sábado, 27 de febrero de 2010

trick or trick #5: el poder y ¿la gloria?

The Weirdness (The Stooges, 2007). Esta moda de las reuniones me parece cada vez más obscena. Puedo entender que haya nostalgia y se intente sacar partido al filón con directos que recuerden (aunque rara vez se parezcan) a los buenos tiempos. Ahora, para sacar un disco con canciones nuevas… lo primero es que hace falta valor y por tanto se valora la intención. Y lo segundo es que suele ser difícil invocar a las musas para conjurar nuevos hechizos después de… ¡treinta y pico años! Pues eso, que sale lo que sale. Un disco que podía haber firmado el último Iggy en solitario, con poquísimos momentos memorables (si hay alguno), con rimas de vergüenza ajena ("my idea of fun is killing everyone" // "Alabama, Dalai Lama"…) y machaconeo más propio de adolescentes descerebrados que de la banda más intensa, fulgurante y absoluta que haya dado el rock americano. Podríamos decir, y esto duele, que parecen discípulos de Velvet Revolver o Juliette & the Licks. Palabras muy gruesas para un disco de brocha gorda y trazo débil. Si es que no sé quién me manda meterme en estos fregaos…

lunes, 22 de febrero de 2010

trilogía #5: el año de la iguana

Llegó la hora de la verdad. La de hablar sobre el mejor grupo de la historia del rock (con permiso de The Velvet Underground y Joy Division). El grupo en el que Iggy Pop se fogueó y dio rienda suelta a su concepción del rock como algo venenoso, sucio y salvaje. Y para ello aprovecharemos para despedazar su trilogía esencial, sus tres primeros discos. Se hacían llamar The Stooges (Iggy & the Stooges en el tercero) y resulta difícil condensar en pocas palabras lo que han significado para la música fuerte y sincera. Por actitud, primitivismo y peligrosidad. Destilaron un perfume que nadie ha podido igualar. Y por eso han creado escuela y me atrevo a decir que son la banda más adictiva que haya habido.

Se entregaban en cada concierto, en cada acorde, hasta acabar consumidos. No es extraño que duraran poco (la vuelta reciente ni la cuento como necesaria). Las tres obras maestras que entregaron coincidían en actitud extrema y agresión sónica y sin embargo son totalmente diferentes.

El primero se llamaría The Stooges (69) ***** y fue una apuesta de un tío loco de Elektra que vio en ellos un diamante en bruto. Se abre con un wah-wah a lo Hendrix de lo más sugerente y de ahí en adelante todo es un revolcarse en el fango del blues de cromagnon y la repetición nauseabunda. "1969", "I Wanna Be Your Dog", "No Fun", "Ann" o los 10 minutos de "We Will Fall" ajustan cuentas con un pasado que les importaba bien poco.

Fun House
(70) ***** fue un paso adelante decidido y basado en los delicados intereses de Iggy. Su gusto por el free jazz, el funk y la vanguardia apenas logró teñir un disco de rock tenso y abrupto. La inclusión de un saxo beodo y descarrilado en algunos temas añadió voltaje a la tormenta y el producto que salió se venera hoy como uno de los logros más impresionantes de rock libre y obsesivo. Una joya inmarchitable que yo colocaría en la cima de todo lo que han hecho, de todo lo que se hizo en 1970 y (casi) de todo lo que se hizo en la década. Apabullante. Tan solo hay que echarle un ojo a temazos del calibre de "Down On the Street", "Loose", "TV Eye", "Dirt" o "1970".

Raw Power
(73) ***** El grupo quedó hecho cenizas tras el disco anterior y no parecía posible que volvieran. Hasta que un tal Bowie mostró interés por las andanzas de la iguana y después de varios intentos con diversos músicos, el de Detroit decidió reflotar la banda con la inclusión de James Williamson a la guitarra. El bajo recaería en el antiguo guitarrista Ron Asheton. Así grabaron un disco que tenía que aspirar a lo imposible: superar Fun House. No lo hizo pero sí que mantuvo el listón de la maestría con un sonido más agudo y afilado y clasicazos inmortales del nivel de "Search & Destroy", "Gimme Danger", "Raw Power" o "Shake Appeal". Esto sí fue el final por varias décadas. Y ¡qué final!

martes, 16 de febrero de 2010

tótem #30: fuego en el garaje


Título: Here Are the Sonics!!!
Artista: The Sonics
Año: 1965
Productores: Buck Ornsby, Kent Morrill
Sello: Etiquette Records, Norton Records

1"The Witch"
2"Do You Love Me"
3"Roll Over Beethoven"
4"Boss Hoss"
5"Dirty Robber"
6"Have Love Will Travel"
7"Psycho"
8"Money"
9"Walkin' the Dog"
10"Night Time is the Right Time"
11"Strychnine"
12"Good Golly Miss Molly"

Entre picahielos, brujas, sustancias tóxicas y Little Richard es donde los Sonics se encontraban a gusto. Todos estos apelativos sirven para definir la oleada salvaje que supuso la música de este grupo que hoy es considerado visionario y en su época no pasó de ser una anécdota en el reverso de la industria. Tras foguearse en clubs de toda calaña reclutaron a un vocalista que sería decisivo en la definición del sonido de la banda. Gerry Rosley, con sus gritos a lo Little Richard y su actitud salvaje, marcaría un nuevo comienzo en The Sonics. No es que fuera lo único reivindicable como bien se demuestra en este disco. A Kurt Cobain, por ejemplo, le volvía loco el sonido de batería que conseguían. Y por supuesto, las guitarras y el bajo, con esa distorsión cascada y perniciosa no hacían más que sumar en el ruído infernal que estos trogloditas producían.

La crudeza en la grabación no es algo nuevo, lo que pasa es que es tan difícil de conseguir. No basta con subir el volumen de todo y pisar el acelerador. Hace falta conjuntar muchos factores que se suelen aliar en contra del artista. Es por eso que momentos como este disco hay que atesorarlos como un regalo indeleble. Es por eso que lo nombro disco totémico por derecho propio. Y tal vez sea por eso que no me canso de sus escasos 40 minutos. Por mucho que machaquen con su ritmo obsesivo. Por mucho que repitan estructuras. Por mucho que toquen versiones más que oidas ya. Cada grito de Rosley a mitad de canción me sabe a gloria. Y quiero más, siempre más. Es un deseo inagotable.

Curiosidades
-
Son originarios de Seattle con lo que se pueden imaginar si influyeron a algún que otro famosete del grunge.

- The Sonics fueron una de las bandas importantes que se incluyeron en el mítico recopilatorio Nuggets: Original Artyfacts from the First Psychedelic Era 1965 - 1968. Incluyeron "The Witch", "Psycho" y "Strychnine" y la caja es una auténtica joya de la que quizás demos cuenta en alguna entrada futura.

- El disco es todo un ejemplo de actitud alternativa e independencia. No debemos olvidar que salió en ¡¡¡1965!!!, momento en el cual todo esto que nos suena hoy tan normal era una verdadera aberración. Grabar en dos pistas y con dos micrófonos y pretender publicar lo que saliera era toda una osadía y no digamos el manipular los amplis con un picahielos. Así salió lo que salió. Y bendita provocación.

domingo, 14 de febrero de 2010

the smiths (y 3): las canciones "perdidas"


Hay pocos grupos que se permitan el lujo de mantener un catálogo al margen de los discos largos de estudio de la calidad e importancia del que tienen The Smiths. Entre disco y disco los pelotazos se sucedieron de manera imponente. Lo que es más, se permitieron el lujo de no incluirlos en sus largos. La buena noticia es que la mayor parte de ellos quedaron recogidos en los siguientes dos discos recopilatorios. Pura ambrosía.

Hatful of Hollow (84) ****
Aparte de los singles mencionados incluyen otros procedentes de sesiones apoteósicas en la BBC. Se hace imprescindible.

Una canción: "Handsome Devil"

Louder than Bombs
(87) ****
Nuevos singles, bueno alguno se repite pero la mayor parte no. Veinticuatro temazos que suman y suman y suman...

Una canción: "Panic"

jueves, 11 de febrero de 2010

the smiths (2): la flor en el culo


Los Smiths solo editaron 4 discos de estudio. A estos habría que añadirle una multitud de singles soberbios que se recogen en su práctica totalidad en discos recopilatorios. Además, la compañía se sacó de la manga un disco en directo una vez que se disolvieron.

The Smiths (84) ****
El debut. Un gran disco que muestra a una banda rodada y a un Morrissey con una tendencia clara al melodrama. Pero al de calidad. Un momento apasionado y certero.

Una canción: en la versión CD me quedo con la enorme "This Charming Man". En el vinilo original, "What Difference Does It Make?".

Meat Is Murder (85) ****1/2
El segundo fue una maravilla absoluta que vence a pesar de lo indigesto (a priori) del tema del título. Parece que Morrissey es un vegetariano militante y quería hacérselo saber al mundo. Nada que objetar cuando podemos refocilarnos en joyas como "What She Said", "I Want the One I Can't Have", "Well I Wonder", "That Joke Isn't Funny Anymore", "Barbarism Begins At Home", "Meat Is Murder"... Me dejo pocas y aún esas podría incluirlas perfectamente también. El drama se hace carne y vísceras.

Una canción: "Barbarism Begins At Home"

The Queen Is Dead
(86) *****
Si en el 85 parecía que ya habían tocado el cielo, este disco demostró que se podía llegar aún más lejos. Su obra maestra absoluta, uno de los mejores discos de los 80 y de la historia iba a significar un punto y aparte. Casi un punto y final. Mataron a la reina con canciones poderosas, un sonido absoluto y unas interpretaciones irrepetibles. Esa reina podía referirse a los atisbos de amaneramiento o a la monarca británica. O a los dos. Los primeros empezaban a molestar porque hacían que los fans se distrajeran del meollo de las canciones. La segunda se lo tiene merecido desde que Morrissey cantara eso de "los pobres y necesitados son egoístas y avariciosos según sus términos (de la reina)". Bueno, íntegro, sobresaliente de pe a pa.

Una canción: Uffff, si me ponen un puñal elijo "Bigmouth Strikes Again". Si no, a casi todas.

Strangeways, Here We Come (87) ****
El último antes de la separación fue un disco engañoso. Demasiado engalanado y adulto puede parecer a primera vista. Para nada. Sigue manteniendo la tensión, el interés, la poesía. Una obra nada menor que supuso un colofón digno y, por qué no, estupendo.

Una canción: "Death of a Disco Dancer".

Rank (88) **
El epitafio. Un triste e innecesario documento que tuvo que salir para saldar el contrato con la discográfica. No convence ninguna interpretación. Atropellado, tenso y demasiado cargado. Los Smiths eran otra cosa. Y este directo no nos los muestra.

Una canción: Elegiremos "Draize Train" por ser la más rara de encontrar en su versión de estudio.

lunes, 8 de febrero de 2010

the smiths (1): la llama eterna


Hay grupos y hay GRUPOS. Hay artistas y ARTISTAZOS. Y a ambos segundos grupos pertenecen The Smiths, una de las bandas más grandes que hayan existido. Por temazos, discazos, portadacas y sobre todo coherencia. Habría que irse muy atrás en el tiempo para encontrar un grupo que igualara tan tremendo repertorio como el que manejaron los de Manchester. ¿Los Beatles, quizás? Quizás, pero pocos más han conseguido juntar tal pléyade de canciones en solo cuatro discos de estudio y un reguero de singles de impresión. Todo en el grupo me gusta. La voz de Morrissey, los trenzados de guitarra de Johnny Marr (en serio, uno de los mejores) y la base rítmica que podía ser elástica y poderosa como pocas. Y las canciones, sobre todo las canciones. "Ask", "Panic", "Bigmouth Strikes Again", "This Charming Man", "Handsome Devil", "What Difference Does It Make", "How Soon Is Now", "There Is a Light that Never Goes Out"... ¿Sigo? Podría hasta agotar un repertorio que emociona por acumulación.



Y en cuanto al envoltorio, pocos grupos han cuidado la estética de sus álbumes como The Smiths. Esas fotos en sepia o colores virados. Ese clasicismo tan rompedor. Resulta difícil describir lo bien que va con la música que contienen. No es de extrañar que un grupo que supo hacer tan bien las cosas se agotara pronto. No me cuadraría que hubieran seguido explotando una fórmula que quedó bien donde quedó. Y no me voy a meter en luchas de egos y malos rollos entre el dúo compositor. Pasó lo que tenía que pasar. Y punto.

sábado, 6 de febrero de 2010

momentazo #10: el laberinto de los osos


Impresionante lo que ha hecho el señor Herzog con las 100 horas de grabación que dejó el naturalista Timothy Treadwell. Este "hombre oso" subyuga por su carga emotiva y cierta cualidad esquiva. Y eso que la historia empujaba hacia el lado del morbo y el gore más insensible. Por suerte el cineasta alemán ha sabido ensamblar las grabaciones de campo de un personaje intrigante y volátil. Un loco diría cualquiera. Y… sí, de acuerdo con las convenciones de lo que Tim llamaba "el mundo de los humanos", estamos ante uno de los locos más locos que hayan existido.

Lo que choca es que acabemos sintiendo empatía por una persona que parecía mostrar tal desprecio por la propia vida en pos de la persecución de una vida superior. El retorno a la naturaleza, el buen salvaje, los ritos de iniciación… ninguno sirve para explicar por completo la mentalidad de un ser único que tenía que convivir con un caos interior insoportable. Quizá la naturaleza, sus amados osos fueran los únicos capaces de dar sentido a su vida. Lo que está claro es que parece en todo momento saber hacia dónde se dirige. Hacia un final trágico que redondea el círculo y da coherencia a todas sus acciones.

Me viene a la mente la reflexión que hace el Herzog narrador. Afirma que en ninguna de las imágenes ha visto comprensión o afecto en la cara de los osos, sino la indiferencia brutal de la naturaleza con la comida como única preocupación. Y sin embargo para Treadwell eran sus amigos más íntimos. No hay que darle más vueltas. Con osos o lo que se quiera, volvemos a las simas más negras de la condición humana.