lunes, 30 de enero de 2012

supertrax #69: corazón, corazón



Uno de los primeros temazos de enjundia de Calamaro."Una deuda del corazón (traicionero)" puede que pierda en hondura con éxitos posteriores del argentino, pero no deja duda alguna respecto a su pegada melódica e inmediatez. Unos coros adhesivos como el pegamento llevan en volandas a una canción sencilla sobre los males del amor. Lo de siempre con el puntito de casi nunca.

sábado, 28 de enero de 2012

la interzona #11: raggas en el mercadillo



Ananda Shankar *** (Ananda Shankar, 1970)

Ananda Shankar se mueve en el terreno peligroso del turismo musical visto, eso sí, de manera inversa. Este disco puede verse según el tramo a analizar como una ofensa a una música ancestral que siempre había existido para trascender al hombre, o como el capricho de un alma inquieta inyectada de decadencia occidental. El disco ofrece buenas razones para ambas posturas, desde las versiones dudosas ("Jumpin' Jack Flash") o desechables ("Light My Fire") hasta los pozos de misticismo y éxtasis más clásicos y arrolladores ("Sagar"). Incluso se atreve a tocar el ragga con algún adorno melódico hermoso y leve ("Snow Flower") con el que no sabes muy bien si sonreir o esconderte. Bonito y caprichoso, se echa el rato.

jueves, 26 de enero de 2012

supertrax #68: la pregunta que se clava entre los ojos



Anari cierra su inflamado Irla Izan (2009) con esta barbaridad llamada "Amua" (el anzuelo). Una demostración palpable y sólida de esa intensidad casi dolorosa que Ana Rita Alberdi aplica a su música.

"En el abismo de mi propio precipicio
la pregunta me empuja por la espalda
y yo sigo sin decidirme porque sé
que esa decisión me va a partir en dos"

Palabras que crujen y grietas que se ensanchan.

lunes, 23 de enero de 2012

momentazo #80: el invierno ha anidado en tus entrañas



Habiak **** (Anari, 2000)

"El oscuro mar que más temo es ese que tú tienes dentro / el mismo que nos llena los ojos de agua salada cuando se encrespa".

Las quemaduras de la ausencia. Intensidad y expresionismo a través de unas letras personales y trascendentes, cuerdas emotivas y fantasmas aullando. Rock al ralentí, que no relajado, que da forma a eso que llamamos devastación emocional.

http://eu.musikazblai.com/anari/habiak/

miércoles, 11 de enero de 2012

momentazo #79: luciérnagas y humo



California ****1/2 (American Music Club, 1988)

Amplia paleta en escala de grises. Conjugando folk, rock y pop redondean un disco terrible (en el mejor sentido) en el que la derrota, el anhelo y la soledad se dan la mano en un apretón solemne. Las miserias se exponen con sabor a alcohol barato en vasos sucios. Ya sea la obra de orfebrería en slides que es "Firefly", la robustez pop-rock de "Somewhere", el remanso de "Laughingstock", la intensidad eléctrica de "Pale Skin Girl", el rock sudoroso y diabólico de "Bad Liquor" o la desolada "Jenny", por mencionar unas cuantas, el trenzado del disco es sublime. Clasicismo y carne cruda. Lo que nunca va a fallar.

domingo, 8 de enero de 2012

trick or trick? #30: los caminos del gusto son inescrutables

Estrella de mar **1/2 (Amaral, 2002)

En el tercer disco de Amaral siguen las dudas de la adolescencia y el hedonismo como tema principal ("No sabe a dónde va", "Toda la noche en la calle"). También siguen con la tontería supina ("Rosa de la paz" como una Patti Smith de chicle, o "El centro de mis ojos", perversión impostada y que les viene muy grande), pero hay una buena noticia: mayor acierto compositivo que hace de cosas como "Toda la noche en la calle" un pildorazo de euforia irresistible. También destacaría la dylaniana (exagerando) "No sabe a donde va", muy bonita. Se obcecan con imbuirse de bohemia e independencia con la referencia al Marquee Moon (77) de Television en "Moriría por vos", delicia musical con letra de las suyas, es decir, con poca sustancia. Poco más en un disco para nada equilibrado, pero que en la trayectoria del dúo mañico se sitúa en cabeza como el mejor (lo que para algunos no será mucho...)

jueves, 5 de enero de 2012

supertrax #67: parásitos engordando



Siempre resulta curioso rastrear en los orígenes de las bandas que nos ayudaron a cruzar la adolescencia. En una de esas exploraciones nos damos de bruces con hallazgos como los toques de sleazy rock a lo Guns N' Roses que se gastaban esos reyes de lo árido que fueron Alice In Chains. La caja recopilatoria Music Bank (1999) desempolva incunables como esta demo de 1988 en la que una banda imberbe ataca con la fiereza de la ingenuidad una melodía de rock jevilón. Sí, me temo que "Social Parasite", a pesar de lo que pueda parecer, es gustosa. No sé si será mi debilidad o que me la han vuelto a colar con esas guitarras que hacen de coros. Es un truco con el que, definitivamente, siempre se me conquistará.

la interzona #10: huesos



Dirt *** (Alice In Chains, 1992)

En Dirt los vaqueros metálicos de Seattle subliman un estado de ánimo y una tortura que debía arder como el núcleo terrestre en sus almas atormentadas. O eso es lo que se extrae de la supervivencia a una escucha poderosa y exigente a través de un periplo arduo por canciones largas y riffs con exceso de feedback. Un sobrepeso que se torna obsceno a la vista y al oido. Un vacío en el que se despeña todo intento de placer hedonista y la heroína se hace dueña del sinsentido y la desgana. Electricidad, arena, paisajes volcánicos y la aridez de la existencia conforman el escenario de esta tragedia. Todo demasiado detallado, demasiado exagerado y demasiado estremecedor.

miércoles, 4 de enero de 2012

supertrax #66: efervescencia (post)adolescente


Alice Cooper suena mejor cuanto más atrás vamos en el tiempo. En sus inicios, cuando el nombre se refería al grupo y no al cantante, sonaban con la gracia eterna de este "I'm Eighteen". Con pocas pretensiones o ansias por aterrorizar al respetable.

Una guitarra punzante, un riff simple, un ritmo justo y sin prisas, y unos versos claros y puros: "Tengo 18 años / soy un niño y un hombre / no sé que decir / tengo 18 años / y me gusta". Un collage de confusión expresado sin ambages y con el pulso firme de la sencillez.

martes, 3 de enero de 2012

la interzona #9: mis adorables monstruos


Greatest Hits *** (Alice Cooper, 1974)

La cuestión es echarle cara y decir aquí estoy yo. Los argumentos artísticos son algo secundario. Si hay excitación, hormonas, teatro y actitud, tenemos rock and roll. Y si para eso hay que usar sangre de atrezzo, terror de serie b, robar el riff de "Sweet Jane" ("Be My Lover"), el estilo inconfundible de The Who ("Elected"), o la chulería en los medios tiempos de los Stones ("Teenage Lament '74), pues se hace. De todas formas no hay que ponerse tan negativo. Aunque su influencia en el heavy caduco es indudable y, por tanto, deleznable, aquí hay postales de buen rock clásico que han encontrado su huequito en el subconsciente colectivo. "I'm 18", "School's Out", "No More Mr. Nice Guy" siguen emocionando como el primer día. A quien nunca les haya gustado no le dirán nada, y lo comprendo. En fin, la duda, el camino de en medio. Así nunca nos equivocaremos.