martes, 26 de octubre de 2010

tótem #42: i believe in love


Título: What's Going On
Artista: Marvin Gaye
Año: 1971
Productor: Marvin Gaye
Sello: Motown

1. What's Going On
2. What's Happening Brother

3. Flyin' High (In The Friendly Sky)

4. Save The Children

5. God Is Love

6. Mercy Mercy Me (The Ecology)

7. Right On

8. Wholy Holy

9. Inner City Blues (Makes Me Wanna Holler)

"To THE garden, the world, anew ascending,
Potent mates, daughters, sons, preluding,
The love, the life of their bodies, meaning and being,
Curious, here behold my resurrection, after slumber;
The revolving cycles, in their wide sweep, having
brought me again,
Amorous, mature—all beautiful to me—all wondrous;
My limbs, and the quivering fire that ever plays through
them, for reasons, most wondrous;
Existing, I peer and penetrate still,
Content with the present—content with the past,
By my side, or back of me, Eve following,
Or in front, and I following her just the same."


(Walt Whitman, "To the Garden, The World")


Escribir sobre "What's Going On" es hacerlo sobre una de las maravillas del siglo XX. Un disco surgido de la mente y el alma de uno de los artistas más definitivos que haya habido. Se suele cometer el error de aprisionar a Gaye en el redil respetable pero pequeño de esos intérpretes negros, esos soulman, que aunque destacados no pueden competir con "auténticos" songwriters blancos como Dylan, Cohen, Waits, etc. Nada más lejos de la realidad. Se trata de una de tantas injusticias sufridas por su raza. Un ninguneo que hace daño. Sobre todo cuando comprobamos que Marvin, como mínimo, coescribió todos los temas de este álbum (alguno hay enteramente suyo) y lo produjo. Una tónica que se repetiría de manera más o menos constante a lo largo de su carrera.

Este disco superlativo surgió en un momento convulso. Los primeros setenta, con los conflictos bélicos que surgían en diversas partes del mundo como tumores, no eran el mejor momento para que el público diera su beneplácito a un disco tan espiritual como este. Y sin embargo lo hizo. Resulta que Gaye sabía lo que hacía falta en ese momento, al menos lo que a él le hacía falta, y lo soltó en este poema continuo (las canciones se enlazan sin interrupciones) en el que reverencia el amor, la infancia, al Altísimo, y en definitiva, al género humano. Sin ironías. De manera directa y avasalladora. Por eso la gente abrazó esa energía curativa como si de maná se tratara.


De todas formas, como suele suceder con obras tan completas, no se trataba solo de una cuestión de palabras. Sería muy injusto no mencionar el trabajo del arreglista David Van De Pitte que desarrolla unas orquestaciones como no se han oído en ninguna otra obra. Eso unido al trabajo vocal de Gaye que está entre las mejores interpretaciones de la historia contribuye a la creación de un MITO por derecho propio. El sonido de este disco es tan único que dan ganas de llorar de alegría al escucharlo. El cantante dobló su voz en multitud de pistas de tal forma que, en clara alianza con la orquesta, llena la habitación con su mensaje, esas palabras que no son ni ñoñas ni ingenuas. Simplemente son VERDAD. Tienen la pureza de un poema de Whitman y la luz de un millón de amaneceres. Y así se convence hasta al más descreído de tal forma que solo se puede SENTIR como en un éxtasis ilimitado para volver a creer en la raza humana.

Curiosidades

- El primer álbum producido enteramente por Gaye es uno de esos discos conceptuales que dan rigor y enjundia al subgénero en lugar de vilipendiarlo. Cuenta lo que ve un veterano de Vietnam a la vuelta a casa. Todo ese doloroso sufrimiento, esa injusticia, ese odio que habita en la sociedad por la que ha luchado.

- El álbum tardó en ser publicado. Parece ser que el magnate de Motown, Berry Gordy, no veía factible la edición de un disco tan político y poco comercial. Finalmente, y gracias a Dios, cedió, ya que Marvin no estaba dispuesto a hacer ni una sola concesión. El disco era como era y saldría como tal o no lo haría.

- El recibimiento y la aclamación del disco fue inmediata por parte de público y crítica y no hay lista actual de "lo mejor de..." que no lo incluya en los puestos más altos. Parece ser que el enlace entre canciones que tanto preocupaba a Gordy por ser poco radiable no solo no fue un problema sino un sello de identidad que influyó en numerosos artistas desde entonces.

lunes, 25 de octubre de 2010

supertrax #20: creo que deberías saber que soy un asesino



Death in Vegas es un grupo que, aún gustando o no, se puede decir que tienen cierto estilo propio. Algo que queda refrendado en uno de sus bombazos de su The Contino Sessions (99). "Aisha", una bomba de estallido retardado preñada de ruido disfuncional y con un ambiente cargado y rugiente subrayado por esa voz declamatoria, grave y absolutamente vacía de pasión alguna. Claro, es que es Iggy Pop en una de sus grandes apariciones. Criminal.

domingo, 24 de octubre de 2010

supertrax #19: libre, libre quiero ser...


"Free Bird" de Lynyrd Skynyrd. Una canción que no habría sido gran cosa si no poseyera esa coda tan mítica. El diálogo a tres guitarras va convirtiéndose en riña y pelea de gallos en busca de un clímax inalcanzable. Es una persecución hacia el infinito que tiene que ser cortada por un fade out maldito que, no importa cuántas veces la escuches, siempre llega demasiado pronto. Esta canción te inflama lo quieras o no. Y para mí (y mucha gente) es el emblema de la banda y del rock sureño. Y su "Sweet Home Alabama" que se lo metan donde les quepa.

sábado, 23 de octubre de 2010

momentazo #29: todos nos lo merecemos




"Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."
(Mateo 6:14-15)

Sin perdón ****1/2 (Clint Eastwood, 92). Poco parece importar a todos los personajes de esta película la palabra de Dios. No ofrecen perdón porque tampoco ellos lo piden. En este western prodigioso del maestro Eastwood nos sumergimos en el sinsentido de la violencia. En los motivos que pueden llevar a un hombre a matar a otro. No los hay más allá del dinero. Ese dinero que puede hacer que William Munny (Clint Eastwood) comience una nueva vida con sus hijos. Este asesino retirado ve cómo las circunstancias y su pasado le empujan a volver a matar ejecutando una venganza ajena por dinero. Es en este trabajo desagradecido donde la película nos transmite todo ese dolor, esas preguntas sin respuesta, esa falta de arrepentimiento del que es consciente de lo que hace aunque no sepa porqué.

Hasta aquí todo se lleva a cabo con la frialdad del acero y la máxima maquinalidad posible. Otra cosa es cuando la venganza deja de ser ajena y se convierte en un asunto propio. Ahí es cuando la sangre vuelve a hervir y la violencia parece encontrar un motivo. Una razón momentánea que se esfuma entre la lluvia y el barro. Un instante loco de legitimidad que aunque mal entendida es inherente a la condición humana.

En esta película la muerte no tiene la poesía ni el misticismo que otros westerns transmiten. Aquí es un trasunto seco y duro, como la vida misma. No se disfruta con la matanza. No lo hacen los personajes y tampoco el espectador. Los asesinos son humanos y nos sorprendemos sintiendo empatía por ellos. Sienten, sufren, son débiles, enferman, son apalizados y no les gusta su trabajo. Son todo lo contrario a los clásicos forajidos del western. Por eso esta película es tan grande. Y porque nos recuerda de qué estamos hechos. Que cuando William, un ladrón y un asesino, "roba" su esposa a sus padres, es como si lo hiciera cualquiera de nosotros. Y cuando William acepta el trabajo a cambio de una buena suma, ¿podemos decir que no lo haríamos igual? "Sin perdón" es un fresco extraordinario sobre la venganza, la imposibilidad de perdonar y la condena que se sufre por ello. En la tierra antes que en el cielo.

"Cuando matas a alguien no sólo le quitas todo lo que tiene, sino también lo que podría llegar a tener."

perVERSIONES #11: en lo más oscuro de la noche



Escalofriante. El ya clásico de Neil Hannon (cantante de The Divine Comedy), "The Case Continues", elevado a la categoría de mito por la voz suprema de Ute Lemper. La artista alemana, conocida por ser "la voz" de las canciones de Kurt Weill en los últimos tiempos subyuga con su interpretación y nos enseña cómo se hace crecer a la canción hasta que está a punto de estallar sin llegar a hacerlo. La cuerda se tensa cada vez más y el escalofrío recorre al oyente en un orgasmo controlado, progresivo y lento. Dicen que así lo sienten las mujeres. Gracias Ute por mostrárnoslo a la otra mitad de la humanidad. ¡Que no pare el melodrama!

martes, 19 de octubre de 2010

momentazo #28: como una cuerda de piano


Unsane, el trío de metal ruidoso definitivo. Ni la formación ni su alianza con lo primitivo y lo minimal son característicos del metal. En absoluto. Tampoco su falta de compasión a la hora de asediarte con un riff obsesivo hasta hacerte caer de rodillas. Los ingredientes de este Scattered, Smothered and Covered ***1/2 (95) no son nobles. Son escalas bastardas y simples, guitarras afiladas, gritos agónicos y pausas para un resuello mínimo.

No son un grupo de noise al uso. Se ven raros al lado de sus paisanos Sonic Youth y algo menos de la maquinaria de Shellac. Eso sí, si hablamos de metal, no sabría donde colocarlos. Y es que lo primigenio y basto puede ser lo más avanzado en según qué estilo. Pues sí, ahora resulta que Unsane son unos tipos vanguardistas. Seguro que sin pretenderlo. No me cabe la menor duda después de hundirme en la rudeza eléctrica de cosas como "Scrape", "Alleged", "Out", "Get Off My Back" o el estertor procesional de "Swim". Grandes (en lo suyo).

perVERSIONES #10: el peso de la vergüenza


("Burden of Shame (live)" - Clic en imagen)

Ese es el peso que deberían sentir UB40 pero no por esta falsa versión. Intencionadamente o no, roban la melodía del clásico "Moondance" de Van Morrison y la usan de colchón para desgranar una diatriba antiimperialista de gran calado consiguiendo redondear una de las piezas centrales de su admirado Signing Off (80). Sí, hubo vida antes de que fueran capaces de convertir "Can't Help Falling in Love" en una canción odiosa. Pero eso es otra historia.

domingo, 17 de octubre de 2010

supertrax #18: toneladas de tristeza


Berlin (73) de Lou Reed es uno de los discos más reverenciados y oscuros de la historia. Y para cerrarlo nos encontramos con una sorpresa grandiosa. Una canción que se llama "Sad Song" y que empieza con la luminosidad de mil amaneceres. Nada más contradictorio para cerrar un disco que es pura carnicería emocional. Se hacían necesarias las cualidades curativas de este tema revitalizante y animoso a pesar de su título y de ofrecer esa mirada resentida. Vamos que no es lo que se espera ante la pérdida de un ser querido. La historia de la pareja que se cuenta en el disco no acaba bien. El disco sí, merced a ese crescendo mágico que eriza el vello a base de repetir el título de la canción.

perVERSIONES #9: clavos para los ricachones



U2 hacen gala de su religiosidad militante en esta rareza robada al maestro Woody Guthrie. "Jesus Christ" cuenta la historia del profeta desde una óptica izquierdista y sencilla, que no simple. No deja de encantarme notar el abismo que separa a la original del 40 y esta versión a punto de descarrilar de los irlandeses.

"They laid Jesus Christ in his graaave". Sí, una máquina que mata fascistas.

viernes, 15 de octubre de 2010

perVERSIONES #8: ... y déjame en mi rincón





"Déjame vivir con alegría"
. Ya lo decían las ínclitas Vainica Doble allá por el 76. Y lo hacían con una canción envuelta en psicodelia y con corazón calentito e inteligente. Todo un canto antimperialista y de reafirmación localista. Una de las letras más suculentas cuando necesitas aumentar la autoestima en frente de toda esta parafernalia anglosajona que nos domina. Ellas supieron verlo y el Grupo de expertos solynieve de J y compañía tuvo la inteligencia de hacer una versión mucho más directa y a la encía para su disco de debut. Parece hecha a medida para ellos. ¡Vámonos!

lunes, 11 de octubre de 2010

gigantes #5: god rock, elvis & america, épica sin fin


Hablar de U2 a día de hoy es un asunto complicado y defenderlos algo nada prestigioso. Se lo han ganado a pulso pero eso no debería hacernos olvidar sus logros primigenios, cuando eran un grupo de rock algo más religioso de la cuenta y con alguna que otra ínfula de grandeza pero con una base rítmica tremenda y una guitarra de chispazo y tentetieso. Incluso Bono era defendible como un vocalista efectivo, algo comprometido y con tendencia a la épica pero que de alguna manera sabía estar en su sitio.

U2 podrá ser culpado de muchas cosas pero nadie podrá decir que no se ha currado el éxito que ha cosechado. Al echar la vista atrás resulta extraño relacionar el grupo por el que hay que pagar sumas abusivas para verlos tocar y aquellos muchachos imberbes de la Irlanda profunda que empezaron con una inocencia casi dolorosa. Y no se ha tratado solo de un tema de promoción efectiva. No señores, el grupo cuenta con un cancionero envidiable al menos hasta 1993 y ha dado algún que otro zarpazo notable desde entonces. El descalabro artístico al que se han abonado en los últimos años no les quita lo bailado. Sí, sopesando todos sus logros y sus demonios, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estos mensajeros de Dios merecen ser llamados gigantes de la música. Su relevancia a día de hoy es más que discutible pero sus hallazgos, sobre todo, y no me canso de repetirlo con la guitarra imaginativa de The Edge, son abundantes y es delicioso rememorarlos de cuando en cuando.

Su discografía se puede dividir casi por trilogías. No pondré los títulos pero a su primera etapa claramente influenciada por la reverencia al Altísimo le siguió su primera época megalomaníaca en la que recogieron los frutos de la invasión norteamericana. Prosiguieron con su "experimentación" con sonidos más bailables-electrónicos-indies de los noventa y de ahí pasaron a un sinsentido de continuas "vueltas-a-los-orígenes" que tenían más de intención que de resultados. Repasemos algunos de sus mejores momentos...

3 BÁSICOS

Boy ***1/2 (80)

Podía haber elegido Zooropa (93), The Unforgettable Fire (84) o War (83), pero me quedo con esta isla en su discografía, un dechado de inocencia, falta de prejuicios y de posteriores poses. Rock directo con algún toquecito new wave y con estribillos enérgicos y pegajosos. El secreto del grupo se esconde desde ya en la guitarra de The Edge, chispas y corazón en conexión directa con Television e incluso algo de Hendrix. Concepto desde el blanco de esa portada virginal y nada irónica (algo que se les achacará siempre)

Una copla: "Twilight"

The Joshua Tree ***1/2 (87)

La maquinaria mediática que elevó a este disco a las alturas hace difícil separarlo tanto tiempo después de toda esa mugre para poder ver su auténtico valor. Sonido de clara raíz norteamericana, una terna inicial acojonante (los tres primeros singles) y unos escuderos de lujo ("Bullet the Blue Sky", "In God's Country", "One Tree Hill", "Exit"), conforman un discazo de género, portada mítica, millonario en ventas y en definitiva el gran asalto al estrellato de U2. Aún así, parece claro que el disco merece (casi) todas las loas a pesar de esos raticos algo pasados de vueltas donde la hinchazón empieza a escocer a las gentes sencillas. Melodrama y dólares. A mansalva.

Una copla: "With or Without You"

Achtung Baby **** (91)

Mirándose claramente en hallazgos como el Pills 'n' Thrills and Bellyaches (90) con el que los Happy Mondays habían reventado la escena de la música de baile a través del rock, U2 se acercan a los sonidos electrónicos o más bien a las guitarras saturadas y las voces tratadas electrónicamente para entregar lo más cercano a una obra maestra de lo que han sido capaces. Este disco apabulla por su sonido agresivo y venenoso mezclado con un pop envolvente, y por unas letras que, al menos, están por encima de la media del grupo. Intentaron criticar la megalomanía y los excesos de los mass media. Y lo hicieron siendo los más megalomaníacos con ese personaje de The Fly que se inventó Bono y esos directos tan grandiosos como vacíos. Aún así, el disco fue un puñetazo en la mesa y la puerta a otras cosas no siempre igual de apetitosas.

Una copla: "One"

Su mejor canción

El mundo es de los valientes y ya sé que es arriesgado decir algo como que la mejor canción de U2 no es "One", ni "With or Without You", ni "Where the Streets Have No Name", ni "Pride (In the Name of Love)". Pues para mí es una canción como "Acrobat" del enorme Achtung Baby. Por su tensión, por su solo enmarañado de electricidad, por el ruido que la recorre de cabo a rabo, por ser una pieza diferente en medio del catálogo de los irlandeses, y sobre todo, porque me sigue emocionando (casi) como el primer día.

sábado, 9 de octubre de 2010

tótem #41: en fuego seas quemada



Título: La pasión de Juana de Arco / La passion de Jean d'Arc
Director: Carl Theodor Dreyer
Año: 1928
Guión: Joseph Delteil, Carl Theodor Dreyer

Esta película de talla imponente tiene la madera de superviviente nato de su protagonista. Dreyer fabricó un cuadro impresionante para el destello mate y rotundo de una Renée Jeanne Falconetti sobrecogedora. Su interpretación expresionista y esos primerísimos planos que son pura pornografía psicológica han pasado a la historia del cine como cumbres insuperables. Son dos de los detalles que más impresionan de una película emocional, de rostros y de almas, de una belleza pura y deslumbrante.

La vida del film corre paralela a la historia que cuenta. No fue bien recibido en ciertos sectores (como era de esperar) y fue destruído por el fuego. Por suerte, una copia de buena calidad encontrada en los años 80 hace que podamos acercarnos si no a lo que fue la película, sí a una aproximación poderosa e impactante. Es una suerte que la maestría del rodaje del genial cineasta danés no se haya perdido para siempre. Así podremos gozar una y otra vez de esas lágrimas lacerantes y esa faz expresiva y torturada que es el auténtico reflejo de una Virgen Dolorosa. El sello eterno de una película que no se tira por el lado del nacionalismo (apenas es esbozado) sino por el de la lucha contra la sinrazón, las imposiciones y el fanatismo. Sí, una fe inquebrantable en unas creencias que pueden hacer arder a cualquiera. A cualquiera con un alma propia y una voluntad de acero.

Pero tampoco esta dureza puede explicar la fascinación pictórica de una obra que emana dolor como pocas. Dolor auténtico, un poema visual inconmesurable con el dolor más punzante que imaginarse pueda, la aceptación de la certeza de enfrentarse a un destino injusto e inexorable. Estas son las claves sobre las que avanza la película. Con la lentitud de una procesión que no por solemne es menos impía.

Curiosidades:

- Los actores en esta película seguían a rajatabla la obsesión de Dreyer sobre la ausencia de maquillaje. Eso no hace más que dar más rugosidad a unas imágenes que sin ese realce tienen una cualidad icónica en estrecha relación con la pintura.

- Falconetti (la protagonista) realiza aquí su segundo papel y el último en una película. Corren leyendas sobre el rodaje que dicen que el director la obligaba a arrodillarse sobre la dura piedra y a mantener a la vez una expresión incólume en su rostro sin un ápice de sentimiento o expresión.

- La película se creyó perdida para siempre por el fuego hasta que se encontró una copia en buen estado en 1981. El lugar no podría ser más sugerente: el cuarto de un conserje de una institución mental en Oslo.

- Efectivamente, la banda sonora que suena en el trozo que encabeza esta entrada no es la música original sino un montaje con la maravillosa canción "Joan of Arc" de Leonard Cohen. Ni encaja con las imágenes, lo sé, pero hay algo en la letra de ese deseo inaprensible, ese anhelo inalcanzable. Y a eso no me resisto.

miércoles, 6 de octubre de 2010

trick or trick? #12: fantoches en la era de pamparius


Apocalypse Dudes ** (Turbonegro, 98). ¿Death punk? Vaya, otra etiquetita chorra para una música chorra. Hacía bien, ya me lo decía mi sentido común, en no esperar mucho de estos noruegos y aún así eso era esperar demasiado. Nada de "death" (por suerte) y muy poquito de "punk". Se trata de un grupito con pretensiones e ínfulas que, como suele pasar, se desinfla antes de subir medio metro. Alguna cancioncilla resultona sí que hay en medio de este batiburrillo garajero que no aguanta con la máscara que oculta su adoración por las bestias sagradas del glam-metal y el hard rock angelino. Si preferir a Mötley Crüe por encima de los New York Dolls no tiene perdón, hacerlo en plenos noventa es un insulto imperdonable. Ellos mismos pusieron nombre a su estilo, una desviación que no va a trascender, como tampoco el grupo. Tampoco pasa nada por no suponer un punto y aparte en la escena musical. Lo malo es que estos me da a mí que sí tenían esa intención. No hay más que ver sus pintas.

"Are you ready for some darkness? Are you ready for some fun?"

Y se quedan tan anchos…

lunes, 4 de octubre de 2010

perVERSIONES #7: un momento de magia


Sumerjámonos en el estertor eléctrico con el que Lou Reed envolvió el clásico "This Magic Moment" que firmaran Doc Pomus y Mort Shuman. El tema fue grabado por primera vez por Ben E. King y los Drifters en 1960 y parece mentira lo que Reed consigue hacerle a una canción de apariencia tan sencilla y melodía tan clara.

Una guitarra arpegiada y (casi) limpia muy suya a la que le insufla carácter el feedback crujiente y tormentoso de una segunda, es puntuada por una batería mínima y un bajo que apenas se nota. Un par de licks melodiosos al final para apuntalar la melodía a una letra simple, sentida y casi perfecta. La versión aparecería en un disco homenaje a Pomus y posteriormente en la BSO de esa Carretera perdida de, cómo no, David Lynch. Delicia.