viernes, 31 de agosto de 2012

momentazo #116: sax & rock



Cure for Pain **** (Morphine, 1993)

Así debería ser toda cura para el dolor: cálida, oscura, efectiva... Te va llenando las venas poco a poco de suave ponzoña hasta que te anega el alma. Un pelotazo en el que la ausencia de guitarra en la práctica totalidad de los temas no se deja notar. De ello se encarga un saxo que sabe donde hay que estar pero también una base rítmica que toca lo justo y mantiene el pulso entre la delicadeza más cuidada y momentos de densidad y ataque sin piedad. De ello dan muestras en "Candy" donde la languidez del bajo le otorga al tema una cualidad adictiva; en la bruma de "Dawna" y "Miles Davis' Funeral"; y en el vigor negro de "Buena", "All Wrong", "Thursday" o "Sheila".

Excelente segundo disco de un grupo que buscó la originallidad desde su misma concepción. Morphine fueron una isla en la década de los 90 y el tiempo los ha convertido en un mito sin posibilidad de continuación. Su carrera fue truncada de raíz por el fallecimiento del bajista y cantante Mark Sandman. Desde su formación en 1989 hasta su trágica disolución diez años después, demostraron una creatividad y una independencia fuera de toda duda. La intención siempre cuenta y si el resultado es como este disco, cuenta el doble. Tócala otra vez Dana.

jueves, 30 de agosto de 2012

momentazo #115: el porteño y el madroño



Fiebre de vivir **** (Moris, 1978)

No hay mejor cronista que el que viene de fuera. Hay muchos ejemplos de ello, sin ir más lejos, Hemingway y sus retratos de la 1ª Guerra Mundial o de la "Fiesta" española. Algo de eso encontramos en Mauricio Birabent, "Moris", un argentino que en este disco emocionante retrata el pulso de la ciudad como nadie hasta entonces y me atrevería a decir, desde entonces. La ciudad no está en la imaginación, es Madrid, y el tributo es sentido y vivido, a veces duro, a veces declaración de amor eterno.

A Moris le gusta rockear fuerte y así es como sella en nuestro idioma las adaptaciones de clásicos eternos del rhythm & blues y el rock & roll norteamericano. Junto a ellas conviven letras y músicas enteramente suyas que son las que dan enjundia al disco. Porque si grandiosas son "Zapatos de gamuza azul" o "¿Qué dije?", son gemas como "La ciudad no tiene fin", "Nocturno de princesa" o "Balada de Madrid" las que muestran la personalidad diferente, única del rockero argentino. Así, en este disco se confunden lo propio con lo ajeno, la poesía con el ripio dudoso, y el rajo rock con la nostalgia porteña. Es la obra madura de un pionero injustamente infravalorado.

"Fiebre de vivir" es el tercer disco de Moris y es una obra que fluye viva y radiante, rocosa y dulce, como un río de asfalto, y nos recuerda con toda su imperfección que nada supera al hecho de sentirse vivo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

supertrax #83: a pleno pulmón



"Rome Wasn't Built In a Day" clamaban Morcheeba en su Fragments of Freedom (2000), como para reclamar su puesto dentro del esforzado panorama musical donde nadie les había regalado nada. Lo poco o mucho que hayan conseguido lo han logrado a golpe de atmósfera y de pildorazos pop como esta maravilla que refulge como ninguna en su cancionero. Esta canción es un chute de euforia brutal. Un levantamuertos espectacular con su receta rítmica y sus coros soul-pop de ambrosía líquida. Preciosa y apabullante.

trick or trick? #39: ese tibio soul urbano



Who Can You Trust? **1/2 (Morcheeba, 1996)

Morcheeba se alineó de refilón en esa corriente tan intensa como caduca que fue el trip hop de mitad de los 90. Más que nunca en este estreno atmosférico, perezoso y sugerente, preñado de esa oscuridad sedosa que un buen bajo y unos teclados cristalinos y peliculeros saben dar tan bien. Más aún si se envuelve todo en guitarras acuosas y ondulantes sobre las que la voz sugestiva y cálida de Skye Edwards puede desplegar todo su carisma. La receta queda pues fijada, lo que conlleva no poder extender la vigencia del sonido más allá de los 90. Esa es una de las lacras de un producto de su tiempo hasta las últimas consecuencias. Esa y el no ir al grano. Morcheeba se hartan de sugerir. Sugieren y sugieren hasta que el oyente se harta de esperar. Porque detrás de esa sutileza, ¿qué hay? Parece que debe ser mucho a raíz de lo misteriosos que se ponen, pero es que acaba el disco y realmente no lo sabes. Al final hay que enseñar algo de teta.

martes, 28 de agosto de 2012

gigantes #26: corazón en carne viva

Miguel Vargas Jiménez nació en Utrera en 1940 y falleció allí mismo 59 años después. Empezó a trabajar pronto en la barbería paterna para descubrir que lo suyo era la farándula. En 1961 se estrenó actuando en Antequera y allí empezaron a llamarle Bambino por la versión agitanada de la canción "Bambino Piccolino" de Renato Carosone. Desde esos comienzos ya demostraba que iba a ser un artista único.


Bambino siempre será recordado por sus dotes interpretativas. Como decían de Jacques Brel, el de Utrera cantaba con todo el cuerpo, se metía en la copla, la zarandeaba con su fraseo impoluto, la vivía como si fuera la última vez que iba a cantarla. Los escenarios pequeños y recoletos eran su hábitat natural. Ahí podía desatar su frenesí, entregado a esa poesía de amores prohibidos y pasiones secretas. Esa misma que Lorca plasmara en sus Sonetos del amor oscuro (1936). Ambigüedad e insinuación que eran dos ingredientes importantes en sus canciones. Ingredientes que mezclaba y trituraba con un desgarro doloroso que bullía en una garganta portentosa. Bambino fue una fuerza de la naturaleza, un omnívoro sin prejuicio alguno. Lo mismo cantaba copla que tango o bolero. Lo mismo se enfrentaba a una canción de amor de Manuel Alejandro que a una bulería. Dominaba en los aires festeros como nadie y también hacía llorar de emoción con baladas de corazones destrozados.

Por todo esto y mucho más, Bambino puede ser considerado un grande. Su contribución a la música ha sido valiente y le ha valido montones de críticas de los puristas. Sin gente como él viviríamos estancados en un pasado inamovible. Gracias a él podemos decir que el mundo es un poco más luminoso. Él nos enseñó las sombras amargas de la vida para que pudiéramos abrirnos paso hacia la luz. Eso es algo que no tiene precio.

lo básico

Bambino y su combo flamenco ****1/2 (1971)
Empieza con una confesión incestuosa que parece imposible hoy día. Este disco sobrecoge en su desenfado y su profundidad. En esa combinación de fiesta y cristales rotos Bambino destroza mitos a base de adueñarse de temas ajenos y propios (compuestos para la ocasión, se entiende) con una garganta y una implicación sobrehumanas. "Miedo", "Cantiñas de Utrera", "Advertencia", "No me des guerra" y "Mi amigo" son estampas imborrables de la desdicha, el desamor y el (homo)erotismo. Imprescindible.

"Bambino" **** (2004)
Esta recopilación pirata recoge buena parte de las glorias de Bambino. Puede que las haya mejores y más completas pero no creo que las haya capaces de superar a esta en sus 70 minutos de gloria. "Payaso", "Tú me acostumbraste", "Bravo", "Podría volver", "Procuro olvidarte", "La pared", "Pobre del pobre"... Estas y muchas más deberían ser asignatura obligada en los colegios. Bueno, o en el bachillerato... Sí, mejor.

La mejor canción
Aunque las hay más memorables, me decanto por la historia de incesto que esconde "Cantiñas de Utrera". Todavía recuerdo mi sorpresa cuando entre aires festeros que levantan a un muerto oí por primera vez eso de "si tú te llamas Rocío y yo me llamo Miguel, nos sobran los apellíos pa ser marío y mujer". Un canto eufórico de alabanza a lo heterodoxo, a la diferencia y un grito de provocación que parece ir contra una sociedad conservadora, puritana y castradora.



domingo, 19 de agosto de 2012

perVERSIONES #20: magnesia


Triángulo de amor bizarro cogen el clásico de La buena vida, "Magnesia", y lo pasan por su hormigonera en directo. El resultado es una barbarie de noise mareante que le da una nueva vida a la canción. Decir que la hacen suya es sonar tópico y gastado pero una vez más, certero. El fluido viscoso hierve en el caldero, borbotea y echa llamas en una cocción a fuego fuerte para ofrecer el brebaje a un Pedro San Martín que nos dejó demasiado pronto. Esto es un sincero "a tu salud".

sábado, 18 de agosto de 2012

la interzona #24: adición bajo mínimos



balago *** (balago, 2001)

Alabanzas merecidas para la matemática de subconjuntos de balago. Este debut rezuma aromas de gran disco. De esos que hay que degustar con mesura y sin prisas. De los que se van hinchando poco a poco. Aún así tendría que decir que para mí no se infla lo que debería y si reconozco que "Adf" se me cuela en la piel como una aguja al rojo, debo también admitir que casi 70 minutos de ambientes plomizos y etéreos no son lo que busco por el momento. "Erm" es un disco meditativo, tembloroso y potente a su manera. Conjuga las formas y los sonidos de gente variopinta como Tangerine Dream, Migala o el lado más preciosista de Mogwai. Post-rock, ambient, electrónica paisajística... Bien, pero prefiero no atiborrarme.

jueves, 16 de agosto de 2012

momentazo #114: seda underground



The Blue Moods of Spain **** (Spain, 1995)

¿Te has comprado alguna vez un disco por la portada? Es un riesgo que unas cuantas veces se ve recompensado con creces. Son esas ocasiones en las que lo que sale por los altavoces es esa imagen icónica que te tiene atrapado mientras escuchas. Como estos azules tristes con fondo oscurísimo. Una imagen y un sonido sugerente, etéreo, acariciado y de variaciones mínimas. Como el humo de ese cigarro, se eleva, se expande y crece hasta que inunda la habitación y se diluye en el aire. Una hora de espiritualidad de dormitorio, de aislamiento de un mundo exterior que no puede haber inspirado una obra tan delicada, melancólica, sencilla, expresiva y radical en su oposición al ruido y la tensión. Como si estas dos cosas fueran las únicas válidas para el arte transgresor. No lo son. Ahora lo sé, ¡vive Dios!... No lo son.

miércoles, 15 de agosto de 2012

momentazo #113: soñar



Le fabuleux destin d'Amélie Poulain ***1/2 (Jean-Pierre Jeunet, 2001)

"Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer." -
Hipólito

No me queda claro si Amélie va sobre la capacidad ilimitada de soñar o sobre la incapacidad de dejar de hacerlo. El defecto hecho virtud o la generosidad convertida en laberinto asfixiante. Ni falta que hace averiguarlo. La película contagia optimismo y vibra en una euforia gracias a su frenesí endiablado y sus colores y ambientación tan Jeunet. Carece de la oscuridad característica del realizador francés, o más bien está mucho más diluida en una trama en la que la timidez empuja al misterio y la solidaridad cura una vida que no deja de ser trágica. Amistad, empatía y ese misterio del que hablábamos que no es bueno prolongar demasiado pues puede arruinar la propia existencia. Amélie es una canción hermosa, un suspiro brillante y vaporoso, un estallido de luz capaz de arrancar sonrisas y pieles muertas de algo que creíamos emoción. Ese es su valor y su noble propósito. Nada más y nada menos.

martes, 14 de agosto de 2012

trick or trick? #38: negros y ¿metal?/¿negros? y metal



I Against I **1/2 (Bad Brains, 1986)

Olvidada la efervescencia de su primer disco, o eso parece, los Bad Brains rememoran algo de sus orígenes como Mind Power cuando eran más bien una banda de jazz fusión. Tampoco es que esto suene a Pat Metheny precisamente, pero sí hay elementos que recuerdan la limpieza rítmica y la guitarra experimental y rebuscada de un estilo artificioso hasta decir basta. Lo que está claro es que de punk no queda nada ya. Y de sonidos jamaicanos, ni hablamos. Esto se escora con claridad hacia un metal de pulsación crossover que reventaría en bandas ahijadas como Living Colour o en guitarristas como Joe Satriani. Las guitarras chirrían con esa agresividad hermosa del neoyorquino, los ritmos se hacen pesados y elegantes a la vez. Algo funk incluso, diría yo. En fin, un disco que ha demostrado ser influyente como pocos, aunque no toda influencia es positiva. También hay que echarle algo de carne a la salsa, ¿no?

lunes, 13 de agosto de 2012

momentazo #112: código de sangre



Harakiri (Seppuku, 切腹) ****1/2 (Masaki Kobayashi, 1962)

Intenso drama en el que Kobayashi se emplea a fondo en la crítica antropológica de un ser humano que, como siempre, demuestra ser un lobo para sí mismo (o sus semejantes). Para contarnos la historia se vale de una fotografía soberbia y una clara ambientación teatral que intensifican la cualidad dramática de la película. También es destacable el uso del flashback como elemento narrativo de primer orden.

En el Japón feudal del siglo XVII, gobernado por la mano implacable del shogun Tokugawa, los ronin (samuráis sin señor) ven pocas salidas. Es una época de paz y caída de señores feudales que arrastran a sus soldados a la miseria al dejarlos sin trabajo. Muchos de ellos se ven forzados al suicidio ritual, seppuku, y otros amenazan con el mismo a las puertas de las mansiones para conseguir algo de limosna o un trabajo. Un retrato que a pesar de las distancias no se ve para nada lejano en estos tiempos. Esta vigencia dolorosa hace de la película una obra de visionado imprescindible hoy  y siempre.

"Harakiri" es una reflexión demoledora sobre el honor y su fachada, enfrentado a la búsqueda de una dignidad que es negada constantemente a algunos. El derecho a una vida digna parece algo secundario. Eso es lo que tratan de inculcar los poderosos a través de la necesidad de perseguir de manera religiosa un comportamiento honorable a toda costa. Y a toda costa significa por encima de la propia supervivencia. Por supuesto, siempre habrá quien se rebele contra esto, aunque al final la pequeña "revuelta" es sofocada y tapada por los gruesos velos del conservadurismo más atroz. Kobayashi ataca al código samurái por su sinsentido y a la vez está atacando al poder represor de las castas dominantes. Una historia que se repite,  siempre protegida por la solidez vacía de la armadura que abre y cierra la película. Un símbolo inexpugnable de la tradición. Esa que unos pocos consiguen que parezca inmutable.

momentazo #111: punk jah



Bad Brains **** (Bad Brains, 1982)

Los Bad Brains se estrenan con un trabajo editado originalmente solo en cassette. Con el mismo impactaron desde las raíces de la independencia más auténtica. Esta autenticidad se vio aumentada por su falta de prejuicios a la hora de atacar con agresividad hardcore y de hilvanar bonitos bordados reggae con ecos inflados de dub. El rock de los de Washington DC es negrata por convicción y militancia y se beneficia de su amor por los Sex Pistols, The Clash o Bob Marley. La voz de H. R. es aguda, intensa y dúctil, la base rítmica puede conjurar la gravedad abisal del dub o la hormigonera del punk, y las guitarras se enroscan en riffs de vértigo que pueden incluir (oh, sorpresa) algún que otro solo de gran poder. Con estas credenciales se alinean y se diferencian claramente en la incipiente pero poderosa escena hardcoreta de Washington en los primeros 80. Toda esta fiereza y este amor por Jah los hicieron únicos y es una lástima que se evaporara en unos trabajos posteriores interesantes pero sin el filo de este estreno que, tantos años después, continúa sonando fresco y arrebatador. Con toda esa suciedad en su sonido. Con toda la suciedad y el ruido que conlleva la mezcla, la fusión, el mestizaje. Palabras hoy más vacías que entonces, cuando eran sinónimo de riesgo y aventura. Sobre todo con resultados tan impactantes como esta pequeña gema.

miércoles, 8 de agosto de 2012

la interzona #23: la voz del suburbio



Safe Inside the Day *** (Baby Dee, 2008)

La historia de Baby Dee está llena de sufrimiento y misterio. Nacida en 1953 en Cleveland, ha transitado por el lado oculto y menos amable de la vida. Se fogueó en los 70 como artista callejera donde desarrolló sus habilidades para la performance. Trabajó como organista en una iglesia católica y se enroló en un espectáculo circense itinerante sacado directamente de la película "Freaks" (Tod Browning, 1932). Todo eso mientras moldeaba su transexualidad entre la conservadora sociedad americana (de la época). Fue en los 90 cuando otro titán de la ambigüedad, Antony Hegarty, la rescató del olvido para relanzar una carrera discográfica más que interesante.

Baby Dee es una compositora única. Toca el acordeón, que es su sello personal, pero también el piano y el arpa. Interpreta con las dotes actorales que solo puede darte una vida de dedicación. Es una escritora mordaz y lírica. Y para colmo cuenta con una garganta espectacular en matices donde el hermafroditismo brota libre y avasallador.

De todas estas dotes surge un disco, con el que estrena discográfica, que bebe de muchos afluentes para desbordarse en su originalidad. Baby Dee mete a Tom Waits en la lavadora y se lo pone sin planchar. Se recrea en la canción arrabalera y el vodevil. Juguetea con la ironía y el humor bizarro. Retuerce las sílabas, alarga las notas y domina en cada tercio. Este es un disco bello y difícil, muy difícil. No es pop barato, es intenso y complejo, lento y de digestión pesada. De los que nunca se dominan del todo. De los que te dejan con cara de no haber entendido un pijo.

lunes, 6 de agosto de 2012

la interzona #22: that old indie rock



Pizza Pop *** (Australian Blonde, 1993)

Las glorias y las sombras de los noventa post-movida se pueden glosar a la perfección con Australian Blonde. Este grupo fue el mascarón de proa de una generación de músicos independientes que pareció gloriosa en su momento. La verdad es que el tiempo ha puesto a todo ese Xixón Sound y aledaños algo más abajo de lo que vaticinaban los fanatismos de la época.

Australian Blonde cantan en inglés, algo que hoy por hoy se ve como un atraso pero en la época se toleraba y hasta animaba. No es de extrañar. Al fin y al cabo la anglofilia de su sonido no podía evitar filtrarse en sus letras. Así, aplicaron un calco cuasi perfecto al ruidismo melódico norteamericano. Dinosaur Jr., Lemonheads o Pixies eran la referencia básica para su receta de rock con gancho o pop ampérico. Y los resultados eran sorprendentes para una generación ávida de referentes patrios.

"Pizza Pop" fue su primera demostración de calidad. La más fresca y directa. La que contenía su exitazo para la "posteridad", "Chup Chup". Fue lo más parecido a un himno indie. A partir de ahí completan un álbum de 16 canciones que a pesar de sus 40 minutos se puede hacer largo. Algo monótono y derivativo, cuenta con momentos de pellizco eléctrico, es cierto, aunque no los suficientes para que consiga el notable. En su momento impactó, y hay que reconocérselo, pero los años, ¡ay, los años!

momentazo #110: inercia positiva


Concierto en Pub Tierra (Los Inertes, 04-08-2012)

Siguiendo esa inercia que te balancea y te va llevando casi sin quererlo, Los Inertes tomaron el Tierra y casi el mundo en un concierto rotundo y sin fisuras. Era la prueba de fuego para su rock pedregoso, aterciopelado y volcánico. Una prueba que se saldó con un triunfo atronador.

Comenzaron con más de una suspicacia entre el público al que empezaron a meterse en el bolsillo con la atmósfera de esa intro ya mítica que es "Sleepless" y su enlace con el trueno post-punk de "Stalingrad". Los momentos poderosos se fueron sucediendo con la matemática de la calma-tormenta de un setlist pensado para impresionar. Destacaremos el susurro y el aullido de "Crow" y su crescendo asesino; la electricidad espacial y futurista de la punzante y bella "X-Ray Mind"; la violencia acolchada que rompe y daña de "Bloodstains" y el grito agónico y exuberante de "Idol". Un cierre apoteósico entre arena hirviente y decibelios guturales.

Los Inertes demostraron oficio y doblegaron los rasguños que en forma de error trataron de mellar la confianza en su descarga. Sonaron potentes y vibrantes y se hicieron acreedores de ovaciones sinceras por parte de un público tan sorprendido como entregado. Un buen pedestal desde el que crecer, no hay duda.

"Idol"

viernes, 3 de agosto de 2012

momentazo #109: el diablo me persigue



Un hombre sin pasado (Mies vailla menneisyyttä) **** (Aki Kaurismäki, 2002)

El segundo capítulo de la "trilogía finlandesa" de Kaurismäki es un nuevo canto a los desheredados. En la presentación de su película de 2006, "Luces al atardecer", el realizador afirmaba jocoso que "Finlandia es el país más rico y feliz de la tierra". Ironía malsana y cruel si nos acercamos a su filmografía.

En "Un hombre sin pasado", el protagonista es apaleado y despojado de todo, incluyendo su nombre y su memoria. A partir de aquí es acogido por una pareja de indigentes y ayudado por el ejército de salvación. En este entorno encontrará el amor a la vez que irá tratando de reconducir su vida. Kaurismäki denuncia el abismo social entre clases y el árido camino vital de los sin techo aunque a la vez se preocupa de dignificar la miseria. El hogar del protagonista, un contenedor de mercancías abandonado, es el mejor símbolo de esta idea, así como las ropas que consigue en un almacén de caridad. Ambos elementos poseen una dignidad extraña que enlaza con la no-actuación de unos personajes hieráticos y carentes de emoción. Así todo parece tan aséptico e indoloro como la idiosincrasia nórdica que late en cada plano y en cada frase.

En la película no todo es pesimismo. Es cierto que el peso de los requerimientos sociales parecen aplastar por momentos a un protagonista que, no lo olvidemos, no tiene nombre. No puede por tanto abrirse una cuenta bancaria, no puede encontrar un trabajo y no puede colaborar con la policía cuando le exigen que se identifique. Aún así, este hombre condenado a vivir al margen es capaz de crear esperanza a su alrededor, ya sea a través de la música o de su paso firme hacia delante. Al fin y al cabo no tiene nada que dejar atrás. Esa es su tragedia y su esperanza. Empezar de nuevo, aun desde lo más bajo, sin deudas que saldar, sin culpas, sin miedos.

miércoles, 1 de agosto de 2012

momentazo #108: el lado oscuro del paraíso



King Tubby Meets Rockers Uptown **** (Augustus Pablo, 1976)

El dub es ese estilo más que aburrido, hipnótico y más que repetitivo, obsesivo. Está claro que se presta a eufemismos cuando se hace mal y a adhesiones psicóticas cuando se borda. Y si de bordarlo hablamos tenemos que mencionar la obra capital de un clásico de dimensiones mitológicas en la escena jamaicana. Naturalmente ese es Augustus Pablo, rey de la edición en el estudio y compositor de vibración suculenta y balanceo ecuatorial.

Este mito viviente revolucionó la manera de grabar y tratar la música. Esa es la mayor aportación del reggae en general y el dub en particular. Y si hay un disco que lo representa, su obra maestra, es este venerado "King Tubbys Meets...", un disco gobernado por la melódica e inflado de reverb y eco casi indiscriminadamente. Ese sonido espæcial es el que lo hace volar provocando ese delicado masaje neuronal en el oyente.

La cima creativa de uno de los músicos más influyentes de la historia es un disco perezoso, detallista y de sonido brillante y demoledor. Un regalazo para el oído cansado.