domingo, 27 de enero de 2013

tótem #64: behind prison walls


Título: At Folsom Prison
Artista: Johnny Cash
Año: 1968
Sello: Columbia
Productor: Bob Johnston

FOLK
COUNTRY

Haber estado allí (aunque solo de visita), allí donde el sentido de la palabra comunión quedó revelado. Las bromas del maestro, los chistes y el repertorio dicen claramente, 'no os juzgo, y comparto vuestro dolor'.


Este es un documento imprescindible. Un disco histórico que a Cash le valió para relanzar una carrera estancada y le costó más de un disgusto. Tardó mucho tiempo pero al final pudo convencer a Columbia para que grabara un disco en directo en la prisión de Folsom en California. Bob Johnston se encargaría de la producción. El cantante y su banda de poner la carne y la bebida en una fiesta irrepetible. La "electricidad" de la que habla el propio Cash en la contraportada del disco es un ente casi físico, de una solidez aterradora en algunos pasajes. La calma es tensa en toda la actuación y los momentos desbocados son apocalipsis de euforia espoleados por un público totalmente implicado y extático. Johnny estaba seguro de que no podía haber público mejor para su música que la población reclusa y, oído esto, tenía toda la razón. Agradecidos, chillones y expresivos, se percibe con total intensidad su disfrute, entremezclados con la música y los comentarios de Cash para siempre.


En cuanto al repertorio escogido, habría que decir que no podría ser más pertinente, más oportuno ni más doloroso. Cantar sobre ejecuciones, lugares sin sol ni lluvia, prisiones, muros y veredictos, nunca será más sincero y crudo que en estas circunstancias. Johnny Cash lo hace sin que le tiemble la voz. Con una alegría que contrasta con la dureza de sus palabras. Y así consigue, no solo quitarle hierro, sino empatizar desde el corazón con todo el que le escucha. También hay espacio para momentos más dulces de su cancionero. Momentos que despacha con ternura, jocosidad y sabiduría.


Un disco que se presentaba duro como la roca y acabó siendo una celebración. Un monumento a la hermandad, a la palabra y a la verdad. De lo más potente que uno pueda oír jamás. Ay, haber estado allí...

Curiosidades

- El disco surge de dos conciertos celebrados el 13 de enero de 1968 en la prisión californiana de Folsom. 

- En Columbia nunca habían apoyado esta iniciativa hasta que llegó Bob Johnston y se hizo productor oficial de Cash. La implicación de Johnston fue clave para que el proyecto saliera adelante.

- El disco podría haberse grabado en la prisión de San Quentin a la que también se le ofreció la oportunidad de albergar los conciertos. La elegida fue Folsom simplemente porque fueron los primeros en responder a la petición.

- June Carter realiza un par de duetos en el disco. Destaca el premonitorio y rosa "Jackson" que empieza con la frase "I was married in a fever". June y Johnny se casarían apenas dos meses después de estos conciertos.


sábado, 26 de enero de 2013

supertrax #95: hazlo tú mismo



Lo que me jode de Morrissey es que sé que es capaz y parece no querer. Si no de qué iba a componer maravillas como este "Why Don't You Find Out for Yourself" que en su trino es capaz de hacerme perder la cabeza. Parece mentira que el tío pueda entretenerse con medianías y exabruptos indulgentes pudiendo entregar joyas como esta. Pero ¡qué cabrón que eres! ¡Y lo que te queremos!

momentazo #138: la tarde del humo



Sunday At The Village Vanguard ****1/2 (Bill Evans, 1961)

Algo debió pasar ese día de junio del 61 en el club Village Vanguard. Algo gordo a juzgar por la música que atesora esta joya. El que pasa por ser uno de los directos más impresionantes de la historia, del jazz o de la música, es un documento que derrocha sensibilidad y vigencia. No solo no suena ajado, es que imparte magisterio con una autoridad insultante. La que surge de una simbiosis perfecta entre madera, náilon y marfil. El trío de oro que resuena y se funde, se regodea en la belleza, fluye y vuela para volver a pisar la tierra con los aplausos irrefrenables al final de cada toma. Unos aplausos que no avasallan, que parecen no querer importunar al maestro, para no cargarse el ambiente, se entiende.

"Sunday at the Village Vanguard" siempre va a estar ahí. En lo más alto de las listas. En lo más profundo de los corazones. Nació para vivir entre los más grandes. Como la perfecta introducción a la obra de Bill Evans. Con su ambientación humeante, sus vasos chocando, sus charlas de fondo y esa música acariciada y sublime. Extraordinario, talentoso, sentido. La mejor forma de pasar un domingo por la tarde enlatada para la posteridad.

viernes, 25 de enero de 2013

perVERSIONES #21: cual hoja al viento



José López Alavez compuso su "Canción Mixteca" en 1915. Por mi parte la descubrí gracias a ese instigador que se llama Ry Cooder, el cual la incluyó en su mítica banda sonora Paris, Texas (1985). Y aunque sé que puede resultar sospechoso que un norteamericano se atreva con esta canción, hay que alabar la sutileza y la abisal tristeza que transmite esta versión. Hay miles de versiones más tradicionales, como la de Antonio Aguilar, y todas son portentosas. A mí me gusta mucho la de Cooder, es la que se me ha metido en la piel y la que me deja al borde del llanto, desvalido cual hoja al viento.

jueves, 24 de enero de 2013

supertrax #94: estrella atómica



Sonic Youth, ese mito, ese ensueño, ese tratado sobre cómo molar eternamente. En 1986 publicaron el arisco y fundamental Evol, y en él esta copla, toda electricidad sobrecargada de dulzura. "Star Power", mantra pop partido en dos por la asesina estática, sueño húmedo y bocado carnoso, una canción que vibra y asusta. Bonita y muy peligrosa.

martes, 22 de enero de 2013

supertrax #93: se fue la luz




"Ain't No Sunshine" de Bill Withers juega a impresionar. El cantante norteamericano firma una interpretación para la posteridad ante un pentagrama glorioso que se funde con una letra sencilla y desarmante. No hay luz del sol... Ella se ha ido... y nosotros la juzgamos despiadada por ser capaz de tamaña atrocidad. Abandonar a un hombre que canta con el último hálito que le queda. Un pobre desvalido dotado, eso sí, del poder mágico de la curación. Espectacular. Eterno.

lunes, 21 de enero de 2013

momentazo #137: mi apocalipsis



Apocalypse **** (Bill Callahan, 2011)

Bill Callahan entrega con Apocalypse su obra más madura y más rotunda. Puede que no la más disfrutable, eso sí. El cuarto álbum a su nombre fuera del paraguas de Smog es un dechado de virtudes que estallan en plenitud. Un disco adulto que refulge con melodías tan prístinas como huidizas. Un producto donde el proceso de creación parece haber sido congelado en un rictus encantador. Unas canciones que parecen haber sido cazadas al vuelo más que compuestas.

Apocalypse se mira en obras muy mayores de la música popular. Recoge el pesado testigo de Astral Weeks (Van Morrison, 1968). Logra evocar una atmósfera parecida cambiando lo vegetal por lo mineral. Ambos están hechos de canciones largas, llenas de matices, donde el requiebro vocal y el instrumental sorprende a cada paso. También veo cosas de ese prodigioso Spirit of Eden (Talk Talk, 1988). Un espíritu experimentador desde las raíces. Un rock que no quiere parecerlo. Un algo inasible, bello, imperecedero.

Bill Callahan vuelve a dar en el blanco. Su talento rebosa sin límite aparente. Como Van Morrison, domina en la interpretación. Tan solo cambien el rugido multicromático del de Belfast por el tañido grave como de bronce del norteamericano. Añádanle electricidad susurrante y podrán saber de qué hablo. O escúchenlo. Sí, mejor, mucho mejor.

domingo, 13 de enero de 2013

supertrax #92: pensamientos cazados



"All Thoughts Are Prey to Some Beast", canción estrella del Sometimes I Wish We Were an Eagle de Bill Callahan es el carnoso asunto que nos ocupa. Pensamientos que huyen como la presa de algún depredador hambriento. Imágenes envueltas en una música maravillosa. La que forman esas cuerdas expresivas, esos tambores de guerra y esa voz como el tañido de una campana de bronce. Sí, el señor Callahan lo tiene. Y no se lo guarda para sí mismo. ¡A dios gracias!

martes, 8 de enero de 2013

supertrax #91: la luna azul



Uno solo puede babear ante tamaño monumento. "Blue Moon" de Big Star pulsa cuerdas del alma que parecían olvidadas. En su tañido crepuscular, en su belleza prístina, refulge con un brillo antiguo y auténtico. Esta canción es como lo mejor de la vida. Como cualquier brebaje calentito que tomas antes de dormir. Como una manta suave que acaricia.

Si Nick Drake le cantó a la luna rosa, nadie como Alex Chilton para hacerlo a la azul. Una luna protectora que canta su nana de terciopelo en algún sitio remoto donde querría estar.

sábado, 5 de enero de 2013

supertrax #90: trece años tiene mi amor



"Thirteen" de Big Star. Un ejemplo perfecto de canción de apariencia pequeña y alcance inmenso. Un tema que nos reconcilia con la composición clásica, con esa obsesión por las baladas con acústica arpegiada tan manoseada y tan difícil de redondear. Todo el mundo puede intentarlo. Parece fácil pero no lo es. Alex Chilton se destapa en este tema como el compositor de primera linea que siempre ha sido. Emotiva, cálida y balsámica. Grandísima oda a la adolescencia.

viernes, 4 de enero de 2013

momentazo #136: la tempestad que colea



Tempest ***1/2 (Bob Dylan, 2012)

En una entrevista reciente al maestro, trataban de comparar este "Tempest" con el último drama de Shakespeare. La insinuación de que estamos ante la última obra de Dylan lleva revoloteando desde hace un buen tiempo. Él por su parte no deja de dejar claro que eso no es así. Y lo hace con rotundidad, con esta cuarta pata para el suntuoso banco que se apoyaría en sus obras de madurez más grandes. "Tempest" suena avasallador. Al nivel de ese trío mágico que forman "Time Out of Mind" (1997), "Love and Theft" (2001) y "Modern Times" (2006). O casi, porque toda afirmación tiene sus matices.

El disco es un dechado de virtud en eso que parece tan fácil que es hurgar en la tradición. Es lo que Dylan lleva haciendo desde siempre y con más descaro si cabe desde hace veinte años cuando editara ese "Good As I Been to You" (1992) donde recuperaba las raíces de la música norteamericana en forma de versiones. En esta última entrega redobla esfuerzos para sonar pertinente con los materiales más manoseados. Riffs y melodías que nos van a sonar, y letras plagadas de asesinatos, suicidios, sangre, emoción y tragedia. Líneas robadas de William Blake, oraciones infantiles o John Lennon se entremezclan con los versos del Bardo en busca de un efecto nuevo y sorprendente. Lo consigue. Consigue que volvamos a creer en esto de la música con joyas como "Duquesne Whistle" o "Tempest", quizás las piezas clave del disco, sin desmerecer al resto que raya en todo momento a gran nivel.

También hay que pagar un peaje elevado para poder disfrutar del disco. Más en estos tiempos de prisas en los que no va a ser fácil comprender la necesidad de someterse a canciones de duración tan elevada. Y es que la mitad de los temas superan los siete minutos. No dudo que es lo que necesita Dylan para desarrollar sus historias, pero esto hace al disco algo farragoso. En todo caso, deliciosamente farragoso.

Bob Dylan se erige en uno de los grandes artistas del pastiche. Quizás la única forma de arte que sigue teniendo validez en tiempos en los que parece estar todo inventado. Sigue las enseñanzas del postmodernismo como un T. S. Eliot del rock. Esto me devuelve a la comparación con Shakespeare. No sé si es descabellada aunque como dice el de Duluth, la obra postrera de Shakespeare se titula "The Tempest" y su disco sólo "Tempest". No es lo mismo, ¿verdad? Que nadie lo entierre todavía.

miércoles, 2 de enero de 2013

momentazo #135: la emperatriz del blues



The Essential Bessie Smith ****1/2 (Bessie Smith, 1997)

Bessie Smith es un mito de la música, un hito inexcusable para cualquiera que se acerque al blues. Nacida en el duro sur estadounidense a finales del siglo XIX, la "Emperatriz del Blues" tuvo que arrastrar una cruz triple. En su condición de mujer, negra y cantante, necesitó de toda su personalidad y su valor para salir adelante. La suerte que tuvo es que le sobraban ambos. Esto catalizó en interpretaciones torrenciales de una autoridad intimidante.

Bessie Smith fue el principio y lo máximo en una época en la que subirse a un escenario para una mujer era casi reconocerse una prostituta. En lugar de acobardarse por ello, decidió coger el toro por los cuernos y forjó un estilo duro y rotundo, sin timideces ni pasos atrás. Su rajo, su desgarro y su potencia vital han moldeado un puñado de clásicos imperecederos. Los ha sellado para siempre con su estilo, en las antípodas de las cantantes femeninas de la época. Lo suyo fue entrar en ese mundo vedado pisando con fuerza y sin achicarse. Disgustos y odios aparte, eso le valió encumbrarse como la artista más importante de su época. De su dicción poderosa han bebido gentes variopintas, de Billie Holiday a Janis Joplin o James Brown.

Aquí está este CD doble para atestiguar la grandeza de una grande. Es una obra excelsa. Casi dos horas de blues auténtico, primitivo, sutil y avasallador. El origen de mucha de la música que escuchamos hoy día congelado en el tiempo. Sepia y ruido de fondo de un encanto espectacular.