viernes, 29 de enero de 2010

the smashing pumpkins: american gothic (y 2)

Adore (98) **1/2
El primer signo de debilidad en su huida del rock. Pianos y electrónica adornan unos temas que aunque bonitos pecan de insulsos. Lo más parecido a una distorsión lo encontramos en el single "Ava Adore" y en la larga y atmosférica "For Martha". Pudo haber sido interesante.

Una canción: "Ava Adore"

Machina / The Machines of God (2000) *1/2
Un intento de vuelta a las guitarras sin abandonar la electrónica aunque con la pegada de nuevo del batería original (Jimmy Chamberlin), el cual no estuvo en el disco anterior. Algún estribillo con cierto atractivo que no logra tapar el tufo a hinchazón y a exceso sin sentido alguno. El final para mí.

Una canción: elegiremos el single "The Everlasting Gaze"

Después de este disco, y a día de hoy, sacarían dos más sin contar recopilatorios ni directos, Machina - Friends and Enemies of Modern Music y Zeitgeist. Por ahora no he sentido la tentación de comprobar si suponen un hito en su carrera. El camino elegido y las ínfulas de su líder me hacen dudar de la valía de estos y cualquiera que saquen en el futuro. No me equivoco. Seguro.

the smashing pumpkins: hammer of the gods (1)


Se hace difícil hacerse una idea ajustada de lo que son en realidad Smashing Pumpkins. A día de hoy cuesta defender algo de lo que hicieron y es imposible hablar bien de lo que han hecho recientemente. Habría que decir que recordando los orígenes y apoteosis del grupo esto es algo injusto. Y eso que no es que sea un fanático de ellos precisamente. Con lo que me gustaron y cómo arrastraron su nombre después de ese tour de force imposible que fue Mellon Collie & the Infinite Sadness (95). Pues hubo un tiempo en el que hacían rock del bueno. Cuando se preocupaban menos de lo que pensara la gente y de llegar a un público más amplio.

Entre 1991 y 1995 podríamos encuadrar la época dorada de un grupo que nunca ha ido de alternativo. Desde siempre han lanzado a los cuatro vientos su adoración por los clásicos y sus aspiraciones a llegar a ser una banda de estadio. Al final de esta época lo consiguieron. Y lo hicieron manteniendo a la crítica de su lado. Lo que vino después da penita recordarlo. Se metieron de lleno en la electrónica y sustituyeron guitarras por pianos. Podría haber salido bien, pero no, Billy Corgan puede aspirar a ser recordado como un compositor digno, no como el rey de la sutileza. No porque no sea sutil, sino porque cuando lo intenta se le suele ir la mano con el azúcar. Y pensar que el mismo que compuso "Disarm" o "Geek USA" también fuera padre de engendros como "Heavy Metal Machine" o "Appels + Oranjes". Es lo que tiene la fama. O se sabe llevar (que hay pocos), o se acaba como Kurt Cobain, o esto...

Gish (91) ***
Empezaron rockeando duro y oscuro en un disco que se alimenta de Black Sabbath y Led Zeppelin sin grandes ambiciones y ofreciendo el embrión de lo que sería "Disarm" en su último tema "Daydream".

Una canción: "I am One"

Siamese Dream (93) ****
Su disco más redondo y equilibrado. Se las arreglan para sonar a la vez épicos y oscuros. Sobresalen en los temas más agresivos y redondean baladas de órdago. Insuperable (para ellos).

Una canción: "Disarm"

Pisces Iscariot (94) ***1/2
Recopilatorio de rarezas y caras b de la primera época del grupo. Mucho más sustancioso de lo que parece a priori. Toda una sorpresa.

Una canción: "Pissant"

Mellon Collie and the Infinite Sadness (95) ***1/2
Obra mastodóntica en doble CD y triple vinilo que pretendía ser en palabras de Corgan el The Wall (Pink Floyd) de los 90. Sin entrar en comparaciones inútiles habría que decir que, sí, es demasiado largo, pero que se hace difícil quitar alguna canción en concreto. Aquí están los temas más fuertes que hayan escrito nunca conviviendo con suspiros dulcísimos de belleza ingrávida, naif y kitsch. Un pastelito sabroso y algo indigesto.

Una canción: elegiría "Zero" pero ya hemos dado buena cuenta de ella. Así que a día de hoy nombro a "Fuck You (An Ode to No One)" - por decir una.

domingo, 24 de enero de 2010

supertrax #3: Ø



"Zero" sigue siendo un temazo de rock visceral a pesar de que los Smashing Pumpkins hayan perdido casi todo el crédito que una vez tuvieron. Sigue siendo una demostración de grandeza con patrones clásicos de rock agreste. Con ese riff genial que la vertebra, esas pausas acojonantes que ponen cachondo. Cuando Billy canta eso de "Wanna go for a ride!!!" como el mejor Iggy Pop hubiera hecho. Cuando se preparan todos los instrumentos para la entrada de ese solo espectacular (¡qué buen guitarrista has sido, Billy!). Hasta el final me encanta. Siempre me ha encantado la canción. Lo sorprendente es que lo siga haciendo ahora, tantos discos después, tantos grupos nuevos descubiertos. Creía que mi gusto musical había cambiado para siempre y no está mal que haya cosas como esta que te recuerden que las cosas de juventud tienen a veces valor. ¡Sniffff!

viernes, 22 de enero de 2010

tótem #29: se me ha vuelto a cerrar la válvula


Título: La conjura de los necios (A Confederacy of Dunces)
Autor: John Kennedy Toole
Año: 1980 (escrito en 1962)

Este es el libro de Ignatius Reilly. Le pertenece porque así lo quiso su autor. Este es el protagonista, y habría que decir que uno de los personajes más apasionantes y adictivos de la literatura norteamericana. Sí, se le ha comparado con Don Quijote con algo de sobrepeso y también se podría relacionar su pantagruélico ser con el del tonto ilustrado o el intelectual inútil. La cosa es que no podemos dejar de maravillarnos por la psique de esta figura tan colosal como ridícula. Difícil aguantar la risa ante su desprecio contra un mundo que ve repleto de seres moralmente abyectos que asedian su modo de vida y su apatía física (no así intelectual) con tonterías intelectualmente bajunas y arrastradas. Dan ganas de darle de hostias, desde luego, y a veces incluso sentimos compasión por él. Pero estos momentos de debilidad son rápidamente sofocados por la risa o la rabia cuando nos lo encontramos altivo en su montaña de excremento incorpóreo. Es sin duda un personaje totalmente físico. Se diría que lo podemos oler. Como también al resto del elenco. Jones el negrata, el patrullero Mancuso, el heredero de Levy Pants y su mujer... Simplemente fantásticos.

John Kennedy Toole murió antes de ver publicada esta obra. Se suicidó cuando tenía 31 años. Puede que eso explique en cierta forma el estilo de este humor. No es comedia barata ni ligera. Tampoco arranca carcajadas (bueno, depende de a quién). Es una risa fugaz y que siempre arrastra un algo oscuro, un pesimismo latente. Incluso el final se deja llevar por esta escala de grises. Myrna Minkoff e Ignatius se fugan. Escapan de los necios que los rodean. ¿O son ellos dos los que han organizado todo como un complot contra la sociedad?

Curiosidades

- Ninguna editorial quiso editar la novela cuando Toole la acabó. Sea por esto o no el autor se quitó la vida. Fue su madre la que después de mucho intentarlo logró que la publicaran. La novela ganó el premio Pulitzer en 1981.

- Se piensa que Reilly podría ser una caricatura del propio autor por las muchas connotaciones autobiográficas que contiene. Si es así, estamos ante una persona de mente obtusa y personalidad despiadada (hacia sí mismo al menos).

- La serie Búscate la vida tiene mucho de esta novela. Incluso se llegan a recrear momentos de la misma. Es lo más cerca que se ha llegado a una adaptación para la pantalla, ya que todos los intentos han quedado en eso a día de hoy.



viernes, 15 de enero de 2010

trilogía #4: dioses de napalm

The Sisters of Mercy se formaron en Leeds y son uno de esos grupos de culto que vuelve locos a sus seguidores hasta el punto del fanatismo. Así iban impartiendo justicia con mano de hierro por los gloriosos 80, a base de negrura impenetrable, base rítmica sintética y acerada, voz grave como una gruta y repetición obsesiva. Influyente hasta la extenuación, el grupo en realidad se puede atribuir en exclusiva a Andrew Eldritch (vocalista) que se fue rodeando a lo largo de los años por diferentes personajes. Él ha sido el único que ha aguantado al frente de esta máquina de oscuridad desde el comienzo. Bueno, él y el mítico Doktor Avalanche, el nombre con el que se conoce a la sempiterna caja de ritmos que gobierna el sonido de la banda. Sí, una máquina está detrás de todo el tinglado. ¿No es sugerente la propuesta?

Empezaron con una serie de maravillosos singles y EPs desde el año 1980. Esta época queda perfectamente documentada en el recopilatorio Some Girls Wander by Mistake (92) que es sin duda su mejor disco. Sin embargo queda fuera de esta entrada que quiero dedicar a su trilogía esencial y única. Única porque en toda su carrera solo han editado 3 discos largos (a día de hoy) y ese es su legado. Un legado en el que el amor es venenoso y agónico, la sangre chorrea entre teclas de sintetizador barato y la hipnosis cobra nuevos significados a base de la repetición de siempre. Obsesión lo llaman, pero el que escape del abrazo mortal de "Heartland", "Lucretia, My Reflection", "Alice", "Black Planet" o "Dr. Jeep", por nombrar unas pocas, se puede considerar un valiente sin sentimientos. Yo me quedaría mil vidas prendado a ese puñado de notas de bajo al que se añaden y se quitan sonidos como en una cenefa tan sencilla como imposible. No son los mejores discos del mundo. No son obras maestras. Pero cuando llega el tema clave, te tocan. Para siempre.


First and Last and Always
(85) ***1/2
El sucio y descuidado. El rojo y el negro.
Una canción: "Walk Away".

Floodland (87) ***1/2
El de sonido grandioso y hechuras pantagruélicas. El azul noche.
Una canción: "Lucretia, My Reflection".

Vision Thing (90) ***1/2
El americano y rockero. El púrpura fuego de hornillo de gas.
Una canción: "More".

martes, 12 de enero de 2010

supertrax #2: ¡llorad, malditos!


[Clic para vídeo]

Algo habrá en las hechuras para que una canción sea considerada buena o incluso un temazo. Eso lo tienen bastantes coplillas por ahí. Lo difícil es dotarlas de ese hálito especial que las haga algo único. Entonces estamos hablando de algo más. Algo que nos supera y a lo que es una delicia volver una y otra vez. Estos temas iremos desgranándolos con amor en esta sección. Los llamo, sin ánimo gafapasta, supertrax.

Uno de ellos, para mí, es ese "La pena o la nada" que Nacho Vegas grabó junto a Bunbury para el famoso El tiempo de las cerezas (06), una canción emocionante en toda la extensión del término por muchos motivos. Difícil sería encontrar ese hálito mencionado porque estaría en varios detalles. Quizás en el tono ceremonioso y lento como en procesión de plañideras; seguro que en ese puente más estribillo glorioso ("Te vi llorar..."); y por supuesto en la coda derretida ("Entre el dolor y la nada elegí el dolor"). Un conjunto en el que prima la pasión sobre los alardes técnicos. No es este un tema en el que destaque un solo o un sonido concreto. Solo palabras y melodía. ¿Sólo?

sábado, 9 de enero de 2010

perVERSIONES #5: mi refugio

Gimme Shelter se ha convertido con los años en una canción respetada e idolatrada como un ídolo enjoyado e inalcanzable. Ya imponía su respeto desde sus orígenes deshilachados y adictivos abriendo el Let It Bleed (69) de los Rolling Stones. De los múltiples acercamientos que ha sufrido he conocido dos la mar de interesantes. La transformación en ese gospel industrial de estructura cuadriculada y grave por parte de los góticos sintéticos The Sisters of Mercy y la efigie pétrea y llena de alma en que la convirtió la eterna Patti Smith. Dos bocados igual de suculentos e intrigantes. El primero es del 83 y la segunda del 2007.

jueves, 7 de enero de 2010

momentazo #9: misoginia positiva


Título: El género bobo (EP)
Artista: Nacho Vegas
Año: 2009
Sello: Limbostarr

1 Intro (Como en los erizos) 1:02
2 Pesadilla genérica 5:01
3 Las inmensas preguntas 3:01

4 Penúltimo anhelo 3:04

5 (Al fin
al) Te estaré esperando 6:31

Una vez más Nacho Vegas se vacía en una obra que no por corta va a ser pequeña. Es cierto que arrastra ciertos tics algo manidos que ya lastraban su anterior largo, El manifiesto desastre (08), pero no lo es menos que comparte con él el hecho de poseer algunas (otras) de las mejores canciones del artista. El ramillete aquí va de lo grandioso a lo bueno, es decir de "Pesadilla genérica" a "(Al final) Te estaré esperando". El experimento de la "Intro (Como en los erizos)" ni lo cuento, aunque tal vez debería por sus valores atmosféricos que tiran hacia lo positivo. Te mete en situación, vamos.

Misoginia, autoflagelación y demás maleza emocional una vez más para engrosar el ya más que jugoso catálogo del asturiano. No va hacia arriba y se percibe algo de estancamiento. Tal vez porque más no se puede. Se verá.