miércoles, 31 de agosto de 2011

trilogía #8: equilibrio inestable


12twelve, grupo barcelonés de carrera breve pero intensa, es el protagonista de esta sección. En cinco años entregaron tres discos de música instrumental en los que han experimentado con el sonido de manera más que suculenta.

Empezaron con Tears, Complaints and Spaces ***1/2 (2001), un excelso manual introductorio en el que combinaban unos sutiles trazos progresivos con el dominio aplastante del post-rock escuela Mogwai, Slint o Godspeed You! Black Emperor.

Sin soltar del todo el post rock, empiezan a acariciar la mano del jazz libre en su segundo trabajo.
Speritismo ***1/2 (2003) sigue siendo rock mayúsculo y definido pero la inclusión del saxo le añade un toque de misterio, de cine negro y aumenta de alguna forma la presión de la turbina de manera sutil pero evidente.

El tercero y último,
L'Univers ***1/2 (2006), es casi un salto al vacío. Se sueltan de la mano de GY!BE para abrazarse en la caída a Charles Mingus, John Coltrane y Ornette Coleman, en un trabajo que se presentaba como una anécdota y que gracias al saxo rutilante de Jens Neumaier (entre otras cosas) deja bien claro que estos chicos llevan el bebop en la sangre y que su rock puede ser jazz y, sea lo que sea, nunca va a entender de ataduras.

De momento esta trilogía única de 12twelve no tiene continuación. El grupo se disolvió tras este tercer álbum. Nuevos proyectos igual de apasionantes esperaban a sus miembros, aunque yo me quedo con estos cinco añitos antológicos marcados por una palabra que por una vez no se usa a la ligera. Evolución.

lunes, 29 de agosto de 2011

momentazo #60: oraciones ardiendo


Secret South **** (16 Horsepower, 2000). Arranca como un huracán con "Clogger" y transita por las carreteras secundarias del bluegrass, el country de garrafa y el rock con raíces, todo ello bañado en pecado, depravación y muerte. Edwards se muestra como el predicador definitivo en torrentes a lo Nick Cave como "Cinder Alley", "Burning Bush" o "Splinters", o la genial version de Dylan, "Nobody 'Cept You". Sin duda tiene a Dios de su lado y te señala con el dedo en la amenaza directa de la condena. A mi señal, "ira y fuego".



Hoarse ***1/2 (16 Horsepower, 2001)

"Sí, puedes ser el único.
Venga hijo, trae tu hoja y tu pistola.
Y si muero por tu mano,
tengo un hogar en la Tierra de la Gloria".

Comienza con la apoteosis de "American Wheeze", una auténtica cabalgada hacia el infierno que enlaza con toda naturalidad con la galopante "Black Soul Choir". Convierten el clásico de la Creedence "Bad Moon Rising" en una cuchilla ardiente que corta la respiración. El acordeón insufla vida a la agonizante "Low Estate". Tenebrismo de garito, gótico de granja o country de mazmorra podrían ser magníficas etiquetas para este grupo que en este directo se abre en canal y se vacia en unas interpretaciones que dejan sin aliento. Impecable el cancionero propio y el vals oscuro en que convierten "Day of the Lords", impagable.


domingo, 28 de agosto de 2011

momentazo #59: ácido, ascensores y jarro eléctrico



The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators
**** (13th Floor Elevators, 66). Un clásico histérico e hiperácido. Canciones que escupen veneno como en la viciosa apertura "You're Gonna Miss Me" o la espacial "Rollercoaster" a la que el título le va como anillo de saturno al dedo. Le sigue la canónica, como de iglesia, "Splash 1". Y más ponzoña - "Reverberation" (Doubt), "Fire Engine" - y momentos psicodélicos - "Don't Fall Down", "Kingdom of Heaven". En resumen, se trata de un disco esencial para el enamorado de los sonidos ácidos de la costa oeste, de los que es claro precursor, a la vez que altamente recomendable para cualquier melómano. Un clásico gracias a la irresistible conjunción de las guitarras serpentinas y sinuosas, la voz de Roky Eriksson que es pura belladona y ese zumbido acuoso del jarro eléctrico que imprimía su personalidad única a esta banda.

Un disco totémico que ha influido de manera decisiva en el rock fumeta de los primeros 90 y en el gospel espacial de Spacemen 3 y su posterior secuela, Spiritualized entre muchos otros. Un disco que llegó para quedarse y que exige pleitesía. A pesar o gracias a un sonido de apariencia paupérrima donde todo suena lejano, con eco, donde las guitarras sencillamente no se entienden y las baterías apenas se aprecian. Un minimalismo avant la lettre que parece surgir de la carencia (tecnológica, económica…) y que hoy vemos como un posicionamiento estético salvaje y primitivo. Al final, las voces que Mr. Erickson oía en su cabeza fueron traducidas en todo un acierto que hace de este disco algo único. Dentro de su incomodidad.

jueves, 25 de agosto de 2011

momentazo #58: revival con gracia


Es curioso (y estimulante) certificar cómo un disco que empezó siendo (para mí) un buen disco pero… ha llegado a convertirse en un clásico contemporáneo sin paliativos. Es lo que tiene el tiempo, que pone a cada uno en su sitio. Y a los Strokes los ha acabado hundiendo como ya nos imaginábamos, pero a este Is This It **** (2001)… a este no hay manera de destrozarlo. Casi no podemos ni hacerle un arañazo de lo sólido que es. Nada ha cambiado en mi apreciación de revivalismo sin coartada. Nada salvo el reconocimiento humilde y sincero al disfrute sencillo y real que produce una y otra vez. Y de una vez por todas (espero) hay que quedarse con el tremendo valor de esto aunque Lou Reed parezca haberse metido a hacer voces en "The Modern Age" o "Barely Legal" y aunque los homenajes a Television, The Velvet Underground o Blondie sean más que evidentes. Da igual. Las canciones hablan y hablan y vuelven a hablar por sí mismas. Hablan de reverencia al pasado y de una personalidad viciada pero que consigue brillar entre todos los peros para erigirse indemne en la cima de un rock que tuvo un momento efímero pero inigualable.

martes, 23 de agosto de 2011

trick or trick? #27: ¿nos hacemos unas p......?


Sheet Music * (10cc, 1974). Montañas rusas de histeria contenida, globos henchidos de arte kitsch, fogonazos de algo que es más insoportable que intrigante… Sheet Music es lo que esperaba. Una decepción en toda regla. Ni llena, ni motiva… ni siquiera hace arquear media ceja. Que la portada es muy bonita, eso sí. Y que son músicos que tocan como los ángeles, por supuesto. A lo mejor ahí está el fallo.

domingo, 21 de agosto de 2011

gigantes #17: cabeza de ratón coronada

091. Vaya nombre para el misterio. Y para la eternidad. Aunque sea para un pequeño grupo de personas cuya vida se ha visto sacudida por las canciones sinceras y sin piedad de los granadinos. En una carrera que abarca los años 1981 y 1996 el grupo ha demostrado con creces una valía y una honestidad fuera de toda duda. Con ingredientes muy básicos y muy valiosos cocieron un rock vigoroso, certero y sobre todo poético. Ese es su gran legado para la música cantada en español.

El culpable principal (no el único por supuesto) fue el maestro José Ignacio Lapido, el genio compositivo del combo. Sus músicas, su estilo con la guitarra y sobre todo sus letras van directos al corazón. ¿Por qué? Eso es como buscar el secreto de un plato exquisito. Son muchas cosas. Los ingredientes, las proporciones, el amor y la dedicación y la sabiduría para aplicarles la temperatura necesaria en el momento preciso. Muchas cosas a tener en cuenta, que con el sentido del olfato alerta y con el del gusto perfectamente modulado se hacen más fáciles. Al menos eso es lo que parece. Porque esta perdurabilidad, de fácil no tiene nada.

Desde unos inicios más bien new wave o post-punk algo insulsos hasta la gloria del rock americanizado y pasional de sus últimos tiempos, los Cero lo han probado casi todo. Sin salirse, eso sí, de unas coordenadas claras y concisas. The Who, The Rolling Stones, The Faces, Bob Dylan y todo lo que suene a rock clásico les ha servido para construir su leyenda. Una leyenda que acabó tras más de 14 años. Y acabó con el grupo en la misma cima. Sin duda, no puede haber una decisión mejor ni más difícil. Honradez, lo llaman.

3 básicos

Más de 100 lobos (86) ***1/2
El segundo disco ya supone un crecimiento gigantesco respecto al debut. Canciones más impactantes, un estilo vocal más explosivo y expresivo para redondear este primer punto de inflexión en su carrera. "Escenas de guerra", "En la calle" y "Blues de medianoche" son para siempre. Maneras de grandeza.

Una copla: "Escenas de guerra"

Doce canciones sin piedad (89) ****
Tras un disco reposado y bello pero al que le faltaba algo de sal, se desmelenan con la que puede ser su magnum opus. El título lo deja claro. Doce temazos directos y variados, con himnos eternos y algún que otro arrebato que empezaba a anunciar la dureza futura. "Carne cruda", "Qué fue del siglo XX", "Cartas en la manga", "Confusión", "Esta noche"... Paro ya. Tremendo.

Una copla: "Esta noche"

Tormentas imaginarias (93) ****
En este punto, Ceronoventayuno se han dado cuenta del poder de un rasgueo distorsionado y una voz más abrupta. De ahí que se entreguen al rock duro sin concesiones y sin olvidar, eso sí, unos textos cuidados y con el punto justo de misterio al que siempre nos han tenido acostumbrados.

Una copla: "Huellas"

Su mejor canción

Llegamos al problema de siempre. Escojo, no sin dudas, "La vida qué mala es". Por ese riff de guitarra tan grandioso, por esa energía bailable, por ese deje andaluz y por el pelotazo que fue en su día. Esta canción incluida en El baile de la desesperación (91) llegó incluso a sonar con fuerza en las discotecas (remezclada, eso sí).


sábado, 20 de agosto de 2011

tótem #56: la habitación de atrás


Título
: Diario de Ana Frank
Autor
: Ana Frank
Año
: 1947

Ya había oído que había teorías que negaban la autenticidad del Diario de Ana Frank y siempre me ha parecido algo plausible. Con esta desconfianza me he sumergido en él y tengo que decir que ha sido una experiencia imborrable. Dura y viva. La vida en directo de un grupo de personas confinadas en una prisión que a la vez era su único refugio posible. Al acabarlo me he puesto a investigar y me ha tranquilizado enormemente que la gran mayoría de los defensores de la falsedad de esta obra sean revisionistas, antisionistas y demás "pensadores". Tras este hallazgo, la pregunta inmediata es, ¿qué temen tanto de un libro de apariencia tan poco subversiva?

Pues, aparte de ser un documento más que confirma los horrores cometidos por los nazis, es un arma de difusión potentísima. Llega a gente de todas las edades, empezando por servir de elemento educativo en las mismas escuelas, a gente de todas las razas y religiones. Llega a cualquiera que entienda lo que se puede sufrir con el aislamiento, el miedo y la desconfianza hacia el prójimo. Y sorprende que una niña de tan corta edad sea capaz de expresar sus dudas, sus anhelos y su esperanza de una forma tan madura. ¿Y por eso hay que pensar que esto no lo ha escrito Ana? ¿Quizás porque no podemos concebir que en lugar de rencor y odio sus palabras lleguen plenas de vitalidad, humanidad y amor? ¿Tan miserables y cínicos pueden ser algunos que no entiendan que precisamente una niña es la única que puede hablar con tanta valentía y tanta candidez al mismo tiempo?

Sí, la experiencia de Ana y los suyos me ha llegado al alma. Es difícil reprimir un escalofrío cuando nos habla de sus planes de futuro y de las ganas que tiene de que acabe todo. Sabemos cómo acabó demasiado bien. Demasiado pronto. Puedo entender que el texto haya sido retocado por su padre antes de la edición, pero para nada volveré a pensar que pueda ser falso. Todo lo que contiene es auténtico y seco como un disparo. Como la injusticia y el terror.

Curiosidades

- En el refugio convivieron 8 personas durante unos dos años (1942-1944). Se trataba de los matrimonios Van Daan y Frank con sus respectivos hij@s a los que se unió más tarde el doctor Pfeffer.

- Fueron delatados por algún vecino del que se desconoce su identidad y fueron arrestados por la Gestapo el 4 de agosto de 1944. Todos murieron en diversos campos de concentración salvo Otto Frank, el padre de Ana.

- El diario fue encontrado por una de las personas que ayudaban a los escondidos, Miep Gies. Otto Frank decide publicarlo siguiendo el deseo de su hija.

- Para darse un paseo por la casa y otras muchas curiosidades prueben esta impresionante web.

jueves, 18 de agosto de 2011

momentazo #57: terciopelo negro



Aja
***1/2 (Steely Dan, 1977). En el mejor disco de Steely Dan todo aparece falsamente esbozado. Desde las melodías, a la vez extrañas y atractivas, hasta el trabajo instrumental, todo está acariciado en este disco. El piano, el saxo, el bajo, las voces… Absolutamente todo contribuye a crear un ambiente misterioso en el que en realidad todo está a la vista y más que milimetrado. No se guardan nada estos magos del estudio y construyen un disco pensado para epatar desde el mismo negro de su portada. Se entregan y echan el resto en una cara A de sonoridad tersa y aterciopelada, y te mantienen inmóvil al otro lado de los cascos con la B, supurando rock templado y funkoide.

Un proyecto ambicioso que salió exitoso en todos los aspectos. A veces es bueno que nos recuerden que no todo tiene que ser suciedad e improvisación. Steely Dan entendían la música como algo hermoso y cuidado y en el año del punk reventaron con una cumbre que no es una obra maestra pero a la que le falta poco…

miércoles, 17 de agosto de 2011

tótem #56: canciones pegajosas


Título: Sticky Fingers
Artista: The Rolling Stones
Año: 1971
Productor: Jimmy Miller
Sello: Virgin Records

1. Brown sugar

2. Sway

3. Wild horses
4. Can't you hear me knocking
5. You gotta move

6. Bitch
7. I got the blues
8. Sister Morphine
9. Dead flowers

10. Moonlight mile


En plena vorágine de popularidad, excesos y grandeza compositiva, los Stones se sacan de la manga una nueva muestra de genio. Los límites los marcaban ellos y solo ellos en esta época en la que todo parecía a su alcance. En el primer trabajo de estudio sin el malogrado Brian Jones, Mick Taylor se muestra tan perfecto que da miedo. Como el resto del grupo, ofrece unas interpretaciones ajustadas, tórridas y de una brillantez acongojante.

Sticky Fingers es un puñetazo en la mesa. Su tercera obra maestra consecutiva (si no contamos el excelente directo Get Yer Ya-Ya's Out (70)). Un dechado de autoridad en el que añaden algo más de dulzura a la mezcla. Una dulzura que contrasta con la sexualidad sugerida de una portada icónica made in Warhol. En la antesala del rock putero que sellarían para siempre con Exile on Main St. (72), los Stones se ponen duros. Con matices. "Wild Horses", "I Got the blues" y "Moonlight Mile" pueden parecer melindrosas, y eso es algo que no encontramos en los dos discos anteriores, pero las tres contienen ese hálito de eternidad que jamás debe ser ninguneado. Su belleza y su volatilidad choca frontalmente con la dureza y el desenfreno de "Brown Sugar" o "Bitch", la electricidad viciada y pantanosa de "Sway" o "Can't You Hear Me Knocking", las raíces sabrosas de "You Gotta Move" o "Dead Flowers", o con la pornografía sangrienta y drogadiza de "Sister Morphine". Y lo mejor es que ninguna se daña en el choque. Por el contrario, acaban enriqueciendo un conjunto que te deja una y otra vez hambriento.

Blues, folk y rock dañinos, bailables, coreables… Sticky Fingers es más que un disco. Es un sentimiento. Tan potente como su groove, sus jadeos y el puñado de colaboradores de lujo asiático que metieron sus zarpas en él. Es y será siempre monstruoso.

Curiosidades


- Que fue un disco rupturista queda claro desde el hecho de que fuera el primero desligado de Decca, la antigua compañía de la banda. A partir de este publicarían en su propio sello, Rolling Stones Records.

- La mítica portada del vinilo original incluía una cremallera real y una hebilla que al abrirse revelaban unos calzoncillos de algodón. Tamaña provocación no fue aceptada igualmente en todo el mundo y en muchos países el diseño de la carpeta variaba tremendamente. En España, sin ir más lejos, se veían unos dedos saliendo de una lata de lo que parece melaza. De pena.

- El disco también fue pionero en el uso del logo más conocido e imitado de los Stones. Sí, los labios y la lengua aparecen por primera vez aquí.

lunes, 15 de agosto de 2011

momentazo #56: ayatolah mola!



¿Cuándo se come aquí? **** (Siniestro Total, 1982). Puede que los dados a intelectualizar el arte no lo entiendan, pero este disco es magistral. A pesar de no ofrecer filosofía profunda ni desarrollar conceptos que hagan pensar, tiene algo por lo que muchos matarían: diversión sin límite y adicción desmedida. Porque, como también hay ratos en los que simplemente queremos pasarlo bien con la música, este disco reivindica su lugar en tu estantería. Se le puede achacar que es de mal gusto, irreverente, vulgar, absurdo... Sí ¿y no es maravilloso? Y lo es porque podemos disfrutar en nuestro idioma de los patrones del punk británico a cinco años de su irrupción. Ya se sabe que más vale tarde...

Por supuesto había que darle el toque hispano. ¿Panderetas, muñeiras? Nada de eso. Un humor muy sui generis, un cachondeo "descerebrado" que puede surgir del no tener qué contar. De acuerdo, pero también hace falta ingenio y mala leche para cantar cosas como "Matar jipis en las Cíes", "las tetas de mi novia tienen cáncer de mama", "los esqueletos no tienen pilila" o incluso tirarse por el post-punk más "oscuro" con "Nocilla, ¡qué merendilla!".

Versos que hoy son imposibles. Conservadurismo, mojigatismo, no lo sé. Dejando a un lado lo políticamente incorrecto de los temas (o no) hay que alabar el disco. Y es que ha habido pocos en este país tan punkarras y tan directos. Sin la ira antisistema de Eskorbuto, tampoco renuncian a la crítica política (a su manera), como en esa "Fuera las manos chinas del Vietnam socialista".

Algunas bandas siempre han tenido una personalidad única. Y eso no se compra.

miércoles, 10 de agosto de 2011

momentazo #55: ¡que viene hammurabi!


Macumba o muerte **** (Za!, 2009). Con este asalto a los sentidos definen (¿?) su sonido unos heterodoxos extraordinarios que ya habían dado buena muestra de su poder en los escenarios más atrevidos y en un debut, cuando menos, curioso. Za!, los putos Za! no entienden de normas ni de corsés. Eso es lo que se deduce ante el tamaño de este álbum. Un disco de dimensiones gigantescas como los monumentos que adivinamos en el collage de su portada.

Se podría hablar de jazz libérrimo, metal obtuso, exotismo salvaje. Y también de lugares. Porque esta obra es el resultado de viajes apasionantes por África, la Amazonia, el Magreb y la Europa del este. La pueblan dictadores derrocados, videojuegos clásicos y legisladores crueles. Y es resultado de la mente comunal de los componentes de un grupo loco y único. Humor, dadaísmo burro, juegos de voces obsesivas y ritmos truncados y arrolladores amenazan cualquier intento de comprensión. Si "Macumba o muerte" es una broma, es hilarante. Y si no lo es… bueno, esa idea ya asusta por sí sola. ¡Cuidado!

martes, 9 de agosto de 2011

momentazo #54: white trash & black blues



Tres Hombres ***1/2 (ZZ Top, 1973). Aquí tenemos a ZZ Top en la cima de sus poderes. En su tercer disco se encuentran a sí mismos. Con la sencillez y la pegada directa que abandonarían pronto y que hace de este disco de simple blues rock sureño su santo grial particular. Todo el que los haya descubierto a partir de los 80 no se podrá creer lo que contiene este álbum. Sin alardes ni florituras, con guitarras crudas y una base rítmica tan elemental como gustosa que le añade una propulsión potentísima a temas como "Waitin' For the Bus", "Jesus Just Left Chicago", "Beer Drinkers & Hell Raisers", "Shiek" o ese extraordinario "La Grange", el tema marca de fábrica para toda la historia de la banda. Un riff circular robado de "Boogie Chillen" y otras referencias sonoras a John Lee Hooker al que sin embargo han dado su personalidad potenciando el ritmo a base de rock sudoroso a todo tren. No me canso de repetirlo. Para sorprender basta con buscar en los cajones de tu propia casa. No encontrarás nada mejor fuera.

lunes, 8 de agosto de 2011

tótem #55: la tierra palpita


Título: Immigrés / Bitim Rew
Artista: Youssou N'Dour
Año: 1984
Sello: Earthworks
Productor: Youssou N'Dour

1 Immigrés/Bitem rew (7.03)
2 Pitche Mi (9.28)
3 Taaw (11.57)
4 Badou (5.35)

Cuando hablamos de música étnica nos encontramos con varios problemas. Por un lado está el sempiterno etnocentrismo que nos impide tomarnos en serio todo lo periférico a la cultura anglo-sajona/occidental. Y por otra parte, y en relación directa, podemos pecar de un cierto paternalismo que de nuevo nos hace ver estos discos como anécdotas más o menos graciosas pero absolutamente alejadas de las grandes obras de nuestro canon. Pues para derrotar todos esos prejuicios parecen haber nacido criaturas como este Immigrés.

Youssou N'Dour grabó esto cuando aún estaba lejos de ser conocido en Europa. Por tanto nos encontramos con una música de una pureza que no se encuentra en sus obras, digamos, más masivas. Es la pureza del mbalax, polirritmia típica senegalesa, marcada por la hipnosis, la rítmica poderosa y la calidez de unos vientos y una voz inapelables. El tapiz se antoja de una delicadeza sublime y combina sin esfuerzo con momentos energéticos que nunca abandonan la melodía certera y compleja. Immigrés resulta sinuoso como una serpiente y caudaloso como un río. Son cuatro temas que se alargan con elasticidad y músculo. Los cuatro puntos cardinales de un mapa que lleva al corazón palpitante de África que, por una vez, es el de cada oyente. Lo ha conseguido. Ya no importa quién ni dónde. Imprescindible.

Curiosidades

- No deja de sorprenderme tristemente la escasa información existente sobre este disco, así como las críticas, que aunque positivas, no dejan de quedarse en la tibieza que surge del ya mencionado paternalismo/etnocentrismo. Bueno, quizás solo sea desconocimiento.

-"Maravillosamente emotivo" - Rolling Stone

- "Casi un clásico" - Allmusic.


jueves, 4 de agosto de 2011

momentazo #53: máquina del tiempo en el garaje


Fuckbook ***1/2 (Condo Fucks, 2009). Yo la tengo se renombran y se hacen pasar por el grupo más garajero que haya existido. Mezclando su dominio del ruido con una energía punk que atrapa al más pintado consiguen engañar al oyente incauto. Cualquiera diría que estos Condo Fucks han grabado esto a mediados de los sesenta. Esta es una de las características principales de este disco de versiones. Si añadimos esto a la entrega y la pasión con la que se aplican tenemos un disco en el que es una gozada entrar. Se hace corto, de verdad. "Fuckbook" destella con chispazos de genio salidos de la diversión más pura y primitiva. Se nota que el trío de Hoboken se divierte. Se nota que su única intención es esa. Y por una vez, y no es demasiado común en estos casos, el divertimento propio se extiende al oyente. No hay duda de que eso ya es todo un triunfo.

momentazo #52: bajo mínimos

Colossal Youth ****1/2 (Young Marble Giants, 80). Un bajo metronómico y sempiterno, una guitarra que da escuetas punzadas eléctricas y una voz llana, de confianza y sin grandes alardes. No hace falta más, algún tecladito a lo lejos y unas cuantas percusiones simples y obsesivas. El collage se llama "la juventud colosal". Pop sencillo pero hermético que, una vez más, se convierte en lo más difícil. Y la versión de Hole es un delgado hilo de acero en el cuello de la tibieza. Este reggae blanco de bolsillo cala cada vez más.

martes, 2 de agosto de 2011

trick or trick? #26: terciopelo azul paliducho


By the Way **1/2 (Red Hot Chili Peppers, 2002). No les voy a negar ni el derecho ni la habilidad para ponerse melosos (¡Dios me libre!), pero, que me perdonen, este es su peor disco hasta la fecha (esto lo decía en 2002. Luego los habría peores). Y mucho me temo que el listón va a bajar aún más. Es el más sensiblero y el menos excitante. El que más se rinde a lo convencional y el que más tiende a la autoparodia. En definitiva, un espectáculo lamentable... Con algunas luces. En lo que a mí respecta, "Dosed" es lo más lejos que voy a seguirles el juego en su viaje por las montañas de azúcar. Aunque, eso lo admito, voy voluntariamente. Y que la canción más potente sea "Throw Away Your Television" es sintomático y preocupante. Lo podíais hacer (mucho) mejor. Y después del rapapolvo debo reconocer que, aunque como conjunto falla estrepitosamente, las canciones más o menos funcionan. Vamos que, visto de otro modo, han buscado afilar su vena pop y han demostrado que, como ya sabíamos, saben construir canciones (piezas con estribillos resultones que enganchan). Bonito, largo, intrascendente... Quizá sea lo de siempre, lo sé... Pero no es lo mismo... Los nuevos Peppers...