domingo, 28 de marzo de 2010

momentazo #12 / trick or trick? #6: gigantes con pies de arena


Contradictorio lo de este Blues for the Red Sun de Kyuss. Cuando uno no puede ponerse de acuerdo consigo mismo, malo. Y es que si te gusta la música fuerte por encima de cualquier consideración, este es tu disco. Si te gustan los amplis que escupen arena hirviendo, los riffs ácidos de los 70 y los instrumentales de hormigón y algo de psicodelia, este es tu disco. A pesar de que abunde la tontería ("Thong Song", "800", "Caterpillar March", "Writhe" y ¿qué me dicen de eso llamado "Yeah"?) y la coherencia (en forma de "canciones") brille por su ausencia. A pesar de que la sensación que deja es de que hemos asistido a una jam session de una hora y no a un disco sólido, bien formado, entero.

¡Con lo que se pegan "Thumb", "Green Machine", "Molten Universe", "50 Million Year Trip" o "Freedom Run"!… En fin, habrá que quedarse con lo primero de lo que se ha dicho. Y es que con tanto rojo en la portada y esa tipografía (por cierto, ¿notan la similitud con El espíritu del vino de Héroes del Silencio?) algo bueno habrá que sacarle al cacharrito. La predisposición siempre acaba barriendo.

sábado, 27 de marzo de 2010

supertrax #4: ¡pata-puuum parriba!



(Imágenes de la grabación del tema en el estudio)

No es que impresione en las primeras escuchas precisamente. Y más si sabemos que fue la canción favorita de un personaje del gusto intachable de John Peel. ¿Qué demonios vería el famoso locutor en este "Teenage Kicks" de The Undertones? No hay más que dejarse llevar sin esperar nada de antemano. Entonces descubriremos la maravilla en esa simpleza contagiosa. Ese riff pausado y adictivo. Esas palmas entrando en el momento justo. Ese estribillo que surge con naturalidad e indiferencia, sin ningún esfuerzo. Ese solo final corto, ajustado y necesario. Esto no es un pelotazo explosivo. Es un veneno lento que se mete poco a poco en tu piel y en tu cerebro para quedarse allí.



(Y aquí el tema al completo y en toda su gloria)

viernes, 12 de marzo de 2010

tótem #32: bicefalia genial






Títulos: The Idiot / Lust for Life
Artista: Iggy Pop
Año: 1977
Productor: David Bowie / Bewlay Bros.
Sello: RCA

Como aquel mítico gigante de dos cabezas, hablemos en mi sección favorita sobre las dos obras cumbre de Iggy Pop en solitario. No me decido por ninguna y, bien pensado, tampoco tengo porqué.
Negrita
El samaritano David Bowie debe tener una agenda repleta de amigos en deuda con él. Si en el 72 sacó a Lou Reed del ostracismo produciéndole y arreglándole Transformer, en el 77, en plena etapa berlinesa apostó por un defenestrado Iggy Pop para hacer lo propio con dos de sus obras, The Idiot y Lust for Life. Definitivamente, dos épocas gloriosas para el Camaleón que derramó su talento por el borde de sus discos salpicando todo lo que tenía cerca. Si en "The Idiot" la presencia de Bowie se antoja algo más testimonial (a pesar de componer "China Girl" junto a Pop), en su continuación es más que palpable. Aparece en el estilo inconfundible de "Some Weird Sin", "The Passenger" o "Tonight", en el sonido brillante y sucio a la vez, y en los coros en los que interviene.

Si nos fijamos en el primero, tendremos que hablar obligatoriamente de VENENO. Negro como su portada y su corazón. Un compendio de rock oscuro que daña como un dardo emponzoñado. Si al llegar a "Mass Production" tienes un nudo en la garganta, no te preocupes. Es lo más nomal después de treinta y pico minutos de rock hermético y asmático. Ya desde el funk acerado con el que arranca, ("Sister Midnight"), el de Detroit deja claras sus intenciones. Ritmos repetitivos para recitar sus mantras urbanos, guitarras que cortan como cuchillos de hielo y melodías viciadas y cerradas al vacío. No me extraña que este fuera el disco que sonaba cuando encontraron a Ian Curtis (Joy Division) colgando del techo. No es que sea un dato importante. Simplemente le suma puntos en términos de aura. Un concepto demasiado sobrevalorado, quizás, pero que no nubla la cualidad adictiva de una obra inigualable dispuesta a dejarte mala cara con toda su imperfección.

Lust for Life es diferente. Un poco al menos. Es casi luminoso. Claro que hablamos de la misma luminosidad que Bowie empleó en su Ziggy Stardust... (72). Vale, no encontramos los ambientes cargados de "Nightclubbing", sino mucho más aire pero tampoco es que sea un disco primaveral. Es un compendio de rock vigoroso y crudo que se deja acariciar por algún teclado volatil y las guitarras tienen un sonido más abierto, más celestial incluso ("Tonight"). Para comerse la vida y lo que haga falta.

Ríete Iggy, la verdad es que es para estar satisfecho.

Curiosidades

- Ambos son proyectos totalmente compartidos por Iggy y Bowie. En el caso de The Idiot, se editó posteriormente al Low (77) de Bowie a pesar de que el primero había sido grabado con anterioridad. Parece ser que David quería evitar a toda costa que se pensara que Low había sido inspirado por The Idiot.

- No fue Iggy el único que fue influido. Él mismo influyó en Bowie al menos en el método de escritura automática que desarrolló en estos dos álbumes. El camaleón lo empleó en su venerado Heroes (77).

lunes, 8 de marzo de 2010

tótem #31: la llama que consume

Título: Cumbres borrascosas (Wuthering Heights)
Autora: Emily Brontë
Año: 1847

Dicen que cuando se editó, la novela fue un escándalo para la moral victoriana. Hoy eso nos puede sonar a chufla cuando la vemos como la novela romántica por antonomasia. Y es que algo se ha perdido en este siglo y medio en su percepción. El mundo no ha podido cambiar tanto para que dejemos de apreciar la perversión casi maléfica que exuda el libro. Unos vapores tenebrosos que emanan directamente del corazón negro y podrido de Heathcliff, un ser más humano que lo humano, un animal sintiente y que vive con un oscuro secreto que lo devora. El secreto de un amor no correspondido o al menos no de manera explícita. Un amor más poderoso que la muerte y que acaba tiñendo de negro la existencia de todos los seres de la novela. Catherine y Heathcliff no llegaron a dar rienda suelta a sus sentimientos y esa contención casi obscena es la que alimentó la tragedia de unos seres que viven arrastrados por las circunstancias y un odio visceral. La tragedia de una existencia amputada por el sufrimiento. Más romántico imposible.

Curiosidades

- El escándalo y las críticas tibias a fecha de su edición vinieron por el tratamiento tan directo y crudo que le dio la autora a la locura y la violencia física.

- No está claro en qué edificio se inspiró Emily Brontë para sus Cumbres pero parece evidente que se basó en la zona de Haworth en Yorkshire donde vivió la mayor parte de su vida.

viernes, 5 de marzo de 2010

momentazo #11: las ratas

Estos días me he subido en marcha al Rattus Norvegicus de The Stranglers. Un disco del 77, lo que implica que surgieron con el punk, pero cogieron solo algún brochazo de la nueva tendencia. Bueno, aparentemente, porque si nos fijamos en profundidad nos daremos cuenta de que en realidad tanto en su modus operandi como en su arrojo son más punks que cualquiera, lo que pasa es que esas canciones de más de 4 minutos, esos solos y ese teclado a lo The Doors no los emparentan con lo sucio y lo bajuno de la secta del imperdible. Pero como digo este disco es del 77 y el primer largo de un grupo que ha sabido conjugar la suciedad y la melodía, la abrasión y el misticismo callejero como pocos.

Esto se llama como el nombre genérico de la rata común. Jugando al despiste, The Stranglers maravillaron con ese toque sesentero pero ensuciado, con ese cuero manchado de carmín, ese toque arty que podía parecer barriobajero y elegante a la vez. Como su sonido, una melopea insuflada de aire por un teclado tintineante y una guitarra que lo mismo sonaba guillotinada que desbocada de psicodelia. Melodias inmaculadas sobre las que soltar algún verso caliente y más de un esputo. El inicio de algo grande.