sábado, 31 de marzo de 2012

trick or trick? #32: poeta thrash



Lulu * (Lou Reed & Metallica, 2011)

Esperar algo bueno de esta colaboración era tarea imposible. Así, se puede decir que también es imposible que decepcione. Aún así, me quedaba cierta esperanza loca por ver lo que estos pájaros podían hacer. Y claro, visto lo visto y oída la casi hora y media que nos endosan, el veredicto es que estamos ante un capricho indecente y vacuo. Un horror en el que nada empasta ni tiene dirección. Ni la voz, ya recitando ya cantando (es un decir), ni el pedaleo heavy de unos Metallica duros como el acero logra entregar las dosis necesarias de cordura y el veneno que supuestamente debía supurar esta obra.

La teoría era clara. Una nueva idea mastodóntica de Reed que desde "The Raven" (2003) parece abonado a la búsqueda del mausoleo megalomaníaco que pueda guardar su nombre para la eternidad como cree merecer. Este disco se basa en la obra de teatro "Lulu" del dramaturgo alemán Frank Wedekind. Para ello el grupo conforma diez piezas en las que Lou alterna recitados con aullidos y melodías mientras Metallica lo acompaña con la fiereza esperada y casi en ningún momento deseada. James Hetfield aporta coros y voces en alguna pieza. Así va a avanzando el disco de manera angustiosa para el oyente con algún momento de lucidez que es rápidamente engullido por la duración monstrenca de los temas. No es que se me ocurran colaboraciones mejores. Es que no se me ocurre ahora mismo nada peor. Para olvidar.

viernes, 30 de marzo de 2012

la interzona #13: frío, desierto y fantasmas



Diciembre, 3. A.M. *** (Migala, 1997)

71 minutos de inglés más que decente, pop narcótico y rock enraizado en alguna tradición desconocida. Migala se presentan aquí como el grupo de rock de dormitorio definitivo. Lo-fi por cojones en una decisión difícil aunque se ve que meditada. Angustia y arrebato estrangulado en una colección extensa, densa, atmosférica y eficaz. Misterioso, cabezón por momentos, y muy potente dentro de sus límites autoimpuestos.

jueves, 29 de marzo de 2012

supertrax #76: ese nombre de mujer


"Isabella Afterhours" aparece en el estreno de Migala (Diciembre, 3 a.m., 1997) y es una delicia pop fabricada con bruma oscura y entonaciones graves y ensoñadoras a la vez. Delicada y serena pero con la seriedad propia de un grupo adusto y poco dado a las florituras. Abel Hernández manda a la voz y un teclado en segundo plano marca una melodía imborrable e infecciosa.

miércoles, 28 de marzo de 2012

perVERSIONES #19: el río de la luna



(versión de Migala, 1997)


"Moon River" de Henry Mancini, la gloriosa canción de Desayuno con diamantes, y una de las canciones más bonitas que puedan oírse. En la película nos encontramos una versión orquestal y otra cantada con sensualidad y amateurismo exquisito por parte de Audrey Hepburn. Ambas conforman su forma base, la que está sellada para la eternidad. Lo que no quita que se hayan hecho versiones geniales. Es imposible conocerlas todas y estas tres tienen su algo discutible, pero son las que más conozco. Y son muy válidas, ¡vive Dios!

R.E.M., (1984)

Morrissey (1993)

lunes, 26 de marzo de 2012

gigantes #22: andando por la luna

Convencional y camaleónico, alienígena y juguete roto, Michael Jackson simboliza el exceso, el éxito trabajado y los problemas para digerir una fama mastodóntica que lo encumbró a la cima del mundo y le arrebató la cordura y la posibilidad de una vida normal.

Michael empezó bien arriba, con la mítica Motown, a la que dio una nueva vuelta de tuerca con sus hermanos en ese combo tan explosivo como forzado que fueron los Jackson 5. Con ellos entregó un rosario de singles antológico que no sería más que una preparación para la jugosa carrera en solitario de un Michael que cuando el grupo empezó a llamarse The Jacksons ya parecía más que preparado y dispuesto a volar solo.
La explosión llegaría con la entrada en los 80. La edición de Off the Wall en 1979 supuso una apuesta clara por su talento compositivo e interpretativo. No solo empezaba a entregar unas composiciones propias que destacaban por su fuerza y su cadencia infecciosa, también empezó a soltarse como el inmenso bailarín que todo el mundo conocería posteriormente. Después vendría el pelotazo de Thriller (1982), los videos espectaculares prolongados en un también tremendo Bad (1987) y el principio de la decadencia con Dangerous (1991). Después de la gira colosal de este álbum parecía que se lo hubiera tragado la tierra. Empezó a espaciar cada vez más sus apariciones y a entregar obras cada vez más dudosas. Hechos estos que se empeñaban en enterrar un pasado glorioso.

Envuelto en escándalos y semirretirado de la vida pública, murió el 25 de junio de 2009 en su mansión de Los Ángeles, un país de Nunca Jamás hecho a medida y a base de toneladas de vil metal. Estaba preparando su vuelta a los escenarios. Probablemente ya no sería lo mismo que antes, aunque nunca lo sabremos. Para siempre, uno de los grandes.



3 básicos

Off the Wall *** (1979)
Su primer disco importante en solitario. Un puñadito de composiciones propias y un ramillete de ajenas. Entre las primeras nos rendimos al talento de Jackson en unas gloriosas "Don't Stop 'til You Get Enough" y "Working Day and Night". Baile funkoide y r&b en la disco. Y con calcetines blancos.

Thriller **** (1982)
El pelotazo. Uno de los discos más vendidos de la historia (¿el que más, quizás?). Los jitazos brillan con una luz eterna aquí. Y los baladones a la Disney también. No ha envejecido bien, pero sigue alimentando a una cohorte de seguidores fanáticos. A veces hasta yo dudo de su valía, pero justo entonces suena "Billie Jean" para hundirme en la canalla de los ruínes. Y claro, vuelvo al redil.

Bad ***1/2 (1987)
Continuación con pretensiones y resultados. Michael se enfrenta al difícil disco post-Thriller con un desparpajo y una autoridad inusitados. Bad es ritmo y pop negro de alta graduación. Los momentos Disney son hermosos y/o insufribles y los momentos oscuros golpean con fiereza. Grandiosos videos y serie de singles impresionante para su última obra grande.

Una canción

Aquí no hay dudas. "Billie Jean" se impone a todas, aún teniéndolas muy buenas. Por su ritmo de batería encantador, por la interpretación vocal de Michael, por la historia melodramática y por la incoporación sutil de teclados y guitarras espectaculares. Por eso y por una melodía imborrable, estamos ante una canción que es un hito de la cultura popular.

sábado, 24 de marzo de 2012

la interzona #12: corrupción de menores



Greatest Hits *** (Jackson 5, 1971)

Jackson 5 fue un grupo de singles de los de esa época remota en la que esos discos pequeñitos de agujero gordo tenían su importancia. Incluso superaban en ventas a los LPs. A partir de aquí parece claro que un recopilatorio de pelotazos como este puede ser la mejor manera de aproximarse a la banda que parió y crió a Michael Jackson. Pues tal vez lo sea (desconozco el resto del catálogo del grupo) y seguro que satisface. Otra cosa es que apabulle como esperaba. Junto a los pelotazos incontestables que elevaron el sonido Motown a la cúspide de lo cool conviven baladones imposibles que no dejan de sonar chirriantes o curiosos en la voz de un infante como Michael. Un niño hablando de amores "bigger than life" puede sonar gracioso o repelente hasta el hartazgo. Y sé que eso no debería ocultar la verdad y la potencia que explota en salvas de profundidad eternas como "I Want You Back", "ABC", "Never Can Say Goodbye", "I'll Be There" o "Mama's Pearl". Un repertorio lujoso, estruendoso y chorreante de melaza. Sugar soul o Blacky pop para la historia con todas las precauciones.

martes, 20 de marzo de 2012

momentazo #88: el grito



Animalia Lotsatuen Putzua ****1/2 (Lisabö, 2011)

"El pozo de los animales avergonzados" se abre paso a dentelladas y no deja títere ni cabeza en sus 40 minutos de asedio. Así se las gastan los irundarras en su quinto asalto en largo, un disco que suena como lo hace la furia y que duele como un aullido. Las letras son de Martxel Mariskal como viene siendo marca de la casa en los últimos trabajos del grupo. Y habría que colocarlas en el primer plano que merecen. Son confesiones descarnadas, puñaladas a la conciencia y el entendimiento, disparos secos de auténtica poesía lúcida, personal, desnuda, salvaje. Es como la nieve que golpea la cara en la ventisca, el manto intraspasable que cubre estas canciones aceradas y brutales.

Lisabö parecen aquí más veteranos pero no más viejos. Cargados de experiencia han facturado una obra más sencilla en lo musical, más directa, más primitiva y más rotunda que todo lo que hayan hecho nunca. Y ya es decir en el currículum de uno de los grupos más crudos y viscerales que tenemos. Lo básico se ha conjurado para sumar en un disco coherente desde su portada mínima e icónica hasta la distribución vinílica de los temas. Ya lo venían anunciando en una discografía matadora, pero aún así no podemos dejar de sorprendernos ante la barbarie de este disco. Todo sucede de una manera maquinal y certera bajo el tictac inclemente de esa batería doble, bajo la rabia en las voces perfectamente empastadas de Karlos Osinaga y Javi Manterola, bajo el noise a tumba abierta. Ya no se habla de referentes más, Lisabö se han convertido por derecho en un espejo para todo el que tenga la curiosidad de mirarse. A veces puede parecer un charco embarrado y otras un océano negro y encabritado. Es la grandeza, la inmensidad y la furia del alarido y el escalofrío. El Grito. Y luego el Silencio.


"No has venido a mi fiesta. No he ido a tu entierro. Ando cuidando tus libros y tus collares, alimentándome de la carcoma en el ático de madera, tragándome los muchos ojos del recuerdo cada vez que cambian de color".
("Oinazearen Intimitatea" / "La intimidad del dolor")

sábado, 17 de marzo de 2012

supertrax #75: gemido eléctrico



Así se abre un álbum legendario. Abraxas (Santana, 1970) tiene un pórtico espectacular que se llama "Singing Winds, Crying Beasts" y que es todo lo que anuncia y más. Guitarras que gimen y aúllan como el viento y las bestias y percusiones calientes que acunan el tono jazzístico del piano. Un conglomerado caliente de latinidad bien entendida como un experimento valiente y sabroso. Así, sí. Siempre.

jueves, 15 de marzo de 2012

momentazo #87: arrugas en el agua



... And the Gospel of Progress **** (Micah P Hinson, 2004)

La vida al límite de un viejo de 19 años. Canciones de poderosos acordes directos y simples. Electricidad ocasional que se vierte por las rendijas y una voz que impone su autoridad. Este "Evangelio del progreso" es el diario emocional del que lo ha vivido todo ya y le queda toda una vida aún. El señor Hinson demuestra un dominio impropio de alguien de su edad. Un conocimiento insultante de la tradición norteamericana y una ingenuidad compositiva que le hace atreverse con cosas de hermosura silvestre y sencilla. Impresiona sin esfuerzo y nos coloca gemas como esa impresionante "don't you..." donde le implora a alguien que no lo olvide. Micah, si se lo pides así, no sé quién podría ignorarlo. A fuego.

miércoles, 14 de marzo de 2012

supertrax #74 (x2): joy was my name



Micah P Hinson nació perro viejo. Ya se conocía todos los trucos para impresionar con un debut colosal que incluía una maravilla llamada "Don't You Forget (Part One And Two)". Delicia acústica arpegiada y mecida por una melodía tan delicada como una caricia para explotar en una segunda parte extática. Un truco viejo con el que no todos salen bien parados.

Y para colmo repite jugada con una tonada vacilona que parece compuesta y grabada hace 100 años. En su segundo disco largo ofrece este grandioso tema de escasos 2 minutos. "Diggin a Grave" es palmas, baile y sudor, y deja una sonrisa encendida en caras necesitadas.

martes, 13 de marzo de 2012

momentazo #86: análisis, síntesis y éxtasis



Selected Ambient Works 85-92 **** (Aphex Twin, 1992)

Sin rubor ni deuda alguna, Richard David James, entrega un debut sobrecogedor que dinamita los cimientos de la electrónica. Aunque hoy pudiera sonar algo ajado y casi vintage (que tampoco tanto), nada empaña el lustre que destellan los sonidos invertebrados, musculosos y adhesivos de este álbum. Teclados y sintetizadores que construyen melopeas y ritmos cerebrales y oceánicos, nubes de helio y vapores expansivos que surgen de alguna idea mínima para explayarse en tu subconsciente. Nos enfrentamos a hora y cuarto de sonido virgen y rugoso. Un invento de arte mayor para oídos avezados y no tanto.

Desde mi ignorancia electrónica tengo que mencionar, perdónenme, a Brian Eno, Tangerine Dream y hasta a Steve Reich. Me vienen a la mente inevitablemente. Retazos de algo que fue minimalismo, ambient y retrofuturismo que ayudan a explicar aún de manera sesgada la aproximación carnosa y concienzuda del geniecillo irlandés. "Selected Ambient Works 85-92" no es un recopilatorio, no. Es un magma borboteante y masivo en el que las piezas se expanden y duran lo que tienen que durar. Nacen, se desarrollan y se desvanecen en un dechado de coherencia que se va adueñando de la obra hasta convertirla en una leyenda y un misterio a estudiar durante años.

viernes, 9 de marzo de 2012

supertrax #73: el tullido y la estrella de mar



Amor que daña, amor que regenera, amor que mata y amor que cura. Mi gordo favorito entona como un ángel asexuado y doliente en un ejemplo de la grandeza con la que se estrenó en 2000. Palabras que se clavan cantadas con la dulzura y el tono trágico más hermoso en que pensarse pueda. "Ven, hiéreme. Volveré a crecer como una estrella de mar".

domingo, 4 de marzo de 2012

momentazo #85: la sed


The Triffids fue una banda australiana que sacudió el underground ochentero a base de un pop apasionante bañado de la truculencia de los Bad Seeds y de la quemadura de Echo & the Bunnymen. Un pop llameante que pulieron en obras sobresalientes como Born Sandy Devotional (86) o este tremebundo...


Calenture  (The Triffids, 1987)
POP
POP BARROCO - pop llameante


Después de los huesos desnudos de "In the Pines" (86) los Triffids debían hacer una demostración de poder. De que sabían enfrentarse a los arreglos grandes y la producción inmaculada con dignidad. Y lo consiguieron con creces en un trabajo es-pec-ta-cu-lar. "Calenture" noquea por su sonido explosivo y perfecto, por su entereza y su belleza sin mancha, y en definitiva, por un puñado de canciones de antología.
Sea como fuere sus surcos transmiten esa urgencia febril, ese deseo por lo inalcanzable. Ese hálito imposible que vertebra toda nuestra existencia

Aquí se encuentra lo mejor que el señor McComb compusiera jamás con permiso de "Wide Open Road". En cuanto apretamos el play es imposible no embriagarse con el romanticismo apasionado de "Bury Me Deep In Love", la canción perfecta para abrir el disco porque resume todo lo que nos vamos a encontrar en él.


Es muy difícil no quedar atrapado por el comienzo ya en pleno estribillo, pero esta resistencia se hace imposible al llegar al puente con ese maravilloso cambio melódico. Y lo bueno es que cuando acaba comprobamos que esto no es más que el principio. Que todavía quedan momentos emocionantes, y más si cabe. "Kelly's Blues", "Unmade Love", "Blinder by the Hour", "Jerdacuttup Man" o "Save What You Can" rozan la perfección y sellan la que será para siempre la obra magna del grupo. Por encima del tremendo "Born Sandy Devotional" (86).


Lástima de la dupla "Open for You" y "Holy Water", temas más ligeros en lo musical y que, aunque disfrutables, hunden un poquito el conjunto haciendo que no podamos colocar el disco en el olimpo de los más grandes.


Tampoco hay que darle mayor importancia. Esto se contagia como la calentura que lo titula; una enfermedad típica de los marineros que se da en climas tropicales y que podríamos comparar con un golpe de calor. ¿Será eso lo que pasó el señor McComb para parir este disco? Sea como fuere sus surcos transmiten esa urgencia febril, ese deseo por lo inalcanzable. Ese hálito imposible que vertebra toda nuestra existencia. Con eso me quedo. Por encima de todo.

momentazo #84: la jungla en llamas

Roots **** (Sepultura, 1996)

Doloroso y adictivo a la vez. Se atreven a experimentar y les sale su criatura más perfecta, si es que esta palabra tiene alguna utilidad para describir a los brasileños. "Roots" muestra un afán por domeñar y filtrar la perfección del caos: tormentas de feedback puro y ruído blanco, percusiones tribales, actitud hardcore y recitados animales emparentados con el rap. En su "Electric Ladyland" particular no hay riffs metálicos clásicos sino atmósferas vegetales cargadas de estática. En su obra magna la Amazonía arde desde las mismas raíces (sangrientas raíces).

sábado, 3 de marzo de 2012

supertrax #72: el mundo descomunal



La leyenda de Antonio Vega lo tiene todo de su parte para perdurar y con razón. No hay más que detenerse un poco en alguno de sus muchos temas míticos. Como este "Lucha de gigantes" de su etapa con Nacha Pop. Poesía engolada que no peca de exceso. ¿Manierismo exagerado? ¿No será emoción valiente?

"Lucha de gigantes convierte 
El aire en gas natural.
Un duelo salvaje advierte 
Lo cerca que ando de entrar 
En un mundo descomunal.
Siento mi fragilidad.
Vaya pesadilla corriendo 
Con una bestia detrás. 
Dime que es mentira todo 
Un sueño tonto y no más.
Me da miedo la enormidad, 
Donde nadie oye mi voz. 
Deja de engañar, 
No quiero ocultar 
Que has pasado sin tropezar. 
Monstruo de papel, 
No sé contra quien voy, 
O es que acaso hay alguien más aquí. 
Creo en los fantasmas terribles 
De algún extraño lugar 
Y en mis tonterías para 
Hacer tu risa estallar. 
No quiero ocultar 
Que has pasado sin tropezar. 
Monstruo de papel, 
No sé contra quien voy, 
O es que acaso hay alguien más aquí. 
Deja que pasemos sin miedo."

¡Mírense la epidermis!