nirvana. Estos iban de otro palo. Tampoco tan diferente si lo miras bien, aunque yo diría que esto tiene más que ver con el Bleach de los de Seattle. Y por supuesto con la dureza rupestre de los primeros proyectos de Steve Albini. No en vano el bajista estuvo en Rapeman a la vez que en estos lagartos venenosos. Decir que el disco es fuerte es decir poco. Es un cacho de hormigón lleno de esputos y sangre en el que la base rítmica parece de acero, la guitarra chirría como en perpetuo descarrile y lo que suelta el señor Yow por la boquita es cosa fina. Para lavársela con jabón. O salfumán. Sí, mejor.

"There's a girl, playing her piano, there's a little girl, playing her big piano
While her mother gives her an enema, while her mother
While her mother gives her an enema, while her mother
And then the daddy comes in and jacks off on the piano, and jacks off on the piano
And jacks off on the piano, and jacks off on the piano
Meanwhile, the local maternity ward, nurse comes in with a great big sledgehammer
She kills all the little babies, destroys the monitoring system
."

Muy fino.

viernes, 11 de septiembre de 2009

snatch=¿mangar?

Vale, al final me he rendido y me he dejado arrastrar por el humor negro de esta película, por la gracia de un gitano llamado Brad Pitt y por su ritmo vertiginoso. Son elementos todos que suman y la hacen digerible, interesante y disfrutable.

Me ha costado reconocerlo porque no soy amigo de todos estos nuevos Tarantinos que surgen en busca de su Pulp Fiction. Y de eso tiene bastante esta cinta. No solo en sus diálogos pseudofilosóficos en momentos de tensión. No solo en sus sangrías gratuitas. No solo en el retrato de personajes pintorescos que viven historias separadas pero paralelas y acaban encontrándose en un escenario definitivo que por supuesto está lleno de sangre y violencia. Hay algo más estético que las emparenta. Y entonces surge el giro diferenciador que no sé explicar y que la convierte en un producto válido y atractivo. Vale Guy, para ti la perra gorda.

Pruébala (con paciencia o gestor de descargas)

lunes, 7 de septiembre de 2009

tótem #20: directos al infierno

Título: Highway to Hell
Artista: AC/DC
Año: 1979
Productor: Robert John "Mutt" Lange
Sello: Albert / Atlantic

1) HIGHWAY TO HELL 2) GIRLS GOT RHYTHM
3) WALK ALL OVER YOU

4) TOUCH TO MUCH

5) BEATING AROUND THE BUSH
6) SHOT DOWN IN FLAMES
7) GET IT HOT

8) IF YOU WANT BLOOD (You've Got It)
9) LOVE HUNGRY MAN
10) NIGHT PROWLER
Ardiente. Clásico absoluto. Voz viperina y guitarra en llamas. No hace falta más. "Highway to Hell" es el testamento de un cantante único, irrepetible, el último disco en vida del genial Bon Scott, alma y corazón de una de las bandas más grandes de la historia de la música.

El quinto álbum de estudio marcó el final de una época para el grupo y casi para el rock y para mí es el disco esencial del combo australiano. No se trata de beatificar una pérdida irrecuperable, sino de glorificar un legado que se sublima en esta obra, toda carne, toda sangre. Se me hace necesario alabar a unos músicos, a una forma de atacar unas canciones que muerden, que se retuercen y que te hacen imposible parar un instante. Esto es el rock 'n' roll. No "Back in Black"... Eso es otra cosa, también grande a su estilo, pero que no roza estos niveles.

Porque para alcanzar esta grandeza debería aproximarse a cosas como el comienzo del disco, ese riff inmortal que se ha instalado en la memoria colectiva. De ahí al cierre ponzoñoso y tórrido de "Night Prowler" se suceden los pelotazos como un compendio perfecto de rock que toca diversos palos, desde los más clásicos ("Girls Got Rhythm", "Beating Around the Bush"), a los más inflamados ("Walk All Over You", "Touch Too Much", "Shot Down in Flames", "If You Want Blood"), pasando por los más rítmicos y pseudofunk ("Get it Hot", "Love Hungry Man"). Parece que no me dejo ninguno atrás. No se puede. Como dijo Neil Young: "es mejor consumirse que irse apagando". Y de eso este disco puede enseñarte cuatro cosas.

Curiosidades

- Por si hubiera alguien que aún no lo sabe, este fue el último disco de Bon Scott que moriría por sobredosis de alcohol en febrero de 1980. Lo sustituiría (dignamente a pesar de todo) Brian Johnson.

- En Australia se editó con otra portada aunque con el mismo tracklist.

- Es famoso (o más bien infame) el caso del asesino múltiple Richard Ramírez, el cual era fan de AC/DC y concretamente de la canción "Night Prowler". No toda la publicidad recibida por la banda fue positiva para sus cuentas bancarias ya que esto creó protestas en la zona de Los Angeles ante sus conciertos. Esto era en 1985.


viernes, 4 de septiembre de 2009

cuando el color era de verdad

The Adventures of Robin Hood (Robin de los bosques en España), la película clásica de Michael Curtiz y William Keighley, se ha convertido en un asunto peliagudo con los años. Muchos la vimos de pequeños y tenemos un recuerdo muy bonito de ella. Lo peligroso puede ser verla con cierto criterio crítico y esperar una obra maestra como se la ve en ciertos círculos. No lo es. Pero es que eso, no lo olvidemos, es muy difícil y esto es una simple película de aventuras. Por desgracia un género denostado que puede dar muchísimas satisfacciones. Y esta las da sin esfuerzo.

He de decir que me ha importado poco la defensa ingenua de la monarquía legítima como el poder casi espiritual que es el único que puede guiar y salvar a un pueblo. Como si el hombre fuera capaz de dejar a un lado su egoismo y sus intereses personales para anteponer los de los más humildes. Sabemos que eso no pasa pero da igual. Tampoco me ha creado un trauma la limpieza de las ropas y lo aseado de los proscritos del bosque. Ni siquiera el cambio tan radical en la actitud de Lady Marian hacia Robin. Todo eso no es más que un producto de la época. Una época en la que las películas se pensaban como un espectáculo que hoy asociaríamos más con los musicales y la revista. Y como espectáculo que es, la verosimilitud de historia, personajes, actitudes y comportamientos pasan a un segundo plano. Como digo he tratado de pasar todo esto por alto.

Por supuesto que no es posible aislarse de tales defectos pero sí que se pueden mitigar ante la explosión de color que ofrece la película, producto de una técnica, el Technicolor, que no ha sido superada aún; los paisajes como sacados de un cuadro; la interpretación actoral (vale, Errol Flynn es un poco excesivo, pero cumple con creces, sobre todo en lo físico y acrobático), las escenas imborrables (la lucha sobre el tronco en el río, la huida del castillo por parte de Robin, la competición de arqueros y el combate final contra su archienemigo). Todo conforma una película memorable y más que interesante a la que es agradecido regresar. No te deja babeando pero ofrece mucho más que el 90% de las producciones actuales. No está mal para un clasicote rancio ¿no?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

trilogía #2: rock & roll al cubo!!!

La trilogía. Esa sucesión de obras relacionadas que conforman un todo de alma tricéfala. O no. No siempre surgen de la voluntad de su creador sino que el tiempo une las obras en la búsqueda de explicar mejor un legado o clasificarlo. No siempre siguen una misma linea temática o argumental. No siempre tienen mucho que ver, pero algo las une en un mismo tronco.

Empezaremos la sección con la trilogía inicial de una banda irrepetible. The Jesus & Mary Chain y los gozosos Psychocandy (85), Darklands (87) y Automatic (89). Tienen en común su búsqueda constante de un sonido que evoluciona vivo y vibrante. De la distorsión terrorífica del primero al arrebato rockero más clásico del tercero pasando por la introspección ensoñadora del segundo. No, no tienen nada que ver más allá de compartir los mismos padres. Si acaso estarían unidos por el nexo de la calidad que los hace piezas deseables en cualquier discoteca seria.


Con el espíritu de la Velvet Underground sobrevolando se lanzan a explorar el lado oscuro del feedback con Psychocandy. Este es un disco idolatrado y eterno compuesto por elementos simples que juntos poseen una pegada salvaje. Aparte de la distorsión destaca el modo de cantar entre dejado y demente de Jim Reid y la batería mínima y cruda de Bobby Gillespie. Todos estos elementos hacen que su sonido parezca como si estuvieran tocando en el piso de enfrente con las puertas cerradas y el volumen al máximo.

Darklands supondría una huida hacia delante evitando casi todos los tics del anterior. Con la marcha del batería se decantaron por usar una caja de ritmos. Sea este o no el motivo, el resultado viró hacia una suerte de tranquilidad melódica punzada de electricidad pero desnuda de distorsión donde la belleza lanza destellos en monumentos sonoros impagables. "Darklands", "Happy When It Rains" o "April Skies" están sin duda entre los mejores momentos de los escoceses.

Y tras la calma... Automatic es un intento más que loable por devolver la fiereza diluida en el anterior. Para ello no se miran en su estreno. Gran acierto. La distorsión no es la agónica maraña de ese disco. Aún así el disco entero es un festín rítmico emparentado con el krautrock (sigue la caja de ritmos) y el pop venenoso con guitarras potentes y melodías aguerridas. Puro rock & roll.