viernes, 30 de noviembre de 2012

momentazo #130: gamberrismo sin tapujos



Licensed to Ill ***1/2 (Beastie Boys, 1986)

¿Qué le pasa al estreno de los Beastie Boys cuando se dirige hacia su 30 aniversario? Pues que según el grado de mitificación, se puede decir que ha envejecido estupendamente o que nunca fue para tanto. Y las dos afirmaciones podrían referirse a la misma calificación.

Está claro que estamos ante un disco más que bueno. Una obra destacada dentro del canon de los neoyorquinos. Un disco que es grande, sobre todo, por lo que significó para el hip hop. Por su falta de prejuicios a la hora de mezclar lo hasta entonces imposible. Rock metálico que en las manos expertas del productor Rick Rubin fluye acerado y caliente por entre las rimas descaradas y ácidas del trío de Manhattan. Samplers directos de los más grandes. Black Sabbath y Led Zeppelin dan vida a unas bases originales, duras y adictivas. El gran Kerry King prestando su guitarra de manera excelsa ("No Sleep Till Brooklyn). Todo esto suma y suma y ayuda a forjar una leyenda, no hay duda.

Otra cosa es que el disco consiga enamorar durante todo su recorrido, que no lo hace del todo. Y puede que suene rácano, pero no es oro todo lo que reluce aquí. Las perlas suben el nivel hasta cotas altísimas. Me refiero por supuesto a ese trío irrompible que abre ("Rhymin' & Stealin'", "The New Style", "She's Crafty"), a esos himnos gigantescos que son "Fight for Your Right" y "No Sleep Till Brooklyn", y si me apuran, al vacile adhesivo de "Brass Monkey". Lo demás acompaña según el momento pero no me resulta ni mucho menos inapelable. Y tampoco hacía falta que lo fuera, pero es que me siento en la necesidad de disculparme por no apreciar lo que muchos llaman obra maestra absoluta. Los hay más impactantes, incluso dentro de su discografía. Puede, eso sí, que no más divertidos. Y ya lo sé, eso vale mucho, pero no me atraviesa el corazón. Perdón.

domingo, 25 de noviembre de 2012

la interzona #29: ese retorcido funk blanco



 Mask *** (Bauhaus, 1981)

En el segundo disco consiguen su propósito de desfigurar el funk y quebrar el baile en trocitos con canciones angulosas de rítmica intensa con corazón siniestro. Es un disco más interesante que disfrutable. No encandila ni engancha, y eso a pesar de contar con buenos cebos. Lo mejor sería el tema inaugural, un "Hair of the Dog" que noquea con esa guitarra subterránea sobre riff de rock clásico al bajo. Una guitarra que suena a gusanos bullendo de alguna herida purulenta. Un gancho instantáneo que es lo único inapelable de todo el disco. Lo demás, o no es redondo o atrapa a medias. Ni siquiera esos más que interesantes momentos que son "Hollow Hills", cuya oscuridad pronto se arrima peligrosamente al tedio; "Kick In the Eye 2", con una rítmica funkoide que no acaba de culminar el ardor en el oyente; "The Man With The X-Ray Eyes", que tiene un comienzo demoledor con las voces amenazando sobre el bajo pero que deriva en algo menos peligroso de lo esperado; o ese oscurísimo "Mask" que acaba anegado en una belleza tan prístina que se agradece horrores pero llega tarde.

Un gran disco menor que el tiempo quiere elevar por encima de lo que es.

viernes, 23 de noviembre de 2012

dream team #2: martyrdom

Bauhaus, la esencia de lo profano, la vanguardia de lo tribal, fueron los creadores del rock gótico. Los culpables de elevar el drama a cotas de histrionismo insoportables. Y aún así, por el camino dieron con algunos hallazgos. Disfruten de esta selección de lo que sería un suculento EP con lo que considero lo mejor de su trayectoria.


1. "Hair of the Dog": abrimos fuego con un temazo. El que abre Mask (1981). De él sobresale esa guitarra subcutánea que amenaza con devorar tus neuronas como gusanos de la carne.

2. "In the Flat Field": el tema que da título a su primer álbum es su mejor ejemplo de violencia a medio contener. Una sacudida eléctrica y furiosa que asola los páramos de la existencia cotidiana.

3. "Rose Garden Funeral of Sores": esta cara B es una versión de otra cara B escrita por John Cale. Bauhaus se adueñan para siempre de un tema oscuro como el abismo en el que Peter Murphy domina con especial autoridad.

4. "Stigmata Martyr": más oscuridad y violencia en un canto desesperado y atroz desde las entrañas de In the Flat Field (1980).

5. "Bela Lugosi's Dead (live)": quizás su canción bandera, un pozo de 9 minutos en el que solo se puede caer y caer. Aquí hemos escogido su versión en directo de 1982, absolutamente fiel a la original por otra parte. Se trata de un tema hipnótico sobre el que la guitarra improvisa bajo mínimos pulsantes y el señor Murphy recita y declama con serenidad lunática ese estribillo inmortal que titula el tema. A fuego lento.




jueves, 22 de noviembre de 2012

tótem #63: estirpe ganadora


Título: Pretenders
Artista: Pretenders
Año: 1980
Productor: Chris Thomas (& Nick Lowe)
Sello: Real (UK), Sire (USA)

El primer disco de Pretenders es una de esas revelaciones que suceden muy de vez en cuando. Apenas un puñado de veces en toda una vida. Uno de esos discos generacionales, que marcan a toda una caterva de adolescentes. A mí me ha llegado tarde pero no importa. Estoy acostumbrado ya. Simplemente me deleito en su escucha. La más placentera de los últimos meses. La casualidad lo puso en mi camino en un mercadillo de vinilos de segunda mano. Por eso no sé a quién tengo que agradecérselo. Sea el azar o sea el destino, mis agradecimientos más profundos.

"Pretenders" huele a clásico desde que empieza a girar. Carpeta sencilla, sin ambages. Demasiado, quizá. Galletas de vinilo en blanco y en negro, como el yin y el yang, como todo lo que importa en esta vida. Y sonido vibrante y urgente derramándose libre y sin límites en esa maravillosa "Precious". Solo uno de los momentos de abrasividad pop de un disco lleno de ellos. "The Phone Call" y "Up the Neck" son continuaciones perfectas donde agresividad eléctrica y sutileza melódica se hilvanan en un "parasiempre" que se percibe al momento. Como en "Tattoed Love Boys" o en "The Wait", y como en la electricidad galáctica y totalmente desbordada de "Space Invader".

Los remansos se hacen necesarios en la singladura y para eso están las delicadezas dichas en la cara de "Stop Your Sobbing" o de esa maravilla atemporal que es "Kid". El pop se hace carne en la músicas sublimes de "Brass In Pocket" y "Lovers of Today. "Private Life" tensa el drama entre nubarrones de funk oscuro y denso. Ritmos negroides que rompen en la muy The Jam "Mystery Achievement" para poner un colofón de oro a un disco increíble. Un disco que gira y girará para siempre.

Curiosidades

- Curiosamente, no todos supieron valorar en un primer momento el potencial de estas canciones. Nick Lowe empezó de productor con el single "Stop Your Sobbing", pero se negó a continuar con el resto de canciones y fue sustituido por Chris Thomas, que fue el que completó el álbum.

- Gran parte del atractivo adictivo del disco gira en torno a la personalidad y la interpretación torrencial de una Chrissie Hynde que se convertiría en icono tras su publicación. Con ese aire socarrón y autoritario, definió una nueva forma de presentarse ante el público que bebía de la insolencia de Patti Smith y del rock de autor pero que era fresca y nueva, un auténtico trallazo que los años pueden haber diluido pero que se aprecia en todo su fulgor en un estreno tan fresco como duradero.

martes, 20 de noviembre de 2012

momentazo #129: estigmas y mártires



In the Flat Field **** (Bauhaus, 1980)

El debut largo de Bauhaus, auténtica piedra de toque del rock gótico, es un disco incómodo, espinoso y cruel. Un gran tratado sobre el sufrimiento que no por impostado y aullado deja de ser impresionante. A destacar la violencia con la que se emplea Peter Murphy en el micro en ejercicios de entrega suicida como "Double Dare", "In The Flat Field", "St. Vitus Dance" o "Nerves". Los bajos son todo lo hipnóticos que uno esperaría en un disco con esa portada y esa actitud mórbida. Y las guitarras son acuchilladas, estranguladas y torturadas en un apareamiento bastardo con el ruido y sus detritus.

Tribal y pagano, "In the Flat Field" es un disco de género al que no se le puede exigir más que sequedad y negrura. No es poco, si tenemos en cuenta que es una isla en medio de una discografía que pronto coquetearía con el funk blanco en el también interesante "Mask" (1981). Nunca volverían a estas cotas de crudeza. Por eso mismo merece tanto la pena.

jueves, 15 de noviembre de 2012

supertrax #88: bandera en blanco



El amor se canta así. La hermandad, el perdón y la pena por dolores pasados se canta así. Como lo hace Barbara en esta canción inmortal. "Gottingen" brilla desde su humildad para lanzar una promesa de reconciliación. Y una advertencia para patriotismos exacerbados. La historia que no debería repetirse.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

supertrax #87: ni un paso atrás



"No hay tregua", bramaban Barricada a mitad de esos tan añorados como defenestrados 80. Vigencia absoluta para una canción que muerde clavando los dientes en un estribillo para la posteridad. Sí, alguien debe tirar del gatillo.

martes, 13 de noviembre de 2012

trick or trick? #41: pelazo, adoquines y sexo chungo



Los singles: 1983-1996 **1/2 (Barricada, 1995)

Los datos están ahí. Las ventas y el impacto de Barricada en los 80 y 90 fue demoledor en este país. Ventas y taquillazos para un rock comprometido que no es lo que suele triunfar entre la masa. Por esos motivos se me hacía perentorio rememorar esos años de rock and roll. Y claro, la nostalgia no suele ser correspondida.

Este completo recopilatorio nos da un paseo por todo lo que ha sido Barricada. Empezaron más jevis que nadie con una "Esta es una noche de rock & roll" sonrojante como poco. Pronto mutarían a una suerte de acólitos de Leño en pequeñito. Tampoco funcionan esas letras plagadas de lugares comunes. Su mayor éxito en todos los aspectos lo cosecharon cuando canalizaron esa urgencia callejera en un rock más seco. Lo mejor de este disco doble lo encuentro en contados mordiscos que siguen sonando valiosos y vigentes. Ese clásico imperecedero que es "No hay tregua", esa correosa "Bahía de Pasaia", el pelotazo para las listas de "En blanco y negro", la muy AC/DC "Haz lo que quieras (Tu cuerpo), la garajera "Problemas", y muy poco más.

Es curioso y puede que hasta necesario conocer el repertorio de los pamplonicas, aunque yo me quedo con Eskorbuto o Hertzainak. Sobre todo cuando pienso en el cierre del disco con esa toma acústica e insípida de otro de sus clásicos, "Pasión por el ruido". ¿De verdad era tan importante colar esta en lugar de la original? Por mucho que me lo expliquen, no lo entiendo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

momentazo #128: la dame brune



Ma plus belle histoire d'amour... c'est vous ****1/2 (Barbara, 1992)

"Barbara is all about the unsaid; she's a Freudian enigma at the heart of France." (Norman Lebrecht).

Como si fuera posible resumir la vastedad insondable, este recopilatorio se esfuerza con ahínco en demostrar su valía a lo largo de algo más de una hora. Poco tiempo para apreciar el talento desatado de una figura colosal de la chanson. Barbara, ese espectro desolado y hermoso, ese alma atormentada y sublime, ese ave negra y extraña, desplegó sus poderes a lo largo de sus 67 años de vida. Buena parte de ellos, dedicada a una pasión musical que la desbordaba.

Estas dieciocho canciones son solo un pequeño retazo del inmenso cancionero de la parisina. Inmenso en cantidad y alcance poético. A diferencia de otros contemporáneos, Barbara no se limitaba a interpretar lo que le daban. También componía, y eso resultó decisivo para dar forma a unas canciones atemporales, misteriosas y elegantes. Lo mismo pueden impresionar con su belleza inmarchitable que ahogar un grito de angustia por su amenaza palpitante.

"Ma plus belle histoire d'amour... C'est vous" contiene lo mejor de Barbara. No soy quién para decir que no falta nada, aunque sí puedo afirmar que lo escogido es una delicia. Existe una edición en box-set de 13 CDs que seguro hará las delicias de los que no se han podido saciar con este aperitivo. Aquí nos encontramos versiones en directo arrolladoras alternándose con temas de estudio. Preciosidades como "Attendez que ma joie revienne", "Moi, je me balance", "La dame brune", "Si la photo est bonne", "Ma plus belle histoire d'amour", "Gottingen" o "L'aigle noir". Canciones tocadas por un hálito espectral, con un corazón gótico y romántico. Canciones enigmáticas como Barbara. Inexplicables.

domingo, 11 de noviembre de 2012

momentazo #127: el sonido del acero



Conan the Barbarian **** (Basil Poledouris, 1982)

Basil Poledouris conduce a la orquesta en uno de esos momentos referenciales de la música de películas. "Conan el bárbaro" (1982) se beneficia de una música excelsa, compuesta para la ocasión, que realza las imágenes de este clásico crepuscular. La valía de la película, subyacente en una historia épica y sangrienta, aumenta con el subrayado de esta música colosal. Imágenes y melodías han quedado unidas para siempre en el cerebro de miles de espectadores.

No obstante, me gustaría resaltar el valor de esta música por sí mismo. Porque es una partitura rutilante llena de la fuerza muscular del protagonista, porque transmite y conmociona mediante la dosificación del lirismo y el estallido, porque como disco es un fluido de una coherencia incontestable y porque contiene multitud de detalles que la hacen parca y directa a la vez que exuberante y hermosa. Está claro que Poledouris se miró mucho en el paganismo bombástico del "Carmina Burana" de Carl Orff. Una idolatría basada en coros fanáticos que conecta con el aura de la película. El compositor dio en el clavo. De alguna forma arcana consiguió engarzar las perlas de un collar pesado y recargado. Un enjoyado grueso que, mal gusto aparte, vale su peso en oro.

sábado, 10 de noviembre de 2012

la interzona #28: lo que aprendes no te lo quita nadie



One Kind Favour *** (B.B. King, 2008)

Que un octogenario sea capaz de ofrecer un disco como este siempre es motivo de celebración. B.B. King continúa emocionando en la recta final de su vida con los mimbres sólidos que lo han hecho grande. Conserva la digitación parsimoniosa y firme que saca de Lucille esos lloros y esas sonrisas que son tan brillantes como hace sesenta años. Y conserva el hálito poderoso en una voz, algo gastada, pero aún destellante y capaz de alcanzar una profundidad inmensa.

Dicho esto, el disco no deja de ser más de lo mismo. Un esfuerzo en depurar y darle vueltas al patrón del blues clásico con algún elemento orquestal. Congelar para siempre una forma de hacer las cosas entrañable y valiosa. B.B. abre fuego mirando de cara a lo inevitable con una versión trotona de la popular "See That My Grave Is Kept Clean", emotiva por venir de quien viene. Igual de emotiva que la furia que sigue siendo capaz de desatar en "I Get So Weary". Con estas nos dice que sigue estando aquí. Son dos momentos clave de un disco del que también señalaría la melancolía palpitante de "Waiting for Your Call" y la sencillez espartana y afilada de "Sitting On Top of the World". Quilates.

viernes, 9 de noviembre de 2012

supertrax #86: no llores con enfado



Suena "Kid" de Pretenders y Chrissie Hynde amenaza con abatirme con su languidez extrema. Con esa voz dominando las inflexiones más sutiles y acariciadoras. Con ese soniquete de guitarra que se te clava en el centro del alma. Con esa batería precisa, económica y espléndida. Con esa coda que lo sube todo unas décimas. Sobre todo mi temperatura. Y claro, llorar es lo único que se puede hacer en estos casos. Si hay alguno que se le asemeje.

gigantes #31: cantar como un negro

Riley B. King, proclamado el rey del blues, es el ejemplo viviente de una vida entregada a la música. Con casi 90 años y aún en activo, es el último superviviente de una forma de tocar y cantar el blues en vías de extinción. Con él morirá una estirpe que ha hecho del sufrimiento una forma de arte, el vehículo expresivo para una música tan auténtica que duele.


Parecerá un tópico pero B.B. nació en una cabaña de Mississippi en 1925. Decir que su infancia fue difícil resulta una obviedad, agravada por el hecho de que su padre lo abandonó cuando tenía cuatro años. Aprendió a cantar en un coro baptista. Esos fueron sus primeros pasos musicales hasta que se decantó por la guitarra en 1943. Poco a poco fue desarrollando ese estilo único tan reconocible que lo convertiría en uno de los más grandes.

Trabajó como conductor de tractor y como pinchadiscos y cantante en un programa de radio de la famosa emisora de Memphis, WDIA, entre otras cosas. Fue en esta emisora donde logró cierta fama y donde le pusieron el mote de Blues Boy que posteriormente se acortaría a B.B.. Sus primeras grabaciones datan de 1949, con lo que su carrera se extiende durante más de ¡60 años! En este tiempo ha editado una enorme cantidad de discos entre singles y álbumes tanto de estudio como de directo. Ni que decir tiene que intentar seguir su producción discográfica es una labor ardua y económicamente salvaje.

B.B. King se ha hecho con un grupo de seguidores fieles por merecimientos propios. Sus maneras en el escenario, su calidez, sus solos plagados de bendings y vibrato y sobre todo su voz, esa voz cálida y plagada de matices, lo han encumbrado a la cima del arte del blues. Me gustaría hacer hincapié en esto último. No solo es un guitarrista genial con un estilo tan personal que cualquiera lo reconoce al segundo. No solo es capaz de hacer cantar a su guitarra como nadie. Es su voz lo que más me gusta, que ya es decir. Es una voz multicromática, viva, en las antípodas del aullido implacable y seco de Howlin' Wolf o de la gravedad hipnótica de John Lee Hooker. Nada que objetar a estas últimas, de hecho casi que me llegan más. Aún así, B.B. tiene el toque dulce y el grito apocalíptico. Su voz es la más completa del blues masculino. Un aliento poderoso envuelto en pura armonía, en pura dicción, en un paladeo firme, elegante y siempre sobrecogedor.

3 básicos

B.B. King **** (?)
Había que documentar la primera época del de Mississippi. Sin duda habrá obras más completas y lujosas que este disco perteneciente a una colección de Planeta de Agostini. Sin embargo este es el que conozco. Y me encanta. "You Upset Me Baby", "Whole Lotta Love", "She's a Dynamite"... ¿Sigo?

Live At the Regal ****1/2 (1965)
Disco en directo espectacular. Solo el comienzo con la presentación del artista, la entrada del grupo y el Mar Rojo que se abre cuando entra la guitarra de B.B. con esa luz, ya valen un potosí. La algarabía y el alborozo del público son solo un detalle de la intensidad de una descarga emocional y soberbia.


Completely Well ***1/2 (1969)
Un disco duro y seco donde la voz del sur vuelve a rugir y su guitarra vuelve a encantar serpientes. Canciones largas para que el guitarrista (o mejor cantante, como a él le gusta llamarse) se explaye en solos elásticos emparentados con el pujante blues-rock psicodélico de la época. Tranquilos, la psicodelia aquí se queda en que la banda suena algo más rock de lo normal. Poca cosa.

Una canción
Entre tanta buena caza, basta con lanzar el brazo y ver qué se ha pillado. Es imposible que no haya suerte. Esta vez cae esta maravillosa toma en directo de "Every Day (I Have the Blues)" de su Live At the Regal. Rhythm & Blues acelerado que levanta a un muerto y alegra una vida.