miércoles, 30 de noviembre de 2011

supertrax #63: huracán pop



Solo los elegidos parecen tener la receta para la creación de delicias pop de larga duración y Mercromina parecen ser unos de ellos. Eso demuestran en el tercer corte de su disco de despedida. "Huracán" va desgranando su vendaval melódico a base de un bajo delicioso y unos arreglos guitarrísticos que funden el ruido sanador y el punteo simple y obsesivo. Es difícil mantener las defensas cuando Joaquín Pascual empieza a cantar con su escasa voz. Simplemente nos conquista para siempre.

lunes, 28 de noviembre de 2011

momentazo #75: hormigón pesado

Houdini **** (Melvins, 1993)

Melvins son duros y acerados, malencarados y locos. Y en este Houdini se las apañan para conjurar los mejores elementos de su rock rocoso para fabricar un monstruo donde la distorsión crepita y el drone se prolonga en un bramido concentrado en el anuncio eterno de una explosión que no llega.

Kurt Cobain ayuda en la producción, mete guitarra en un tema y colabora en la percusión de esa oda a la obsesión que cierra el disco. La relación con el rubio de oro los emparentó con el grunge, aunque al instante queda claro que esto no es grunge. Como tampoco metal, aunque lo pudiera parecer. Melvins se fabricaron una batidora de sonidos devastadora y tamizaron las sustancias resultantes a través de distorsión abrasiva y el golpeo bastardo de una batería aplastante.

Black Sabbath está ahí, está claro, en la lentitud casi religiosa y en los riffs cortantes e hipnóticos. Pero poco más podemos rastrear en el camino por el que transitan estos salvajes. No hay huellas puras y claras. Solo esbozos, retazos de algo que creemos que puede parecerse a otra cosa, pero cuando algo es tan primitivo y esencial no puede parecerse más que a sí mismo. Como el galope a tumba abierta que es "Copache"; o la maquinaria industrial que martillea en "Pearl Bomb"; o los tambores retumbantes de "Spread Eagle Beagle". Sin olvidar el dolor a cámara lenta de "Hag Me"; los riffs de guitarra fundidos con esa batería inmisericorde en "Hooch" o "Night Goat"; o esa barbaridad que se llama "Honey Bucket". Me dejo algunos, y será por despiste, porque Houdini rompe desde el segundo 1 y arrolla con todo a su paso, demostrando que la tibieza es para los débiles de espíritu, y que el rock poderoso tiene en este disco una de sus representaciones más tremendas.


sábado, 26 de noviembre de 2011

supertrax #62: ordéñalo



La agresividad ya la amenaza desde los ovarios infectos de In Utero (93). Nirvana dominan el salvajismo como nunca en este latigazo incubado en las entrañas de una tierra impía, irreverente y sin posibilidad de redención. "Mira en el lado brillante del suicidio" / "Soy mi propio parásito". Mierda y leche en retroalimentación continua y esa batería que atenta contra las paredes de tu habitación. "Milk It".

viernes, 25 de noviembre de 2011

momentazo #74: amor en tiempos de ajuste



Cómo hacer crac ***1/2 (Nacho Vegas, 2011)

Estamos bastante acostumbrados y tal vez no deberíamos. Demasiado habituados a que el señor Vegas nos regale entre disco y disco largo estos pedacitos hermosos y auténticos. En "Cómo hacer crac" el asturiano realiza un exorcismo musical en el que se posiciona de manera clara y contundente. Algo a agradecer en estos tiempos inciertos. Sin abandonar la poesía a la que nos tiene acostumbrados, afila su pluma para plasmar su percepción social del mundo de turbulencias económicas en el que habitamos. La canción titular es un grito de indignación puntuado con ironía negra y pesimismo realista. Versos como "han desarticulado a la cúpula de la CEOE" o "abrí la puerta y ví a una multitud haciendo crac" congelan la sonrisa en un rictus que anuncia el pánico y la certeza de que dependemos de una banda de criminales que dirigen toda nuestra vida. Aquellos que están y siempre estarán en el otro bando. Aquellos cuyo beneficio siempre conllevará nuestra ruina.

Este tono sociopolítico abunda en el conjunto del disco. Referencias a la prensa neoliberal, al Época como revista humorística, afiliación al grupo de los oprimidos y de los que oprimen... todos conjuran al Nacho Vegas más prosaico y a la vez más humano. Aún así, no se olvida de sus temáticas de cabecera y vuelve a subyugarnos con los amores rotos y la mala vida, envolviéndonos con esa languidez venenosa tan suya, y a estas alturas, tan nuestra. No sale siempre exitoso del envite. Hay momentos que pecan de algo sosos, pero el conjunto sigue impresionando o al menos alimentando.

No es momento para teorías. Vivimos tiempos que reclaman acciones y Nacho sabe que hay que posicionarse. No valen las escalas de grises en este bipartidismo obligatorio y suicida. Estamos condenados, sí. O estás con ellos... O con nosotros.

jueves, 24 de noviembre de 2011

la interzona #7: geiger al rojo



Rust In Peace **1/2 (Megadeth, 1990)

El disco en el que elevan su propuesta a los altares de la lucidez y la realidad. Sigue siendo increíblemente metálico y bisoño, pero a la vez consiguen dosificar la potencia y las dobles armonías. En los solos sigue estando el tan poco deseable como contagioso fantasma de Iron Maiden y en los riffs martillea el espíritu de Metallica. Es la voz de Mustaine la que da personalidad a esta banda. No voy a alabarla, simplemente es su sello distintivo.

Y este es su disco más redondo. Si hay que tener alguno que sea este. No digo que sea necesario, pero este es el que rezuma más intensidad de la buena. El disco donde las guitarras tóxicas se cargan de radiactividad. No hagáis caso a las letras de denuncia ecológico-política. Tampoco vamos a pedirles una obra maestra. "Holy Wars...", "Take No Prisoners", "Dawn Patrol", "Rust in Peace...". Deberes hechos. A cada uno según sus posibilidades…

miércoles, 23 de noviembre de 2011

supertrax #61: comparte tu amor


'Share Love' by Unknown -




¿Te sientes asfixiado por unos tiempos asesinos? Pues para eso creo que deben existir tonadas tan explosivas y eufóricas como este "Share Love" que un grupo misterioso ha fabricado para la campaña publicitaria de cierta famosa empresa alimentaria. No he podido averiguar el nombre del compositor ni los intérpretes de una canción preciosa y cálida como hace tiempo que no me he encontrado. Bajo su influjo uno no puede más que silbar y gozar. Aunque solo sea durante tres minutejos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

gigantes #20: true testimony

MC5. ¿Vándalos o visionarios? La duda siempre quedará ahí. Y bendita duda de la que intentamos zafarnos con la historia que dejaron grabada en directos incendiarios y discos de rock salvaje. Los Motor City Five tuvieron una vida corta y dejan la sensación de que es más valioso lo que ofrecieron en directo que la punta del iceberg en forma de tres discos oficiales.

Con su ideología extrema incendiaron la contracultura. Su lema "sex, dope and fucking in the streets" caló hondo entre sus seguidores y se convirtió en un modo de vida que, junto a su crítica social y su pertenencia a los White Panthers, marcó su rumbo y su modus operandi.

Todo esto tenía que influir en su música por narices, y así lo hizo. Empezaron entregados al rhythm & blues ruidoso y fueron mutando en una sonoridad más metálica que cristalizó en un debut mitológico como es Kick Out the Jams (69). La entrega y el sonido bestial de este disco en directo materializó la etiqueta de protopunk para definir lo que hacían estos salvajes. Los dos discos de estudio que siguieron a su obra magna apenas pudieron rozar el nivel de intensidad que habían ofrecido en esta, pero aún así nos mostraron a una banda engrasada, furiosa y crítica con el mundo que les rodeaba. Unos valientes, unos locos y unos vándalos... ¡BENDITOS!

Resultado de imagen de mc5 logo transparent


3 básicos

Kick Out the Jams ***** (69)
Una obra en directo intensa y volcánica donde el duelo atómico entre las guitarras de Wayne Kramer y Fred "Sonic" Smith solo puede ser seguido por la interpretación tórrida de Rob Tyner en la voz y esa sección rítmica que es una auténtica hormigonera. Un disco en vivo que marcó una nueva era para lo que se persigue en una buena grabación en directo. Si el rock tiene que ser duro, crudo y debe ser captado vivo y coleando este disco es lo mejor que se puede encontrar en cualquier parte. De las mejores cosas que puede escuchar un buen aficionado al rock más poderoso.

Una copla: "Come Together"

Back In the USA ***1/2 (70)
Su primer paso en el estudio pierde en todo con su debut. A pesar de eso, y a pesar de la producción en la que se pierde parte de la pegada de la batería, se puede apreciar parte de esa tensión acumulada que ofrecían los de Detroit en algunos momentos realmente memorables. El disco se abre con versión de Little Richard y termina con otra de Chuck Berry. Grandiosas las dos. Y claras en la declaración de sus intenciones.

Una copla: "American Ruse"

High Time *** (71)
Tratan de dar una vuelta de tuerca y reflejar un poco más su furia, pero no lo consiguen. Esta vez se enfrentan a canciones más largas, tipo jam, para tratar de conjurar un poco de ese Kick Out the Jams que les perseguiría toda su carrera. Aún así fallan en su gancho y se pierden un poco en su extensión. Interesante pero insuficiente.

Una copla: "Baby Won't Ya"

Su mejor canción
A veces hay que pecar de obvio. La fuerza, el impacto y la frescura se impondrán siempre y harán imposible no quitarse el sombrero ante el triunfo de las guitarras atómicas de este "Kick Out the Jams" que reina en la versión en directo del disco del mismo nombre. Un riff atronador y brutal y una energía que anunciaba el punk junto a esa introducción tan fantástica y tan icónica. Toda una celebración eléctrica tras ese memorable "RIGHT NOW, RIGHT NOW... IT'S TIME TO... KICK OUT THE JAMS, MOTHERFUCKEEEEERS!"




sábado, 12 de noviembre de 2011

trick or trick? #29: la rabia y ¿la transparencia?



La caza  ** (Tahures Zurdos, 1994)

Demasiado épico aún con su pátina de cotidianidad. Led Zeppelin se convierte en el faro de un disco que empieza con potencia acústica atronadora y entrega un buen puñado de temas potentes y pelín histriónicos. Incluso las baladas, una por cara, no logran convencer a pesar de una belleza a todas luces incuestionable.

Tal vez la voz poderosa de Aurora Beltrán, alma y motor del grupo, sea una marca tan potente que acabe engullendo todo matiz y toda sutileza. Aún así, en cierta manera, La caza se disfruta un poquito y del tirón. La duración breve ayuda sobremanera y se agradece. Y seguro que siempre encontrarás el momento adecuado para degustar trallazos como "La caza", "Rabia" o "Solos contra el mundo". Eso sí, hay que procurar hacerlo sin atragantarse.

viernes, 11 de noviembre de 2011

supertrax #60: tensión en progresión aritmética



Duelo de guitarras al rojo en el momento más tenso e hirviente del Back On the USA (70) de los MC5. "Looking At You" parte el disco en dos con su riff seco como un navajazo, su ritmo primitivo y el chirrido inmisericorde y continuo de una guitarra que anticipa las futuras glorias del noise rock. Sin olvidar uno de esos raros solos que se pueden considerar imprescindibles. Visionario en su sencillez y grandioso en su ejecución.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

momentazo #73: cerrando grietas

Pather Panchali (La canción del camino) ****1/2 (Satyajit Ray, 1955)

La canción del camino no ha empezado a sonar y ya nos damos cuenta de que estamos ante una película grandiosa. Y como suele pasar, lo es porque es capaz de emocionar con los mimbres más sencillos, sin aspavientos ni trucos de ningún tipo. Con la claridad del agua pura nos acaricia con sus imágenes poéticas y una historia que cualquiera podrá sentir dentro. Porque todo el mundo ha sido niño alguna vez. Porque cualquier padre y cualquier abuelo no podrá sino estremecerse ante el desarrollo de la vida que se nos muestra.


Pather Panchali nos cuenta la historia de una familia india, su travesía cotidiana por ese camino que llamamos vida y todo lo que pasan y hacen, la canción que nos indica el título. Y la canción, como bien sabemos, puede ser la más hermosa del mundo o puede golpearte sin piedad con su horror. No hay más. No hay menos. Sufrimientos, alegrías, hurtos, risas sinceras, sueños y eso que a mí me parece tan hindú como es acogerse sin quejarse a la providencia divina. Todo puntuado de manera colosal por la música arrebatada, meditativa y sublime de Ravi Shankar y la fotografía prodigiosa y ultraterrena de Subrata Mitra. De verdad que hay que sumergirse en ese blanco y negro para entender a lo que me refiero. Y tras su visionado, agitaremos la cabeza para sacudirnos el hechizo, y aparecer así sanados por el dolor y con un brillo extraño de esperanza en los ojos. Porque de una vez por todas habremos comprendido lo poco que dura la victoria y lo mucho que duele la pérdida.

martes, 8 de noviembre de 2011

momentazo #72: plañideras en el Estigia


Failing Songs **** (Matt Elliott, 2006)

La sorpresa al escuchar los primeros acordes es supina. Pocas veces se está tan seguro de lo mucho que te va a gustar un disco con una muestra tan minúscula. Porque "Our Weight in Oil", como el resto de las composiciones de esta maravilla, contiene tantas cosas que siempre me han gustado: música de películas, cantos tabernarios y funerarios, dejes de folk eslavo, centroeuropeo y balcánico, el veneno de Tom Waits... Cosas muy diferentes pero no irreconciliables que hacen de este disco ceniciento de sonido añejo y arreglos meticulosos una caja (negra) de sorpresas.

Canciones fallidas, canciones que se desmayan en el recordatorio perenne de nuestra caducidad. Y canciones, no lo olvidemos, con un carácter social tan marcado que sirven para cualquier época. Por muy disfrazado que esté esto en gasas de otros tiempos, Elliott denuncia con dureza los males de nuestros días. A saber, capitalismo esclavizante y violencia social por parte de los que ostentan el poder. Por eso hiere como una daga, y por eso es tan enorme. "We will be gone" canta en "Gone" zarandeándonos con la certeza incontestable del connoisseur. Jugando con 12 nanas desasosegantes nos machaca con esa verdad irrefutable. El corazón tenebroso que odiamos amar.

sábado, 5 de noviembre de 2011

momentazo #71: memorias de la absenta


Drinking Songs ***1/2 (Matt Elliott, 2005)

Matt Elliott abandona sus suculentos y escabrosos proyectos electrónicos (Third Eye Foundation a la cabeza) para dedicarse a algo totalmente opuesto. Bueno, tampoco tanto. Sigue manteniendo la truculencia y ese fatalismo de negrura insondable pero lo enfoca desde otro prisma que cristaliza con fuerza en este segundo esfuerzo a su nombre. Drinking Songs se muestra intenso y añejo, comunicando sus intenciones con claridad meridiana. Vapores de absenta y postales en sepia de una época pasada y clásica que siempre nos va a parecer sugerente. Su portada torpe, deslavazada y absolutamente encantadora impone un ambiente clarísimo.

Antes de entrar en el disco ya vamos cargados de todo un arsenal de ideas preconcebidas. La mayoría se cumplen y aún así el artefacto sigue manteniendo el poder de la sorpresa. En su densidad, en el peso de la influencia no sé si soviética o balcánica, en el tono entre fúnebre y elegíaco de unas composiciones circulares, obsesivas y morbosas, y en definitiva en la gran carga que lo atípico tiene en un álbum que, a pesar de la primera impresión, es difícil con ganas. Drinking Songs se abre ante nosotros como un océano negro en el que sumergirnos en una deriva en la que podemos ser engullidos por las aguas como el tristemente famoso Kursk que es protagonista del corazón de esta obra. Y para acabar con tanta melancolía plúmbea, nada menos que 20 minutos de drum'n'bass (o lo que sea) salvaje y machacón capaz de acabar con nuestra paciencia o elevarnos sin remedio. Como una guinda de 5 kilos, por poco no aplasta el pastel que nos ofrece Elliott, a la vez que demuestra que el pasado nunca se abandona del todo. Vamos, que se perdona pero no se olvida.

viernes, 4 de noviembre de 2011

trilogía #9: oscuridad acogedora, brumas amenazantes

Massive Attack definió algo más o menos novedoso durante la década de los noventa. Eso parece bastante claro a día de hoy. Como también que todo lo importante que tuvieron que decir lo mostraron en sus tres primeros discos (no cuento ese invento de remezclas llamado No Protection (95)). Con esta trilogía de adamantio y seda sellaron un momento memorable del pop de los últimos 20 años.


Blue Lines ****1/2 (91)
Con su debut, los de Bristol sorprendieron al mundo entero con una sabiduría musical impactante conjugada con su maravillosa intuición mezcladora. De sus mentes sacaron este batiburrillo tremebundo de electrónica y r&b con toques de hip hop sedoso. Usaron samplers e incunables de pelaje diverso y profundo color negro para llegar a esta obra definitiva de eso que los 90 elevarían a la categoría de arte: el pastiche. Enorme.

Una copla: "Unfinished Sympathy"

Protection ***1/2 (94)
El siguiente intento no es ni más ni menos que la continuación dignísima de todo aquello que dejaron esculpido en Blue Lines. Continuación sedosa de conceptos y actitudes y un Tricky que colabora de manera definitiva en un disco que ya sorprende poco pero calienta casi igual.

Una copla: "Protection"

Mezzanine ***1/2 (98)
Con este disco se puede decir que de alguna manera murieron de éxito. Sin duda es su disco más grande en producción y aspiraciones, además del favorito de la afición por goleada. Su alianza con el rock es aquí mucho más evidente que en los dos anteriores. Eso le da una pegada impepinable aún restándole por el lado nocturno. Post-rock electrónico en su última cumbre de enjundia.

Una copla: "Teardrop"

miércoles, 2 de noviembre de 2011

la interzona #6: seda, vidrio y acero frío



100th Window **1/2 (Massive Attack, 2003)

Siempre se han espaciado en el tiempo las apariciones discográficas de estos señores. Eso les ha dado perspectiva y reposo para evolucionar. A su manera, de acuerdo. Así resulta bastante lógico que en 2003, cinco años después de su exitoso Mezzanine (98), llegue 3D del Naja como único superviviente y entregue este disco firmado junto a Neil Davidge. Y resulta lógico que se trate de otra vuelta de tuerca en el sonido introspectivo que exploraran en el anterior. Decir que este es su disco más frío, el más distante y el más hermético es decir poco. No solo no te deja entrar, es que cuando al fin lo consigues, no te deja salir. Ahí es cuando la claustrofobia se viste de seda. Un disfraz difícil para un disco tan enigmático como su título. Lo que parece cristalino es que la centésima ventana está cerrada a cal y canto...