lunes, 28 de diciembre de 2009

tótem #28: el banquete de los mendigos


Título: Beggars Banquet
Artista: The Rolling Stones
Año: 1968
Productor: Jimmy Miller
Sello: Decca

1. Sympathy For The Devil
2. No Expectations
3. Dear Doctor
4. Parachute Woman
5. Jigsaw Puzzle
6. Street Fighting Man
7. Prodigal Son
8. Stray Cat Blues
9. Factory Girl
10. Salt Of The Earth

En 1968 los Stones se despidieron de varias cosas. Principalmente dijeron adiós al drogata de Brian Jones (los otros no es que fueran santos) apartándolo del grupo primero y enterándose de su muerte prematura poco después. Este se puede decir que fue su testamento, y no podría haber tenido mejor resultado. No en vano estamos ante una de las obras clave de la banda y de la historia del rock. Estos diez cortes supusieron una vuelta decidida al rock sucio, caliente y directo que habían dejado un poco de lado con obras más ambiciosas y mucho menos impactantes. Aquí los Stones hieren y lo hacen de verdad, sin concesiones a la galería y con temazos rotundos que suenan con la contundencia que da el saber muy bien lo que se hace.


El disco se abre nada menos que con la melopea imparable de "Sympathy for the Devil", uno de sus clásicos más incontestables con esa base repetitiva, las congas, el solo demoledor de Richards y todos esos elementos reconocibles y eternos. Sí, esto es un canto diabólico y no esos aprendices de death metal nórdico. Que el demonio viene del fuego, de la turgencia sexual, del Caribe y no de Islandia. Eso lo tengo claro ahora. Como también tengo claro que el resto de temas escoltan perfectamente, puntúan y realzan el acabado de una obra que supera todo lo que habían hecho hasta entonces y a casi todo lo que se hizo ese año. El resto solo podían aspirar a igualar la sensación adictiva que te asedia desde el el segundo cero. A través de guitarras afiladas, melotrones, algún sitar disimulado, slides de órdago y rotundidad redescubrimos la suciedad del blues, el lamento gospel fundido en negro y el rock duro de alta graduación. Una decisión valiente en el tiempo del exceso psicodélico. La vuelta a los orígenes pero con la personalidad ganada y moldeada disco a disco. Esto solo podía significar que estábamos entrando en una etapa gloriosa. Y los discos posteriores no iban sino a refrendar esta idea.

Los Stones de 1968 estaban empezando a ser muy grandes. En el buen sentido. Y eso de dejarse fuera el single, "Jumpin' Jack Flash", una chulería que solo se podían permitir unos pocos. Algo que solo aumenta el aura de un disco inmenso aún sin la mejor canción de la historia del grupo. ¡Qué sobraos!

Curiosidades:

- La aportación de Brian Jones es escasa aunque se deja notar. Se limita a la prodigiosa guitarra slide en "No Expectations", la armónica en "Dear Doctor", "Parachute Woman" y "Prodigal Son", el melotrón en "Stray Cat Blues" y el sitar y la tambura en "Street Fighting Man". No se confirma que hiciera coros en "Sympathy for the Devil" aunque es muy probable que así fuera.

- Hubo problemas con la portada. La idea original de los aseos asquerosos y llenos de grafitis no fue bien vista por la compañía por lo que se cambió por un fondo blanco con el título y el nombre de la banda. Demasiado similar al álbum blanco de los Beatles que saliera unos pocos meses antes. La portada original tuvo que esperar hasta la reedición del disco en el 84 para ver la luz.

- Los Rolling Stones siempre han sido unos reyes del vampirismo, lo que queda refrendado con la no inclusión del Reverendo Robert Wilkins como autor de "Prodigal Son" en las primeras ediciones del disco. Esto se corrigió posteriormente pero hay que tener jeta para firmar dicha canción como propia. Porque además es tremenda y tremenda la versión.

- El digamos que "curioso" especial televisivo The Rolling Stones Rock & Roll Circus que grabaran ese mismo año consistía en la actuación de diversas luminarias del pop y el rock de la época incluyendo a Jethro Tull, Yoko Ono, Eric Clapton, John Lennon, The Who, Taj Mahal y los propios Stones que eran los cicerones y promotores del proyecto. El repertorio de estos últimos se basó casi por completo en este disco.

- Por último señalar el detalle del aura maldita que siempre ha envuelto a "Sympathy for the Devil". La psicosis detonó cuando en un concierto en Altamont en diciembre de 1969 uno de los asistentes fue apuñalado mientras el grupo tocaba "Under My Thumb". El morbo y la atmósfera maléfica que envuelve al tema hizo que se extendiera la idea de que fue durante "Sympathy for the Devil" cuando ocurrió el hecho. La conmoción fue grande en el seno de la banda que se negó a volver a tocarla en directo hasta el 75 cuando empezaron a tocarla ocasionalmente en los bises.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

the rolling stones (y 3): apoteosis

Después de experimentar con las novedades coloristas de la época psicodélica, la banda regresó de cabeza a sonoridades más convencionales y poderosas. Entramos de lleno en la época dorada del grupo. Si a los Stones se les tiene el respeto y la reverencia que se les profesa en la actualidad se debe en su práctica totalidad al puñado de joyas que esparcieron entre finales de los 60 y principios de los 70. Es su gran legado. El conjunto que va a sobrevivir por muchos años que pasen. Una auténtica gozada, un logro que no ha sido repetido en toda su historia y al que muy pocos pueden acercarse. Esto es la historia del rock & roll en 5 entregas. Mucho.

Beggars Banquet (68) *****
Esto fue el retorno a las bases después de los excesos ácidos. Un disco en el que se dejan oír aún los ecos de los instrumentos raros de Brian Jones pero mucho más centrado en el formato canción desde parámetros blues, country y rock. El repertorio es abrumador.

Una canción: "Sympathy for the Devil".

Let It Bleed (69) *****
Sobrados, se permiten otra vez el lujo de dejar un temazo fuera. Como ya hicieran con "Jumpin' Jack Flash" en el anterior, aquí se "olvidan" de "Honky Tonk Women". Aún así no hay problema para que el disco sea otra obra maestra incontestable. Buena culpa de ello tiene la columna vertebral indestructible formada por "Gimme Shelter", "Midnight Rambler" y "You Can't Always Get What You Want". Indescriptible.

Una canción: "Gimme Shelter"

Get Yer Ya-Ya's Out! (70) ****
El directo por antonomasia del grupo y, a pesar de haber otro anterior, el primero para Jagger. No es de extrañar. Potencia y pasión en la cúspide de sus poderes. Ah, y ya no está Brian Jones. Lo último y escaso en lo que colaboró apareció en el anterior. Vibrante.

Una canción: "Midnight Rambler"

Sticky Fingers (71) *****
Tras su portada enigmática y sexual, obra de Andy Warhol, nos encontramos con otro disco perfecto de rock & roll. Un bramido de libertad que en la segunda cara pone el freno para ponerse algo más ensoñador, aunque el slide brutal de "Sister Morphine" pone de nuevo las cosas en su sitio. El disco de "Brown Sugar" y "Wild Horses", pero también el de "Bitch" y "Moonlight Mile". Mítico.

Una canción: "Sister Morphine".

Exile on Main St. (72) *****
Y en esta carrera, llegaron a la cima absoluta con su mejor disco. Mientras huían de la justicia fiscal inglesa se instalaron en una villa francesa donde Richards asumió los mandos en la que iba a ser su obra más salvaje y excesiva (y la mejor). Un disco que rezuma sudor, whisky y cristales rotos. Un plato obligado en la dieta de todo rockero que pretenda saber algo de esto. Alta graduación.

Una canción: "Sweet Virginia".


Después de esta etapa gloriosa todo iba a ser una cuesta abajo poco pronunciada al principio y casi vertical en plenos 80. Habría momentos decentes, buenos e incluso geniales pero cada vez menos. Hoy en día ya sabemos lo que significa The Rolling Stones. Unas palabras que traen a la memoria un pasado dorado y unos conciertos presentes carísimos. Toda una empresa de la que viven cientos de personas. Antes habían sido otra cosa, pero es lo que pasa cuando se consigue todo en unos años. Que no queda nada ya.

lunes, 21 de diciembre de 2009

the rolling stones (2): first steps

Entre 1966 y 1967 los Stones se soltaron de la mano de sus mitos y empezaron a entregar obras firmadas íntegramente por ellos (bueno por Jagger & Richards en su mayor parte) en un viaje que ya desde el principio se antojaba sustancioso. Las entregas se empezaban a ordenar poco a poco minimizando al principio y eliminando al final las diferencias entre ediciones inglesa y americana. Una medida que ayudó sin duda a forjar la imagen del grupo de una forma más rotunda. Tampoco es que fueran estos años de innovación absoluta por su parte ya que en buena medida se limitaron a seguir los cantos de sirena que iban esparciendo aquí y allá The Beatles, The Beach Boys y demás camarilla que sacó discos de marcado carácter conceptual y psicodélico.

Aftermath (1966) ****
Digamos que fue el gran salto sin red. Tras seguir al dedillo los pasos del rock and roll primigenio con versiones en su mayor parte desplegarían todo un arsenal de composiciones memorables que auguraban pura gloria. Apoyándose en el gusto de la época trataron de ofrecer a la vez su Rubber Soul y su Revolver (The Beatles). No lo consiguieron del todo a pesar de componer "Paint It Black" y de usar con maestría sitares, dulcímeres y demás instrumentaciones exóticas. El responsable de esto último fue Brian Jones en la que sin duda fue su aportación más valiosa al sonido del grupo.

Una canción: Elegiría "Paint It Black" o "Mother's Little Helper" pero ninguna de las dos coincide en las ediciones americana y británica, así que elegiremos "Under My Thumb". (Ya lo sé. Esto es como elegir 3, jeje).


Between the Buttons (1967) ***1/2
Las expectativas se ven algo reducidas con la continuación a su estreno autónomo. No es que sea malo, ni mucho menos, pero si es algo inferior y por tanto frena una progresión que se antojaba imparable. Aún así, contiene gemas impagables como "Let's Spend the Night Together", "Ruby Tuesday" o la sugerente y vodevilesca "Something Happened To Me Yesterday". Más pop y menos blues.
Una canción: "Let's Spend the Night Together". (Solo aparece en la edición americana pero aquí no hay duda)

Their Satanic Majesties Request (1967) ***
Este es el disco raro dentro de su discografía. Después de que The Beatles editaran Sgt. Pepper's... (67) los Rolling decidieron mover ficha en la misma dirección. El producto sin embargo no se acerca ni de lejos a la obra maestra de los de Liverpool. Unos cuantos trazos intrigantes y un temazo. Poca cosa aunque jugosita a ratos.

Una canción: "She's a Rainbow".

jueves, 17 de diciembre de 2009

the rolling stones (1): learning days (64-65)


Aunque parezca increíble, hay por ahí gente (ruín y miserable) que no adora a los Stones. Yo conozco algunos de ellos y no deja de extrañarme a pesar de que yo también era uno de los suyos hace unos años. Y es que si te dejas viciar por los últimos tiempos del grupo la cosa no está para hacerle muchas fiestas. Lo que es peor, es fácil que evite que te aproximes a la primera época de la mejor banda de rock & roll del planeta. Así se definían (y se definen) ellos. ¿Con razón?

Siempre diré que los únicos Stones que merecen la pena se encuadran entre 1964 y 1974, y eso con todos los peros del mundo porque los dos últimos discos de este espectro son algo cuestionables. A partir de ahí todo es un descenso en calidad, interés, provocación y vigencia. No habría más obras maestras después de Exile on Main St. (72) tan solo algún que otro disco aceptable y un puñado de temazos de cuando en cuando.

Empezaremos este viaje por las procelosas aguas de esta banda mítica por el principio. Y de esos comienzos habría que decir varias cosas. En primer lugar que son la prueba firme del amor del grupo por las músicas negras con preferencia por el rock y el blues (tomaron su nombre de una canción de Muddy Waters) y con asaltos aislados y letales al rhythm & blues e incluso al soul. En otro orden de cosas habría que atender al carácter de obras para foguearse y digerir enseñanzas que supusieron estos primeros discos entre el 64 y el 65. Todo esto se refleja en lo caótico de su producción primigenia donde entre las ediciones inglesa y americana y la repetición de temas e incluso de portadas entre discos se hace para el fanático completista una labor ardua e incluso titánica el organizar tamaño desaguisado. No importa. De lo que se trata aquí es de buscar un sonido que a ratos aparece vibrante y engrasado y de intentar componer los primeros temas de un dúo, Jagger y Richards, que lo ha sido todo en esto del rock & roll.

Catálogo básico (1964-65)

1964 - The Rolling Stones (llamado England's Newest Hit Makers en USA y con un tema cambiado) ***1/2
1964 - 12x5 ***1/2
1965 - The Rolling Stones No. 2 ***1/2
1965 - The Rolling Stones, Now! ***1/2
1965 - Out of Our Heads ***1/2
1965 - December's Children (And Everybody's) ***1/2

De esta primerísima etapa destacaría varios temas, entre ellos, "Time Is on My Side", "(Can't Get No) Satisfaction" y "As Tears Go By".

viernes, 11 de diciembre de 2009

momentazo #8: flamenco ácido

Lo han vuelto a hacer. Después del prodigioso y totémico La leyenda del espacio (07), el adelanto de su próximo CD largo nos las hace prometer muy felices. Se trata de un ep de cuatro canciones titulado Cuatro palos en el que título y portada van como anillo al dedo para anunciar cuatro temazos maravillosos en los que los granadinos vuelven a aliarse con el flamenco de manera escandalosamente productiva. De su experimento surge una nueva mutación que como ese arte mayor no deja de ser una variación mínima sobre el disco anterior pero que gracias a los matices infinitos que saben aplicar sabiamente se hace no solo necesaria sino fundamental en su cancionero y, a partir de ya, en el bagaje gozoso del melómano.


Para empezar el homenaje se centra en Manolo Caracol con la apropiación de su "Romance de Juan de Osuna", canción inmensa que no hace más que aumentar con las escuchas con su ritmo a lo motorik rock y esa letra que le viene a J como un guante. De lo más adictivo con lo que me he topado últimamente. Después de tal rotundidad toca revolcarse en la negrura de lo jondo con un ambiente similar al que conjuraran en "El canto del bute" o "Negras las intenciones". La diferencia está en que la virulencia venenosa se transforma en abatimiento puro y duro con un J entregado a la gravedad del asunto. Tristeza extrema. El cambio de tercio se hace a lo grande con la otra gema del disco. "Yo le estoy pidiendo a Dios" es un deleite pop que demuestra lo fructífero de hermanar lo anglófilo y lo andaluz. No me creo que alguien no se emocione cuando oye eso de "me metí en tu cuarto a escondidas y lo voy a pagar con mi vida". Y para acabar, "Tarantos de Perico el Morato", un tema que si bien puede ser el menos destacado, abre una vía intrigante que me encantaría que exploraran en su inminente nuevo disco como es el lado virulento y agresivo del flamenco que, al menos en la música, nos dejan entrever.

Una delicia que deja babeando y que demuestra que el camino que han iniciado Los Planetas es lo más fascinante que han hecho en su carrera. Y los tienen buenos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

trick or trick? #4: "¡a mí me gusta la gasoliiina!"

ELECTRONICA DE ESTADIO - A estas alturas de la película (2004) estaba claro que a los Prodigy se les estaba acabando el fuel que derramaran a manos llenas en el disco anterior. Los que tuvieran alguna esperanza sonreirían satisfechos durante la primera mitad del disco. Los que no, arquearíamos la ceja con sorpresa. A partir de ahí, la decepción supina para los primeros y el "¡ajá, ya te lo dije!" de satisfacción para los segundos. Si el ritmo cabezón de "Spitfire" podía resultar convincente, el castillo de naipes que estaban preparando se desmoronaría a mitad de recorrido gracias a unos ritmos ramplones, predecibles y, lo peor de todo, insulsos, que demostraban que la hiperactividad anfetamínica de "Experience" (92), la apabullante lluvia de ideas suculentas de "Music for the Jilted Generation" (94) y la gasolina guitarrera de "The Fat of the Land" (97) eran eso, cosa del pasado. Muy triste, pero para nada inesperado.