lunes, 9 de abril de 2012

momentazo #90: en la corte del rey carmesí



In the Court of the Crimson King (King Crimson, 1969)
ROCK
PROGRESIVO


Resultado de imagen de king crimson courtPuede que esté trasnochado y se emborrache de grandilocuencia, pero duele como el primer día. Canciones de rock obtuso y arreglado a la vez, delicados temas pastorales espaciales y templos de recogimiento y solemnidad. Si buscas sabrás a cuál me refiero con cada adjetivo. Este es un disco memorable, fuera de toda moda y tendencia. Soberano y eterno a pesar de que pueda haber quien se empalague. Es su problema. Que se lo mire.

"Epitaph" es pura ambrosía y delicadeza entre muros de sonido ambiental evanescentes y terribles a la vez. Un nuevo canto desesperado por una humanidad rota y destinada al precipicio

El disco se abre con un arrebato rockero de riff enorme y progresiones psicodélicas. "21st Century Schizoid Man" ataca con su poesía hermética al mundo moderno, al consumismo y a la paranoia social de una vida a doscientos por hora. Es una de las cumbres del disco que se funde en el costumbrismo pastoral que oculta algo más de "I Talk to The Wind". Flautas e instrumentaciones naif para armar un canto de comunión imposible con la naturaleza. Nada más que el preludio para el momentazo definitivo del disco. "Epitaph" es pura ambrosía y delicadeza entre muros de sonido ambiental evanescentes y terribles a la vez. Un nuevo canto desesperado por una humanidad rota y destinada al precipicio. "Epitaph" hace honor a su título y suena a últimas palabras, a sello esculpido en la lápida de la conciencia.



La segunda cara rompe el ambiente tétrico inicial con una esperanzada y deliciosa "Moonchild" que es fracturada y lanzada en virutas al viento con un interludio asesino que amenaza con acabar con la paciencia del más pintado. Nada grave como demuestra el cierre de auténtico lujo que es "In the Court of the Crimson King". Una melopea festiva y casi eufórica que lanza un mensaje sanador que acompaña y subraya la letra luminosa aunque con un giro ominoso en su final. "The yellow jester does not play but gently pulls the strings and smiles as the puppets dance in the court of the crimson king." Un recordatorio de la temática de un disco que glosa las tierras baldías que son el hogar del hombre contemporáneo. Una figura desdibujada en una sociedad despiadada. Como "El Grito" de Edvard Munch al que parecen homenajear en la portada, hay cosas que no envejecen.

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