jueves, 30 de diciembre de 2010

supertrax #27: en el cielo todo está bien...



Hablaremos algún día de esa perla oscura que es Cabeza Borradora del inefable David Lynch. Hoy nos conformaremos con destacar esta pieza de su banda sonora compuesta por Peter Ivers (música y voz) y el propio Lynch (letra). Es un remanso de paz que no hace más que añadir perversión al ruido venenoso y maquinal de una banda sonora que rezuma los gases tóxicos y la malévola fascinación de la película. Porque son una sola cosa. Y claro, "in heaven, everything is fine...".

miércoles, 29 de diciembre de 2010

tótem #45: madera, nailon y actitud


Título: Violent Femmes
Artista: Violent Femmes
Año: 1982
Productor: Mark Van Hecke
Sello: Slash Records

1. Blister in the Sun
2. Kiss Off

3. Please Do Not Go
4. Add It Up

5. Confessions

6. Prove My Love

7. Promise
8. To The Kill

9. Gone Daddy Gone
10. Good Feeling


La rebelión desde las bases. Cómo hacer rock virulento con instrumentos acústicos. Nada de bucolismo ni country naïf, ni siquiera del bueno. Pretendían crear un sonido americano y lo consiguieron. De una extraña forma, es cierto. Solo atmósferas obsesivas y potencia sónica salida de la madera, el nailon y el acero. La voz desgañitada de rabia, la guitarra minimalista y certera, el contrabajo de pura potencia muscular y el kit de batería que hace temblar los cimientos del edificio. Eso sí, no debería pasar por alto los tremendos momentos melódicos que se esparcen aquí y allá, ya sea en canciones lentas y adorables como "Good Feeling", o dentro de otras más virulentas que pueden beneficiarse así de un tratamiento más amable y conmovedor, pero para nada mojigato. Obra maestra irrepetible de un power trío único. Lo dicho, la rebelión…

Curiosidades

- A pesar de tardar en causar un impacto como merecía, el disco alcanzó un número tremebundo de ventas, llegando a ser disco de platino 10 años después de su edición. Todo un logro para una música alternativa como pocas.

- La influencia del disco es más que palpable en un dato tan revelador como el gran número de citas que se han hecho a sus canciones en el cine.

trick or trick? #14: faz pintarrajeada

Visage, neo-románticos, tecno-poppies glamurosos. ¿Hace falta añadir más? La culpa es mía por esperar algo de una propuesta que chorrea frivolidad y artificio por mucho que traten de "maquillarla" con una oscuridad y un retrofuturismo, que a pesar de sus esfuerzos, podríamos calificar de... ¿inexistente?

No hablo de ningún disco en concreto. El paseo por un recopilatorio pirata que me niego a citar ha sido más que suficiente para que decida que no me van a gustar jamás. Cuando cogen de Kraftwerk lo adornan demasiado y cuando parece que van a evocar el ambiente de Blade Runner la cosa se torna en un trasunto a lo Spandau Ballet o Duran Duran. Y lo que más me extraña es su conexión con bandas interesantes e incluso imprescindibles de esos oscuros 80. Siouxsie & the Banshees, Magazine, P.i.L. ... Credenciales que deberían haber valido para algo (más).

domingo, 26 de diciembre de 2010

supertrax #26: se cayeron las estatuas...


"El poema en trece versos ya contiene el grito y el ruido, aparte de ser una premonición sobre la propia muerte de Lorca, pero Morente enseguida visualizó cómo adaptarlo a nuestro caos." (Antonio Arias, Lagartija Nick, sobre la canción "Omega")

Este es el pórtico de entrada al que puede ser el disco más brutal que se haya editado en este país. Los 11 minutos de "Omega", canción que titula esta colaboración entre Enrique Morente y Lagartija Nick, se van desgranando entre guitarras de mercurio, percusiones poderosas y la voz portentosa de un maestro que hiere los corazones de los oyentes al azuzar brasas a los versos de un Lorca doloroso y visionario como nunca. Estos versos se entremezclan con cancioncillas populares para que el luto de este "poema para los muertos" arda y certifique con su fuego uno de los momentos más reales, crudos y apasionantes de la música grabada en castellano. Eterno.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

tótem #44: cascabeles en el muro de sonido


Título: A Christmas Gift for You from Philles Records
Artista: Varios (Phil Spector)
Año: 1963
Productor: Phil Spector
Sello: Philles Records

1 Darlene Love - White Christmas
2 T
he Ronettes - Frosty the Snowman
3 Bob B. Soxx and the Blue Jeans - The Bells of St. Mary
4 The Crystals - Santa Claus Is Coming to Town
5 The Ronettes - Sleigh Ride
6 Darlene Love - Marshmallow World
7 The Ronettes - I Saw Mommy Kissing Santa Claus
8 The Crystals - Rudolph the Red-Nosed Reindeer
9 Darlene Love - Winter Wonderland
10 The Crystals - Parade of the Wooden Soldiers
11 Darlene Love - Christmas (Baby Please Come Home)
12 Bob B. Soxx and the Blue Jeans - Here Comes Santa Claus
13 Phil Spector - Silent Night

Los discos navideños siempre habían sido un subgénero dentro de lo odioso porque empalagaban, aburrían y de alguna manera obligaban a cosas que no tenían porqué apetecerte. Sobre todo al lagrimeo fácil o a la alegría infundada. Pues para combatir esa idea existen joyas del tamaño de este álbum que reune a un puñado de talentos sobrados de soul y pop, y bajo la batuta soberbia de ese genio del sonido comprimido que fue Phil Spector, se adueñan de un repertorio clásico y embriagador.

No estamos ante una chuchería de temporada. Está claro que el hecho de que levante tantas pasiones décadas después de su edición lo aleja de los artefactos de usar y tirar tan extendidos en este tipo de productos. Porque A Christmas Gift… hace honor a su nombre y es un regalo. Es un claro aspirante a mejor disco navideño de la historia. Sin importar países ni culturas. No hablo de comercialismo barato ni de incitación al consumismo. No me lo relacionen ni con las compras compulsivas que su reproducción en grandes almacenes puede provocar ni con el tan manoseado como estúpido "espíritu de la navidad".

De acuerdo, la televisión, el cine y la música proveniente de Yankilandia pueden haber hecho mucho daño en estas fiestas "tan entrañables" pero me reafirmo. Esto es música y como tal conmueve y apela a los mejores instintos del ser humano. No lo duden, merece la pena pringarse de esos felices y algo rancios 50 y 60 con maridos que llegaban a casa para encontrar a su dulce mujercita esperando con las zapatillas y un beso en los labios, ese fuego en la chimenea, esa televisión en blanco y negro, y en fin toda esa iconografía que irradia una felicidad que ahora, visto lo visto, resabiados, enrabietados y cínicos como estamos nos puede resultar lo más real a lo que nunca podremos aspirar. Y son solo 35 minutos... pero eso no significa que sea poco.

Curiosidades

- El disco no tuvo demasiado éxito en su momento. El hecho de ser publicado el mismo día del asesinato de JFK no ayudó.

- Aunque a menudo se considera un simple disco de versiones, esto tiene sus matices. Muchas de las canciones o bien fueron compuestas para la ocasión o cuentan con unos arreglos novedosos que se han convertido en canónicos a la hora de que otros artistas o el pueblo en general se atreva a interpretarlas.


martes, 21 de diciembre de 2010

momentazo #34: el lado duro de la fuerza


Vulgar Display of Power ***1/2 (92), El segundo disco de Pantera con la formación que los haría grandes hace honor a su título y es una burda demostración de fuerza en toda regla. Entendamos por burda, eso sí, simple, adusta y apabullante y nos situaremos en frente de un disco excelente. Un disco excelente desde su mismo sonido que es el mismo puñetazo brutal que aparece en la portada.

La obra más importante de este grupo golpea y no se esconde en un continuo desfile de guitarras que son relinchos de caballos desbocados y base rítmica de apisonadora. Gran trabajo también del vocalista Phil Anselmo que es capaz de destrozarte con su estilo hablado aunque no rapeado. Sin duda este fue el momento que sellaría su estilo, el cual desarrollarían con mayor o menor fortuna a lo largo de su carrera. Eso sí, no han podido igualar la energía a chorro que escupieron aquí. Sobre todo por el trabajo superlativo del malogrado Dimebag Darrell. ¡Menudo guitarrista! Él solo es capaz que alguien no muy adepto al heavy pueda disfrutar e incluso reverenciar este tratado de violencia gratuita, diatribas de enaltecimiento del ego, elegías por amigos perdidos, amor turbio y algo de parafernalia infernal. Pues habrá que decirlo: ¡que viva el individuo y el despelote gratuito! Los anglosajones dirían "overwhelming!!!" y yo lo voy a llamar ¡¡¡MAZAZO!!!

lunes, 20 de diciembre de 2010

momentazo #33: la fiesta del chivo

Ovunque Proteggi ***1/2 (Vinicio Capossela, 2006). Tener que arrastrar un sambenito puede ser duro. A veces incluso injusto. Eso es lo que pasa en esta ocasión en la que un artista mayúsculo es minimizado a la condición de versión europeo-mediterránea de Tom Waits. Si bien comparte con el de Pomona el ardor heterodoxo y la extracción del petróleo escondido en las músicas ancestrales de su tierra, eso no es ni mucho menos lo único que puede ofrecernos el señor Capossela. Como decimos, la hojalata oxidada del creador de "Mule Variations" (99) es un ingrediente (ni siquiera el más importante) en la pócima pagana del italiano, un preparado que se beneficia de los efluvios vudús de Dr. John y la visión oblicua de Scott Walker. Y aún así, y sobre todo, hay que destacar la enorme personalidad de esta fiesta del chivo, esta obra ecléctica, variada y por momentos insondable. Un disco que celebra los ritos ocultos de un paganismo de gallo negro y macho cabrío a través de melodías mediterráneas, eslavas, centroeuropeas y turcas. Un disco en el que este druida barbudo se atreve con fanfarrias pseudo-fascistoides y pop sesentero de la Costa Azul, recitados secos y música disco tontorrona. Un aquelarre fascinante y prohibido al que parece que nunca hemos sido invitados. Por mucho que lo escuchemos. Que lo escucharemos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

supertrax #25: arte y majestad



Sirva esto de homenaje sincero a un grande. Una coplilla que quizás no muestra el lado más jondo del maestro pero que está llena de su aliento visionario, cercano y popular. Dotada de una letra de esas que llegan y de una sencillez casi pop. Adorable esa parte que se va repitiendo como un eco sonoro y potente: "que me van aniquilando / la gente anda diciendo / yo sigo por mi camino / que las nubes las destruye el viento."

martes, 14 de diciembre de 2010

momentazo #32: el temblor




North Star Deserter **** (Vic Chesnutt, 2007)

Vicente Castaña tenía un pacto con algún demonio antiguo. De esos que te visitan por las noches. Cuando hace frío y estás solo. Parece que le otorgó poderes mágicos, una guitarra de nailon y alguna maldición secreta. El compendio de cosas que todo genio necesita. Vicente Castaña cantaba desde su silla de ruedas con una pena de "perdona-que-no-me-levante" y con una sonrisa socarrona de "amaos-los-unos-a-los-otros". No estaba hecho para protestar y siempre reía desde un cuerpo anegado por el dolor y las recetas. Vicente Castaña conocía lo importante de la vida. Vivía de esquivar a la muerte y eso lo hacía un poco menos infeliz. Y cantaba proyectando una voz de perro viejo y sabio, de una preciosidad estrellada y serena. Una voz que podía navegar por un mar encrespado y crear ondas en un remanso embalsado. Sí, Vicente Castaña lo sabía demasiado bien. Trabajaba el nailon y los ecos, la electricidad temblorosa y la rugiente, también las cuerdas apasionadas.

Y un día se cansó. Simplemente no quiso seguir suplicando. No entendió que él nunca podía ser una carga y nos dejó. Casi nadie se dio cuenta de que ya no estaba en su rincón como solía. Pocos echaron en falta al fanfarrón que bailaba girando su silla de ruedas y riendo, cayéndose y carcajeándose, consciente de lo poco que dura todo, riéndose de lo injusto que es el destino. Vicente Castaña se fue sin pedir nada y dándolo todo. Se fue sin mirar a los ojos por no molestar, por no parecer insolente, porque no nos diéramos cuenta de lo mucho que tenía. Que es todo lo que nos falta.

lunes, 13 de diciembre de 2010

trick or trick #13?: el pantano de la tristeza

**1/2. Ante todo siempre hay que desconfiar de una banda que saca su nombre de La historia interminable (Michael Ende, 79). Es lo correcto porque aunque me encanta el libro, no deja de ser un relato infantil, no lo olvidemos. Con estos prejuicios fundados me acerco al debut que ha causado más revuelo en este país en, digamos, una década. Y el veredicto final es… hay que ser generoso, y lo soy, pero de sensación de la temporada ni hablar.

Honestamente, esto es un buen estreno en largo que surge de la experiencia de un grupo fogueado en el local de ensayo durante 9 años pero como digo, en su conjunto he de disentir ante la marea de entusiasmo que ha levantado. Las melodías se sostienen, sobre todo las de la primera mitad del disco, pero ni las letras entre el realismo urbano y el mágico me convencen al cien por cien, ni mucho menos me engatusa la hiperexpresividad vocal del cantante. A medio camino entre Jeff Buckley y Bunbury, se pasa tres pueblos con la emoción. Soy de los que piensan que no es necesario forzar tanto el temblor. Que cuando se busca tanto erizar vellos se suele fracasar. Y eso que con el crescendo sostenido de "Autocrítica" parecía que me estaba enfrentando casi a un clásico.

Mucho me temo que las buenas formas de la banda se van a quedar en buenas intenciones y que esto no va a cristalizar en una carrera apetitosa. Este disco engaña. Hoy me parece buenecete. Pero ¿y dentro de un año? Lo dudo muchísimo. ¿Y dentro de una semana?...

jueves, 9 de diciembre de 2010

supertrax #24: ruido venenoso

No me resisto a poner algo de estos pioneros del thrash metal. Elijo un tema algo atípico, no porque le falte fuerza, sino por las vetas de ruido blanco que lo recorren y que lo convierten en algo más apetitoso de lo que podía parecer. Machacón, contundente y perturbador, esto es noise metal en estado puro. No sé si deberían estar aquí, pero... ¡Qué coño! ¡Por supuesto que deberían!. Ríndanse al poder de Venom y este "Red Light Fever" de 1981.

martes, 7 de diciembre de 2010

gigantes #8: el blues de isaac

Nick Cave, el emperador de lo oscuro, afiliado a una carrera incomparable en la que cada proyecto se cuenta por un éxito (artístico). Pocos artistas pueden jactarse de haber influido tanto desde ángulos tan diferentes. Herido por el post-punk se inició en The Boys Next Door en 1977, banda hoy de culto que le sirvió de aprendizaje y con la que entregó un disco largo y un EP como mínimo interesantes. Todo esto fue el anticipo de su primer impacto serio con The Birthday Party, iconoclastas inflamados por el poder divino. Aunque hoy se valoran al alza, hay que admitir que el éxito de verdad le vino con sus Bad Seeds. Es la banda con la que ha tenido una carrera más larga y coherente. El grupo con el que ha entregado el rosario de discos por el que será siempre recordado. Parecía que se iba a jubilar con ellos, pero este culo inquieto necesitaba un poco del veneno de antaño, sobre todo después del rumbo lírico que estaba tomando con el grupo desde mediados de los 90. Así surge Grinderman, el triturador. Con dos discos ya ha demostrado que no ha perdido ni un gramo de turgencia blues. Rock putero y directo. Un auténtico festín que cierra un círculo de fuego y que se antoja como una muesca más en el revólver de un artista total. Novelista, poeta, compositor de bandas sonoras, guionista e incluso actor ocasional. Nick Cave es un islote inaccesible, un señor y un pecador irredento. Es todo aquello que quisiéramos alcanzar. En nuestras peores pesadillas.

3
4 básicos

Prayers On Fire (81) ****
De cuando estaba en The Birthday Party. Estas oraciones ardiendo destacan por su urgencia post-punk, sus coqueteos con la atonalidad y la disonancia y sobre todo por su fiereza. Un tratado que vomita el banquete podrido de The Pop Group sobre una audiencia ávida de sensaciones extremas y auténticas. Muchos fueron los que recogieron el testigo. El mismo título iba a ser premonitorio en futuras obsesiones bíblicas del australiano. Esencial y suicida.

Una copla: "King Ink"

Your Funeral... My Trial (86) *****// Let Love In (94) ****
De su época Bad Seeds escogemos dos. El primero es su obra maestra. Los toques líricos no manchan apenas la truculencia de historias llenas de fango y sangre. "Stranger than Kindness", "The Carny" o "Hard On For Love" marcan el camino. "Sad Waters" o "Your Funeral, My Trial" imponen su romanticismo negro. Y entre todos construyen un disco histórico.

El segundo constituiría la última tormenta de los Bad Seeds. Al menos en el sentido en que los conocíamos. La melancolía crooner va ganando terreno en gemas de la talla de "Let Love In", "Nobody's Baby Now" o "Lay Me Low". Sin embargo la virulencia del amor y sus alrededores se alza orgullosa en monumentos inapelables como "Do You Love Me", "Loverman" o esa impagable "Red Right Hand".

Una copla: "Your Funeral, My Trial" // "Do You Love Me"

Grinderman (07) ****
El último proyecto paralelo de Cave no supone un abandono de la banda madre. Tampoco es un simple divertimento sin fundamento. No es eso al menos lo que se deduce de los blues sangrientos que parecen reclamar un algo que muchos creían perdido por parte de este artista totémico. "Get It On" o "No Pussy Blues" por mencionar un par, son cosas muy serias. Y el segundo disco del combo no rebaja la calidad ya apuntada. Para quedarse.

Una copla: "No Pussy Blues"

la mejor canción
"(Are You) The One that I've Been Waiting For?". Entre el maremágnum de clásicos del australiano me inclino por la sutileza y la emoción de una canción que te transporta. Y lo hace en todos los ámbitos. Musicalmente, por su precisión sentimental. Líricamente, por ese anhelo que duele de sincero. Por esos versos que caldean el corazón:

"Out of sorrow entire worlds have been built
Out of longing great wonders have been willed
They're only little tears, darling, let them spill
And lay your head upon my shoulder
Outside my window the world has gone to war
Are you the one that I've been waiting for?"

sábado, 4 de diciembre de 2010

momentazo #31: enterrada en el tiempo


1 Diamond Day 1:45
2 Glow Worms 2:13
3 Lily Pond 1:25
4 Timothy Grub 3:22
5 Where I Like to Stand 2:22
6 Swallow Song 2:16
7 Window Over the Bay 1:53
8 Rose Hip November 2:26
9 Come Wind Come Rain 2:07
10 Hebridean Sun 1:12
11 Rainbow River 3:23
12 Trawlerman's Song 1:56
13 Jog Along Bess 3:36
14 Iris's Song for Us 1:26


Esta gema increíble ha permanecido enterrada en el olvido demasiado tiempo. Un disco único sin posibilidad de continuación. Demasiado oscuro, demasiado puro, demasiado primoroso, parece el álbum de fotos de una vida al sol. Una experiencia hogareña y privada en la que cada página que se pasa despierta una sonrisa o unas lagrimitas. Básicamente se trata de folk británico, aunque eso solo sería una definición apresurada y superficial que no entra en los detalles que lo hacen imprescindible. Y es que sería un crimen no hacer notar ese toque mágico que lo emparenta con The Incredible String Band aunque sea desde un lado menos heterodoxo. También se observan aquí ecos del maestro Nick Drake pero si he de decir la verdad, la luminosidad que destellan las canciones, aunque algo mate y sombría, lo aleja de la melancolía mortal del bardo de la luna rosa.

No, definitivamente, y aunque se le puedan buscar parientes, estamos en frente de una obra única con mayúsculas. Una obra sencilla y sincera, amable pero densa en disfrute, un disco en comunión perfecta con la naturaleza y el espíritu. Sin duda una posada irrenunciable en nuestro viaje. Nos va a costar abandonarla para seguir. Y lo curioso es que no siempre fue así.

El disco pasó desapercibido en el momento de su edición y Vashti Bunyan desapareció de la faz de la tierra. Hubo que esperar más de 30 años hasta que un loco llamado Devendra Banhart comenzó a reivindicarla como artista seminal gracias a este su único disco. Después de esta rehabilitación llegaría un nuevo álbum, pero eso es otra historia. Hoy en día Just Another Diamond Day **** (70) es una pieza magistral, una maravilla acústica de una artista irrepetible dotada de una voz cercana, suave, ligera como una pluma. Una auténtica caricia para los oídos acompañada por una guitarra acústica sencilla y cálida, por alguna que otra flauta y poco o nada más. Un monumento a la voz y al sentimiento desnudo. Una cima insuperable que, seguro, no pretendía llegar a serlo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

perVERSIONES #12: la casa del sol naciente


"The House of the Rising Sun" se puede contar entre una de las canciones más versionadas de la historia. Se trata de una canción tradicional de autor desconocido y sus orígenes se remontan según las fuentes hasta el siglo 18 o el 16. La versión grabada más antigua corresponde a Clarence Ashley y Gwen Foster y data de 1933. Y las dos versiones que nos ocupan son dos maravillas de difícil calificación como la interpretación imberbe de Bob Dylan para su primer disco de 1961 y la electrificación realizada por The Animals que llevaría el tema a la gloria de las listas de éxitos en 1964. La primera es una toma acústica y bastante fiel al canon con un Dylan desgarrado hacia la mitad de un tema doloroso como pocos. La banda británica por su parte aporta ese aliento rock merced a un arpegiado y un órgano para la historia que sirven de colchón perfecto para el aullido mítico de Eric Burdon. Son dos instantes clavados en la memoria colectiva. Dos perlas auténticas sobre un material sublime. Negrita

domingo, 21 de noviembre de 2010

gigantes #7: escucha al león

Van "The Man" Morrison. El abuelo. El león de Belfast. Artista entre artistas, genio incomparable y uno de los músicos fundamentales del siglo XX. Este coloso de la música popular debe su prestigio a unas dotes vocales únicas, una lírica certera y hermosa y un dominio compositivo insultante con el blues, el folk, el jazz y el soul como ingredientes de una música perdurable como pocas.


Empezó jovencito y ya sorprendió a propios y extraños con su etapa en Them. De inolvidable como mínimo se puede calificar el tema "Gloria" de esta época. Pocos son los artistas que no lo han versionado en alguna ocasión. Gente ilustre como The Doors o Patti Smith se cuentan entre los que lo han hecho. De todas formas, y aun siendo una etapa importante en su formación, no tiene nada que hacer si se la compara con su carrera en solitario. En concreto el periodo que va entre 1967 y 1974, tramo en el que entregó un rosario de joyas (casi) imposibles de superar.


Después de eso... pasó lo que suele ocurrir. El hombre que soñó con ser negro y reventó el panorama sin renunciar un ápice a su blancura engordó como un sapo y sus discos empezaron a ser cada vez menos relevantes. De vez en cuando se le escapaba algún detalle de genio, algún gesto de esos "del que tuvo..." pero ya nada sería lo mismo. Disfrutemos de esos añitos volcánicos y recordemos cuando lo veamos tan huraño como siempre y más gordo que nunca que es El Abuelo. Hay que perdonárselo todo.


3 Básicos

Astral Weeks (68) *****

El ciclo de canciones más fundamental del norirlandés. Un caldito reposado y humeante que cae a chorro como un flujo en proporciones de catarata. Esta obra maestrísima está pensada para abandonarse en su cadencia sonora, telúrica, inabarcable... SUPREMA.

Una copla: "Cyprus Avenue"


Moondance (70) *****

Segunda obra magistral consecutiva. El disco más disfrutable de Morrison en tanto en cuanto supera a su predecesor en concreción y jitazos. Canciones que enseñan a vivir y a componer. Un auténtico manual referencial para cualquiera que pretenda juntar dos notas y un dechado interpretativo de niveles ultraterrenos.

Una copla: "Caravan"


It's Too Late to Stop Now (74) ****1/2


Directo de directos, este disco caudaloso e imparable tiene varias virtudes. A destacar, el retrato impactante de un artista soberbio en la cúspide de su poder y la capacidad de mostrar las múltiples facetas de su música. Aquí podemos revolcarnos en rock sudoroso, jazz delicado y soul inflamado. En busca de un hartazgo que no llega. Ni siquiera nos saciamos con el final apabullante de ese "Cyprus Avenue" que sentencia a muerte a toda una legión de farsantes. Después de esto el resto del mundo se puede preguntar... ¿Para qué seguir?. Fue el más grande.

Una copla: "Gloria" (por eso de tenerla representada, porque aquí hay cada monumento...)


La mejor canción

Asunto espinoso (again) cuando hablamos de genios de este calibre. Entre los cientos de joyas que ha facturado el de Belfast es durísimo destacar una sobre el resto, pero a día de hoy, y no sin mis dudas, me quedo con "Tupelo Honey", la canción que abre la cara B del disco del mismo título. Con un tono nostálgico que Morrison explota como nadie, desgrana esta historia de alabanza por el ser amado. Con las dosis justas de melancolía y una tonelada de empuje vital. Si no mejor, sí que como los mejores momentos que nos ha mostrado en su carrera.

martes, 16 de noviembre de 2010

tótem #43: el bálsamo que cura


Título: Astral Weeks
Artista: Van Morrison
Año: 1968
Productor: Lewis Merenstein
Sello: Warner Bros.

In the Beginning
A1 Astral Weeks 7:00
A2 Beside You 5:10
A3 Sweet Thing 4:10
A4 Cyprus Avenue 6:50

Afterwards
B1 The Way Young Lovers Do 3:10
B2 Madame George 9:25
B3 Ballerina 7:00
B4 Slim Slow Slider 3:20


Hay discos que te exigen escribir sobre ellos de rodillas. Como esta esencia del primer Van Morrison que ya despuntará para siempre como su magnum opus indiscutible. Y digo esto a sabiendas de que habrá polémica para aquellos que prefieran, por ejemplo, el también excelso Moondance (70). Solo señalaré un motivo para decantarse por este: mientras que el siguiente álbum es una demostración insuperable en el arte de escribir canciones, estas "semanas astrales" conforman un conjunto de MÚSICA ABSOLUTA en toda la expresión del término y con la libertad como motivo, hilo conductor y faro.

Sé que la pasión me puede pero lo voy a decir. En este mundo hay pocas cosas tan placenteras como abandonarse al fluir sereno de las notas que resuenan en estas canciones. Con ese sabor a madera, ese vaivén de las estaciones, esos misteriosos círculos de las cosechas… Ese vivir sin prisas ni agobios. Ese es el bálsamo que nos propone un Morrison en la cumbre de sus poderes. Para ello deja que las canciones le pidan lo que quieren ofrecer, dónde quieren empezar y acabar, cómo quieren desarrollarse, dónde hay que meter un violín, dónde un vibráfono, dónde tiene que retumbar el rasgueo suave y firme de la guitarra acústica, cuándo tiene que surgir un contrabajo de la nada o cuándo tiene que resonar su voz superdotada para asediarnos con un gemido, suplicarnos con un susurro o enfatizar una frase con un paladeo sutil o masticando las palabras.

Las obras maestras lo son por diferentes motivos. Es casi imposible destacar unas por encima de otras. Lo que sí está claro es que esta es una. Y de las más poderosas. Una pieza simétrica e inversa con dos canciones largas y dos cortas por cara. De otro tiempo. De cuando se podían hacer estas cosas. De cuando las palabras podían mover montañas y corazones. De cuando la música podía destrozarte y jugar con tus pedacitos. Pero este disco no está aquí para hacernos daño. Muy al contrario, está para sanarnos y recordarnos lo que una vez fuimos. Para que así lo sigamos siendo.

"Let us go there together, darlin', way from the river to here and now And carry it with a smile, bumper to bumper Stepping lightly, just like a ballerina."

(Van Morrison)

Curiosidades

- Parece probada la leyenda que dice que esta obra maestra se grabó en tan solo tres sesiones. ¿Para qué más?

- Más que como álbum conceptual, ha sido definido como "ciclo de canciones". Tanto por su sonido como por su temática, la relación y el flujo entre ellas es evidente.

- "Van Morrison tenía 22 o 23 años cuando hizo este disco; hay vidas enteras tras él. De lo que trata Astral Weeks no es de hechos sino de verdades. Astral Weeks, si es que puede reducirse a algo, es un disco sobre personas aturdidas por la vida, completamente avasalladas, ahogadas en sus cuerpos, sus edades y egos, paralizadas por la enormidad de lo que pueden comprender en un momento visionario."- Lester Bangs

lunes, 15 de noviembre de 2010

gigantes #6: el ardor

PJ Harvey, la medusa del rock, la musa de la música independiente. Han pasado unos añitos desde aquel debut yermo y crujiente como una rama seca. Desde ese Dry (92) se han sucedido uno tras otro incontables cañonazos de rock escarpado edificados sobre unas creencias inamovibles. Polly Jean se negó desde el principio a ser una nueva muñequita del movimiento riot grrrl y construyó su pirámide en igualdad de condiciones con los dominadores masculinos del rock underground. Tampoco quería ser la nueva Patti Smith. Aunque los paralelismos eran obvios, pronto demostró que su lírica y su estilo iban por otro lado. Alejada del misticismo beat se arrimó al rock a lo Nirvana desde el blues, Bob Dylan y Captain Beefheart. Decían que era la Nick Cave femenina (no solo por la relación que mantuvo con el australiano) y era mucho más. La Harvey siempre ha tenido mucho que decir y ha sabido cómo decirlo en todo momento.

Orgullosa de sus fluidos y certera en sus apreciaciones, ha hecho del desgarro una señal de identidad y ha llevado el término torch song a un impensable contexto rock donde las guitarras arañan, flotan, gimen y acunan esas palabras que cortan como un cuchillo de hielo. PJ Harvey está entre las últimas grandes de la música. Será difícil que surja otra con su influencia y su poso. Disfrutemos de su grito de especie en extinción. Como una fiera herida y orgullosa.

3 BÁSICOS

Rid of Me (93) *****

Aridez, tensión y rasgaduras en un disco de rock duro, sincero, brutal. Produce Steve Albini y es toda una declaración de intenciones que en trallazos como "Rid of Me", "Me-Jane" o "Man-Size Sextet" ofrece lo más brutal que haya creado la de Dorset. No son los únicos en un clásico para la posteridad. Los gritos de una chica aprisionada en un cuerpo y un mundo que asfixian.

Una copla: "Me-Jane"

To Bring You My Love (95) ****1/2

Aquí nuestra heroína se vuelve más lírica sin perder un ápice de su fuerza. Ganan los matices en otra obra maestra que ofrece picos de tensión gigantescos ("Meet Ze Monsta", "Long Snake Moan") y embalses de electricidad pantanosa o atmosférica inigualables ("To Bring You My Love", "Working For the Man", "Down By the Water", "The Dancer"). Sin olvidar ese par de arrebatos acústicos para la posteridad ("C'mon Billy", "Send His Love to Me"). Seda arrugada.

Una copla: "The Dancer"

Let England Shake (11) ****1/2

La Harvey se encontraba en una encrucijada y eligió el camino correcto para reencontrar una creatividad algo mustia. En este disco se reencuentra con su público y lo diversifica. Es un disco novedoso por su aparente dulzura. Solo es una apariencia falsa que es demolida en cuanto las letras nos sumergen en la negrura como un puñetazo en los morros. En este disco la cantante ajusta cuentas con su tierra y el mundo. Con la avaricia y el inmovilismo. Sola contra todos denuncia y glosa injusticias de una manera original y sublime. Y claro al final da con un trabajo irrepetible.

Una copla: "The Glorious Land"

La mejor canción
Ya que no ha habido espacio para el disco que la contiene, trataremos de enmendar el crimen con la inclusión de uno de sus temas más emblemáticos. "Good Fortune" recoge en cierta forma el testigo que tendiera décadas antes Patti Smith para ofrecer una melodía de rock gozoso y rítmico un poco a lo "Dancin' Barefoot" pero más eufórico. Un pelotazo impepinable que si no es claramente el mejor de la británica sí que se codea con los más grandes sin pudor, con la cabeza alta y el corazón henchido de gozo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

supertrax #23: tus cruces arden ahora rápido



Neil Young aprovecha en su glorioso After the Gold Rush (70) para cargar contra la intolerancia instalada de raiz en el sur de los USA con este aguijonazo eléctrico llamado "Southern Man". El contraste entre la melodía vocal y ese solo furioso, deshilachado y crudo que lo vertebra te puede llevar muy alto. No sentó nada bien en la tierra del algodón el exabrupto del canadiense, el cuál encontró tiempo después respuesta en ese himno al terruño caduco y chovinista llamado "Sweet Home Alabama". Yo me quedo con la verdad.

domingo, 7 de noviembre de 2010

supertrax #22: cierra los ojos



"Sometimes" (My Bloody Valentine, 91). Se trata de la maravillosa canción incluida en el mayestático Loveless de la banda de Kevin Shields y que apareciera de manera fulgurante en la película Lost In Translation (Sofia Coppola, 2003) en uno de esos instantes para la eternidad.

Este temazo de rompe y rasga es capaz de erizarte el vello de la nuca merced a ese colchón distorsionado que acaricia más que raspa esa voz celestial que surca con total naturalidad un mar encrespado y ondulante hasta alcanzar ese súmum con la entrada de esos teclados-violín IM-PRE-SIO-NAN-TES. Emoción pura.

sábado, 6 de noviembre de 2010

momentazo #30: ... y dios en la de todos

"Madre en la puerta hay un niño,
más hermoso que el sol bello,
tiritando está de frio
porque viene casi en cueros.

Pues dile que entre,
se calentará
porque en esta tierra
ya no hay caridad."

¡Qué grande es Berlanga! Una vez más nos tenemos que rendir ante su acidez y su puntería satírica. En Plácido ***** (1961) ataca sin piedad a la individualidad humana, a ese "yo-mi-me-conmigo" inherente a cada persona. Se trata de una visión descarnada vestida de humor negro pero totalmente desesperanzada como ese villancico con el que cierra y que es el resumen perfecto para esta película genial.

La película se desarrolla en un frenesí caótico de personajes que no escuchan, solo hablan en busca de un objetivo propio. Para ellos todo lo ajeno no es más que una cacofonía de fondo que molesta y perturba sus acciones y solo se percatan de su existencia cuando lo necesitan para llevar a cabo sus planes. Es lo que hacen las familias adineradas con Plácido y su motocarro. Solo atienden a su obsesión por pagar la dichosa letra cuando es condición sine qua non para que ejecute sus deseos. Lo mismo podría decirse del mismo protagonista, un Ulises en busca de un dinero que le permita un respiro efímero pues el mes siguiente volverá a tener que enfrentarse a esa dura condena para pagar su vehículo. Es el hombre medio que trata de vivir su vida ajeno a toda esa vorágine sin conseguirlo.

No obstante el hilo conductor sobre el que se basa la película es aún más devastador. Esa suerte de organización benéfica montada por los ricachones y que al grito de "siente a un pobre en su mesa" se retrata como la acción más egoísta e incluso cruel que imaginarse pueda. Anteponiendo la imagen, el qué dirán y una compasión mal entendida, utilizan a esos "pobres" como meros objetos que están ahí para servir a sus fines "altruistas". El hecho de que no los llamen por sus nombres, decidan por ellos en todo momento e incluso lleguen a casar a uno contra su voluntad para "salvar" su alma puede resultar gracioso al espectador, aunque deja en cueros una evidencia fundamental: toda esta filantropía es un maquillaje burdo para que todo siga como siempre. Los ricos dominando. Los pobres hundidos, anónimos y en su papel de infrahumanos.

Durísimo retrato de un pueblo sin nombre, de una España negra que en lo malo sí que puede ser reflejo de una humanidad sin misericordia.

viernes, 5 de noviembre de 2010

supertrax #21: arte y empatía



"El pintor" (Vainica Doble, 2000). Puede que no sea su mejor canción (ni siquiera para mí), pero todo en ella me ha enganchado. Su rima imposible como entretejida entre algodón, su melodía absolutamente celestial y esa historia que rebosa melancolía, encanto, candor y sapiencia. Una auténtica novela en cuatro minutos y medio. Esta redoma de bálsamo se disfruta como la mejor literatura.

martes, 26 de octubre de 2010

tótem #42: i believe in love


Título: What's Going On
Artista: Marvin Gaye
Año: 1971
Productor: Marvin Gaye
Sello: Motown

1. What's Going On
2. What's Happening Brother

3. Flyin' High (In The Friendly Sky)

4. Save The Children

5. God Is Love

6. Mercy Mercy Me (The Ecology)

7. Right On

8. Wholy Holy

9. Inner City Blues (Makes Me Wanna Holler)

"To THE garden, the world, anew ascending,
Potent mates, daughters, sons, preluding,
The love, the life of their bodies, meaning and being,
Curious, here behold my resurrection, after slumber;
The revolving cycles, in their wide sweep, having
brought me again,
Amorous, mature—all beautiful to me—all wondrous;
My limbs, and the quivering fire that ever plays through
them, for reasons, most wondrous;
Existing, I peer and penetrate still,
Content with the present—content with the past,
By my side, or back of me, Eve following,
Or in front, and I following her just the same."


(Walt Whitman, "To the Garden, The World")


Escribir sobre "What's Going On" es hacerlo sobre una de las maravillas del siglo XX. Un disco surgido de la mente y el alma de uno de los artistas más definitivos que haya habido. Se suele cometer el error de aprisionar a Gaye en el redil respetable pero pequeño de esos intérpretes negros, esos soulman, que aunque destacados no pueden competir con "auténticos" songwriters blancos como Dylan, Cohen, Waits, etc. Nada más lejos de la realidad. Se trata de una de tantas injusticias sufridas por su raza. Un ninguneo que hace daño. Sobre todo cuando comprobamos que Marvin, como mínimo, coescribió todos los temas de este álbum (alguno hay enteramente suyo) y lo produjo. Una tónica que se repetiría de manera más o menos constante a lo largo de su carrera.

Este disco superlativo surgió en un momento convulso. Los primeros setenta, con los conflictos bélicos que surgían en diversas partes del mundo como tumores, no eran el mejor momento para que el público diera su beneplácito a un disco tan espiritual como este. Y sin embargo lo hizo. Resulta que Gaye sabía lo que hacía falta en ese momento, al menos lo que a él le hacía falta, y lo soltó en este poema continuo (las canciones se enlazan sin interrupciones) en el que reverencia el amor, la infancia, al Altísimo, y en definitiva, al género humano. Sin ironías. De manera directa y avasalladora. Por eso la gente abrazó esa energía curativa como si de maná se tratara.


De todas formas, como suele suceder con obras tan completas, no se trataba solo de una cuestión de palabras. Sería muy injusto no mencionar el trabajo del arreglista David Van De Pitte que desarrolla unas orquestaciones como no se han oído en ninguna otra obra. Eso unido al trabajo vocal de Gaye que está entre las mejores interpretaciones de la historia contribuye a la creación de un MITO por derecho propio. El sonido de este disco es tan único que dan ganas de llorar de alegría al escucharlo. El cantante dobló su voz en multitud de pistas de tal forma que, en clara alianza con la orquesta, llena la habitación con su mensaje, esas palabras que no son ni ñoñas ni ingenuas. Simplemente son VERDAD. Tienen la pureza de un poema de Whitman y la luz de un millón de amaneceres. Y así se convence hasta al más descreído de tal forma que solo se puede SENTIR como en un éxtasis ilimitado para volver a creer en la raza humana.

Curiosidades

- El primer álbum producido enteramente por Gaye es uno de esos discos conceptuales que dan rigor y enjundia al subgénero en lugar de vilipendiarlo. Cuenta lo que ve un veterano de Vietnam a la vuelta a casa. Todo ese doloroso sufrimiento, esa injusticia, ese odio que habita en la sociedad por la que ha luchado.

- El álbum tardó en ser publicado. Parece ser que el magnate de Motown, Berry Gordy, no veía factible la edición de un disco tan político y poco comercial. Finalmente, y gracias a Dios, cedió, ya que Marvin no estaba dispuesto a hacer ni una sola concesión. El disco era como era y saldría como tal o no lo haría.

- El recibimiento y la aclamación del disco fue inmediata por parte de público y crítica y no hay lista actual de "lo mejor de..." que no lo incluya en los puestos más altos. Parece ser que el enlace entre canciones que tanto preocupaba a Gordy por ser poco radiable no solo no fue un problema sino un sello de identidad que influyó en numerosos artistas desde entonces.

lunes, 25 de octubre de 2010

supertrax #20: creo que deberías saber que soy un asesino



Death in Vegas es un grupo que, aún gustando o no, se puede decir que tienen cierto estilo propio. Algo que queda refrendado en uno de sus bombazos de su The Contino Sessions (99). "Aisha", una bomba de estallido retardado preñada de ruido disfuncional y con un ambiente cargado y rugiente subrayado por esa voz declamatoria, grave y absolutamente vacía de pasión alguna. Claro, es que es Iggy Pop en una de sus grandes apariciones. Criminal.

domingo, 24 de octubre de 2010

supertrax #19: libre, libre quiero ser...


"Free Bird" de Lynyrd Skynyrd. Una canción que no habría sido gran cosa si no poseyera esa coda tan mítica. El diálogo a tres guitarras va convirtiéndose en riña y pelea de gallos en busca de un clímax inalcanzable. Es una persecución hacia el infinito que tiene que ser cortada por un fade out maldito que, no importa cuántas veces la escuches, siempre llega demasiado pronto. Esta canción te inflama lo quieras o no. Y para mí (y mucha gente) es el emblema de la banda y del rock sureño. Y su "Sweet Home Alabama" que se lo metan donde les quepa.

sábado, 23 de octubre de 2010

momentazo #29: todos nos lo merecemos




"Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."
(Mateo 6:14-15)

Sin perdón ****1/2 (Clint Eastwood, 92). Poco parece importar a todos los personajes de esta película la palabra de Dios. No ofrecen perdón porque tampoco ellos lo piden. En este western prodigioso del maestro Eastwood nos sumergimos en el sinsentido de la violencia. En los motivos que pueden llevar a un hombre a matar a otro. No los hay más allá del dinero. Ese dinero que puede hacer que William Munny (Clint Eastwood) comience una nueva vida con sus hijos. Este asesino retirado ve cómo las circunstancias y su pasado le empujan a volver a matar ejecutando una venganza ajena por dinero. Es en este trabajo desagradecido donde la película nos transmite todo ese dolor, esas preguntas sin respuesta, esa falta de arrepentimiento del que es consciente de lo que hace aunque no sepa porqué.

Hasta aquí todo se lleva a cabo con la frialdad del acero y la máxima maquinalidad posible. Otra cosa es cuando la venganza deja de ser ajena y se convierte en un asunto propio. Ahí es cuando la sangre vuelve a hervir y la violencia parece encontrar un motivo. Una razón momentánea que se esfuma entre la lluvia y el barro. Un instante loco de legitimidad que aunque mal entendida es inherente a la condición humana.

En esta película la muerte no tiene la poesía ni el misticismo que otros westerns transmiten. Aquí es un trasunto seco y duro, como la vida misma. No se disfruta con la matanza. No lo hacen los personajes y tampoco el espectador. Los asesinos son humanos y nos sorprendemos sintiendo empatía por ellos. Sienten, sufren, son débiles, enferman, son apalizados y no les gusta su trabajo. Son todo lo contrario a los clásicos forajidos del western. Por eso esta película es tan grande. Y porque nos recuerda de qué estamos hechos. Que cuando William, un ladrón y un asesino, "roba" su esposa a sus padres, es como si lo hiciera cualquiera de nosotros. Y cuando William acepta el trabajo a cambio de una buena suma, ¿podemos decir que no lo haríamos igual? "Sin perdón" es un fresco extraordinario sobre la venganza, la imposibilidad de perdonar y la condena que se sufre por ello. En la tierra antes que en el cielo.

"Cuando matas a alguien no sólo le quitas todo lo que tiene, sino también lo que podría llegar a tener."

perVERSIONES #11: en lo más oscuro de la noche



Escalofriante. El ya clásico de Neil Hannon (cantante de The Divine Comedy), "The Case Continues", elevado a la categoría de mito por la voz suprema de Ute Lemper. La artista alemana, conocida por ser "la voz" de las canciones de Kurt Weill en los últimos tiempos subyuga con su interpretación y nos enseña cómo se hace crecer a la canción hasta que está a punto de estallar sin llegar a hacerlo. La cuerda se tensa cada vez más y el escalofrío recorre al oyente en un orgasmo controlado, progresivo y lento. Dicen que así lo sienten las mujeres. Gracias Ute por mostrárnoslo a la otra mitad de la humanidad. ¡Que no pare el melodrama!

martes, 19 de octubre de 2010

momentazo #28: como una cuerda de piano


Unsane, el trío de metal ruidoso definitivo. Ni la formación ni su alianza con lo primitivo y lo minimal son característicos del metal. En absoluto. Tampoco su falta de compasión a la hora de asediarte con un riff obsesivo hasta hacerte caer de rodillas. Los ingredientes de este Scattered, Smothered and Covered ***1/2 (95) no son nobles. Son escalas bastardas y simples, guitarras afiladas, gritos agónicos y pausas para un resuello mínimo.

No son un grupo de noise al uso. Se ven raros al lado de sus paisanos Sonic Youth y algo menos de la maquinaria de Shellac. Eso sí, si hablamos de metal, no sabría donde colocarlos. Y es que lo primigenio y basto puede ser lo más avanzado en según qué estilo. Pues sí, ahora resulta que Unsane son unos tipos vanguardistas. Seguro que sin pretenderlo. No me cabe la menor duda después de hundirme en la rudeza eléctrica de cosas como "Scrape", "Alleged", "Out", "Get Off My Back" o el estertor procesional de "Swim". Grandes (en lo suyo).

perVERSIONES #10: el peso de la vergüenza


("Burden of Shame (live)" - Clic en imagen)

Ese es el peso que deberían sentir UB40 pero no por esta falsa versión. Intencionadamente o no, roban la melodía del clásico "Moondance" de Van Morrison y la usan de colchón para desgranar una diatriba antiimperialista de gran calado consiguiendo redondear una de las piezas centrales de su admirado Signing Off (80). Sí, hubo vida antes de que fueran capaces de convertir "Can't Help Falling in Love" en una canción odiosa. Pero eso es otra historia.

domingo, 17 de octubre de 2010

supertrax #18: toneladas de tristeza


Berlin (73) de Lou Reed es uno de los discos más reverenciados y oscuros de la historia. Y para cerrarlo nos encontramos con una sorpresa grandiosa. Una canción que se llama "Sad Song" y que empieza con la luminosidad de mil amaneceres. Nada más contradictorio para cerrar un disco que es pura carnicería emocional. Se hacían necesarias las cualidades curativas de este tema revitalizante y animoso a pesar de su título y de ofrecer esa mirada resentida. Vamos que no es lo que se espera ante la pérdida de un ser querido. La historia de la pareja que se cuenta en el disco no acaba bien. El disco sí, merced a ese crescendo mágico que eriza el vello a base de repetir el título de la canción.

perVERSIONES #9: clavos para los ricachones



U2 hacen gala de su religiosidad militante en esta rareza robada al maestro Woody Guthrie. "Jesus Christ" cuenta la historia del profeta desde una óptica izquierdista y sencilla, que no simple. No deja de encantarme notar el abismo que separa a la original del 40 y esta versión a punto de descarrilar de los irlandeses.

"They laid Jesus Christ in his graaave". Sí, una máquina que mata fascistas.

viernes, 15 de octubre de 2010

perVERSIONES #8: ... y déjame en mi rincón





"Déjame vivir con alegría"
. Ya lo decían las ínclitas Vainica Doble allá por el 76. Y lo hacían con una canción envuelta en psicodelia y con corazón calentito e inteligente. Todo un canto antimperialista y de reafirmación localista. Una de las letras más suculentas cuando necesitas aumentar la autoestima en frente de toda esta parafernalia anglosajona que nos domina. Ellas supieron verlo y el Grupo de expertos solynieve de J y compañía tuvo la inteligencia de hacer una versión mucho más directa y a la encía para su disco de debut. Parece hecha a medida para ellos. ¡Vámonos!

lunes, 11 de octubre de 2010

gigantes #5: god rock, elvis & america, épica sin fin


Hablar de U2 a día de hoy es un asunto complicado y defenderlos algo nada prestigioso. Se lo han ganado a pulso pero eso no debería hacernos olvidar sus logros primigenios, cuando eran un grupo de rock algo más religioso de la cuenta y con alguna que otra ínfula de grandeza pero con una base rítmica tremenda y una guitarra de chispazo y tentetieso. Incluso Bono era defendible como un vocalista efectivo, algo comprometido y con tendencia a la épica pero que de alguna manera sabía estar en su sitio.

U2 podrá ser culpado de muchas cosas pero nadie podrá decir que no se ha currado el éxito que ha cosechado. Al echar la vista atrás resulta extraño relacionar el grupo por el que hay que pagar sumas abusivas para verlos tocar y aquellos muchachos imberbes de la Irlanda profunda que empezaron con una inocencia casi dolorosa. Y no se ha tratado solo de un tema de promoción efectiva. No señores, el grupo cuenta con un cancionero envidiable al menos hasta 1993 y ha dado algún que otro zarpazo notable desde entonces. El descalabro artístico al que se han abonado en los últimos años no les quita lo bailado. Sí, sopesando todos sus logros y sus demonios, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estos mensajeros de Dios merecen ser llamados gigantes de la música. Su relevancia a día de hoy es más que discutible pero sus hallazgos, sobre todo, y no me canso de repetirlo con la guitarra imaginativa de The Edge, son abundantes y es delicioso rememorarlos de cuando en cuando.

Su discografía se puede dividir casi por trilogías. No pondré los títulos pero a su primera etapa claramente influenciada por la reverencia al Altísimo le siguió su primera época megalomaníaca en la que recogieron los frutos de la invasión norteamericana. Prosiguieron con su "experimentación" con sonidos más bailables-electrónicos-indies de los noventa y de ahí pasaron a un sinsentido de continuas "vueltas-a-los-orígenes" que tenían más de intención que de resultados. Repasemos algunos de sus mejores momentos...

3 BÁSICOS

Boy ***1/2 (80)

Podía haber elegido Zooropa (93), The Unforgettable Fire (84) o War (83), pero me quedo con esta isla en su discografía, un dechado de inocencia, falta de prejuicios y de posteriores poses. Rock directo con algún toquecito new wave y con estribillos enérgicos y pegajosos. El secreto del grupo se esconde desde ya en la guitarra de The Edge, chispas y corazón en conexión directa con Television e incluso algo de Hendrix. Concepto desde el blanco de esa portada virginal y nada irónica (algo que se les achacará siempre)

Una copla: "Twilight"

The Joshua Tree ***1/2 (87)

La maquinaria mediática que elevó a este disco a las alturas hace difícil separarlo tanto tiempo después de toda esa mugre para poder ver su auténtico valor. Sonido de clara raíz norteamericana, una terna inicial acojonante (los tres primeros singles) y unos escuderos de lujo ("Bullet the Blue Sky", "In God's Country", "One Tree Hill", "Exit"), conforman un discazo de género, portada mítica, millonario en ventas y en definitiva el gran asalto al estrellato de U2. Aún así, parece claro que el disco merece (casi) todas las loas a pesar de esos raticos algo pasados de vueltas donde la hinchazón empieza a escocer a las gentes sencillas. Melodrama y dólares. A mansalva.

Una copla: "With or Without You"

Achtung Baby **** (91)

Mirándose claramente en hallazgos como el Pills 'n' Thrills and Bellyaches (90) con el que los Happy Mondays habían reventado la escena de la música de baile a través del rock, U2 se acercan a los sonidos electrónicos o más bien a las guitarras saturadas y las voces tratadas electrónicamente para entregar lo más cercano a una obra maestra de lo que han sido capaces. Este disco apabulla por su sonido agresivo y venenoso mezclado con un pop envolvente, y por unas letras que, al menos, están por encima de la media del grupo. Intentaron criticar la megalomanía y los excesos de los mass media. Y lo hicieron siendo los más megalomaníacos con ese personaje de The Fly que se inventó Bono y esos directos tan grandiosos como vacíos. Aún así, el disco fue un puñetazo en la mesa y la puerta a otras cosas no siempre igual de apetitosas.

Una copla: "One"

Su mejor canción

El mundo es de los valientes y ya sé que es arriesgado decir algo como que la mejor canción de U2 no es "One", ni "With or Without You", ni "Where the Streets Have No Name", ni "Pride (In the Name of Love)". Pues para mí es una canción como "Acrobat" del enorme Achtung Baby. Por su tensión, por su solo enmarañado de electricidad, por el ruido que la recorre de cabo a rabo, por ser una pieza diferente en medio del catálogo de los irlandeses, y sobre todo, porque me sigue emocionando (casi) como el primer día.

sábado, 9 de octubre de 2010

tótem #41: en fuego seas quemada



Título: La pasión de Juana de Arco / La passion de Jean d'Arc
Director: Carl Theodor Dreyer
Año: 1928
Guión: Joseph Delteil, Carl Theodor Dreyer

Esta película de talla imponente tiene la madera de superviviente nato de su protagonista. Dreyer fabricó un cuadro impresionante para el destello mate y rotundo de una Renée Jeanne Falconetti sobrecogedora. Su interpretación expresionista y esos primerísimos planos que son pura pornografía psicológica han pasado a la historia del cine como cumbres insuperables. Son dos de los detalles que más impresionan de una película emocional, de rostros y de almas, de una belleza pura y deslumbrante.

La vida del film corre paralela a la historia que cuenta. No fue bien recibido en ciertos sectores (como era de esperar) y fue destruído por el fuego. Por suerte, una copia de buena calidad encontrada en los años 80 hace que podamos acercarnos si no a lo que fue la película, sí a una aproximación poderosa e impactante. Es una suerte que la maestría del rodaje del genial cineasta danés no se haya perdido para siempre. Así podremos gozar una y otra vez de esas lágrimas lacerantes y esa faz expresiva y torturada que es el auténtico reflejo de una Virgen Dolorosa. El sello eterno de una película que no se tira por el lado del nacionalismo (apenas es esbozado) sino por el de la lucha contra la sinrazón, las imposiciones y el fanatismo. Sí, una fe inquebrantable en unas creencias que pueden hacer arder a cualquiera. A cualquiera con un alma propia y una voluntad de acero.

Pero tampoco esta dureza puede explicar la fascinación pictórica de una obra que emana dolor como pocas. Dolor auténtico, un poema visual inconmesurable con el dolor más punzante que imaginarse pueda, la aceptación de la certeza de enfrentarse a un destino injusto e inexorable. Estas son las claves sobre las que avanza la película. Con la lentitud de una procesión que no por solemne es menos impía.

Curiosidades:

- Los actores en esta película seguían a rajatabla la obsesión de Dreyer sobre la ausencia de maquillaje. Eso no hace más que dar más rugosidad a unas imágenes que sin ese realce tienen una cualidad icónica en estrecha relación con la pintura.

- Falconetti (la protagonista) realiza aquí su segundo papel y el último en una película. Corren leyendas sobre el rodaje que dicen que el director la obligaba a arrodillarse sobre la dura piedra y a mantener a la vez una expresión incólume en su rostro sin un ápice de sentimiento o expresión.

- La película se creyó perdida para siempre por el fuego hasta que se encontró una copia en buen estado en 1981. El lugar no podría ser más sugerente: el cuarto de un conserje de una institución mental en Oslo.

- Efectivamente, la banda sonora que suena en el trozo que encabeza esta entrada no es la música original sino un montaje con la maravillosa canción "Joan of Arc" de Leonard Cohen. Ni encaja con las imágenes, lo sé, pero hay algo en la letra de ese deseo inaprensible, ese anhelo inalcanzable. Y a eso no me resisto.

miércoles, 6 de octubre de 2010

trick or trick? #12: fantoches en la era de pamparius


Apocalypse Dudes ** (Turbonegro, 98). ¿Death punk? Vaya, otra etiquetita chorra para una música chorra. Hacía bien, ya me lo decía mi sentido común, en no esperar mucho de estos noruegos y aún así eso era esperar demasiado. Nada de "death" (por suerte) y muy poquito de "punk". Se trata de un grupito con pretensiones e ínfulas que, como suele pasar, se desinfla antes de subir medio metro. Alguna cancioncilla resultona sí que hay en medio de este batiburrillo garajero que no aguanta con la máscara que oculta su adoración por las bestias sagradas del glam-metal y el hard rock angelino. Si preferir a Mötley Crüe por encima de los New York Dolls no tiene perdón, hacerlo en plenos noventa es un insulto imperdonable. Ellos mismos pusieron nombre a su estilo, una desviación que no va a trascender, como tampoco el grupo. Tampoco pasa nada por no suponer un punto y aparte en la escena musical. Lo malo es que estos me da a mí que sí tenían esa intención. No hay más que ver sus pintas.

"Are you ready for some darkness? Are you ready for some fun?"

Y se quedan tan anchos…

lunes, 4 de octubre de 2010

perVERSIONES #7: un momento de magia


Sumerjámonos en el estertor eléctrico con el que Lou Reed envolvió el clásico "This Magic Moment" que firmaran Doc Pomus y Mort Shuman. El tema fue grabado por primera vez por Ben E. King y los Drifters en 1960 y parece mentira lo que Reed consigue hacerle a una canción de apariencia tan sencilla y melodía tan clara.

Una guitarra arpegiada y (casi) limpia muy suya a la que le insufla carácter el feedback crujiente y tormentoso de una segunda, es puntuada por una batería mínima y un bajo que apenas se nota. Un par de licks melodiosos al final para apuntalar la melodía a una letra simple, sentida y casi perfecta. La versión aparecería en un disco homenaje a Pomus y posteriormente en la BSO de esa Carretera perdida de, cómo no, David Lynch. Delicia.

lunes, 27 de septiembre de 2010

trilogía #7: purple haze


Si descontamos el proyecto de colaboraciones Nearly God (96) que no todo el mundo calificaría como el segundo disco de Tricky propiamente dicho, la tríada inicial del de Bristol refulge hoy día con luz propia. Tantos años después sigue maravillando, hechizando y erizando más de un vello.

El viaje se inicia con Maxinquaye ****1/2 (95), un clásico de nuestro tiempo. EL DISCAZO de Tricky se alimenta de las brumas oscuras que tenemos en nuestros rincones más remotos para ofrecer ambientes viciados, agrietados y electrónica elegante, sucia y avasalladora. El dub, el hip hop y la obsesión nunca han sido tan adictivos.

Una copla: "Overcome"

Por supuesto esto nos pide algo más. No nos saciamos y podemos echar un trago al brebaje tóxico de Pre-Millenium Tension ***1/2 (96) una continuación que no pierde el pulso de su enorme predecesor para restregarnos una música más directa si cabe, algo más retorcida y siempre suculenta. Aquí su voz suena rugosa e incómoda como nunca. A esto se llama mantener el tipo de forma sobresaliente.

Una copla: "Christiansands"

Y por último nos apeamos en Angels with Dirty Faces (98) ***, el que para muchos es el último gran disco de Tricky. Una parada en seco al borde del abismo del agotamiento físico y de inspiración. Aunque empiezan a cansar los chillidos avícolas y el graznido del vocalista, y a pesar de que el peligro que emanaba de las canciones empieza a aparecer algo diluído, todavía se puede considerar un esfuerzo válido y hasta interesante.

Una copla: "Demise"