lunes, 27 de septiembre de 2010

trilogía #7: purple haze


Si descontamos el proyecto de colaboraciones Nearly God (96) que no todo el mundo calificaría como el segundo disco de Tricky propiamente dicho, la tríada inicial del de Bristol refulge hoy día con luz propia. Tantos años después sigue maravillando, hechizando y erizando más de un vello.

El viaje se inicia con Maxinquaye ****1/2 (95), un clásico de nuestro tiempo. EL DISCAZO de Tricky se alimenta de las brumas oscuras que tenemos en nuestros rincones más remotos para ofrecer ambientes viciados, agrietados y electrónica elegante, sucia y avasalladora. El dub, el hip hop y la obsesión nunca han sido tan adictivos.

Una copla: "Overcome"

Por supuesto esto nos pide algo más. No nos saciamos y podemos echar un trago al brebaje tóxico de Pre-Millenium Tension ***1/2 (96) una continuación que no pierde el pulso de su enorme predecesor para restregarnos una música más directa si cabe, algo más retorcida y siempre suculenta. Aquí su voz suena rugosa e incómoda como nunca. A esto se llama mantener el tipo de forma sobresaliente.

Una copla: "Christiansands"

Y por último nos apeamos en Angels with Dirty Faces (98) ***, el que para muchos es el último gran disco de Tricky. Una parada en seco al borde del abismo del agotamiento físico y de inspiración. Aunque empiezan a cansar los chillidos avícolas y el graznido del vocalista, y a pesar de que el peligro que emanaba de las canciones empieza a aparecer algo diluído, todavía se puede considerar un esfuerzo válido y hasta interesante.

Una copla: "Demise"

sábado, 25 de septiembre de 2010

momentazo #27: seres primarios, sujetos terriblemente a las pasiones



Interesante y divertida ida de olla de José Luis Cuerda. Amanece, que no es poco ***1/2 (88) puede que no sea un hito en ningún campo. Y en el cinematográfico, menos. Sin embargo se nos cuela con todo lo que (no) cuenta y a través de su humor absurdo captamos una elocuencia casi mágica que une sus historias paralelas deshilachadas y sin sentido. La mayor parte de este sinsentido no es solo aparente, es más que real, y se emplea a fondo sin quererlo para atacar por todos los flancos a la democracia, los poderes fácticos, los prejuicios y la intelectualidad que considera la alta cultura como la única valiosa. En el pueblo de la película cualquiera puede apreciar el bel canto, Faulkner está a la derecha del Padre y la guardia civil actúa al contrario de lo que se espera. Es como si esta última rebosara humanidad, una humanidad que se derrama a borbotones y que insufla vida a nuestras vidas. Todo esto a pesar de lo pesadita que se puede hacer a ratos. ¿La vida? Más bien la película.

jueves, 23 de septiembre de 2010

momentazo #26: a santa compaña

Triángulo de amor bizarro (Triángulo de amor bizarro, 2007). Cuando la actitud se pega con cinta aislante al instrumento con una tensión casi insoportable o se queda de gilipollas o (lo más normal) se triunfa como la sensación de la temporada. Eso como mínimo, porque me da a mí que estos gallegos van a dar de qué hablar. Sí, con un disco como este se tienen que tener unas entrañas revueltas inagotables. Con mala leche post-punk, taladradoras krautrock y salivazos punk construyen canciones muy fuertes y muy grandes ("El himno de la bala", "El crimen…", "¿Quiénes son los curanderos?", "Ardió la Virgen de las Cabezas", "Cómo iluminar una habitación") y al menos un clásico para la posteridad, el velvetiano y ultra-pop "El fantasma de la transición". Un jitazo insuperable que refresca un disco poderoso cuyas letras herméticas no hacen más que incrementar la sudoración, el deseo, la angustia y el tenebrismo. Galicia oscura. Aquelarre poseído.

martes, 21 de septiembre de 2010

tótem #40: no es fusión, es colisión



Título: El patio
Artista: Triana
Año: 1975
Productor: Gonzalo García Pelayo
Sello: Fonomusic

1. Abre la Puerta — 9:53
2. Sé de un Lugar — 7:10
3. Todo es de Color — 2:09
4. Luminosa Mañana — 4:05
5. Diálogo — 4:32
6. En el Lago — 6:38
7. Recuerdos de una Noche — 4:42

El tiempo apenas ha podido hacer mella en este disco. Soberano en su altura mayestática, parece desafiar el paso de los años con el prestigio grabado en sus surcos. Dicen que de prestigio no se vive, y es verdad. Pero es que este disco es mucho más que un nombre resultón en una lista. No hay más que escucharlo para apreciar la importancia que tiene y el disfrute que sigue produciendo.
Sus materiales son muy nobles. Flamenco, rock progresivo de primera generación y un deseo por transmitir que no podía más que calentar la mezcla hasta que el guiso quedara en su punto. En su conjunto es maravilloso, un deleite puro, y en sus canciones individuales solo encontramos gozo. Letras populares que no sonrojan sino que enamoran, ecos de los mejores Pink Floyd o King Crimson, y un núcleo flamenco acentuado por la voz magnífica de Jesús de la Rosa. Así era difícil fallar, aunque por mi parte no era partidario de ninguno de estos elementos constituyentes. Pensaba que todo esto solo podía tender a la épica grandilocuente, pero no, esto funciona, llena y está como poseído por una dignidad rara vez repetida en esto del rock andaluz.

El patio es sin duda uno de los mejores discos que se han hecho en España, un disco cuyo contenido supera a lo que se pueda esperar a priori e incluso al recuerdo que se pueda tener tras escucharlo. La tentación de vilipendiarlo, de decir no es para tanto siempre está al acecho. A mí el primero. Luego me lo pongo y nada, que no hay manera. Otra vez me vuelve a pasar. Es apagarse "Recuerdos de una noche" y ese vacío que se siente parece que nada pueda volver a llenarlo. Bueno, siempre se le puede dar otra vez al play y gozar de un momento de inspiración irrepetible.

Curiosidades

- Este disco que hoy es considerado mítico no fue muy bien acogido en su momento, aunque su promoción en directo sí facilitó las ventas millonarias de los dos siguientes, Hijos del agobio (77) y Sombra y luz (79).

- Aunque hoy se vea a Triana como un supergrupo que llenaba estadios, empezaron desde el underground más subterráneo. Una promoción basada casi exclusivamente en el boca a oreja fue la que consiguió garantizarles sus primeros conciertos y realizar sus primeras grabaciones.

- "Chicago son de Chicago y se llaman Chicago, pues yo soy de Triana" (Juan José "Tele" Palacios, batería, acerca del porqué de su nombre)

martes, 14 de septiembre de 2010

gigantes #4: tower of song


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Hay artistas que no van a salir del culto reducido ni en mil años. Se hagan las reivindicaciones que se hagan y las películas documentales que se quiera alabando su legado. Son artistas a los que la palabra "maldito" se les tatuó en la frente a fuego. Uno de los que más se ajustan a esta descripción fue, es, será Townes Van Zandt, padre de lo que se llamaría después country noir y dueño y señor de uno de los songbooks más tremendos en que pensarse pueda. Una injusticia dolorosa como sus canciones, que no son tristes. Como él dijo, son canciones sin esperanza.

Su vida fue dura de verdad y cantaba sobre lo que conocía. Fue cantante, compositor, poeta y se arrastró por este mundo execrable en busca de la canción perfecta. Aunque encontrarla es imposible, y él seguro que lo sabía, por el camino se dio de bruces con una pléyade de melodías inolvidables, de historias crudas contadas con el dominio de un hacedor de versos fantástico. Nunca superó del todo sus adicciones. Esas que le acompañaron, le cuidaron y acabaron destrozándole. Fueron la sal en la herida pero también el agua en el desierto que tuvo que atravesar.

Siempre admiró a Hank Williams. Y al final de su camino pudo mirar atrás y constatar que había logrado algo muy grande. Townes tenía un legado impresionante que ofrecer, una colección de canciones que va a perdurar siempre. No tengo duda de que se ganó una habitación de enjundia en la Torre de la Canción. Junto a su adorado Hank y junto a aquellas que esperan a gente como Bob Dylan o Leonard Cohen. Gente como esta siempre se va a echar de menos.

3 básicos

Our Mother the Mountain (69)
Después de un debut interesante pero de producción dudosa (demasiados arreglos), el tejano desnuda su propuesta y desgrana una sucesión grandiosa de canciones de folk puntuado y por momentos oscuro y amenazante. Para ello, además de las canciones nuevas, retoma algunas del primer disco para hacerles la justicia que merecían dotándolas de un traje, digamos, más sobrio.

Una copla: "Our Mother the Mountain"

Townes Van Zandt (69)

Repite la jugada, la amplifica en su crudeza y también juega de manera abierta con la melodía country más dulce y celestial. Lo mejor del disco, lo que le hace a ese pozo de amargura que es "Waiting Around to Die" y la inolvidable "Fare Thee Well, Miss Carousel". No es lo único, esto último, por lo que nos acordamos de un Nacho Vegas que bebe a saco del manantial de Van Zandt.

Una copla: "Fare Thee Well, Miss Carousel"

Delta Momma Blues (71)
Al final me decanto por este tercer disco de la serie, cuarto de su discografía. Se trata de una continuación por los derroteros transitados en los dos clásicos anteriores con una ligera preparación para sus pasos futuros, mucho más country en el sentido dulzón del término aunque sin dejar ni por un momento esa pátina de negrura abisal de unas canciones que te destrozan. Cuando dudes, ponte "Rake" o ese devastador "Nothin'". Te arrasan.

Una copla: "Nothin'"

La mejor canción


Soy consciente de que la he mencionado bastante/demasiado (aquí, en otras entradas, en otros sitios) y puede parecer que estoy obsesionado con ella. No sé si me gusta más su letra agónica o su acompañamiento arpegiado parco, sobrio, desolador. Creo que el mejor momento para mí es cuando Townes suelta la primera frase por lo que dice y por cómo lo dice. Sí, decidido, el alma se encoge con eso de "sometiiiimes I don't know wheeere this dirty rooaad is taking me". De todas las versiones que grabó supongo que me quedo con la del tercer disco, más parca, aunque los teclados y la percusión del primer disco no le quedan nada mal. Aún así ninguna de estas dos supera a la toma en directo para un documental sobre cantautores sureños. Aquí la canción duele mucho. Y sí, no me importa reconocerlo, estoy obsesionado.

domingo, 12 de septiembre de 2010

momentazo #25: ¡madness, madness!

El puente sobre el río Kwai ***1/2 (57) de David Lean. Resulta sorprendente el estatus mítico de esta película. Sobre todo tras asistir estupefactos en su primera parte a esa lección de patriotismo fanático y trasnochado que para la época sería estupendamente recibido pero en la actualidad suena a alimento de descerebrados. En estos tiempos tampoco se trataba de ir contra el sistema y si había que convertir en mártir al teniente coronel inglés, se convertía. La excusa: el respetar la Convención de Ginebra. Lo que yo veo: el señor no tenía ganas de rebajarse a trabajar manualmente. Todo esto unido al tufillo tan visto como racista de "mira qué listos somos los ingleses y qué tontos los japos" me hacía preguntarme qué tiene de valioso esta película. ¿Es que a nadie le resulta extraño que un grupo de prisioneros de guerra vivan en un campo de prisioneros como si fueran los dueños?

Por suerte, conforme avanza el film, la cosa se pone más complicada y el patriotismo se convierte en algo más serio. Nicholson empieza a involucrarse en la construcción de "su" puente de una manera obsesiva hasta perder la noción de la función de su obra y casi frustra la voladura del mismo por parte de sus aliados. En su obcecación por participar de algo importante y duradero confunde a su país con sus hombres y a su rey con él. Es lo que tiene querer ser ejemplar. Pierdes toda la perspectiva. Al final la película se salva con notable, gracias a todo lo señalado y a un final antológico de los que no se olvidan jamás. No es moco de pavo.

supertrax #17: alta tensión



"Shadowplay" de Joy Division, el epítome de lo intenso, lo oscuro y lo febril. Un temazo que se hincha y se hincha y se hincha desbordando la tensión a través de una magia difícil de imitar. No se trata del simple limpio-distorsión, susurro-grito, es algo más primitivo y más difícil. Un dominio de la tensión que subyuga, apabulla y rompe cualquier defensa por armada que esté.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

supertrax #16: ¡pasión por el ruido!


"Overkill" de Motörhead. El clásico del alto octanaje elevado a las alturas por ese doble bombo y ese bajo propulsado a base de speed en vena. "Éramos una banda de blues aunque lo tocábamos a 1500 km/h". Esta frase de Lemmy queda refrendada en esta bomba sucia que abrasa y sacude. Quedémonos con el principio de la letra, "only way to feel the noise is when it's good and loud". ¡Alabado seas!

martes, 7 de septiembre de 2010

momentazo #24: vieja escuela

Hooker (John Lee Hooker, 2006)
FOLK
BLUES - blues del delta / boogie

Menudo atracón me estoy dando con el genio impasible, adusto, grave y seco de Mr Crawling King Snake, Mr Boogie Man, John Lee Hooker y la caja recopilatoria que se antoja definitiva sobre el genio de Mississippi. Se titula Hooker (06) y glosa en 4 cds el grueso de la suculenta y longeva carrera del bluesman. El empaquetado seduce con un libreto que detalla la biografía del guitarrista y su progresión inmaculada y casi inapreciable desde unos comienzos a base de palo, acero y zapateado hasta codearse con bandas y admiradores que colaboraban rendidos a sus pies. Y digo casi inapreciable porque el estilo sobrio, repetitivo y circular de Hooker no se presta ni a grandes alardes por su parte ni a esperar dulzura o variedad por la nuestra. No en vano es el más africano de los bluesmen del nuevo continente. El hermano de Ali Farka Touré. Atávico, chamánico, abisal.




Ya desde el comienzo mostró que lo que se veía era lo que había. Y desde la cima ya con ese "Boogie Chillen" que anticipó tantísimas cosas por venir, que es rock antes del rock, que suda y se enrosca como una serpiente venenosa

Ya desde el comienzo mostró que lo que se veía era lo que había. Y desde la cima ya con ese "Boogie Chillen" que anticipó tantísimas cosas por venir, que es rock antes del rock, que suda y se enrosca como una serpiente venenosa. Habría tantas canciones que se ajustan a esta descripción que sería inútil glosarlas. Empieza con esa canción grabada en 1948 y acaba con otra versión de la misma registrada en 1998 con Eric Clapton a su vera. El círculo se completa de manera perfecta. Y por el camino nos alimentamos con el catálogo esencial de un maestro de los que enseñan cosas buenas, alguien a quien la palabra "genio" le va pequeña. Uno de esos artistas que han cambiado la música como la conocíamos antes de ellos. No hay muchos y cada vez van quedando menos. Nos dejó el 21 de junio de 2001 pero es y siempre será eterno.

domingo, 5 de septiembre de 2010

supertrax #15: planetas inexplorados



"Another Girl, Another Planet" de The Only Ones. Super-pop, ultra-punk y mega-rock a la enésima potencia. Temazo hipervitaminado y rompedor como poquísimos. Un chute de energía para enfrentarse a lo que sea. Sobre todo después de ese solo de guitarra que quema los altavoces con su flama eléctrica.

viernes, 3 de septiembre de 2010

trick or trick? #11: hormigonera



De intensos revientan. Tool es un grupo de angustia existencial con ínfulas progresivas y que al tratar de huir del neo-grunge se atascan en un sinsentido de oscuridad machacona, pretenciosa y… ¿oriental?. Pues sí, sin esperar demasiado de este grupo me sumerjo en una de sus más "grandes" obras, Lateralus **1/2 (2001), y a pesar de impactar en sus primeros segundos con un sonido la mar de resultón, al momento me encuentro nadando contracorriente arrastrado por torrentes de minutaje gargantuesco e interludios sosetes como máximo. No es que el disco sea nefasto, que tiene su aquél, es que ni va a convencer a los que busquen potencia máxima ni a los que disfruten con los devaneos prog-metálicos. Entre Metallica y Dream Theater, Tool se hicieron su hueco. Y lo explotaron hasta la extenuación de unos 78 minutos que pesan más que llenan. Tediosos.

...ALGO INTENSO...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

supertrax #14: no voy a perseguirte más


El maestro John Lee Hooker en este boogie maravilloso que se llama "No More Doggin'". Sí, lo más lógico y predecible habría sido escoger "Boom Boom", "Boogie Chillen" o "Crawling King Snake", pero me quedo con la dicción perfecta de este tema y con esa sensación de plenitud que me asalta a la altura de esos "... on whiskey, beer and wiiiine" y "... until the day I diiie" (es decir a la altura del 0:52, 1:16 y 2:10 respectiva y aproximadamente). Mala vida.