jueves, 29 de abril de 2010

supertrax #5: alimento para la máquina



"Baba O'Riley" de los Who. Este mastodonte iba a durar entre 9 y 13 minutos pero al final lo recortaron hasta los 5. Apareció en su álbum Who's Next (71), álbum del que por cierto podría haber elegido un buen puñado de canciones de este nivel. Y si he elegido esta ha sido porque tiene algo especial. Demasiado a menudo hablamos de himnos, con una ligereza que esta canción hace patente en cuanto suena. Sobrecoge en varios ámbitos, desde el sonido nuevo para la época del órgano ARP y que hoy sigue sonando como si los marcianos nos invadieran, los rasgueos firmes y contundentes de la guitarra, la entrada del violín que es sublime y ese "It's a teenage wasteland!" que te arma para la revuelta. Todo un icono, toda una experiencia, una canción imprescindible.

PD: Por cierto, el curioso título es una mezcla entre Meher Baba, el protagonista del proyecto audiovisual de Townshend que se iba a llamar Lifehouse y fue finalmente abortado, y el compositor minimalista Terry Riley al que el tema le debe algo en su introducción.

viernes, 23 de abril de 2010

trilogía #6: a night at the opera


Hablar de The Who es hablar de exceso, maximum r&b, mods, rock dinámico, potencia y grandiosidad pop. Han estado entre los más grandes. Al menos, y no es moco de pavo, entre el 66 y el 74. Estos fueron sus años dorados. Fue en este periodo en el que entregaron el grueso de su discografía esencial. Para elegir el mejor ejemplo de lo que eran capaces, la culminación de sus poderes, no tengo duda. Me quedo con su disco del 71, Who's Next. Los acompañantes en cambio me hacen dudar. Podríamos hablar del debut, My Generation (66), puro nervio, o el jocoso y magnífico The Who Sell Out (67)... Pero no, por una vez seremos obvios y hablaremos de Tommy (69) y Quadrophenia (73), óperas-rock esenciales en la historia de la música y que no solo por calidad, sino por cronología podemos juntar al mencionado Who's Next. Lo emparedan temporalmente formando un trío imbatible. El cúlmen de lo conceptual y lo excesivo siempre desde una sensibilidad que suele faltar en este tipo de obras.

Tommy (69) ****

La historia de Tommy, traumatizado tras presenciar el asesinato del amante de su madre a manos de su padre hasta el punto de quedar ciego, sordo y mudo es una de esas enormidades que superan toda clasificación. Poco se puede añadir al tamaño mitológico de un disco que, sin embargo, peca de hipertrofia en lo musical y en el pretender pasar por filosofía una historia que en realidad no da para tamaños intelectualismos. Se empezaba a vislumbrar el exceso de la mitad de los 70. Que nadie me malinterprete. La música aquí es monumental y está tocada como merece. Esto no tengo dudas de que sobrevivirá a mil generaciones.

Who's Next (71) *****

Esta es la obra maestra de los Who. Por encima del venerado Live at Leeds (70). No sigue la linea conceptual iniciada en Tommy, aunque apuntada de alguna forma en The Who Sell Out (67), pero pudo seguirla. Y es que el proyecto inicial era un espectáculo de "música total" ideado por Pete Townshend que superara el concepto de disco argumental. Película, teatro... Demasiado gordo para llevarse a cabo. Lo querían llamar Lifehouse pero al final se quedó en este disco sencillo con su portada maravillosa evocando 2001: Una odisea en el espacio pero con el toque terrenal que sabían darle tan bien. Destaca del disco lo bien que suena todo, lo bien tocado y cantado que está, el uso innovador y pionero de unos sintetizadores que le otorgan un aire único, y una colección de canciones que es pura ambrosía. Enorme es decir poco.

Quadrophenia (73) ****

La segunda gran ópera rock del grupo después de desengrasarse con su obra magna es casi mejor que la primera. Sobre esto no hay quien se ponga de acuerdo pero yo le tengo un cariño muy especial a un disco que me descubrieron íntegro en la radio (cuando se hacían esas cosas) y al que me costó engancharme. Aún hoy me suena extraño en algunos tramos y tal vez demasiado sinfónico. Pero es que ni aún así consigo quitármelo de la cabeza. Trata la tensión y rivalidad en la Inglaterra de mediados de los 60 entre mods y rockers. En 1979 se hizo una película con el mismo título basándose en el disco. Cualquier duda que te asalte durante su escucha queda paliada cuando entra "Love Reign O'er Me" como una procesión negra y brillante.

jueves, 22 de abril de 2010

tótem #34: la imagen delirante


Título: Vértigo (De entre los muertos) - Vertigo
Realizador: Alfred Hitchcock
Año: 1958


Es Vértigo una maravilla de las que cuesta decir algo y no parecer idiota. Porque a su lado todo parece menos importante y por supuesto unas palabras torpes y apresuradas no van a escapar a esta idea.

La película está hecha de materiales nobles que la convierten en una de las obras maestras más absolutas de la historia del cine. Todo en ella es maravilloso e icónico hasta tal punto que se antoja imposible escapar a ese vórtice de deseo obsesivo, el pasado que se repite, ese rastro fantasmal que queda tras la pérdida y la redención a través del enfrentamiento con los fantasmas y los miedos. Y por supuesto la historia criminal, sorprendente una vez más.

No sabría decir qué es lo que más me gusta de ella. Si la música, los encuadres, la iluminación, los contrapicados imposibles, los efectos cuando Scottie (James Stewart) siente los síntomas de su acrofobia, la historia, Kim Novak, el deseo latente que supura cada cruce de miradas… Hay demasiado a lo que agarrarse, demasiado que disfrutar. Y es que cuando Scottie vence al fin su vértigo y atraviesa el arco del campanario no sabríamos decir qué mira ni si siente alivio. Solo podemos mirar maravillados y tragar saliva. Simplemente no sabemos por qué.

Curiosidades:

- Que todo en ella es icónico queda patente desde el segundo cero. Solo hay que echarle un vistazo a los títulos de crédito iniciales (abajo) para comprobarlo. ¿Hay alguna introducción más sugerente, intrigante, hipnótica...?

- Este iba a ser el último trabajo de James Stewart con Hitchcock. El que una vez fuera su actor fetiche fue el culpable, según el director, del poco éxito de la película. "Es que se veía muy viejo ya", decía Hitch.

- La película está basada en la novela D'Entre les morts de Pierre Boileau - Thomas Narcejac. En España se optó por esa traducción para el título de la película en lugar del inglés, Vértigo. Esto demostró ser un pequeño error porque explicaba demasiado del argumento antes de tiempo y se perdía el matiz de miedo a las alturas que invade la cinta por sus cuatro costados.

- La increíble banda sonora fue compuesta por Bernard Herrmann y tuvo que ser grabada en Europa debido a una huelga de músicos en Hollywood. Se ha convertido con los años en uno de los elementos más reconocibles y apreciados de esta película con ese sonido que conjura la espiral y la obsesión.


martes, 20 de abril de 2010

trick or trick? #7: el que tuvo... ¿retuvo?

The Velvet Underground - LIVE MCMXCIII ** (93). Plátano metalizado y terciopelo azul en la portada. Elegancia y clase, algo que nunca ha sido lo mejor para definir a The Velvet Underground. "Aquí estamos 28 años después…", dice Lou en "Velvet Nursery Rhyme" y la pregunta que surge de inmediato es, ¿para qué? Cualquier motivo que den me parecerá, cuando menos, sospechoso. Máxime cuando me hundo en la escucha y compruebo que los augurios de la portada iban a ser más ciertos de lo que imaginaba. Por mucho que se atrevan con "The Gift" o "Black Angel's Death Song" (maniobra pretenciosa por otra parte) no se puede tolerar que "Venus in Furs" se convierta en una baladita de mechero perdiendo toda su perversión. Lo de "Beginning to See the Light" no tiene nombre, como tampoco el pretender colar un "I Heard Her Call My Name" sin las oleadas de distorsión caliente del original. Las improvisaciones de "Some Kinda Love" y "Hey Mr. Rain" tienen más miga y nos dejan ver de refilón el espíritu aventurero olvidado hace décadas. Poco más salvaría de un disco en el que Lou Reed canta las canciones como si las hubiera compuesto en su carrera en solitario (como le da la gana), se van pasando el micro como en un tributo a viejas glorias, las dos que canta Moe Tucker sirven para que el público arrecie en sus jaleos, y toda la gloria de una música que fue nueva se reduce a rock and roll directo y a la encía. No eran estos los músicos que nos erizaron el vello más de una vez.

Morbo contra nostalgia. Vence la nostalgia, una palabra que difícilmente casa con el grupo más transgresor, influyente y personal que haya existido jamás. Estas dos horas largas casi consiguen cargarse una reputación. La Velvet nunca fue un grupo de estadio y resulta difícil explicarle eso al que escuche este disco. Y reconozco que me hubiera encantado verlos aunque fuera en este show. Si se hubiera quedado ahí, sería un momento efímero, un recuerdo para el espectador. Lo malo es que al quedar grabado queda también expuesto a la opinión del respetable y no, no me gusta esta sombra, este pálido reflejo, esta comercialización banal, este apresamiento en lata de lo que una vez fue libre y salvaje. La prueba irrefutable de que todo tiempo pasado siempre fue mejor.

jueves, 15 de abril de 2010

the velvet underground (y 3): los restos del incendio


¿Y qué pasó tras la disolución? Pues como es habitual, ahí entran las discográficas para intentar sacar tajada del legado. Y los seguidores nos beneficiamos o sufrimos, según se mire, dicho expolio. De lo mucho editado mencionaré lo más interesante o al menos curioso, que para mí es...

1969 Velvet Underground Live With Lou Reed (74)
****

Recoge un directo del año mencionado en el título entre el End of Cole Ave. en Dallas y The Matrix en San Francisco. El sonido no es perfecto pero esto no hace más que ayudar al aura del grupo. Aquí se les ve magníficos en un directo tenso, rítmico y con alguna que otra rareza. Por cierto, ¿alguien puede explicarme la adición como tema extra en edición CD de otra versión de "Heroin" que no aporta nada nuevo a la ya incluída con anterioridad?

Una canción: "Waiting for My Man"

VU y Another View (85) ****

Dos recopilatorios de rarezas en el mismo año. Se trata de canciones de todas las épocas de la Velvet. El primero aúna temas que tradicionalmente se esperaban en el que iba a ser el quinto disco que nunca se editó. El segundo también tiene alguno de estos pero incluye temas con John Cale. Algunos son tremebundos y están entre lo más granado de siempre del grupo. Merecen la pena.

Una canción (de cada): "Foggy Notion" / "Ride Into the Sun"

Live MCMXCIII (93)
**

Lo bochornoso de este disco que documenta la reunión del grupo 28 años después es difícil de explicar con palabras. Digamos que en (casi) ningún momento logran conjurar el espectro del pasado. La profesionalidad no es lo que uno espera destacar de su grupo favorito. No sin emoción.

Una canción: "Coyote" (al menos es nueva)

Peel Slowly and See (95) ****1/2

La recopilación definitiva del grupo. Cinco CDs que contienen los cuatro discos oficiales y multitud de rarezas, tomas primerizas irreconocibles y directos. Para volverse loco y revolcarse en su fango una y otra vez. Suculento es poco.

Una canción: "Guess I'm Falling in Love (live)"

lunes, 12 de abril de 2010

the velvet underground (2): mi alma por el ritmo


Después de los dos primeros discos, obras valientes e imborrables, las tensiones entre Lou Reed y John Cale acerca de la dirección que debía tomar el grupo acabaron con la marcha del último. Con él, y en vista de los resultados, se marcharon la atonalidad, la experimentación y la confrontación sónica. O al menos en buena parte. Fue sustituido por Doug Yule que se encargó del bajo y el teclado con algún devaneo puntual a la guitarra e incluso en la composición.

Este sería el panorama que enmarcó las dos últimas obras del grupo. La primera se llamaría The Velvet Underground (69) [****1/2] y supondría un giro más pop y más orientado hacia el ritmo implacable que sería seña de identidad. Ese ritmo pulmonar y tremendo que recorre joyas como "What Goes On" o "Beginning to See the Light" basado en patrones tan simples como ya habían mostrado en los primeros discos. El disco es magnífico a pesar de no llegar a cotas pasadas y todavía muestra un hálito de experimento en el relato abstracto a tres voces que es "The Murder Mystery".

Una canción: "What Goes On"

El segundo y último de esta etapa se llamaría Loaded (70) [****1/2] y se caracteriza por una inclinación hacia lo comercial aún mayor y el abandono progresivo de Reed que fue delegando en un Yule que se convertiría en motor de esta última etapa. No importó porque el resultado mantendría el magnífico nivel del anterior con joyas como "Sweet Jane", "Rock & Roll" o "New Age". De todas formas Lou estaba como decíamos más por otras cosas, quizás vislumbrando su futura carrera en solitario, y eso se notó.

Una canción: "Rock & Roll"

Doug Yule intentó seguir con el nombre del grupo con un disco más, Squeeze (73), pero considerar esto entre el canon de la banda me parece obsceno, así que haremos como si no hubiera existido.

viernes, 9 de abril de 2010

the velvet underground (1): terciopelo, distorsión y gafas de sol


Ya lo dije de los Stooges y no quiero sonar repetitivo pero es que con estas bandas es imposible quedarse corto. Lo diré aun a riesgo de ser pesado (y obvio): The Velvet Underground será por siempre EL GRUPO. Por carisma, simbolismo y sonido. Tratar de desmenuzar sus aventuras y pretender decir algo nuevo es una utopía porque estos chicos que pusieron la música y la industria patas arriba a finales de los 60 y principios de los 70 se han convertido ya en un icono. Como sus portadas, sus muros de ruído blanco, su indolencia y sus gafas de sol. Sobre todo sus gafas de sol...

Su producción discográfica fue escueta. Al menos la que editaran en vida. En ella se puede trazar una línea en el medio muy clara. Andy Warhol vio un diamante por pulir en ellos cuando ningún otro hubiera dado ni medio centavo. Así, los embarcó en un espectáculo itinerante ideado para la ocasión. Las proyecciones y las luces estroboscópicas del Exploding Plastic Inevitable necesitaban una banda sonora y el grupo sería el idoneo para proporcionársela. Así fueron fogueando el repertorio que formaría parte de su debut, The Velvet Underground & Nico (67).

Después del éxito superlimitado de su estreno, Lou Reed y cía. decidieron partir peras con Warhol y echar a Nico. Algo les debía quemar dentro para que se liaran la manta a la cabeza y parieran la aberración que fue White Light/White Heat. En palabras de Cale, no hay belleza en este disco. En el anterior se podía intuir algo de ella, pero no aquí. Es lo más próximo a la antibelleza. Buena definición para este suicidio comercial que redondeó una dupla (esta vez de verdad) inigualable.

Una pareja de ases: "Venus in Furs" y "Lady Godiva's Operation".

jueves, 8 de abril de 2010

tótem #33: cuando el abismo te mira


Título: White Light/White Heat
Artista: The Velvet Underground
Año: 1968
Productor: Tom Wilson
Sello: Verve

A1 White Light/White Heat 2:47

A2 The Gift 8:19
A3 Lady Godiva's Operation 4:56
A4 Here She Comes Now 2:04

B1 I Heard Her Call My Name 4:38

B2 Sister Ray 17:27


Se podrán decir muchas cosas de White Light/White Heat pero todas se resumen en una: la carne de gallina y el escalofrío que provocan los últimos segundos de "Sister Ray". Esa agonía eléctrica, esa provocación, esa agresión pura es lo que eleva al segundo disco de The Velvet Underground a los altares. Y no hace falta estar muy predispuesto, aunque eso ayuda sin duda. Da igual. El disco te va a agarrar por el cuello aunque no le prestes atención y te va a dejar sin resuello desde el segundo cero. La anfetamina picada de "White Light/White Heat" (la canción), el relato de púas (sónicas y literarias) de "The Gift", la trepanación sin anestesia de "Lady Godiva's Operation", el amor espectral de "Here She Comes Now", el noise cadavérico y post-mortem de "I Hear Her Call My Name", el ya mencionado agujero negro de "Sister Ray"… Todo nos empuja hacia el lado oscuro, hacia la aversión más absoluta, hacia terrenos inexplorados y para la mayoría inexplorables. Porque este disco es mucho. O mejor, cabría decir que es demasiado. Lo más lejos que supo llegar el grupo es mucho más de lo que el resto de los mortales podrán soñar con alcanzar. No me cansaré de su belleza violenta y despeñada. A veces parece que fuera demasiado bueno para ser verdad. Y quizás debido a esta sensación de estar abrazando lo imposible John Cale decidiera que sería el último en el que intervendría con el combo neoyorquino. Su marcha dejó huella. Después de esto habría nuevos hitos pero ninguno se acercaría a la sensación extrema de los dos primeros discos. Sensación que se agudiza en este hasta el infinito. Porque cuando se trataba de provocar sensaciones imborrables y únicas, los primeros Velvet no han tenido comparación. Inmenso, absoluto.

Curiosidades:

- Como otros grandes discos, éste se cobró sus víctimas. El bajista y violinista eléctrico, John Cale, no seguiría con la banda después de esto. Una pérdida que demostró ser muy sensible para el sonido del grupo.

- El álbum es el reflejo en negro de las circunstancias que rodeaban al grupo en la época. En primer lugar, su ruptura de relaciones con Andy Warhol y Nico, que fueron claves en el desarrollo y en los resultados del primer disco (The Velvet Underground & Nico (67)). Y en segundo, y relacionado con esto, en la situación de puro caos que en palabras de Sterling Morrison vivían en esos días.

- Un disco tan arisco no podía triunfar, aunque esto es matizable. A nivel de influencia su éxito se antoja incalculable. A nivel de hito comercial... Bueno, podemos decir que al menos entró en el top 200. Sí, en el puesto 199.

martes, 6 de abril de 2010

momentazo #13: baja frecuencia


Hablemos de una rareza de los 60 (otra vez). En esta singladura sin destino previsto nos encontramos de bruces con el disco The United States of America (68) del grupo del mismo nombre. Primero una puntualización: llamar a esto electrónica sé que es, cuando menos, arriesgado. No se trata de lo que entendemos hoy día por ese estilo, pero el uso (aun en estado primitivo) de moduladores, baterías electrónicas y sintetizadores de la era pretecnológica hacen que me arriesgue a denominarlo así. Dicen que estamos ante uno de los discos más innovadores, rupturistas y proféticos de los 60, y dicen muy bien. Como es habitual vendieron 0,1 y eso no hace más que sumar en su haber. Pero por encima de toda esta teoría he de decir que me encanta el sonido que consiguen como de banda dixieland futurista, el jugo que le sacan a sus limitados recursos y ese aire extraño y onírico que tienen las canciones. La variedad de estilos que manejaron estos visionarios es para volverse loco. Aquí hay folk marciano, rock psicodélico, cantos medievales, jazz con ruiditos y pop beatle. Esto, entre otras cosas es lo que se encuentra entretejido en el ADN de unas canciones que son melódicas sin caer en lo obvio y raras sin pecar de intelectualismo. Un disco al que solo se le puede achacar que algunos de sus ruidos no hayan envejecido bien y hoy nos suenen caducos. Es lo que tiene el riesgo… ¡Y bendito riesgo!