lunes, 26 de diciembre de 2011

momentazo #78: el ADN del blues



Talking Timbuktu **** (Ali Farka Touré With Ry Cooder, 1994)


""Yet to understand the effect of it on me you ought to know how I got out there, what I saw, how I went up that river to the place where I first met the poor chap. It was the farthest point of navigation and the culminating point of my experience. It seemed somehow to throw a kind of light on everything about me -- and into my thoughts. It was sombre enough, too -- and pitiful -- not extraordinary in any way -- not very clear either. No, not very clear. And yet it seemed to throw a kind of light." (Joseph Conrad, Heart of Darkness (1902)).

Como el viaje iniciático de Marlow en el relato de Conrad, Ry Cooder se embarcó en este proyecto ambicioso y con sustancia en una singladura inversa hacia los orígenes del blues y otras músicas de raíz. Si Marlow fue en busca de su condena y su salvación río Congo arriba, Cooder tenía que atravesar el Atlántico porque las células madre del blues no están en otro sitio que en África, en las orillas del Níger, en Malí. Y sin duda uno de sus mayores exponentes (o el mayor) es, fue, será Ali Farka Touré. La colaboración no podía ser más que jugosa, y así fue. Touré despliega sus habituales habilidades como griot, la voz de generaciones de malís pertenecientes a tan noble casta, y nos somete a una sesión de hipnosis donde la polirritmia, los arabescos a las cuerdas y la voz telúrica mandan su claro y devastador mensaje. Mensaje que el misterio de un idioma ignoto para mí y la repetición paciente y minuciosa, mántrica, no hacen más que convertir en un alud que baña mis neuronas sin comprender de qué trata. Eso es África.

Normalmente es el artista menos conocido el que sale beneficiado de toda colaboración. En este caso Touré se beneficia por el acceso que se le abre a occidente pero Cooder saca ventaja de la relación porque a partir de este disco su aureola de autenticidad, su prestigio se incrementó hasta niveles inalcanzables anteriormente. Se le pegó la grandeza de un artista superlativo de los que en el mundo civilizado no pueden existir. Por integridad y sabiduría decir que puede tutear a Robert Johnson, Charley Patton o John Lee Hooker es decir muy poco. Tal vez no sea su mejor disco pero sin duda es el más importante.

"I did not envy him his devotion to Kurtz, though. He had not meditated over it. It came to him, and he accepted it with a sort of eager fatalism. I must say that to me it appeared about the most dangerous thing in every way he had come upon so far." (Joseph Conrad, Heart of Darkness (1902))

La devoción hecha justicia.

gigantes #21: a este burro no se sube nadie

Lo llamaron "Farka" (burro) desde niño. Por su tozudez y su tesón. Cualidades que emergen claramente cuando pensamos en lo alto que ha llegado este gigante de la música africana. Ali Farka Touré (1939-2006) siempre fue un tipo humilde pero orgulloso. Como él decía, era "el asno que nadie montará".

Heredero de una estirpe milenaria de griots, el malí se fogueó a partir de 1962 en el conjunto del distrito de Niafunké, y  fue ampliando su formación y depurando su estilo en diversos grupos y con varios artistas. Se podría decir que su carrera en solitario comenzó a principios de los 70 con la publicación de un disco a su nombre y diversas grabaciones para la Radio Nacional de Malí, las cuales verían la luz en 1996.

Siempre orgulloso de su casta y su país, Touré dedicó su vida a la exploración y difusión de los sonidos arraigados en su tierra. Esos aromas que surgen a las orillas del río Niger y que los esclavos exportaron a norteamérica dando forma a lo que ahora conocemos como blues, gospel y demás músicas negras. Su origen se muestra claro en el canto y la digitación entre dulce y febril de artistas africanos de entre los que destacará para siempre la figura imponente de Ali Farka Touré.

Tampoco podemos dejar de señalar que su música no ha sido impermeable a la influencia occidental. A su veneración por artistas como James Brown, Otis Redding, Wilson Picket o John Lee Hooker (con el que se le compara frecuentemente) hay que añadir la colaboración que le abrió las puertas del mundo "civilizado". Su alianza con Ry Cooder cristalizó en Talking Timbuktu (1994), disco de encuentro entre las músicas malienses y el blues más evolucionado del californiano. La importancia de este disco se antoja capital para darlo a conocer al gran público europeo y norteamericano que a partir de este disco empezó a interesarse por todo lo que hacía Touré.

Murió en 2006 en su Niafunké amado. Los conciertos tributo y los llantos se sucedieron ante la pérdida en busca de un consuelo difícil de hallar por lo mucho que dejó el guitarrista, tanto en su comunidad, de la que llegó a ser alcalde, como en los oídos de los aficionados al blues más auténtico, cálido y curativo del planeta.

3 básicos

Talking Timbuktu **** (1994)
Colaboración con el guitarrista norteamericano Ry Cooder. Nada de turismo barato sino ejecuciones limpias y vibrantes con dominio absoluto de lo autóctono. Un triunfo en toda regla.

Radio Mali **** (1996)
Rescate de las numerosas sesiones del griot en la radio nacional de su país a lo largo de los 70. Nos encontramos aquí al primer Ali Farka Touré. Primitivo y exuberante, un documento sorprendente y revelador.

Savane **** (2006)
Su último disco en vida es una zambullida en la parte más tradicional del genio de Niafunké. Una vuelta a un terruño adorado que en realidad nunca abandonó. Ni en cuerpo, ni mucho menos en espíritu. Cadencioso, lento y pleno, es un documento definitivo.


Su mejor canción
Pescar en un río caudaloso y feroz es una tarea ardua. Al hacerlo en el de la discografía de este titán solo podemos esperar que el azar nos regale algo genial. Y así va a ocurrir siempre. Al poner la mano en un caudal tan rico enseguida nos topamos con peces gordos y suculentos. En esta ocasión he pescado este prodigioso "Diaraby" que cierra su colaboración con Cooder. Podría haber atrapado muchos otros de igual calidad y sabor, pero disfrutemos sin pensarlo más de la riqueza melódica de una canción de esas de canto y respuesta, meandros de guitarra fabulosos y una interpretación vocal antológica. Mística, caliente y contemplativa, caldeará el alma por los siglos de los siglos.



viernes, 23 de diciembre de 2011

supertrax #65: guerra, muerte y psicosis



A un paso del abismo nos deja este temazo de Alexander 'Skip' Spence. El que fuera guitarrista y vocalista de Moby Grape se libera de seis meses de enclaustramiento en un psiquiátrico con un disco tan misterioso y rotundo como Oar **** (1969). Y para cerrar la cara A se emplea a fondo en "War In Peace", una canción temblorosa y única en la que nos regocijamos con su sonido neblinoso y flotante y esas voces en susurro proyectado. La letra tétrica no hace más que enturbiar una atmósfera que no se aclara ni con la broma de la inclusión del riff eterno de ese "Sunshine of Your Love" de Cream. Desasosegante y realmente especial.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

momentazo #77: rumba venenosa



No sólo de rumba vive el hombre ****1/2 (Albert Pla, 1992)

Albert Pla se quita la ropa y la piel para mostrarse como ese Diógenes cínico y puerco de la portada. El altavoz para unas palabras asquerosas envueltas en papel de celofán. La cabalgata de reyes para unos caramelos inyectados de ácido y veneno. En No sólo de rumba vive el hombre, este cantautor de los bajos fondos somete al oyente a una experiencia donde la risa sucede a la media sonrisa y la sorpresa a la aversión. El sexo es chungo, sucio, directo y nada romántico y los crímenes se cuentan con la asepsia y la calma de, digamos, un Lou Reed.

Se podrá pensar que todo está como muy pensado para escandalizar, pero la verdad es que el mensaje llega como un puñetazo y toda sospecha se diluye por la fuerza. Las historias son tan crudas, perversas e imposibles que el oyente no sabe bien de qué lado posicionarse. No hay tipos buenos en este disco y sin embargo nos encantan. Lo puebla gente de la más baja estofa. Y es en esa visceralidad donde encontramos un buen puñado de verdades que el resto de obras del planeta no pueden ofrecer. Porque hay pocos por ahí tan valientes, tan humanos y con una mala leche tan sutil que sepan o quieran vestir estas músicas tan rematadamente hermosas con los ropajes harapientos de un lenguaje soez y una voz impotente y seca. Claro, esto hay que tener muchos "güevos" para fabricarlo. Y yo incluso diría que para disfrutarlo.

martes, 13 de diciembre de 2011

la interzona #8: ¡¡mataaaaanza!!

Kill'em All *** (Metallica, 1983)

Violencia y contundencia sin límite en un disco arisco y alambrado. Mucho Motörhead y mucha guitarra afilada en su álbum más directo e ingenuo. El más diferente y (quizá) el que más se acerca a lo que deberían ser. Rayan el punk (aunque muy de lejos) para facturar un metal que creará escuela. Demasiada escuela quizás, con no muchos alumnos aventajados. A destacar la velocidad de crucero en "Whiplash" y "Metal Militia" y el pacto con el diablo de Cliff Burton en "Pulling Teeth" (al que se le ocurra un instrumental más original y adictivo que tire la primera piedra. Y eso que suena es ¡¡¡UN BAJO!!!. Que alguien me lo explique). Acercaos con cuidado.

jueves, 8 de diciembre de 2011

trilogías #10: américa y el cosmos



Mercury Rev empezaron como iconoclastas del noise con algún que otro brochazo pop y acabaron nadando en las aguas de la melodía entregada y el ruido poderoso pero de hermosura reluciente. Aunque les costó, acabaron saliendo del armario para reconocer su adoración por Burt Bacharach o Cole Porter. De ese reconocimiento es de donde surgieron estas tres obras que han significado tantísimo para su carrera. Sin entrar a discutir si son las tres más importantes, sí que podemos admitir sin temor a la duda que se trata del bloque más compacto y embriagador que escribieran y ejecutaran los de Buffalo.


Deserter's Songs ****1/2 (1998)
El inicio de su etapa onírica, de eso que llamaron americana cósmica encuentra en este disco su expresión más pura, sentida y perfecta. Dulzura infinita que no chirría entre instrumentos de cuento y algún pasaje encabritado que sella un momento que fue una celebración de lo que significa hacer música. Impagable.

Una copla: "Funny Bird"

All Is Dream ***1/2 (2001)
La difícil continuación es un nuevo triunfo. Lo abren con grandeza absoluta. Broadway en oscuro y galope por llanuras cálidas y bosques frondosos y de una hermosura impagable. Tal vez demasiado hermoso para que podamos tomarlo en serio. Claro que la distorsión que parte en dos ese temazo llamado "Hercules" nos hace pensar que podríamos estar ante una obra maestra. No lo es, pero no pasa nada.

Una copla: "The Dark Is Rising"

The Secret Migration *** (2005)
Agotan la propuesta con un momento dulce que roza a veces lo indigesto. Demasiado claro y luminoso para según qué paladares, pero manteniendo esa tensión extraña que tan bien ha sabido explotar Mercury Rev. Un buen disco que puede perder a los puntos, pero que cuenta con sus bazas y las sabe jugar a la perfección.

Una copla: "In the Wilderness"

martes, 6 de diciembre de 2011

supertrax #64: solo puede quedar uno en pie



El chico con la espina en el costado es Rubén Poz y posee, además de ese nombre sacado de The Smiths, otras cualidades para la repulsión o la adoración incondicional. "Los elegidos" es una muestra de lo segundo, un dechado de melodía para acunar una letra que amenaza y calma en tiempos de cólera. Grandiosa y adhesiva, aquí tenemos una muestra acústica desnuda pero no carente de vigor.

jueves, 1 de diciembre de 2011

momentazo #76: desde el corazón


Desde la montaña más alta del mundo ***1/2  (Mercromina, 2005)

Mercromina se han hecho acreedores del título de supervivientes. Pocos dábamos un chavo por ellos después de que surgieran de las cenizas de Surfin' Bichos. Y a lo tonto a lo tonto se han marcado una carrera más que digna, excelsa, con poco espacio para la paja. Así, en 2005 Joaquín Pascual y los suyos deciden dejarlo para emprender nuevos viajes. Y para echar el cierre ofrecen este disco, uno de los mejores (el mejor tal vez) de su carrera.

"Desde la montaña más alta del mundo" es un disco de despedida digno, dignísimo. Un disco completo, cuidado y brillante que gira bastante alrededor del concepto de que algo se acaba. Desde el mismo título, que ofrece esa idea tan deseable de "dejarlo en la cima", hasta la letra de canciones como "Lo que dicta el corazón", "La gran aventura" o "La calma más total", en las que aparece claro el fantasma de esas cosas que acaban y el recuerdo de lo buenas que fueron.

¿Y cómo suena esto? Pues de una forma rotunda. Arrimándose a ese ruidismo sanador que han practicado en muchos pasajes gente como My Bloody Valentine o Mercury Rev, auténticas referencias para este grupo desde siempre. Y aplicándole la personalidad lánguida y encantadora de un grupo que ha sabido trabajar el pop-rock envolvente como pocos en este país y que en este disco juega con las melodías de manera estupenda y es capaz de entregar unos cuantos himnos imborrables. A saber, "Lo que dicta el corazón", "Huracán", "Fotos en la niebla" o "La calma más total" serán recordadas por muchos años. Y a fe mía que lo merecen. Hasta siempre.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

supertrax #63: huracán pop



Solo los elegidos parecen tener la receta para la creación de delicias pop de larga duración y Mercromina parecen ser unos de ellos. Eso demuestran en el tercer corte de su disco de despedida. "Huracán" va desgranando su vendaval melódico a base de un bajo delicioso y unos arreglos guitarrísticos que funden el ruido sanador y el punteo simple y obsesivo. Es difícil mantener las defensas cuando Joaquín Pascual empieza a cantar con su escasa voz. Simplemente nos conquista para siempre.

lunes, 28 de noviembre de 2011

momentazo #75: hormigón pesado

Houdini **** (Melvins, 1993)

Melvins son duros y acerados, malencarados y locos. Y en este Houdini se las apañan para conjurar los mejores elementos de su rock rocoso para fabricar un monstruo donde la distorsión crepita y el drone se prolonga en un bramido concentrado en el anuncio eterno de una explosión que no llega.

Kurt Cobain ayuda en la producción, mete guitarra en un tema y colabora en la percusión de esa oda a la obsesión que cierra el disco. La relación con el rubio de oro los emparentó con el grunge, aunque al instante queda claro que esto no es grunge. Como tampoco metal, aunque lo pudiera parecer. Melvins se fabricaron una batidora de sonidos devastadora y tamizaron las sustancias resultantes a través de distorsión abrasiva y el golpeo bastardo de una batería aplastante.

Black Sabbath está ahí, está claro, en la lentitud casi religiosa y en los riffs cortantes e hipnóticos. Pero poco más podemos rastrear en el camino por el que transitan estos salvajes. No hay huellas puras y claras. Solo esbozos, retazos de algo que creemos que puede parecerse a otra cosa, pero cuando algo es tan primitivo y esencial no puede parecerse más que a sí mismo. Como el galope a tumba abierta que es "Copache"; o la maquinaria industrial que martillea en "Pearl Bomb"; o los tambores retumbantes de "Spread Eagle Beagle". Sin olvidar el dolor a cámara lenta de "Hag Me"; los riffs de guitarra fundidos con esa batería inmisericorde en "Hooch" o "Night Goat"; o esa barbaridad que se llama "Honey Bucket". Me dejo algunos, y será por despiste, porque Houdini rompe desde el segundo 1 y arrolla con todo a su paso, demostrando que la tibieza es para los débiles de espíritu, y que el rock poderoso tiene en este disco una de sus representaciones más tremendas.


sábado, 26 de noviembre de 2011

supertrax #62: ordéñalo



La agresividad ya la amenaza desde los ovarios infectos de In Utero (93). Nirvana dominan el salvajismo como nunca en este latigazo incubado en las entrañas de una tierra impía, irreverente y sin posibilidad de redención. "Mira en el lado brillante del suicidio" / "Soy mi propio parásito". Mierda y leche en retroalimentación continua y esa batería que atenta contra las paredes de tu habitación. "Milk It".

viernes, 25 de noviembre de 2011

momentazo #74: amor en tiempos de ajuste



Cómo hacer crac ***1/2 (Nacho Vegas, 2011)

Estamos bastante acostumbrados y tal vez no deberíamos. Demasiado habituados a que el señor Vegas nos regale entre disco y disco largo estos pedacitos hermosos y auténticos. En "Cómo hacer crac" el asturiano realiza un exorcismo musical en el que se posiciona de manera clara y contundente. Algo a agradecer en estos tiempos inciertos. Sin abandonar la poesía a la que nos tiene acostumbrados, afila su pluma para plasmar su percepción social del mundo de turbulencias económicas en el que habitamos. La canción titular es un grito de indignación puntuado con ironía negra y pesimismo realista. Versos como "han desarticulado a la cúpula de la CEOE" o "abrí la puerta y ví a una multitud haciendo crac" congelan la sonrisa en un rictus que anuncia el pánico y la certeza de que dependemos de una banda de criminales que dirigen toda nuestra vida. Aquellos que están y siempre estarán en el otro bando. Aquellos cuyo beneficio siempre conllevará nuestra ruina.

Este tono sociopolítico abunda en el conjunto del disco. Referencias a la prensa neoliberal, al Época como revista humorística, afiliación al grupo de los oprimidos y de los que oprimen... todos conjuran al Nacho Vegas más prosaico y a la vez más humano. Aún así, no se olvida de sus temáticas de cabecera y vuelve a subyugarnos con los amores rotos y la mala vida, envolviéndonos con esa languidez venenosa tan suya, y a estas alturas, tan nuestra. No sale siempre exitoso del envite. Hay momentos que pecan de algo sosos, pero el conjunto sigue impresionando o al menos alimentando.

No es momento para teorías. Vivimos tiempos que reclaman acciones y Nacho sabe que hay que posicionarse. No valen las escalas de grises en este bipartidismo obligatorio y suicida. Estamos condenados, sí. O estás con ellos... O con nosotros.

jueves, 24 de noviembre de 2011

la interzona #7: geiger al rojo



Rust In Peace **1/2 (Megadeth, 1990)

El disco en el que elevan su propuesta a los altares de la lucidez y la realidad. Sigue siendo increíblemente metálico y bisoño, pero a la vez consiguen dosificar la potencia y las dobles armonías. En los solos sigue estando el tan poco deseable como contagioso fantasma de Iron Maiden y en los riffs martillea el espíritu de Metallica. Es la voz de Mustaine la que da personalidad a esta banda. No voy a alabarla, simplemente es su sello distintivo.

Y este es su disco más redondo. Si hay que tener alguno que sea este. No digo que sea necesario, pero este es el que rezuma más intensidad de la buena. El disco donde las guitarras tóxicas se cargan de radiactividad. No hagáis caso a las letras de denuncia ecológico-política. Tampoco vamos a pedirles una obra maestra. "Holy Wars...", "Take No Prisoners", "Dawn Patrol", "Rust in Peace...". Deberes hechos. A cada uno según sus posibilidades…

miércoles, 23 de noviembre de 2011

supertrax #61: comparte tu amor


'Share Love' by Unknown -




¿Te sientes asfixiado por unos tiempos asesinos? Pues para eso creo que deben existir tonadas tan explosivas y eufóricas como este "Share Love" que un grupo misterioso ha fabricado para la campaña publicitaria de cierta famosa empresa alimentaria. No he podido averiguar el nombre del compositor ni los intérpretes de una canción preciosa y cálida como hace tiempo que no me he encontrado. Bajo su influjo uno no puede más que silbar y gozar. Aunque solo sea durante tres minutejos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

gigantes #20: true testimony

MC5. ¿Vándalos o visionarios? La duda siempre quedará ahí. Y bendita duda de la que intentamos zafarnos con la historia que dejaron grabada en directos incendiarios y discos de rock salvaje. Los Motor City Five tuvieron una vida corta y dejan la sensación de que es más valioso lo que ofrecieron en directo que la punta del iceberg en forma de tres discos oficiales.

Con su ideología extrema incendiaron la contracultura. Su lema "sex, dope and fucking in the streets" caló hondo entre sus seguidores y se convirtió en un modo de vida que, junto a su crítica social y su pertenencia a los White Panthers, marcó su rumbo y su modus operandi.

Todo esto tenía que influir en su música por narices, y así lo hizo. Empezaron entregados al rhythm & blues ruidoso y fueron mutando en una sonoridad más metálica que cristalizó en un debut mitológico como es Kick Out the Jams (69). La entrega y el sonido bestial de este disco en directo materializó la etiqueta de protopunk para definir lo que hacían estos salvajes. Los dos discos de estudio que siguieron a su obra magna apenas pudieron rozar el nivel de intensidad que habían ofrecido en esta, pero aún así nos mostraron a una banda engrasada, furiosa y crítica con el mundo que les rodeaba. Unos valientes, unos locos y unos vándalos... ¡BENDITOS!

Resultado de imagen de mc5 logo transparent


3 básicos

Kick Out the Jams ***** (69)
Una obra en directo intensa y volcánica donde el duelo atómico entre las guitarras de Wayne Kramer y Fred "Sonic" Smith solo puede ser seguido por la interpretación tórrida de Rob Tyner en la voz y esa sección rítmica que es una auténtica hormigonera. Un disco en vivo que marcó una nueva era para lo que se persigue en una buena grabación en directo. Si el rock tiene que ser duro, crudo y debe ser captado vivo y coleando este disco es lo mejor que se puede encontrar en cualquier parte. De las mejores cosas que puede escuchar un buen aficionado al rock más poderoso.

Una copla: "Come Together"

Back In the USA ***1/2 (70)
Su primer paso en el estudio pierde en todo con su debut. A pesar de eso, y a pesar de la producción en la que se pierde parte de la pegada de la batería, se puede apreciar parte de esa tensión acumulada que ofrecían los de Detroit en algunos momentos realmente memorables. El disco se abre con versión de Little Richard y termina con otra de Chuck Berry. Grandiosas las dos. Y claras en la declaración de sus intenciones.

Una copla: "American Ruse"

High Time *** (71)
Tratan de dar una vuelta de tuerca y reflejar un poco más su furia, pero no lo consiguen. Esta vez se enfrentan a canciones más largas, tipo jam, para tratar de conjurar un poco de ese Kick Out the Jams que les perseguiría toda su carrera. Aún así fallan en su gancho y se pierden un poco en su extensión. Interesante pero insuficiente.

Una copla: "Baby Won't Ya"

Su mejor canción
A veces hay que pecar de obvio. La fuerza, el impacto y la frescura se impondrán siempre y harán imposible no quitarse el sombrero ante el triunfo de las guitarras atómicas de este "Kick Out the Jams" que reina en la versión en directo del disco del mismo nombre. Un riff atronador y brutal y una energía que anunciaba el punk junto a esa introducción tan fantástica y tan icónica. Toda una celebración eléctrica tras ese memorable "RIGHT NOW, RIGHT NOW... IT'S TIME TO... KICK OUT THE JAMS, MOTHERFUCKEEEEERS!"




sábado, 12 de noviembre de 2011

trick or trick? #29: la rabia y ¿la transparencia?



La caza  ** (Tahures Zurdos, 1994)

Demasiado épico aún con su pátina de cotidianidad. Led Zeppelin se convierte en el faro de un disco que empieza con potencia acústica atronadora y entrega un buen puñado de temas potentes y pelín histriónicos. Incluso las baladas, una por cara, no logran convencer a pesar de una belleza a todas luces incuestionable.

Tal vez la voz poderosa de Aurora Beltrán, alma y motor del grupo, sea una marca tan potente que acabe engullendo todo matiz y toda sutileza. Aún así, en cierta manera, La caza se disfruta un poquito y del tirón. La duración breve ayuda sobremanera y se agradece. Y seguro que siempre encontrarás el momento adecuado para degustar trallazos como "La caza", "Rabia" o "Solos contra el mundo". Eso sí, hay que procurar hacerlo sin atragantarse.

viernes, 11 de noviembre de 2011

supertrax #60: tensión en progresión aritmética



Duelo de guitarras al rojo en el momento más tenso e hirviente del Back On the USA (70) de los MC5. "Looking At You" parte el disco en dos con su riff seco como un navajazo, su ritmo primitivo y el chirrido inmisericorde y continuo de una guitarra que anticipa las futuras glorias del noise rock. Sin olvidar uno de esos raros solos que se pueden considerar imprescindibles. Visionario en su sencillez y grandioso en su ejecución.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

momentazo #73: cerrando grietas

Pather Panchali (La canción del camino) ****1/2 (Satyajit Ray, 1955)

La canción del camino no ha empezado a sonar y ya nos damos cuenta de que estamos ante una película grandiosa. Y como suele pasar, lo es porque es capaz de emocionar con los mimbres más sencillos, sin aspavientos ni trucos de ningún tipo. Con la claridad del agua pura nos acaricia con sus imágenes poéticas y una historia que cualquiera podrá sentir dentro. Porque todo el mundo ha sido niño alguna vez. Porque cualquier padre y cualquier abuelo no podrá sino estremecerse ante el desarrollo de la vida que se nos muestra.


Pather Panchali nos cuenta la historia de una familia india, su travesía cotidiana por ese camino que llamamos vida y todo lo que pasan y hacen, la canción que nos indica el título. Y la canción, como bien sabemos, puede ser la más hermosa del mundo o puede golpearte sin piedad con su horror. No hay más. No hay menos. Sufrimientos, alegrías, hurtos, risas sinceras, sueños y eso que a mí me parece tan hindú como es acogerse sin quejarse a la providencia divina. Todo puntuado de manera colosal por la música arrebatada, meditativa y sublime de Ravi Shankar y la fotografía prodigiosa y ultraterrena de Subrata Mitra. De verdad que hay que sumergirse en ese blanco y negro para entender a lo que me refiero. Y tras su visionado, agitaremos la cabeza para sacudirnos el hechizo, y aparecer así sanados por el dolor y con un brillo extraño de esperanza en los ojos. Porque de una vez por todas habremos comprendido lo poco que dura la victoria y lo mucho que duele la pérdida.

martes, 8 de noviembre de 2011

momentazo #72: plañideras en el Estigia


Failing Songs **** (Matt Elliott, 2006)

La sorpresa al escuchar los primeros acordes es supina. Pocas veces se está tan seguro de lo mucho que te va a gustar un disco con una muestra tan minúscula. Porque "Our Weight in Oil", como el resto de las composiciones de esta maravilla, contiene tantas cosas que siempre me han gustado: música de películas, cantos tabernarios y funerarios, dejes de folk eslavo, centroeuropeo y balcánico, el veneno de Tom Waits... Cosas muy diferentes pero no irreconciliables que hacen de este disco ceniciento de sonido añejo y arreglos meticulosos una caja (negra) de sorpresas.

Canciones fallidas, canciones que se desmayan en el recordatorio perenne de nuestra caducidad. Y canciones, no lo olvidemos, con un carácter social tan marcado que sirven para cualquier época. Por muy disfrazado que esté esto en gasas de otros tiempos, Elliott denuncia con dureza los males de nuestros días. A saber, capitalismo esclavizante y violencia social por parte de los que ostentan el poder. Por eso hiere como una daga, y por eso es tan enorme. "We will be gone" canta en "Gone" zarandeándonos con la certeza incontestable del connoisseur. Jugando con 12 nanas desasosegantes nos machaca con esa verdad irrefutable. El corazón tenebroso que odiamos amar.

sábado, 5 de noviembre de 2011

momentazo #71: memorias de la absenta


Drinking Songs ***1/2 (Matt Elliott, 2005)

Matt Elliott abandona sus suculentos y escabrosos proyectos electrónicos (Third Eye Foundation a la cabeza) para dedicarse a algo totalmente opuesto. Bueno, tampoco tanto. Sigue manteniendo la truculencia y ese fatalismo de negrura insondable pero lo enfoca desde otro prisma que cristaliza con fuerza en este segundo esfuerzo a su nombre. Drinking Songs se muestra intenso y añejo, comunicando sus intenciones con claridad meridiana. Vapores de absenta y postales en sepia de una época pasada y clásica que siempre nos va a parecer sugerente. Su portada torpe, deslavazada y absolutamente encantadora impone un ambiente clarísimo.

Antes de entrar en el disco ya vamos cargados de todo un arsenal de ideas preconcebidas. La mayoría se cumplen y aún así el artefacto sigue manteniendo el poder de la sorpresa. En su densidad, en el peso de la influencia no sé si soviética o balcánica, en el tono entre fúnebre y elegíaco de unas composiciones circulares, obsesivas y morbosas, y en definitiva en la gran carga que lo atípico tiene en un álbum que, a pesar de la primera impresión, es difícil con ganas. Drinking Songs se abre ante nosotros como un océano negro en el que sumergirnos en una deriva en la que podemos ser engullidos por las aguas como el tristemente famoso Kursk que es protagonista del corazón de esta obra. Y para acabar con tanta melancolía plúmbea, nada menos que 20 minutos de drum'n'bass (o lo que sea) salvaje y machacón capaz de acabar con nuestra paciencia o elevarnos sin remedio. Como una guinda de 5 kilos, por poco no aplasta el pastel que nos ofrece Elliott, a la vez que demuestra que el pasado nunca se abandona del todo. Vamos, que se perdona pero no se olvida.

viernes, 4 de noviembre de 2011

trilogía #9: oscuridad acogedora, brumas amenazantes

Massive Attack definió algo más o menos novedoso durante la década de los noventa. Eso parece bastante claro a día de hoy. Como también que todo lo importante que tuvieron que decir lo mostraron en sus tres primeros discos (no cuento ese invento de remezclas llamado No Protection (95)). Con esta trilogía de adamantio y seda sellaron un momento memorable del pop de los últimos 20 años.


Blue Lines ****1/2 (91)
Con su debut, los de Bristol sorprendieron al mundo entero con una sabiduría musical impactante conjugada con su maravillosa intuición mezcladora. De sus mentes sacaron este batiburrillo tremebundo de electrónica y r&b con toques de hip hop sedoso. Usaron samplers e incunables de pelaje diverso y profundo color negro para llegar a esta obra definitiva de eso que los 90 elevarían a la categoría de arte: el pastiche. Enorme.

Una copla: "Unfinished Sympathy"

Protection ***1/2 (94)
El siguiente intento no es ni más ni menos que la continuación dignísima de todo aquello que dejaron esculpido en Blue Lines. Continuación sedosa de conceptos y actitudes y un Tricky que colabora de manera definitiva en un disco que ya sorprende poco pero calienta casi igual.

Una copla: "Protection"

Mezzanine ***1/2 (98)
Con este disco se puede decir que de alguna manera murieron de éxito. Sin duda es su disco más grande en producción y aspiraciones, además del favorito de la afición por goleada. Su alianza con el rock es aquí mucho más evidente que en los dos anteriores. Eso le da una pegada impepinable aún restándole por el lado nocturno. Post-rock electrónico en su última cumbre de enjundia.

Una copla: "Teardrop"

miércoles, 2 de noviembre de 2011

la interzona #6: seda, vidrio y acero frío



100th Window **1/2 (Massive Attack, 2003)

Siempre se han espaciado en el tiempo las apariciones discográficas de estos señores. Eso les ha dado perspectiva y reposo para evolucionar. A su manera, de acuerdo. Así resulta bastante lógico que en 2003, cinco años después de su exitoso Mezzanine (98), llegue 3D del Naja como único superviviente y entregue este disco firmado junto a Neil Davidge. Y resulta lógico que se trate de otra vuelta de tuerca en el sonido introspectivo que exploraran en el anterior. Decir que este es su disco más frío, el más distante y el más hermético es decir poco. No solo no te deja entrar, es que cuando al fin lo consigues, no te deja salir. Ahí es cuando la claustrofobia se viste de seda. Un disfraz difícil para un disco tan enigmático como su título. Lo que parece cristalino es que la centésima ventana está cerrada a cal y canto...

lunes, 31 de octubre de 2011

gigantes #19: sweet/bitter/bloody MARY


Por la puerta de atrás, desde el lado oculto, allí opera Mary Gauthier. La tremebunda cantautora folk que abre vetas de desesperado  fulgor en eso que han llamado country noir. Con la (mala) vida como cuaderno de ruta ejerce de reverso femenino de Townes Van Zandt y de Bob Dylan a la vez que retuerce las raíces de Leonard Cohen o Patti Smith con los que tiene más que ver de lo que parece a simple vista. Mary Gauthier ha visitado la parte amarga demasiado a menudo para no saber de qué habla cuando nos golpea con sus versos irredentos. Sed, hambre y la consiguiente resignación pueblan los dormitorios viciados y los callejones de una discografía oscura y volcánica, de poesía urbana y cósmica, de perdedores, vencidos y alcohólicos victoriosos. Mary es la cronista definitiva de un modo de vida que nadie quiere seguir pero todos quieren contemplar. Mejor tú que yo.

3 básicos


Drag Queens In Limousines **** (1999)
Su segundo arañazo ya ofrece mimbres magistrales. Country de apariencia dulce y corazón pedregoso amparado en guitarra acústica, teclados y la voz expresiva de nuestra protagonista. Sencillo, melódico hasta el tuétano y enorme en las distancias cortas.


Una copla: "Our Lady of the Shooting Stars"


Filth & Fire ***1/2 (2002)
Aquí la cosa se pone seria y lo abre con una pieza turbulenta, densa y oscura, costumbre que iba a repetir en sucesivas entregas. Pierde algo en la mayor profesionalización de un sonido que, aún así, no hay quien pueda quitarle la capacidad de sacudir, envenenar y embelesar. Más rock pero poco.


Una copla: "Sugar Cane"


Mercy Now **** (2005)
Su disco-río. Canciones caudalosas y largas preñadas de una nueva poesía. Una que aparece más volátil y tormentosa. Menos directa y más sugerente. Un disco para sumergirse y perder la conciencia entre callejones de tugurio, jeringuillas y orines. Tal vez su esfuerzo más completo y redondo, aunque por disfrute quizá me quede con el primero de los mencionados.

Una copla: "I Drink"

Su mejor canción

"Falling Out of Love" va desgranándose y la habitación se oscurece irremisiblemente. Es fundir los arpegios esqueléticos de guitarra con el susurro roto de la Gauthier y darse cuenta de inmediato de que algo va a pasar. Y ese algo explota en versos urgentes y negros con hoteles baratos, olores escatológicos y campanas de iglesia que anuncian una vida al margen del amor que es peligrosa y ruín. Suspiros sacrílegos y hambrientos que ruegan siempre lo mismo: "déjadme salir, liberadme".

martes, 25 de octubre de 2011

gigantes #18: black healing power


Es lógico el nudo en la garganta y el vértigo cuando nos enfrentamos a artistas como Marvin Gaye. Es lo más normal cuando hablamos de uno de los artistas más importantes que ha dado una música tan caliente y vibrante como el soul. Quizás el más grande en su género, Gaye no solo fue dueño de unas dotes interpretativas soberbias y una voz de calidez suprema.También destacó por el control total que ejerció sobre sus canciones, muchas de las cuales son de composición propia, y sus discos, en los que controlaba cada mínimo detalle. Esto puede parecer nimio si lo comparamos con su manera de cantar pero marcó sin duda un antes y un después en la relación entre el músico y la industria. Hablando de esta última, su nombre va a estar para siempre ligado al de Tamla/Motown, discográfica que lo catapultó a la fama y a la que él dio prestigio por su parte con un rosario de discos extraordinario. Y no solo por eso. Es bien conocida la relación de amor y odio que tuvo con Berry Gordy, el factótum de la compañía. Gaye se casó con su hermana Anna y tras 11 años se divorciaron por los flirteos del cantante con Janis Hunter. El soulman acabó encontrando la muerte a manos de su propio padre que le disparó en medio de una trifulca familiar. Era el 1 de abril de 1984.

Tragedia, desencanto y amargura asediaron la vida de Marvin Gaye. Sus largas etapas de adicción a las drogas también fueron minando su talento, el cual brilló como nunca en la que se conoce como su etapa social y conceptual (entre 1971 y 1981). No fue este el único momento de inspiración en una carrera que picoteó por los sonidos psicodélicos, funk y disco, siempre con base en el soul y ayudando a sellar para siempre eso que se iba a conocer como sonido Motown. Una música delicada, prístina y elegante. Para nada frívola sino profunda y brillante. Un legado sanador y eterno.

3 básicos

What's Going On ***** (1971)
Ya se ha dicho todo sobre una de las obras capitales de la música popular. Un disco gigantesco que revienta de amor y esperanza en medio de los conflictos mundiales y el terrorismo social que se vivía en la época. Un disco visionario y grandioso que habla de generosidad y entrega. Hoy sigue haciendo falta. Más que nunca, quizás.

Una copla: "Mercy, Mercy Me".

Let's Get It On ***** (1973)
Tras las preocupaciones por la raza humana Gaye se refocila en los brazos del sexo turgente y sin compromiso. El placer por el placer sin culpabilidades ni mojigaterías se convierte en una de las obras más hermosas que escucharse puedan. Un ejercicio de amor. Profano y hedonista si se quiere, pero no por ello menos bello ni menos verdadero.

Una copla: "Let's Get It On"

Here, My Dear *** (1978)
Tras la ruptura con la Anna Gordy y ante la obligación de entregar nuevo disco, Gaye se decide a liberar su alma de toda la amargura y la pena para poder empezar de nuevo. Este fue su disco sobre el divorcio. Un disco doble de letras directas y sin poesía. Una crónica dura en primera persona embellecida por música evanescente y que no fue entendido en su momento. No hay reproches en el disco. Tan solo un intento por comprender los motivos de lo incomprensible. Lejos de ser mi favorito aún reconociendo su importancia.

Una copla: "Anna's Song"

Su mejor canción
No soy quién para decirlo pero si he de elegir que sea la maravillosa "Heard It Through the Grapevine". Un bajo y una melodía inmortal para enmarcar un clásico imperecedero.

sábado, 22 de octubre de 2011

momentazo #70: el noise "avant la lettre"

 

The Complete Studio Recordings NYC 1977-1978 ***1/2 (Mars, 2003)

El pavor industrial del ruido fantasmal y metálico se adueña de una recopilación tan escueta y suicida como la propia banda. Mars existieron porque tenían que hacerlo y sin más aspavientos grabaron esta media horita de susurros espectrales, espirales violentas y exorcismos eléctricos. Tardaron un añito en deformar una apuesta que empezó con una cierta lógica del caos y acabó en pesadilla kafkiana en medio de un abismo insondable. Estas obras completas te van a engullir sin remedio. Es lógico pensar que podían haber dejado espacio para el disfrute, aunque por otro lado, ¿eso qué es?

miércoles, 19 de octubre de 2011

supertrax #59: confesiones en el filo



Puedes verlo claro mientras escuchas la canción. El preso que la entona tirado en el camastro de la celda. El olor a humedad rancia que se cuela por entre las rendijas de la piedra mal encajada. El sonido seco del martillo del carpintero mientras acaba los tres ataúdes de la tragedia. El polvo y el viento. La lluvia y el llanto de una historia dolorosa y amarga en la que no se busca comprensión ni perdón. Entierran a Flo mañana pero esta noche me cuelgan a mí. Tenía que hacerlo. Es todo lo que sé. "They're Hangin' Me Tonight" (Marty Robbins).

momentazo #69: bailando matemáticas

 

This Is It and I Am It and You Are It and So Is That and He Is It and She Is It and It Is It and That Is That ***1/2 (Marnie Stern, 2008)

Hay algo en este disco que te sacude y no te deja levantarte. El ataque salvaje de esa batería que te destroza por pegada y dinamismo - toca Zach Hill de Hella - y por supuesto el estilo único de la Stern a las séis cuerdas. Esos tappings y shreddings vertiginosos que recuerdan a veces a AC/DC o Van Halen y otras a nada que se haya escuchado antes, vibran con una fuerza propia y primitiva. Si a esto le unimos la voz doblada, triplicada y multiplicada de la neoyorquina, el resultado es sabroso y subyugante. Pelín histriónico, también hay que decirlo. Un ataque frontal a las neuronas. Un bucle mental y físico que remite directamente al título kilométrico que lo encabeza. Boutade si se quiere, aunque está sacado de una obra del filósofo Alan Watts. Vale, no hace falta que se crean el rollo metafísico. Tampoco importa cuando aquí el peso se concede a un sonido y una actitud para la que las palabras son algo, como mínimo, secundario. Impactante como poco.

martes, 18 de octubre de 2011

momentazo #68: anatomía de la crueldad

 Calle Mayor **** (Juan A. Bardem, 1956)

"Las mujeres no podemos hacer otra cosa; solo esperar".

La Calle Mayor comienza siendo el escenario de una rutina benevolente y acogedora para ir bifurcándose en meandros y callejones más sinuosos y tétricos. La vida provinciana se desarrolla sin alteraciones y siguiendo unas costumbres tan rígidas que pueden llegar a hacer daño. La calidez se transforma en frialdad y el aire puro en prisión angosta. La Calle Mayor gira en recodos hasta convertirse en un vórtice sin escapatoria posible. El retrato miniaturizado de una vida que nos es demasiado familiar. Crueldad social sin misericordia. Personas asesinadas por el aburrimiento. La tragedia que supone una elección imposible: morir o matar.

viernes, 14 de octubre de 2011

momentazo #67: ceremonia de redención



Whiskey For the Holy Ghost **** (Mark Lanegan, 1994)

Los discos intensos son un arma de doble filo. El vaciarse emocionalmente no es siempre sinónimo de éxito artístico. Que se lo digan a tantos y tantos artistas que han sucumbido al magma de sus emociones más desesperadas. Por eso el segundo intento en solitario de Mark Lanegan sin el cobijo de sus poderosos Screaming Trees era una jugada tan peligrosa.

Whiskey for the Holy Ghost no juega al despiste. Muy al contrario muestra desde los primeros acordes su intensidad entre tenebrosa y meditabunda. "The River Rise" explora las posibilidades de la luminosidad filtrada por velos gruesos y desemboca en las entrañas de esa gruta en medio de la roca que es "Borracho", con sus acelerones beodos y sus guitarras sulfúricas. Lo más intenso del disco a apenas cuatro minutos de su comienzo. Un arrabal sórdido desde el que solo se puede intuir la belleza pétrea de las otras joyas. Esas tonadas desesperadas a guitarra y teclado en las que la voz poderosa de Lanegan parece encontrarse como en casa. "House a Home", "Kingdoms of Rain", "Carnival", "Riding the Nightingale" o "Pendulum" son solo algunos ejemplos de esto. Los huesos descarnados de una experiencia extrema.

Que el bueno de Mark no pasaba por su momento más saludable resulta bastante obvio. No hace falta que nos cuenten historias sobre cómo intentó tirar las cintas con las tomas definitivas del disco para que sintamos la virulencia que desprende, la intensidad de unos temas que se toman su tiempo y que apabullan en su sequedad y sentimiento.

Los discos de supervivencia siempre han sido la debilidad del oyente. Ahí están Blood On the Tracks (Bob Dylan, 75), White Light/White Heat (The Velvet Underground, 67), Tago Mago (Can, 71) o Smile (Brian Wilson, 04). Se podrá discutir si este Whiskey For the Holy Ghost de portada sugerente puede estar entre ellos. Discusión inútil e innecesaria, pienso yo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

supertrax #58: el alma del barítono

 
"Daddy Sang Bass", el pastiche de Johnny Cash que puede salvarte el día y la vida. Retales de tradición cosidos con hilo fino por la voz de barítono de uno de los más grandes. Puentes dorados y estribillos divinos que ornamentan un tema supremo para cualquiera que disfrute cantando en la ducha. Y en el salón, y en la cocina... ¡aaaaaah!

lunes, 10 de octubre de 2011

supertrax #57: tocan a rebato



No soy sospechoso de adorar eso que se hace llamar "la movida". Por suerte. Eso no quita que dé al césar lo que es del césar y ahí van mis millones para esta gloriosa "Ni tú ni nadie" que apareciera en el genial Deseo carnal (84) de Alaska y Dinarama. Bailable, coreable, euforizante... Una época condensada en tres minutos y medio.

jueves, 6 de octubre de 2011

la interzona #5: sweet sixteen



Jagged Little Pill *** (Alanis Morissette, 1995)

Puede parecer obsceno hoy día a años vista de 1995 el volver a regodearse en los exabruptos que la artista canadiense soltó en Jagged Little Pill. El pelotazo más grande de ese año conquistó a una adolescencia carente de referentes y deseosa de que alguien expresara sus dudas, sus dolores, sus desdichas. Cosas que para el adulto pueden parecer demasiado insustanciales a pesar de que todos hemos pasado por ahí de una u otra forma. Lo fácil siempre va a ser negarle el valor a un disco que juega demasiado al impacto emocional bastote. Al de los grititos y la expresividad vocal sangrante. Al de las palabrotas usadas con ligereza para subrayar un estado emocional cambiante, hipersensible, quinceañero. Pues por una vez no vayamos a lo fácil. Calentémonos con los pelotazos que derrocha este disco. Esos que a pesar de los años siguen gustándonos. "You Learn", "You Oughtta Know" y "All I Really Want" están lejos de conquistar las listas de clásicos incontestables, pero encandilan a su estilo. Dicho esto con todas las reservas hacia un hype en toda regla. No, Alanis Morissette nunca entendió de sutilezas, pero aquí y sin que sirviera de precedente nos la coló de alguna forma.

domingo, 2 de octubre de 2011

momentazo #66: la mejor defensa...



Bipartite ***1/2 (Aina, 2001)

Aina maduran en su tercer disco una suerte de hardcore avanzado que muestra unas credenciales tan claras como sólidas. De entre sus poros surgen aromas a Shellac o Slint y una fijación por ese rock defensivo que también es capaz de herir al enemigo. Porque la mejor defensa se consigue con elementos punzantes como todas esas corazas afiladas, esos escudos con púas y esos muros de hormigón llenos de salientes y pinchos que forman su base rítmica. Nadie va a salir indemne si intenta asaltar la fortaleza inexpugnable que es este álbum coronado por el alambre de espino oxidado de las guitarras que lo pueblan.

"Bipartite" suena coherente y cohesionado, la batería es un puñetazo en tu misma cara y las melodías hierven con un magma pop encantador y subyugante. No es perfecto pero hace algo que parecía casi imposible: dar dignidad a aquellos grupos que a pesar de todas las críticas y ninguneo intentan cantar en inglés en este país. Aina demuestran que se puede. Sus sesiones en la BBC afirman que, además, algunas veces se debe.

martes, 27 de septiembre de 2011

la interzona #4: luces nocturnas

 

Stay On These Roads **1/2 (a-ha, 1988)

Para a-ha avanzar hacia la madurez parecía implicar un engordamiento de sus aspectos más serios y épicos. En un intento por asentar esa elegancia nórdica de la que siempre hicieron gala atacan su tercer disco como si se tratara de una obra definitiva. Eso se desprende de la promoción, el lujo instrumental y de su apertura. El tema titular desarrolla en sus casi cinco minutos la hinchazón épico-romántica de los noruegos. La canción es como recibir un tortazo con una rosa en plena cara. Su aroma fragante puede embriagar o repugnar según el momento. Esa poesía de voces endiosadas, teclados palpitantes y cajas de ritmos grandilocuentes es la que nos mete de lleno en un álbum en el que se percibe claramente que los pelotazos se van espaciando. El disco anterior ya adolecía de canciones grandes en una recta final más bien escasita pero es que en este podemos contar menos aún. El calificativo inapelable solo puede aplicarse a "The Blood that Moves the Body", "The Living Daylights" y "You Are the One". Y solo con dudas al tema titular. El resto navega entre lo cuestionable ("Touchy", "Hurry Home", "Out of the Blue Comes Green") y lo curiosete ("This Alone Is Love", "There's Never a…", "You'll End Up Crying"). Tonadas amables y sentimiento a flor de piel. El tercer disco de A-ha dice claramente: "No tomen postre".

jueves, 22 de septiembre de 2011

momentazo #65: el narcótico sublime

Friends of Mine **** (Adam Green, 2003).

Adam Green dejó a los Moldy Peaches (aparcados o no, poco importa) para iniciar un camino totalmente nuevo. ¿Totalmente? No del todo, por suerte, porque conservó bastantes detalles del iconoclasta combo neoyorquino. En su tercer disco en solitario, la misma portada, con ese tono entre amateur y piratilla, todavía se mira en la estética descacharrada del grupo que había liderado junto a Kimya Dawson. La duración de los temas también. Green aborda su nuevo estatus como crooner melódico con la idea de no andarse por las ramas bien presente. Poco o nada sobra de unas canciones que impactan por su sencillez, su belleza y la crueldad de unos textos que a veces rayan el mal gusto. Sarcasmo sin piedad y poesía evasiva y flotante para un disco que juega con la belleza y la fealdad de manera encantadora. No se dejen engañar por el almíbar delicado de las melodías. Aquí hay mucho amor, por supuesto, pero también bullen otras cosas más oscuras y retorcidas que nos van a hacer reír, arquear la ceja y espantarnos. No se puede dudar. Friends of Mine es tremendo. De cabo a rabo. De pe a pa.

.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

supertrax #56: azulejos para mis amigos

"Bluebirds" es el caramelo ácido que abre Friends of Mine (Adam Green, 2003). Una guitarra acústica, una batería y algunas cuerdas detallistas son los elementos destacados del colchón sobre el que se recuesta la voz grave y cálida del norteamericano. Se trata de una canción soleada, jocosa y de contenido extraño que nos golpea con versos que hablan de pájaros de regalo, tarjetas de crédito, crucifixiones por parte del suegro y en definitiva estados de consciencia algo alterados. Preciosa, misteriosa y divertida hasta el infinito.

lunes, 19 de septiembre de 2011

momentazo #64: fundido en negro


Back In Black **** (AC/DC, 1980).

Sin tiempo para las lágrimas, Brian Johnson sustituye el trono del caído Scott y lo hace bien, la verdad. Canciones como "Hells Bells", "Shoot to Thrill", "You Shook Me All Night Long" o "Back In Black" son clásicos instantáneos. El resto... no tanto. De ahí que no comulgue con las hipérboles y las adhesiones incondicionales a un disco que veo excelente pero para nada obra maestra. Y es que parece que eso de que surgió como homenaje al frontman desaparecido ha calado demasiado hondo en los fans. Vale, ahí está el luto inmaculado de la portada y el luto severo de "Hells Bells", impresionantes los dos, pero ya está, eso es lo único que veo como cierto homenaje. Lo demás, más bien es una celebración de un grupo que vuelve a sentirse vivo cuando parecía que no iba a sobrevivir a una pérdida tan importante. Riffs poderosos y una voz nueva que ya desde el principio se ajusta a la perfección a la idiosincrasia de la banda. No había tiempo para lágrimas, como digo, y tampoco había deseos de revolcarse en la pena. Entonces, todo este rollo del panegírico ¿no puede sonar a oportunismo barato? ¿y qué necesidad tenía AC/DC de ello? Todo esto se vería tras esta bisagra que separa dos épocas. Como poco, Back In Black invitaba a la esperanza porque, con todos los peros que se quieran, es un disco buenísimo. Ni más ni menos.

domingo, 18 de septiembre de 2011

la interzona #3: los reyes de las ratas

 

Kings of the Wild Frontier *** (Adam & the Ants, 1980)

La frontera salvaje. Ese espacio remoto donde el western suena tribal, el pop turgente y el guitarreo es infantiloide y directo. En ese lugar podremos encontrar estatuas de Brian Ferry llenas de polvo y posters de Roxy Music pintarrajeados y rotos por las calles. Los ríos fluyen teñidos de carmín y asfalto y por ellos navegan piratillas de poca monta. En la frontera salvaje todo es divertido y efímero, tontorrón y roñoso.

Tras escuchar la cara A de esta guía turística por lo desconocido, parece claro que Adam y sus hormigas fueron reyes de algo. Cabeza de ratón, eso sí. Reyes de la mugre que no saben gestionar un reino alocado y verbenero. La cosa se pone chunga a partir de "The Magnificent Five" y alcanza cotas penosas en "Making History" pero eso no puede echar por tierra el buen trabajo que ofrecen en ese punk-pop contagioso de temas como "Dog Eat Dog", "Antmusic", "Los Rancheros", "Ants Invasion" o "Kings of the Wild Frontier". Trabajo nutritivo, curioso y nada imprescindible. Un adorno divertido en cualquier colección.

martes, 13 de septiembre de 2011

momentazo #63: i'm a loser baby...

 

Closing Time **** (Tom Waits, 1973)

Es la hora del cierre. Los últimos borrachos se desparraman en la barra y el camarero los barre con su escoba hasta la salida. El pianista entona con voz cazallosa la penúltima historia sobre un par de corazones rotos y un coche desvencijado. Martha y Rosie acaban su turno y se cambian de ropa. Les apetecería un helado, pero a estas horas no hay más que whisky. Tal vez el destino se porte hoy y les regale un paseo tranquilo a la luz de esa luna cítrica y así soñar con ese galán de cuento que les saque de este antro. Y el piano sigue sonando, anunciando la hora del cierre, y suena empapado en cerveza y licor barato. Y clarinetes. Y guitarras acústicas. En un compás beodo y lúcido en busca del silencio mortal que cae como una sentencia a la hora del cierre. El tiempo se detiene, las postales nos restriegan el pasado por la cara. ¿Fue realmente un tiempo mejor?. Yo de ti no se lo preguntaría al que ha hecho de este tugurio su casa. Ahí está, acompañado por un presente sin rostro y aleteando como un pez sobre el suelo sucio mientras espera otra ronda. Seguro que mejora a la anterior. Seguro que no será la última. No hasta la hora del cierre.

momentazo #62: aliento de ángel, corona de rey


I Thought of You Again: Outtakes & Alternative Versions ***1/2 (The Wave Pictures, 2011).

Disco que acompaña la Rockdelux #298. Colección de descartes, caras B y demás rarezas de los británicos. Un regalo revelador y sorprendente. El trato exquisito de la melodía y los arreglos siempre han sido las señas de identidad de un grupo que descubro por la puerta de atrás. Lo que no deja de ser fascinante. Me extrañaría que este disco no fuera fundamental para el iniciado en The Wave Pictures. Para el novicio es mucho más. La constatación de que se está ante una de las realidades más sólidas del pop británico actual. Y esto son ¡restos! Babeemos sin pudor ante uno de los mejores "regalos" que la Rockdelux ha podido ofrecer en años.

lunes, 12 de septiembre de 2011

la interzona #2: las ascuas y las brasas

 
Bonfire *** (AC/DC, 1997).

La experiencia en directo de AC/DC no está completa sin ese bicho llamado Bon Scott. Animal de escenario insaciable, ya fijó su poder para la eternidad en el inflamado If You Want Blood You've Got It (78). Posteriormente, su sustituto Brian Johnson, también disfrutó de un resumen de su época dorada en otro directo impecable (aunque algo excesivo), el doble Live (92), en el que AC/DC se retrataba como la superbanda de estadios que había llegado a ser. No es que sea algo malo esto último, en absoluto. Aún así esta caja redondea el legado en vivo de los australianos al presentarnos en un metraje mastodóntico y suculento lo buenos que ya eran en sus primeros momentos. Dos directos atronadores, uno desde los estudios Atlantic en NYC, y otro más extenso desde Paris. Dos recordatorios del sabor a banda de garito, fiestera y eléctrica, hedonista y salvaje. Y con pretensiones escasas. Algo que queda muy lejos de los últimos AC/DC. La caja se completa con el volumen las rarezas de rigor y con una reedición del mítico Back In Black (80).

Problemas con este box-set, los hay. Para empezar, la inevitable repetición de temas en los diferentes directos. Es algo que se entiende pero que resta interés al producto. Simplemente hay que dosificar su disfrute. Si no, a empacharse que hay muy buenos antiácidos hoy día. Tampoco entiendo la inclusión de esa edición remasterizada de Back In Black. Mejor quedaría venderla por separado en caso de que sea tan necesaria, que también lo dudo. Y el hecho de que las rarezas sean escasas y uno de los directos ya hubiera sido editado con anterioridad reduce mucho el impacto de una obra gigante pero poco generosa.

viernes, 9 de septiembre de 2011

momentazo #61: lo llamaron leyenda



"When the legend becomes fact, print the legend"

El hombre que mató a Liberty Valance ****1/2 (John Ford, 1962).

Este es un western atípico porque su profundidad va más allá del simple duelo de pistolas en escenarios polvorientos. Son demasiados los temas que toca para dejar indiferente al espectador. Temas de calado como la importancia de la educación para que el pueblo pueda luchar contra la opresión, el miedo tiranizador con el que los violentos someten a los débiles e incultos, la libertad de prensa bien o mal entendida, en una frase, el derecho a vivir en libertad y a buscar la felicidad.

John Ford no nos lo pone fácil para comprender una historia en la que, como en la vida, nada es blanco ni negro. Y es esta escala de grises la que utiliza para poner sobre la mesa el no siempre claro sentido de la integridad y por supuesto el para qué sirve dicha virtud. Aunque no estemos de acuerdo el escalofrío nos va a recorrer cuando comulguemos sin darnos cuenta con estos casos en los que el fin justifica los medios y la verdad no es siempre el regalo más valioso que podemos ofrecer. Turbia e incómoda, la película también muestra la otra cara de la historia. La de un sacrificio desinteresado y doloroso. Curiosamente, cuando pensamos que el hombre que mató a Liberty Valance se ha visto recompensado por su valor surge el giro genial y ahí vemos claro que en realidad no ha conseguido nada en absoluto.

jueves, 8 de septiembre de 2011

supertrax #55: la reina del baile


ABBA, ese nombre que suena algo rancio y que muchos querríamos evitar. ¿Y qué pasa cuando hay que reconocer uno de esos secretos inconfesables? Pues que mejor hacerlo con la cabeza alta. Puede no ser lo más prestigioso del mundo pero "Dancing Queen" fue, es y será un pelotazo incontestable. ¿Que suena algo rancia y casposa? Bueno, cambiemos los adjetivos por añeja y kitsch. Un bombazo melódico de soft dance y elegancia demodé. Y bien bonita, sí señor.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

trick or trick? # 28 y perVERSIONES #18: de saldo


eMOTIVe 1/2 (A Perfect Circle, 2004). Hay autores y hay intérpretes. No sé todavía dónde encuadrar a esta banda, y este disco no aclara nada. Desde luego no son creadores, no de una obra consistente.

Se ve que persiguen cierta originalidad, pero con cosas como esta me parece que se han vuelto una parodia de ellos mismos. Lo menos malo de uno de los peores discos que he escuchado jamás, "Imagine" y la deconstrucción de "When the Levee Breaks". Lo peor, todo lo demás.

Con esto solo aclaran una cosa: seguramente tampoco la próxima vez será...

lunes, 5 de septiembre de 2011

la interzona #1: punk-funk enmarañado

Está bastante claro. Los artefactos audiovisuales de impacto tienen su sección (momentazos, tótems). Los que han fallado estrepitosamente en sus intenciones también (trick or trick?). ¿Y qué pasa con los que ni una cosa ni otra sino todo lo contrario? Pues para esto surge esta interzona. Una región que mantiene un equilibrio frágil y quebradizo habitada por obras que pueden enamorar o atentar contra el buen gusto según el momento, el lugar y el estado de forma.



Sextet *** (A Certain Ratio, 82). "Del cementerio a la pista de baile" era su máxima. No cabe duda, tras la escucha de este disco (el tercero de su carrera), de que hay bastante de cierto en dicha aspiración. Bajos gordos y musculosos se convierten en la base dura de un disco serio como la noche aunque intente derramar hedonismo. El ritmo es el santo grial, eso está claro. Otra cosa es que esto mueva al baile. Lo hace a ratos, pero lo que más consigue es intrigar con sus cambios misteriosos y escasos y su monotonía casi religiosa. En esta letanía salvaje nos maravillamos y nos horrorizamos a partes iguales. Melodías de punk-funk negroide hecho por blancos que se enredan de manera farragosa y juegan, no sin cierto éxito, entre lo pesadito y lo original. Muy interesante. Muy duro.

jueves, 1 de septiembre de 2011

supertrax #54: las brasas de la verdad divina


De las múltiples dianas de 16 Horsepower detengámonos en esta maravilla de Secret South (2000). "Splinters" arde como las brasas mal apagadas de una hoguera. Por fuera aparece como madera quemada y fría y por dentro late un corazón ígneo que bulle por emerger. Eso es lo que pasa a medida que la canción avanza. Se va encendiendo más y más. Le vuelven a echar agua para calmar una sed que no pueden apagar y el incendio se convierte en una conflagración.

"Who is it now that loves you
Strait in the front door
An crooked out the back
What is it now that you pray to
As your world begins to crack
Yeah, oh yeah
I fell upon that rock
Yeah
"

miércoles, 31 de agosto de 2011

trilogía #8: equilibrio inestable


12twelve, grupo barcelonés de carrera breve pero intensa, es el protagonista de esta sección. En cinco años entregaron tres discos de música instrumental en los que han experimentado con el sonido de manera más que suculenta.

Empezaron con Tears, Complaints and Spaces ***1/2 (2001), un excelso manual introductorio en el que combinaban unos sutiles trazos progresivos con el dominio aplastante del post-rock escuela Mogwai, Slint o Godspeed You! Black Emperor.

Sin soltar del todo el post rock, empiezan a acariciar la mano del jazz libre en su segundo trabajo.
Speritismo ***1/2 (2003) sigue siendo rock mayúsculo y definido pero la inclusión del saxo le añade un toque de misterio, de cine negro y aumenta de alguna forma la presión de la turbina de manera sutil pero evidente.

El tercero y último,
L'Univers ***1/2 (2006), es casi un salto al vacío. Se sueltan de la mano de GY!BE para abrazarse en la caída a Charles Mingus, John Coltrane y Ornette Coleman, en un trabajo que se presentaba como una anécdota y que gracias al saxo rutilante de Jens Neumaier (entre otras cosas) deja bien claro que estos chicos llevan el bebop en la sangre y que su rock puede ser jazz y, sea lo que sea, nunca va a entender de ataduras.

De momento esta trilogía única de 12twelve no tiene continuación. El grupo se disolvió tras este tercer álbum. Nuevos proyectos igual de apasionantes esperaban a sus miembros, aunque yo me quedo con estos cinco añitos antológicos marcados por una palabra que por una vez no se usa a la ligera. Evolución.

lunes, 29 de agosto de 2011

momentazo #60: oraciones ardiendo


Secret South **** (16 Horsepower, 2000). Arranca como un huracán con "Clogger" y transita por las carreteras secundarias del bluegrass, el country de garrafa y el rock con raíces, todo ello bañado en pecado, depravación y muerte. Edwards se muestra como el predicador definitivo en torrentes a lo Nick Cave como "Cinder Alley", "Burning Bush" o "Splinters", o la genial version de Dylan, "Nobody 'Cept You". Sin duda tiene a Dios de su lado y te señala con el dedo en la amenaza directa de la condena. A mi señal, "ira y fuego".



Hoarse ***1/2 (16 Horsepower, 2001)

"Sí, puedes ser el único.
Venga hijo, trae tu hoja y tu pistola.
Y si muero por tu mano,
tengo un hogar en la Tierra de la Gloria".

Comienza con la apoteosis de "American Wheeze", una auténtica cabalgada hacia el infierno que enlaza con toda naturalidad con la galopante "Black Soul Choir". Convierten el clásico de la Creedence "Bad Moon Rising" en una cuchilla ardiente que corta la respiración. El acordeón insufla vida a la agonizante "Low Estate". Tenebrismo de garito, gótico de granja o country de mazmorra podrían ser magníficas etiquetas para este grupo que en este directo se abre en canal y se vacia en unas interpretaciones que dejan sin aliento. Impecable el cancionero propio y el vals oscuro en que convierten "Day of the Lords", impagable.


domingo, 28 de agosto de 2011

momentazo #59: ácido, ascensores y jarro eléctrico



The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators
**** (13th Floor Elevators, 66). Un clásico histérico e hiperácido. Canciones que escupen veneno como en la viciosa apertura "You're Gonna Miss Me" o la espacial "Rollercoaster" a la que el título le va como anillo de saturno al dedo. Le sigue la canónica, como de iglesia, "Splash 1". Y más ponzoña - "Reverberation" (Doubt), "Fire Engine" - y momentos psicodélicos - "Don't Fall Down", "Kingdom of Heaven". En resumen, se trata de un disco esencial para el enamorado de los sonidos ácidos de la costa oeste, de los que es claro precursor, a la vez que altamente recomendable para cualquier melómano. Un clásico gracias a la irresistible conjunción de las guitarras serpentinas y sinuosas, la voz de Roky Eriksson que es pura belladona y ese zumbido acuoso del jarro eléctrico que imprimía su personalidad única a esta banda.

Un disco totémico que ha influido de manera decisiva en el rock fumeta de los primeros 90 y en el gospel espacial de Spacemen 3 y su posterior secuela, Spiritualized entre muchos otros. Un disco que llegó para quedarse y que exige pleitesía. A pesar o gracias a un sonido de apariencia paupérrima donde todo suena lejano, con eco, donde las guitarras sencillamente no se entienden y las baterías apenas se aprecian. Un minimalismo avant la lettre que parece surgir de la carencia (tecnológica, económica…) y que hoy vemos como un posicionamiento estético salvaje y primitivo. Al final, las voces que Mr. Erickson oía en su cabeza fueron traducidas en todo un acierto que hace de este disco algo único. Dentro de su incomodidad.

jueves, 25 de agosto de 2011

momentazo #58: revival con gracia


Es curioso (y estimulante) certificar cómo un disco que empezó siendo (para mí) un buen disco pero… ha llegado a convertirse en un clásico contemporáneo sin paliativos. Es lo que tiene el tiempo, que pone a cada uno en su sitio. Y a los Strokes los ha acabado hundiendo como ya nos imaginábamos, pero a este Is This It **** (2001)… a este no hay manera de destrozarlo. Casi no podemos ni hacerle un arañazo de lo sólido que es. Nada ha cambiado en mi apreciación de revivalismo sin coartada. Nada salvo el reconocimiento humilde y sincero al disfrute sencillo y real que produce una y otra vez. Y de una vez por todas (espero) hay que quedarse con el tremendo valor de esto aunque Lou Reed parezca haberse metido a hacer voces en "The Modern Age" o "Barely Legal" y aunque los homenajes a Television, The Velvet Underground o Blondie sean más que evidentes. Da igual. Las canciones hablan y hablan y vuelven a hablar por sí mismas. Hablan de reverencia al pasado y de una personalidad viciada pero que consigue brillar entre todos los peros para erigirse indemne en la cima de un rock que tuvo un momento efímero pero inigualable.

martes, 23 de agosto de 2011

trick or trick? #27: ¿nos hacemos unas p......?


Sheet Music * (10cc, 1974). Montañas rusas de histeria contenida, globos henchidos de arte kitsch, fogonazos de algo que es más insoportable que intrigante… Sheet Music es lo que esperaba. Una decepción en toda regla. Ni llena, ni motiva… ni siquiera hace arquear media ceja. Que la portada es muy bonita, eso sí. Y que son músicos que tocan como los ángeles, por supuesto. A lo mejor ahí está el fallo.

domingo, 21 de agosto de 2011

gigantes #17: cabeza de ratón coronada

091. Vaya nombre para el misterio. Y para la eternidad. Aunque sea para un pequeño grupo de personas cuya vida se ha visto sacudida por las canciones sinceras y sin piedad de los granadinos. En una carrera que abarca los años 1981 y 1996 el grupo ha demostrado con creces una valía y una honestidad fuera de toda duda. Con ingredientes muy básicos y muy valiosos cocieron un rock vigoroso, certero y sobre todo poético. Ese es su gran legado para la música cantada en español.

El culpable principal (no el único por supuesto) fue el maestro José Ignacio Lapido, el genio compositivo del combo. Sus músicas, su estilo con la guitarra y sobre todo sus letras van directos al corazón. ¿Por qué? Eso es como buscar el secreto de un plato exquisito. Son muchas cosas. Los ingredientes, las proporciones, el amor y la dedicación y la sabiduría para aplicarles la temperatura necesaria en el momento preciso. Muchas cosas a tener en cuenta, que con el sentido del olfato alerta y con el del gusto perfectamente modulado se hacen más fáciles. Al menos eso es lo que parece. Porque esta perdurabilidad, de fácil no tiene nada.

Desde unos inicios más bien new wave o post-punk algo insulsos hasta la gloria del rock americanizado y pasional de sus últimos tiempos, los Cero lo han probado casi todo. Sin salirse, eso sí, de unas coordenadas claras y concisas. The Who, The Rolling Stones, The Faces, Bob Dylan y todo lo que suene a rock clásico les ha servido para construir su leyenda. Una leyenda que acabó tras más de 14 años. Y acabó con el grupo en la misma cima. Sin duda, no puede haber una decisión mejor ni más difícil. Honradez, lo llaman.

3 básicos

Más de 100 lobos (86) ***1/2
El segundo disco ya supone un crecimiento gigantesco respecto al debut. Canciones más impactantes, un estilo vocal más explosivo y expresivo para redondear este primer punto de inflexión en su carrera. "Escenas de guerra", "En la calle" y "Blues de medianoche" son para siempre. Maneras de grandeza.

Una copla: "Escenas de guerra"

Doce canciones sin piedad (89) ****
Tras un disco reposado y bello pero al que le faltaba algo de sal, se desmelenan con la que puede ser su magnum opus. El título lo deja claro. Doce temazos directos y variados, con himnos eternos y algún que otro arrebato que empezaba a anunciar la dureza futura. "Carne cruda", "Qué fue del siglo XX", "Cartas en la manga", "Confusión", "Esta noche"... Paro ya. Tremendo.

Una copla: "Esta noche"

Tormentas imaginarias (93) ****
En este punto, Ceronoventayuno se han dado cuenta del poder de un rasgueo distorsionado y una voz más abrupta. De ahí que se entreguen al rock duro sin concesiones y sin olvidar, eso sí, unos textos cuidados y con el punto justo de misterio al que siempre nos han tenido acostumbrados.

Una copla: "Huellas"

Su mejor canción

Llegamos al problema de siempre. Escojo, no sin dudas, "La vida qué mala es". Por ese riff de guitarra tan grandioso, por esa energía bailable, por ese deje andaluz y por el pelotazo que fue en su día. Esta canción incluida en El baile de la desesperación (91) llegó incluso a sonar con fuerza en las discotecas (remezclada, eso sí).


sábado, 20 de agosto de 2011

tótem #56: la habitación de atrás


Título
: Diario de Ana Frank
Autor
: Ana Frank
Año
: 1947

Ya había oído que había teorías que negaban la autenticidad del Diario de Ana Frank y siempre me ha parecido algo plausible. Con esta desconfianza me he sumergido en él y tengo que decir que ha sido una experiencia imborrable. Dura y viva. La vida en directo de un grupo de personas confinadas en una prisión que a la vez era su único refugio posible. Al acabarlo me he puesto a investigar y me ha tranquilizado enormemente que la gran mayoría de los defensores de la falsedad de esta obra sean revisionistas, antisionistas y demás "pensadores". Tras este hallazgo, la pregunta inmediata es, ¿qué temen tanto de un libro de apariencia tan poco subversiva?

Pues, aparte de ser un documento más que confirma los horrores cometidos por los nazis, es un arma de difusión potentísima. Llega a gente de todas las edades, empezando por servir de elemento educativo en las mismas escuelas, a gente de todas las razas y religiones. Llega a cualquiera que entienda lo que se puede sufrir con el aislamiento, el miedo y la desconfianza hacia el prójimo. Y sorprende que una niña de tan corta edad sea capaz de expresar sus dudas, sus anhelos y su esperanza de una forma tan madura. ¿Y por eso hay que pensar que esto no lo ha escrito Ana? ¿Quizás porque no podemos concebir que en lugar de rencor y odio sus palabras lleguen plenas de vitalidad, humanidad y amor? ¿Tan miserables y cínicos pueden ser algunos que no entiendan que precisamente una niña es la única que puede hablar con tanta valentía y tanta candidez al mismo tiempo?

Sí, la experiencia de Ana y los suyos me ha llegado al alma. Es difícil reprimir un escalofrío cuando nos habla de sus planes de futuro y de las ganas que tiene de que acabe todo. Sabemos cómo acabó demasiado bien. Demasiado pronto. Puedo entender que el texto haya sido retocado por su padre antes de la edición, pero para nada volveré a pensar que pueda ser falso. Todo lo que contiene es auténtico y seco como un disparo. Como la injusticia y el terror.

Curiosidades

- En el refugio convivieron 8 personas durante unos dos años (1942-1944). Se trataba de los matrimonios Van Daan y Frank con sus respectivos hij@s a los que se unió más tarde el doctor Pfeffer.

- Fueron delatados por algún vecino del que se desconoce su identidad y fueron arrestados por la Gestapo el 4 de agosto de 1944. Todos murieron en diversos campos de concentración salvo Otto Frank, el padre de Ana.

- El diario fue encontrado por una de las personas que ayudaban a los escondidos, Miep Gies. Otto Frank decide publicarlo siguiendo el deseo de su hija.

- Para darse un paseo por la casa y otras muchas curiosidades prueben esta impresionante web.