miércoles, 29 de junio de 2011

supertrax #52: rapsodia bohemia



Cualquier grupo mataría por haber editado un disco como Bandwagonesque (Teenage Fanclub, 96). Aunque fuera lo único que hubieran hecho en su carrera. Y para refrendarlo nada mejor que empezarlo con esta maravilla llamada "The Concept". Guitarras encabritadas sobre una melodía acaramelada y con una pátina clásica imborrable. Una delicia con dos partes bien diferenciadas. La segunda de ellas siempre me hace pensar en "Bohemian Rhapsody". No porque se parezca sino porque siempre he pensado que es a lo que la canción de Queen quería aspirar y no pudo lograr. Sencilla, emocionante y con coros que te mecen en un deleite sublime.

domingo, 19 de junio de 2011

momentazo #49: predicando en el desierto


El templo estaba preparado. La Plaza de la Corredera en Córdoba se convertía en el solar engalanado que albergaba un extraño altar de vidrieras psicodélicas y velas. El entorno era prometedor. Los resultados... ESTRATOSFÉRICOS. Con puntualidad inglesa, el maestro de ceremonias presenta al grupo. Lo hace con la adoración y el respeto que merecen y de paso arranca los primeros vítores sentidos del público. Efectivamente LOS EVANGELISTAS son el proyecto de dos grupos que están "fuera de toda sospecha" y lo que vienen a ofrecer es flamenco, "más flamenco que cualquier otra cosa", por duende, por entrega y por emoción. "Aunque no todo el mundo lo entienda", que no lo entendió.

Tras esto, la entrada apoteósica de Florent (Los Planetas), Antonio Arias (Lagartija Nick), Eric Jiménez (Los Planetas / Lagartija Nick) y J (Los Planetas). Se les espera desde hace tiempo, no cabe duda, aunque muchos de los asistentes acudían como turistas curiosos sin saber muy bien qué esperar. No sé qué pensaron ante el alud sónico que desplegaron en el escenario. Oleadas de feedback y pop que tira para el punk que se mezclaban con patrones, métricas y melodías flamencas. De una manera vertiginosa y con la batería atronando como poseída. Estoy seguro de que todo el público quedó impactado (de una u otra forma) y, aunque a veces era misión imposible reconocer la canción del maestro Morente (que de eso se trataba) que habían adaptado a tal barbarie, a mí me pareció que el espíritu del maestro estuvo sobrevolando todo ese maremágnum. Porque lo que hicieron estos granadinos representa lo que es para mí el respeto. El trasladar a tu terreno una música ancestral de un cantaor al que todavía no se le ha hecho justicia. Con pasión y sin poses. Con la convicción del que sabe tener la razón pero sin pretender engañar con lo que no se es. No pretendo convencer a nadie, pero lo que presenciamos la noche del 18 al 19 de junio de 2011 tiene tintes de grandeza. Está claro que J y los suyos están en un estado de gracia muy especial. Como se oía entre el público, "¡¡¡grabadlo en disco, por favor!!!".

Vuelvo a las palabras sabias del maestro de ceremonias. Hay que tener valor para programar cosas como estas en un festival flamenco. Aún hoy día, que creíamos que estas cosas estaban superadas. Y sí, la noche blanca del flamenco cordobesa se puede apuntar un tanto muy grande. Porque se ha atrevido, y por ello parece más cierto eso de que "aquí no se programa flamenquito". Para eso váyanse a otro sitio.

viernes, 17 de junio de 2011

tótem #53: un arma cargada de futuro


Título: Pink Flag
Artista: Wire
Año: 1977
Productor: Mike Thorne
Sello: Harvest / EMI

1. Reuters
2. Field Day For The Sundays
3. Three Girl Rhumba
4. Ex Lion Tamer
5. Lowdown
6. Start To Move
7. Brazil
8. It's So Obvious
9. Surgeon's Girl
10. Pink Flag
11. Commercial
12. Straight Line
13. 106 Beats That
14. Mr Suit
15. Strange
16. Fragile
17. Mannequin
18. Different To Me
19. Champs
20. Feeling Called Love
21. 12XU


Pink Flag
es el ejemplo perfecto de la evolución acelerada de un concepto devorador y genial. Cuando el punk esta aún en pleno estallido surge Wire y da un puñetazo en la mesa con este clásico instantáneo. En él dejan claro que el punk ya se les había quedado pequeño antes de empezar. Sus inquietudes y su energía experimentadora estaban en ebullición y así lo plasman en un trabajo arriesgado, visceral y sabroso. Tras su escucha, no se me ocurre nada que se le pareciera anteriormente. Si acaso la contundencia hipnótica de The Monks o la aberración psicodélica de Red Crayola. Sin embargo sí que se amontonan los artistas que digirieron las ideas rupturistas y rugosas de Wire. Con Pink Flag se nos avanzaba ya el post-punk y el hardcore. De él se han alimentado gente de pelaje tan diverso como R.E.M., Hüsker Dü, Minor Threat, Dead Kennedys, Minutemen o Sonic Youth. No estamos hablando de minucias. Son bandas muy grandes como para no prestar atención a este debut deliciosamente brutal.

El disco se vertebra siguiendo un orden excelso del que el propio Robert Christgau se maravilla. Este puzzle perfecto está compuesto por piezas de diferente tamaño, aunque, eso sí, solo tres superan los tres minutos. Minimalismo que obliga a sintetizar tu mensaje en todos los sentidos. Auténtico arte haiku a 300 por hora. Wire nos sueltan sus diatribas con rapidez y precisión hasta llegar a los momentos más rocosos del álbum donde te acosan con una amenaza hiriente merced a un pacto endiablado con la electricidad. Hablo de "Reuters", "Three Girl Rhumba", "Lowdown", "Pink Flag" o "Strange", auténticas catedrales al acorde mínimo y ultracargado. Efectivas y precisas, todas las demás parecen llevar a ellas. Bueno, todas salvo otro par de maravillas que me he guardado. El pop tremendo de "Mannequin" y el cierre a degüello que es "12xU". Me olvido muchas, lo sé. No puede ser menos en un disco de 21 canciones como 21 soles. Supernovas de combustión instantánea directas a tu cerebro.

No cabe duda de que Wire nació siendo un grupo especial. Tenían el ácido que le faltaba a Joy Division (posteriores por otra parte) y la pausa que les faltaba a los Sex Pistols. No digo que fueran mejores que ninguno de estos dos monstruos que menciono. Simplemente este disco tiene algo muy difícil de conseguir. Sabemos su fecha de edición y tiene mucho del sonido de la época. Y sin embargo siempre que lo ponemos nos suena actual. Un presente eterno. Y a eso yo lo llamo… futuro.

Curiosidades

- El gran crítico Robert Christgau lo consideró una suite punk cruda y desapegada con un sentido de la ironía mucho más amargo y terrorífico que el de los Ramones. Más que a lazos temáticos se referiría al sonido coherente con el que iban enlazándose los temas.

- La portada tiene su gracia. En realidad la foto se hizo a un poste desnudo y la bandera se pintó a posteriori. Supongo que no fue fácil encontrar una bandera rosa ondeando en ninguna parte.

- Si te suena el riff con el que empieza la tercera canción, "Three Girl Rhumba", que no te extrañe. Elastica lo expoliaron de mala manera para su exitazo, "Connection" (95).

- "Para la norma de la época era extraordinario. Pero ahora me doy cuenta de que para la norma de cualquier época es extraordinario." (Stuart Maconie, periodista musical, acerca de Pink Flag)

miércoles, 15 de junio de 2011

momentazo #48: la mugre y la furia


Kiss This *** (Sex Pistols, 92). Si sospechas desde la misma idea de este recopilatorio es porque tienes motivos. Editar un "best of" de un grupo con solo un disco oficial es rarito cuanto menos. Que el resultado es impactante, sí. Claro que a incluir el Nevermind the Bollocks, Here's the Sex Pistols (77) casi al completo y añadirle las rarezas de rigor no se le puede llamar el dechado del riesgo. Nunca han estado los Pistols para integridades artísticas ni nada de eso. Lo suyo era llevárselo calentito y si de paso provocaban un terremoto en la industria y el arte de la música pues mejor. Disco jugoso y documento más que interesante. Y sin embargo, tengo que decirlo, hubiera preferido un disco más corto con los temas raros. En general son muy buenos y las excepciones no dejan de ser atractivas a su modo. Un anzuelo, un engañabobos, un recorrido vertiginoso por los caminos oscuros de un momento irrepetible.

lunes, 13 de junio de 2011

perVERSIONES #17: crimen pasional



"Hey Joe". Apenas ha sufrido atentados más o menos sabrosos este tema de autoría dudosa. Unos dicen que es tradicional aunque tiene copyright de 1962 de un tal Billy Roberts. Desde entonces ha contado con miles de versionadores. Los primeros que grabaron el tema fueron los garageros The Leaves. Un acercamiento nervioso y punzante extraordinario. Como también resultan memorables las tomas de Love y The Byrds del 66. Folk-rock de vibración agitada y caliente. También me gustaría mencionar el acercamiento en clave poesía libre de la gran Patti Smith a mediados de los 70. Y como no, el arreglo memorable de Tim Rose en 1966. Este último es el que, según parece, inspiró la versión más impactante y totémica del tema. La de Jimi Hendrix (arriba) del mismo año. Sin duda uno de los momentos más importantes para la historia de la guitarra eléctrica y de la música rock. Lo tengo claro, es mi favorita. Bueno junto a la melancolía fronteriza de esa maravilla que hiciera Willy DeVille en el 92. Ahí, este intérprete genial hace lo mismo que el protagonista de la letra y se lleva la tonada a la frontera mexicana con unas trompetas de impresión y un ritmo a propulsión made in Velvet Underground. Si han sido tantos, no se equivoquen, es porque el tema lo merece.

viernes, 10 de junio de 2011

supertrax #51: ¿damos un paseo?



"Spanish Stroll" de Mink DeVille. Chulería callejera directamente desde el 77. Actitud punk y corazón R&B para un pepinazo con coros endiabladamente cálidos, castañuelas de serpiente de cascabel y rajo urbano. Willy DeVille fue un artistazo. Un poeta maldito y perdido. Y esta joya invita a vivir a tumba abierta. ¡Olé!

gigantes #16: la eterna pregunta sin respuesta

Bob Dylan cumple 70 años en la carretera. Más activo que nunca y con la inquietud intacta. No se me ocurre mejor motivo para celebrar la carrera de este gigante de gigantes, un artista imprescindible y el más influyente e importante del siglo XX (en la música al menos).

Ahora lleva algunos años aspirando de manera más o menos seria al Nóbel. ¿Quién se lo iba a imaginar cuando ese muchacho imberbe que rondaba la veintena empezaba en los garitos de Nueva York? Lo suyo era ya especial. A pesar de integrarse en la selecta pero añeja estirpe de los folkies protestones, su estilo ya era algo que llamaba la atención. Eso y las primeras canciones de su puño y letra en las que mezclaba su adoración por Woody Guthrie con un deseo de expresar que no entendía de corsés. Así entregó unos primeros discos de folk acústico que empezó denunciando y poco a poco fue metiéndose en terrenos más personales y poéticos.

De ahí al abrazo de la electricidad a mediados de los 60 había un paso. Y es que cuando Dylan descubrió el poder de la guitarra eléctrica se lanzó de cabeza con el rock 'n' roll como el vehículo perfecto para sus versos sabios y galácticos. Algunos no se lo perdonaron en la época. Ni la traición ni el que se negara a representar lo que le pedían. A pesar del público él nunca se ha considerado ni portavoz generacional ni profeta visionario. Nunca entendió unas etiquetas de las que ha huido siempre como de la peste. Siempre ha dejado claro que lo suyo no es categorizable ni puede ser enjaulado o controlado.

Esa libertad como objetivo último también le ha llevado a la deriva por caprichos o impulsos no siempre exitosos artísticamente. Así hemos vivido con dolor y admiración sus discos de divorcio. De lo más sangrante y emocional que se haya escrito. También su época country, su etapa cristiana militante, su sequía creativa de los 80, sus directos más o menos prescindibles, y por último ese retorno a la senda de los grandes con la llegada de los 90.

Bob Dylan ha sido el primero en casi todo. Y a la vez los que lo amamos tanto sentimos que es el último. El último de una estirpe que nació y morirá con él mismo. Una estirpe que, eso sí, ha propiciado la aparición de afluentes de gran caudal. La carrera de Bob Dylan es un río que se abre profuso en miles de posibilidades. Un río caudaloso y potente. El que más. Un río en el que muchos llevamos navegando desde hace muchos años. Algunos llevarán 50. Y lo mejor es que aunque sabemos que acabará en el mar, nunca deja de sorprendernos las maravillas que podemos encontrar a cada recodo.

3 básicos

Highway '61 Revisited (65) *****
La reconversión eléctrica la inició en el prodigioso Bringing It All Back Home (65) y la elevó al cielo con este disco, auténtico favorito de la afición. No solo contiene la canción más poderosa de su historia, sino que la redondez de sus blues eléctricos bien macerados en calidez pop y vertebrados por una poesía impactante y desbordada, lo hacen una joya de belleza inmarchitable. Quizás sea el disco que mejor aguante el paso del tiempo de toda la historia. De cualquiera.

Una copla: "Like a Rolling Stone"

Blonde On Blonde (66) *****
Tras la maravilla anterior Dylan dobla la apuesta. Y lo hace desde un disco amargo y misógino desde el título. Una joya doble que demuestra que a veces se necesitan los dos vinilos al completo para contar algo. Aquí no sobra absolutamente nada. Teclados y guitarras ácidas conviven con la acústica característica del folk y las letras son más excesivas si cabe. Desde la fanfarria beoda que lo abre hasta los once minutos de la última canción, el bardo hace aquí lo que le da la real gana. Y demuestra que eso era lo mejor que le podían permitir hacer. Para mí, su mejor disco y de paso EL mejor de siempre.

Una copla. "I Want You"

Blood On the Tracks (75) *****
El disco que llora y sangra los dolores post-divorcio con Sara Lowndes es una de las afirmaciones más descarnadas e impresionantes de la historia. En este disco Dylan se recrea en el dolor de una manera pornográfica y malsana. Y aún así nos llega intacta toda su poesía y una elegancia que haría de este disco una isla en medio de su discografía. Nada se le ha parecido desde entonces. Por esa condición única es tan especial. El dedo en la llaga. Y mira que nos gusta.

Una copla: "Idiot Wind"

Su mejor canción

¡Buuffff! Cualquiera se decide. Podríamos escoger la más importante ("Like a Rolling Stone"), la más recordada y famosa (esa insoportable "Blowin' In the Wind"), la más bonita (aquí tengo muchas candidatas), pero me decanto por ese estallido de poesía en movimiento que es "Visions of Johanna". Dylan nos golpea desde el Blonde On Blonde con una historia que se abre en múltiples opciones en cada estrofa. Louise, Johanna y las visiones de madrugada que revelan la crueldad.

jueves, 9 de junio de 2011

supertrax #50: relámpago humeante



Vaciémonos con la 50. Como lo hace el lobo aullador, Howlin' Wolf en este totémico "Smokestack Lightning" (tema de 1954 y toma en directo de 1964). Pasión, entrega, carga sexual y una interpretación al límite para una voz inigualable. Torrente majestuoso, hipnosis lasciva la que derrama este gigantón que lo fue en todos los sentidos. ¡¡¡AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!!

sábado, 4 de junio de 2011

supertrax #49: ave fénix



"The Funny Bird", temazo de Mercury Rev incluido en su impresionante Deserter's Songs (98). Un magma sónico cargado de voces tratadas, melodías galácticas y ceniza volcánica en forma de distorsión comprimida. Una explosión multicromática para tus oidos y tus neuronas. Y también una demostración palpable de lo que puede hacer un trabajo de estudio meticuloso y detallista.

viernes, 3 de junio de 2011

momentazo #47: el olor de la podredumbre


 Let England Shake (PJ Harvey, 2011)

Ajena a la palabra estancamiento. Así se ha mostrado la Harvey durante 20 años de carrera. Y claro no iba a venir ahora a cargarse dicho mérito. Así pues la sorpresa que produce este Let England Shake lo es menos cuando atendemos a quién lo firma. Polly Jean vuelve a coger las riendas de una carrera sin parangón y se sumerge en el fango de un proyecto que abandona muchas cosas. Las más llamativas: ese torrente de sentimientos propios que borboteaban en sus escritos y las instrumentaciones ortodoxas del rock (eso ya lo había iniciado en "White Chalk" (07). Ahora la de Dorset nos habla de problemas más globales y lo hace arropada por autoharpas, saxos y samplers, y a la vez explora los límites de un trino agudo que hiela la sangre.

El conflicto está servido. Let England Shake es un título que se las trae. La Gran Guerra con sus montañas de muertos y el dolor sangrante vertebran un disco que enseña su título en portada y letras grandes. "Que tiemble Inglaterra" parece un recordatorio de un pasado doloroso y también es una advertencia de lo que nos vamos a encontrar dentro. Y es que PJ Harvey no se anda con chiquitas y nos sorprende con su actitud más crítica. Dispuesta a no dejar títere con cabeza carga contra su querida Inglaterra. Contra su colonialismo y su sed de sangre. Y a la vez está cargando contra la avaricia, la desidia, la falta de humanidad y la injusticia mundial. Y eso es lo que en realidad ha hecho siempre aunque antes era a través de sus heridas profundas. Pero aquí la cantautora se muestra más humana y más sincera. La madurez le sienta bien, no hay duda. La veo más certera en sus ataques y por eso el disco duele tanto.

Se hace difícil abstraerse de la realidad con versos tan duros como "What is the glorious fruit of our land? / Its fruit is deformed children / What is the glorious fruit of our land? / Its fruit is orphaned children". Versos que hablan de pérdida, dolor y desesperanza. A pesar de que trata de aliviarnos con alguna sonrisa irónica - "What if I take my problem to the United Nations?" - , la sonrisa se vuelve mueca desencajada. Y esto no debería ni sorprender ni decepcionar. PJ Harvey nunca ha sido una artista cómoda para el seguidor ni acomodada en su trono. Esto es otra prueba - ¿la definitiva? - de que eso de reeditar obras ampliadas o recopilatorios no es para ella. Que sean otros los que enarbolen esa odiosa "vuelta a los orígenes". Ella no lo necesita. Es de una especie en vías de extinción. Atesorémosla.