jueves, 30 de mayo de 2013

trick or trick? #42: los comienzos fangosos de una leyenda



Tanworth-In-Arden 1967/68 **1/2 (Nick Drake, 1994)

Un documento para voyeurs insaciables, este pirata supone una intromisión casi intolerable en la privacidad del primer Drake, ese que aún estaba formándose y no había sacado ni un disco. Como consecuencia es amateur y no siempre con el encanto que se supone a este adjetivo, es pobre en sonido y es interesante si ya te sabes sus tres discos oficiales de pe a pa. No es una inmersión absolutamente placentera pero sí que revela cosas. La capacidad interpretativa y su personalidad empiezan a estar ahí ya. Además, no deja de ser sorprendente su amor por el blues norteamericano de raíz, influencia que muchos no reconocemos en principio en su arte posterior. Claro, torpes de nosotros, Nick se dedicó en su dolorosamente corta carrera a refinar ese blues para entregárnoslo prístino, acariciante y sugerente. Nada de esto encontraremos aquí, pero la culpa es nuestra por curiosos y cotillas.

domingo, 26 de mayo de 2013

supertrax #102: móntatelo



El arranque sexual y vicioso de Grinderman arrasa con todo. Manosea la tensión y la hace una bola eléctrica a punto de estallar pero no lo hace. La batería controla la subida ampérica logrando que no llegue al cortocircuito. "Get It On" es el recibidor del puticlub que es el estreno de Nick Cave y su triturador. Mucho forro peludo en rojo y saliva por todos lados. Todo un dechado de delicadeza.

jueves, 23 de mayo de 2013

momentazo #151: el picor en las entrañas



Grinderman ****1/2 (Grinderman, 2007)

Ya lo anunciaba en el desbordante Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus (2004), un disco doble que nos mostraba al Nick Cave más inflamado de los últimos diez años. Y en este proyecto paralelo cambia su pelaje de romántico victoriano por el de la fiera que siempre ha llevado dentro.

Grinderman es una noticia buenísima para la salud mental del australiano y para el mono de sangre de sus seguidores. En una mutación tan verbenera como irresistible, Cave y sus perversos aliados (Warren Ellis, Jim Sclavunos y Martyn Casey ) ofrecen carne y vísceras frescas y porno del duro. Su imagen y su descarga pueden parecer demasiado sobrecargadas, incluso algo This Is Spinal Tap, pero convencen porque suenan como un cañón. Y claro, lo saben y se lo creen.

Nick Cave se pone cachondo y trata de desfogarse con la eléctrica carga sexual de descargas como "Get It On" o "No Pussy Blues", la muy The Cramps "Honey Bee..." o la electricidad viciosa de "Electric Alice" o "Depth Charge Ethel". Como un mono loco se toca y se retuerce en pos de lo primitivo olvidándose de esos recargados pasajes al piano que han retocado demasiado su imagen en los últimos tiempos.

Grinderman no es un simple divertimento descerebrado. Tampoco una simple válvula de escape. Aún siendo ambas cosas, es una de los inventos de más enjundia en los que se haya visto involucrado el australiano. Queriendo recordar quizás los tiempos de The Birthday Party se ha vuelto a dar de bruces con la excelencia. Aquí está ya, ha vuelto el encantador de serpientes, el portador de veneno, el putero irredento. ¡Alabado sea Dios!

sábado, 18 de mayo de 2013

tótem #67: el hombre río

Título: Five Leaves Left
Artista: Nick Drake
Año: 1969
Productor: Joe Boyd
Sello: Island Records

Hay momentos de conjunción astral en los que todo se une a la vez para una causa justa. El primer disco de Nick Drake es uno de esos contados instantes en los que todo es simplemente perfecto. En esta obra de belleza clásica e inmarchitable la voz del bardo resuena con esa melancolía asesina y deliciosa que acierta en todo momento a fundirse con la guitarra más maravillosa que unos dedos desnudos hayan acariciado, con las orquestaciones parcas y dolorosas que funden las canciones y las untan en nuestro cerebro, con esa atmósfera de aire sólido que su amigo John Martyn sellara para siempre.

La obra de Drake es tan exigua como capital para el devenir de la música en el siglo XX. Pocos artistas han influido tanto con tan poco. Y de sus tres discos en vida este es para mí el mejor. Con diferencia. Un disco tan cálido que puede con cualquier connotación negativa que destilen sus versos negros. Un reducto para el cobijo de nuestros cansancios cotidianos. Un modelo de perfección y sabiduría. Un disco del que jamás me cansaré. Es imposible con joyas como "River Man", "Three Hours", "Day Is Done", "Way to Blue" o "Saturday Sun". Y no, no me he olvidado de "'Cello Song". Para mí uno de los ejemplos más maravillosos de cómo se puede moldear el sonido y hacerlo arte supremo. No, cansarse es imposible, aunque la pena sí que surge. La de no poder volver a escucharlo por primera vez.

"When the day is done
Down to earth then sinks the sun
Along with everything that was lost and won
When the day is done"


Curiosidades

- El sonido cálido e inimitable del disco se debe en parte al genial acompañamiento que tuvo el británico. Nada menos que miembros de Fairport Convention y Pentangle lo secundaron y añadieron ese sentimiento que maravilla y encanta tantas décadas después.

- Drake pretendía una aproximación más desnuda en cuanto a la instrumentación. El productor Joe Boyd fue el gran culpable de que se decidiera a incluir los prodigiosos arreglos de cuerda de Robert Kirby, así como el prodigioso contrabajo de Danny Thompson, entre muchos otros detalles. ¡Gracias a los astros!

domingo, 5 de mayo de 2013

momentazo #150: letargo agridulce



The Boatman's Call ***1/2 (Nick Cave & the Bad Seeds, 1997)

"Within the common lamp-lit room
Prison my eyes and thought;
Let dingy details crudely loom,
Mechanic speech he wrought:
Too fragrant was Life's early bloom,
Too tart the fruit it brought!"

Versos negros de Thomas Hardy que pueden asociarse sin problemas con este disco que está entre los más melancólicos y severos de Nick Cave & the Bad Seeds. Decir que se echa de menos la tormenta de antaño es demasiado precipitado. Sobre todo frente a la primera parte de un disco que se presenta impresionante en sus 6 primeros temas, su hipotética cara A ("There Is a Kingdom" es algo inferior, pero se agradece para que el resto de elenco aumente su envergadura a su lado). Después de esto hay un perceptible aunque suave bajón que resulta un pelín molesto aunque tolerable por la novedad en "Black Hair" y se precipita en el "broche" final que es "Green Eyes". Bastante insulsa a decir verdad.

Al final hay que quitarse el regusto pobre que deja y recordar el pesimismo hardiano de versos como,

"It ain't that in their hearts they're bad
They can comfort you, some even try
They nurse you when you're ill of health
They bury you when you go and die
It ain't that in their hearts they're bad
They'd stick by you if they could
But that's just bullshit
People just ain't no good" ("People Ain't No Good")
//
"No God up in the sky
No devil beneath the sea
Could do the job that you did, baby
Of bringing me to my knees" ("Brompton Oratory")
//
Y con el deseo y la esperanza que te desarman en esos que dicen,

"There's a man who spoke wonders though I've never met him
He said, "He who seeks finds and who knocks will be let in"
I think of you in motion and just how close you are getting
And how every little thing anticipates you
All down my veins my heart-strings call
Are you the one that I've been waiting for?" ("(Are You) The One That I've Been Waiting For?")

Las verdades que más duelen. Las que nos gusta recordar. Porque en el fondo somos unos malditos fisgones sin remedio. Sobre todo cuando van envueltas en música tan maravillosa y en unos videos como el de "Into My Arms". Para llorar de gozo y pena por lo que el disco es y lo que pudo ser. Se quedó en un entretenimiento... Pero de los lujosos.

jueves, 2 de mayo de 2013

momentazo #149: tus peores pesadillas



 Henry's Dream **** (Nick Cave & the Bad Seeds, 1992)

Curiosamente el séptimo disco de Nick Cave & the Bad Seeds pasa por ser a la vez uno de los más idolatrados por los fans y uno de los más decepcionantes para el grupo. Según Cave no acabaron de encontrar el sonido que tenía en su cabeza perfectamente definido. Él apelaba a un sonido acústico de una violencia avasalladora y el resultado quedó un poco a medias. Quizá tenga razón, no lo sabemos, no estamos en su cabeza. El público se limita a degustar y juzgar lo que le ofrecen. Y "Henry's Dream" es un disco volcánico donde la guitarra acústica manda y desencadena un apocalipsis frenético y vicioso en joyas atemporales como "Papa Won't Leave You Henry", "I Had a Dream, Joe", "Brother, My Cup Is Empty", "John Finn's Wife" o "Jack the Ripper". Por otro lado sabe calmar las aguas y el ardor en gemas igualmente valiosas de una belleza inmaculada como "Straight to You", "Christina the Astonishing" o "Loom of the Land". Estos opuestos acaban dando lustre a un disco equilibrado, preciso y sangrante. Como una cuchillada furtiva o un beso a tornillo. Pasión, drama y muerte. Los ingredientes básicos para una carrera, a estas alturas, imparable.