viernes, 28 de diciembre de 2012

momentazo #134: la soberbia



La Superbe ***1/2 (Benjamin Biolay, 2009)

El mejor cantautor francés de la actualidad (con el permiso de Dominique A) se destapa por fin con una obra sólida y majestuosa. Para ello ofrece casi 100 minutos sin cansarse ni hartar. Mucho magro es lo que hay en este disco doble de corte clásico y versos certeros. La Superbe peca mucho y falla poco. El pop destella vibrante, la herencia de Gainsbourg no es lastre sino virtud, los versos resaltan entre unos arreglos adecuados y precisos. De alguna forma, Biolay parece haber encontrado la fórmula del éxito. Siempre había tenido canciones estupendas, pero nunca había conseguido juntarlas con tanta gracia.

Llenar dos CDs de música y resultar pertinente no es tarea fácil. De ahí que encontremos algunos peros en forma de experimentos fallidos ("Buenos Aires") o canciones bonitas pero tibias. De estas últimas hay alguna en la segunda rodaja. No puedo decir lo mismo de la primera, que me parece incontestable con hitos de belleza y pasión como "La Superbe", "Padam", "Miss Catastrophe", "Ton Héritage" o "Brandt Rhapsodie". Solo unos ejemplos casi al azar que ayudan pero no pintan el cuadro completo que es este disco. Una grata noticia para el pop francés con acentos anglosajones. Un disco de una elegancia autoritaria que se hará fuerte con los años.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

momentazo #133: la luz vidriosa


Seconhand Daylight (Magazine, 1979)

ROCK
PROGRESIVO / PUNK - postpunk
 
Es luminosamente agresivo y tiene un título genial. Irradia esa manoseada luz del día que anuncia el título a partir de unos teclados pseudoprogresivos y añejos. Son lo que más destaca de un álbum extraño, frío y marciano.

Es luminosamente agresivo y tiene un título genial. Irradia esa manoseada luz del día que anuncia el título a partir de unos teclados pseudoprogresivos y añejos. Un disco bello, mareante y demodé

Los años le han sentado bien por tramos. Algunos otros suenan hoy de lo más kitsch. Aún así mantiene un aura fascinante en buena parte de su recorrido. Sobre todo en una cara B antológica que se abre con ese fantástico instrumental bañado en lluvia ácida y oscuridad postapocalíptica que es "The Thin Air". El otro punto memorable es el cierre con el siniestrismo hiriente de "Permafrost". Un punto de fuga que los vuelve a acercar a ese post-punk más o menos ortodoxo del que parecen querer huir en el grueso del disco.


Es bello, instrumentalmente mareante y muy demodé. ¿Se puede pedir más?


viernes, 14 de diciembre de 2012

momentazo #132: fieras lactantes



Tigermilk **** (Belle & Sebastian, 1996)

La primera ya es una sabia colección de canciones, cápsulas de euforia con cáscara de melancolía. Belle & Sebastian se hacen anunciar como la nobleza de más rancio abolengo en el baile de la corte con un Tigermilk que sigue maravillando por su falsa sencillez y su sutileza melódica. Un disco con pianos y guitarras acústicas a lo Velvet Underground. Con la melodía y el traqueteo de estos, sin truculencias baratas, con el gusto de un Morrissey más mundano, con el sabor suave e incomparable de lo pequeño y lo valioso. ¡Y con trompetas! Deliciosas trompetas.

Tigermilk se publicó como rareza para un puñado de gente y tuvo que reeditarse a lo grande. El mundo lo pedía y lo mejor es que lo va a seguir haciendo. Porque está hecho con amor y porque desprende grandeza en cada surco y cada requiebro. ¡Bravo Mr Murdoch! ¡Bravo!

jueves, 13 de diciembre de 2012

supertrax #89: mensajes en los árboles



No es "Like Dylan in the Movies" ni "The State I am In", canciones más populares de Belle & Sebastian pero encuentro más irresistible esta "We Rule the School". Una melodía de corte clásico preñada de melancolía para regodearse en su paladeo. Una carga de profundidad que llega a lo más hondo. Como siempre con ingredientes sencillos. Con la grandeza de lo cotidiano.

viernes, 7 de diciembre de 2012

momentazo #131: la bestia del pantano



Sour Mash **** (Beasts of Bourbon, 1988)

Lo que iba a ser un simple divertimento se convirtió sin quererlo en algo muy serio. Tan serio como la voz de un Tex Perkins despiadado y pendenciero. Una fiera gobernando toda una jungla de guitarras áridas y percusiones marciales.

Algo comerán en Australia para tratar al rock como esta bestia desbocada que se encabrita en "Sour Mash". El segundo disco de la banda afila las influencias y se abandona al vendaval que proporciona Tom Waits y su rugosidad, Nick Cave con los Bad Seeds más desatados y unos Rolling Stones que parecen haber cumplido condena en trabajos forzados. Blues pantanoso y country desértico modelan unas canciones contundentes y ariscas. Un preparado que incluso en los momentos más reposados late con la pulsión enferma de una tensión alcohólica que nunca había sentado tan bien.

Recomendar este vicio malsano no es ni edificante ni saludable. Pero tengo que hacerlo. A pesar de que me van a llamar, lo sé, traficante sin conciencia ni humanidad.

                                         "I'm gonna ruin your whole life
                                                I wanna hear you cry
                                                  I'm gonna make it

                                                     Hard for you
                                          Drag you through the shit
                                         Gonna rub your nose in it

                                                    Hard for you"