domingo, 28 de abril de 2013

supertrax #101: duelos y quebrantos



Your Funeral... My Trial (1986) puede ser el disco más intenso de Nick Cave y la canción titular despliega toda esa materia oscura entre soplos entrecortados de órgano y subidones controlados que no llegan a explosionar. La canción es un remanso turbulento que casa serenidad con oscuridad gótica. Calidades de lujo, tapices dorados, Poe, Shelley y la culpa devoradora entre tragos de vino, licores prohibidos y leche de amapola.

"I am a crooked man
And I've walked a crooked mile
Night, the shameless widow
Doffed her weeds, in a pile
The stars all winked at me
They shamed a child
Your funeral, my trial."
 

tótem #66: la culpa y el dolor


Título: Your Funeral... My Trial
Artista: Nick Cave & the Bad Seeds
Año: 1986
Productor: Flood, Tony Cohen
Sello: Mute

Your Funeral... My Trial es un disco que causa pavor. Su estatura y su autoridad son gigantescas, ya no dentro de la obra del australiano, sino entre las obras maestras de los 80. No es moco de pavo enfrentarse a su valoración.

El cuarto disco con los Bad Seeds es un momento cumbre por muchos motivos. No todos ellos se aprecian con claridad, porque a simple vista tampoco ofrece grandes variaciones con lo que venían ofreciendo. Sin embargo todos sabemos que Dios (y a veces el demonio) está en los detalles y esos son los que encumbran a esta obra por encima de todas las demás que haya parido Cave en cualquiera de sus pieles. Para mí este es el disco en el que la banda que lo acompaña demuestra por vez primera y quizás más efectiva sus capacidades. Esos teclados preñados de lirismo y amenaza ("Your Funeral... My Trial"), esas guitarras que son una electrificación pavorosa de lo que Leonard Cohen hiciera en "Avalanche" ("Jacks Shadow") y otras veces combinan lo anterior con el aullido desértico de Ry Cooder en Paris, Texas (1985) ("Stranger Than Kindness"). Son solo ejemplos casi al azar del poder catártico y abisal de un disco total que es más de lo que parece y cuyo poder solo puede desplegarse a base de escuchas atentas y reiteradas.

La obra suprema de Nick Cave & the Bad Seeds no acepta análisis apresurados ni superficiales. Pocas cosas pueden ser atrapadas al vuelo aquí. Es un disco arisco y gótico ("She Fell Away", "The Carny"), sexual y violento ("Hard On For Love"), triste y extático ("Sad Waters", "Long Time Man") que moldea con garras retorcidas la efigie definitiva de la culpa y la pena. Ya lo expresa de manera cristalina Cave en las fotos de portada y contraportada con esos ojos cerrados que se abren entre soprendidos y culpables. Tu funeral... mi juicio. Porque algo habré hecho.

Curiosidades

- El disco fue publicado originalmente como un doble EP. En su edición en CD se alteró el orden de las canciones y se añadió un bonus poderoso, "Scum".

- El aura y la ambientación fúnebre del álbum debe mucho a la heroína. Nick Cave estaba en el momento álgido de su adicción y esto se tradujo en canciones convulsas y desesperadas hasta el paroxismo.  

- Que las letras del disco tienen mucho de narrativo queda patente sobre todo en "The Carny", ejemplo de historia truculenta que casa elementos de la película Freaks (Tod Browning, 1932) con el terror gótico más expresivo.

- La conexión con Wim Wenders que apuntábamos con la banda sonora de Paris, Texas es aún más clara, ya que la banda aparece actuando en la película Wings of Desire (1987) del director alemán. En ella interpretan "The Carny" y "From Her to Eternity".

sábado, 27 de abril de 2013

momentazo #148: tierna presa



Tender Prey **** (Nick Cave & the Bad Seeds, 1988)

El quinto disco del australiano con los Bad Seeds y una muestra más de que el pozo de su inspiración parecía no tener fondo. Es que el Cave de los 80 era mucho Cave. Nada más empezar demuestra que es capaz de seguir entregando clásicos como la catártica "The Mercy Seat". Toda una demostración de fuerza que subraya con el lirismo de "Mercy Mercy Mercy", "Slowly Goes the Night" o "Watching Alice" - jugando a ser Tom Waits. Si a esto le añadimos los himnos "Deanna" o "City of Refuge" sale un disco tremendo. Otro más... Y eso que no era nada fácil después de la cumbre de "Your Funeral... My Trial" (1986). Pero ya se sabe que de donde hay, se puede sacar...

martes, 23 de abril de 2013

momentazo #147: demoliendo la eternidad



From Her to Eternity **** (Nick Cave & the Bad Seeds, 1984)

En un torbellino Nick Cave disuelve a sus abrasivos Birthday Party para empezar esta deliciosa aventura con los Bad Seeds. La banda que lo haría mundialmente famoso se foguea en estos momentos iniciáticos como los gurús de una misa pagana intensa y sulfúrica. Este álbum, su estreno, supuso un asentamiento de los cimientos angulosos y torcidos de los proyectos anteriores de Cave. Una construcción interrumpida por oleadas salvajes de demolición. No se podía esperar otra cosa al fichar a Blixa Bargeld de Einstürzende Neubauten o a Barry Adamson de Magazine.

From Her to Eternity juega en su título con el de la película de Fred Zinnemann y ese es la única concesión lúdica que se permite. Es un disco austero, cosido a cuchilladas, espinoso, cruel y humeante. Y buena parte de la culpa, además de las composiciones, la tienen esos Bad Seeds que empiezan aquí a buscar un sonido inasible, contaminado, plagado de silencios y chirridos fantasmales. En la grieta que separa "From Her to Eternity" - la canción - y "A Box for Black Paul" encontramos el futuro de un grupo inimitable. Esas guitarras brumosas que apuñalan las lineas de piano, ya sean estas líricas o vanguardistas, son el colchón ideal para que Cave se revuelque como un poseso. Da igual si versionan a Leonard Cohen o te hablan de santos, moscas y miserias. Todo aquí tiene un propósito malsano, una pasión febril que, eso sí, había que controlar y dirigir hacia un objetivo concreto. No se puede tener todo.

martes, 16 de abril de 2013

la interzona #30: movimiento pasivo



Movement *** (New Order, 1981)

Apenas sin tiempo para llorar a Ian Curtis se crea New Order con este estreno continuista con el legado de Joy Division. "Movement" es un disco muy interesante. Mantiene la pulsación abisal de la banda de origen y juega con la electrónica tímida pero claramente. Los ingredientes los conocemos: bajos profundos y letanías dolientes adornadas ahora por detallitos a lo Kraftwerk y melodías que no llegan a saltarinas por esa mordaza que parece atenazar cualquier deseo de expansión. Hay más de una copla en la que incluso Bernard Sumner intenta sonar como Ian Curtis. Está claro que el pasado pesa como una losa y no me parece mal que New Order empezaran agarrados a la barra de seguridad. Es normal y deseable para ir sobre seguro y empezar a forjar una carrera de esas que llamamos de enjundia.

domingo, 14 de abril de 2013

tótem #65: ritmo motórico y rock fumeta

 
Título: Neu!
Artista: Neu!
Año: 1972
Productor: Conny Plank, Neu!
Sello: Brain Records / Polygram Records

La metronómica e inexorable "Hallogallo" marca la pauta. Señala hacia donde soplan los vientos de este disco que estrenaba el concepto de 'motorik rock' con el que uno de sus creadores lo definió. Una etiqueta algo limitada si sopesamos el conjunto con los ambientes fantasmagóricos de "Sonderangebot" y "Im Glück", más el rock al ralentí de "Weissensee" o la trepanación sónica (martillo neumático incluido) de la brutal "Negativland". Influyente y, sobre todo, ¡nuevo! Revelaciones de un futuro que ya es pasado.

Curiosidades

- Neu! lo formaban Michael Rother y Klaus Dinger. Surgió a raíz de su abandono de Kraftwerk. Esta ruptura con lo anterior se refleja en la portada de este disco, la cual repetirían con variantes en posteriores trabajos. Esta era de una simpleza inmaculada y bebía del pop-art tan de moda en la época como opuesto a las ideas estéticas de los militantes en el krautrock.

- Dinger fue el que bautizó el sonido de temas como "Hallogallo" o "Negativland" como ritmo Motorik, aunque esto es dudoso porque él mismo niega haber usado ese nombre. Sea como fuere, este fue el comienzo de ese subgénero (motorik rock) del que este álbum fue el germen y el exponente máximo. Este ritmo es un simple y obsesivo 4/4 con apenas interrupciones. El resultado es una hipnosis maquinal, un bucle robótico de indudable poder mántrico.


- El disco es respetadísimo en la actualidad por su influencia incontestable y aún así sus ventas en la época fueron exiguas como merece cualquier obra experimental con intenciones rupturistas.

viernes, 12 de abril de 2013

supertrax #100: cuando pierdas tu aliento




Neutral Milk Hotel van a quedar en la historia como uno de los enigmas más jugosos del pop. "Oh Comely" es una de las piezas clave de este rompecabezas irrealizable. La canción se encuentra en su disco más emblemático, ese In the Aeroplane Over the Sea que ha sido fundamento generacional para más de uno.

Se trata de un aire folk taciturno y oscuro que va implosionando en silencio. Huye de la euforia del estallido para ir emborronándose de gris. Entran trompetas de duelo y acaba en un éxtasis mudo en el que el oyente ha ido hundiéndose en un letargo sanador y poderoso. Es una pieza atípica en todos los sentidos a pesar de su aparente accesibilidad. Tres movimientos que sellan para siempre la gloria de un grupo único. Después de esto no hay continuación posible. Eso lo entiendo hasta yo.

domingo, 7 de abril de 2013

momentazo #146: ... porque llevo torta



In the Aeroplane Over the Sea ****1/2 (Neutral Milk Hotel, 1998)

Sorprendente y euforizante obra maestra de estos norteamericanos apátridas. Desde algún lugar inventado se sacan de la manga un compendio de pop de cámara, espejismos de rock entre cazurro y noise y un folk mágico que no desentonaría en el currículum de Mercury Rev... O quizás sí, ya que estos últimos nunca han alcanzado estas cotas de naturalidad y excelencia. Jeff Mangum lidera un proyecto que surge del trauma que le produjo la lectura tardía de Diario de Anna Frank, inspiración que vuelca en referencias más o menos directas esparcidas por todo el disco. El trauma es más que evidente en el fraseo urgente y a ratos agónico de Mangum, en su rasgueo poseído y en las letras tan mágicas como inextricables. Como inextricable es su sonido, bizarro y cercano con gemas de baja fidelidad que van de los 1:35 a los 8:18 quilates. Al sumergirte en este lago monocromático quedarás atrapado entre aporreos de acústica con sentido, gaitas oceánicas, trompetas a ratos fúnebres y a veces preñadas de euforia fronteriza, y sobre todo, esas letras que causan sensación...

"And one day we will die, and our ashes will fly from the aeroplane over the sea, but for now we are young let us lay in the sun and count every beautiful thing we can see." // "And will she remember me 50 years later, I wished I could save her in some sort of time machine, Know all your enemies, We know who our enemies are" // "I love you Jesus Christ, Jesus Christ I love you, Yes I do".

Neutral Milk Hotel o Jeff Mangum no consiguieron sobrevivir al vaciado emocional que supuso esta joya. Tuvieron que lidiar con la incomodidad de una interpretación rugosa, acelerada y sangrante. Mucho feísmo a priori del que resulta milagroso haber extraído tantísima belleza. Un álbum perfecto para acompañar a tu colección de R.E.M.... Y superar sin esfuerzo bastantes obras de los de Athens. La magia de un folk fuera de época y lugar. Ni americano, ni europeo, ni terrenal. Sublime.

PD: (Todo esto 8 años antes del Ys de Joanna Newsom y 9 antes del Strawberry Jam de Animal Collective).

jueves, 4 de abril de 2013

supertrax #99: mito en flor



Para el 99 me saco de la manga uno de los temazos más impactantes de los últimos tiempos. "Myth" abre Bloom (2012) de esos ínclitos del pop que son Beach House. Palabras mayores para una canción que, como el título del disco, florece y se expande cual capullo incipiente. Una paleta de colores en ebullición, voces soñolientas y eficaces y texturas que recuerdan a otros tiempos. Tiempos gobernados por Mercury Rev e incluso, perdónenme, hay algún soniquete con un resto de los mejores Suede. Impresionante.

supertrax #98: corazón de cromagnon



Que M. Ward es un grande no se le escapa a nadie. Y si así fuera, bastaría con pegarle un buen tiento al brebaje dulce y delicado que se marca con esta "Primitive Girl". Tan delicada como contundente, estamos ante una tonada de esas que pueden llamarse atemporales. Un tanto inmaculado en su dilatada y soberbia discografía. Un clásico imperecedero de verdad.

momentazo #145: plata ensangrentada



Through Silver in Blood (Neurosis, 1996)

En "Through Silver in Blood" Neurosis duplican la apuesta. Aprietan los dientes y redoblan esfuerzos en ese asalto indómito que amenaza con anegar tus sentidos. Esto es el cúlmen de ese experimento abrasador que ha sido su carrera. Las baterías se doblan y braman para crear la base punzante sobre la que ensartar las guitarras, la voz gutural, el bajo sacrílego. Es thrash, es doom, es sludge, es parsimonioso como Black Sabbath solo pudieron soñar serlo. El quinto disco de los californianos es una cosa muy seria. Un monumento dentro de esto del metal. Un disco fastuoso que tutea a los mejores del género y que se abre paso para invadir oídos, digamos, más selectos. No todo el mundo está preparado para este disco, como no todo el mundo lo está para Neurosis. La duración de sus canciones, su ritmo moroso que casa lo fúnebre con lo atmosférico y lo irreal, su repetición casi obscena, el grito anegado en sangre que llega a la cima desde el principio y solo puede ser prolongado y prolongado sin posibilidad de ascender más. Todo juega en contra de la masificación de un producto duro, indigesto, exigente pero manirroto en satisfacciones. Hay que atreverse y merendárselos crudos. Hacerlo es caer rendido a sus pies. Para siempre.

lunes, 1 de abril de 2013

momentazo #144: el ritmo gigante



El 'bárbaro' del ritmo ****1/2 (Beny Moré, 1990)

Beny Moré, el sonero mayor de Cuba, el bárbaro del ritmo, es idolatrado como un semidiós en la isla y alrededores. Dueño de una voz expresiva, marcó una época y selló para siempre una manera de cantar y dirigir una orquesta de más de 40 músicos. Su ritmo, su fraseo, su jolgorio desatado entroncan con esa forma tan caribeña de disfrutar de la música. Y es que allí, este arte mayor se considera algo social y su disfrute se supedita al de la masa. Algo que en Europa o más bien en la música "culta" puede no ser tan obvio. Esta cualidad es parecida en cualquier estilo popular o folclórico aunque está más agudizada en estos ritmos latinos. Vamos que Beethoven tiene poco que hacer aquí. Eso es para el disfrute privado, individual y siniestro de gente antisocial. Que diga yo esto no deja de tener su gracia, pero es que es difícil no contagiarse de la algarabía que desencadena el Beny con su Banda Gigante en este recopilatorio compacto y eficaz 100%. Eso es lo que debería buscar cualquier obra de este tipo. Nos hacemos una idea cristalina de la música del cubano, nos encandila a lo largo de un minutaje razonable y salimos sudando y contentos en lugar de extenuados y cabreados como en tantas otras ocasiones. Como primera toma de contacto con los dulces placeres del son, la guaracha y el mambo me parece magistral. Incluso diría que imprescindible. Una sorpresa para atesorar.