jueves, 25 de julio de 2013

la interzona #32: arquitectura protoelectrónica



Architecture & Morality (Orchestral Manoeuvres in the Dark, 1981)

El tercer disco de OMD es un ejercicio rabioso de autoafirmación y a la vez una exploración de nuevos caminos más allá del post-punk. A pesar del arranque anegado en oscuridad y ruído que es "The New Stone Age", los de Merseyside se aventuran en territorios más sutiles y líricos como las románticas "Souvenir" o "Maid of Orleans". Estos fueron los dos pelotazos del álbum, aunque también se ponen a contemplar sus almas en la tranquilidad de las aguas de "Sealand", la calmada agitación de "Joan of Arc", los ángulos afilados de "Architecture & Morality", o el pop a a lo Kraftwerk de "Georgia". "She's Leaving", por su parte, sigue siendo pop brillante de la mejor factura y el cierre con "The Beginning & the End" es bonito y leve. Tan insustancial como un disco que no deja claro nada y que como producto de su tiempo no las tiene todas consigo para perdurar.

lunes, 22 de julio de 2013

momentazo #160: ¡gloria, gloria, aleluya!



Sings Ballads and Blues (Odetta, 1956)

Odetta, un misterio sin resolver. Leyendo por ahí descubrimos que fue "la voz de los derechos civiles" y una figura clave que influyó en gente tan variopinta como Bob Dylan, James Brown, Mavis Staples o Janis Joplin. Vale, entendido, y sin embargo su presencia en los anales que nos narran los hitos musicales de la historia es ínfima, casi inexistente. Muy poca gente sabe de su existencia en mi círculo y su peso histórico está totalmente devaluado en la actualidad. ¿A qué se deberá esto?

Parece que las dotes de interpretación sobrehumanas de la afroamericana han pasado desapercibidas. ¿Por qué? Puede ser que haya ganado ese aire machorro que exuda su figura imponente (y poco femenina), o el hecho de que no solo cantaba, sino que se acompañaba de un guitarrón muy poco digno de una señorita. Y para terminar, sus dotes vocales y su rajo tenían más que ver con el poder atávico de Howlin' Wolf que con la elasticidad gatuna de Billie Holiday. Todos estos elementos pueden haber jugado en su contra y haber hecho que pocos presten atención a su versatilidad y su rango vocal.

Este maravilloso disco nos la muestra en toda su amplitud. Aquí combina los temas arpegiados con el aporreo y el cante a capela. El blues con las canciones de trabajo, el gospel y el folk de palo. En todos se muestra cómoda y autoritaria con su bramido poderoso. Eso y unos rasgueos es todo lo que necesita(mos). Porque no todo van a ser adornos orquestales y experimentación en mesas de sonido de quinientas pistas. Hoy más que nunca es necesario desempolvar este disco y recordar que las cosas se hacían de otra forma, con una sencillez primaria y sobrecogedora.

Odetta, con su alergia a los arreglos, con la fuerza de un tren de mercancías a todo trapo, enemiga de lo forzado, es un cálido misterio y un secreto que lleva enterrado ya demasiado tiempo. Y eso duele.

jueves, 18 de julio de 2013

tótem #68: la voz del altísimo


Título: En Concert à Paris Vol.1
 Artista: Nusrat Fateh Ali Khan
Año: 1987
Productor: Bruno Ferragut / Kudsi Erguner
Sello: Ocora

1
Hamd 28:46
2
Naat 16:12
3
Manaqib Ali 16:28
4
Manaqib Khawaja Mueenuddin Chisti 9:52

Me invade el pánico al tener que escribir sobre esta obra. Me someto a los 29 minutos de "hamd" y lo hago en todos los sentidos del término. Quiero decir que no solo los sufro como el que se deja infligir algún daño, sino que caigo exhausto y rendido a los pies del maestro balbuceando ¡gracias!. "La voz del Altísimo" ha hablado, se ha proyectado, ha temblado y ha implorado en una lengua que me suena arcana y que cura el alma. Porque aquí no se entiende de integrismos ni de odios. Porque da igual que se cante a Alá o a Yahvé o a los Cuatro Elementos. Es una plegaria que limpia el aire y sana por dentro. Un sueño del que no quiero despertar.

Curiosidades

- Este es el primer volumen de un ambicioso proyecto de cinco. Son cerca de séis horas de música sacra que se recopilarían en una caja de 5 CDs en 1997.

- Este concierto tuvo lugar el 6 de noviembre de 1985 y fue grabado por Radio France. Como es de suponer, sin aditivo alguno que manche la pureza salvaje de una interpretación mayestática.

- Este estilo musical ancestral es de origen pakistaní (como el maestro Ali Khan) y se llama QAWWALI. Nuestro protagonista, a su vez, atesora un buen número de sobrenombres, entre otros el de Shahen-Shah-e-Qawwali, "la estrella más brillante del  Qawwali".

- El Qawwali es un diálogo directo con Dios al que solo los elegidos pueden acceder. De ahí que Nusrat Fateh Ali Khan gozara de una fama y un respeto casi divino en su país, respeto que supo agenciarse en cuanto su figura imponente dominaba cualquier escenario del mundo.


martes, 16 de julio de 2013

momentazo #159: arte en zapatillas



Popemas (Nosoträsh, 2002)

Lo de Nosoträsh es tan aparente, tan delicado y tan en su sitio... no hacen ruído. Nunca lo han hecho y nunca lo harán. Por eso todos sus discos pueden malinterpretarse o colocarse en el estante de lo liviano y lo innecesario. A pesar de que fueran capaces de crear esta preciosidad, cumbre de una forma de hacer las cosas, de un arte espartano y puro, sutil y sencillo, sin ambages. A pesar de que con este disco se hayan encaramado para siempre en lo más alto de la música hecha en castellano.

"Popemas" parte ya con la ventaja de un título tan ingenioso y encantador que da rabia. Tiene una portada sugerente y casi kitsch que casa estupendamente con el contenido. Y por supuesto tiene canciones esplendorosas. Nada menos que 20 miniaturas que no necesitan más que un puñado de segundos para mostrarse en toda su belleza sin artificios. El disco es poesía pura, construído con palabras y sonidos que apelan al despertar de los sentidos a través de lo cotidiano. Mucho amor, deseo y esos placeres exquisitos del día a día en minúsculas teselas coloridas. Solas no funcionan, es cierto. Algunas mueren prematuramente dejándonos con la miel en los labios. Como en todo mosaico, es su unión la que produce todo el efecto. El de un cuadro que no avasalla por sus dimensiones sino por su elegancia, su contención y la maravilla de cada una de sus imperfecciones.

lunes, 15 de julio de 2013

momentazo #158: brisa hardcore



Continents **** (Nisei, 2007)

Discazo el que se marcan los de Vilassar de Mar (Barcelona). Una verdadera trituradora en la que meten rock, experimentos y el eco salvaje del dub. El producto final es de una solidez epatante. Es una mezcla adictiva de sonidos cálidos y rock del duro que hace de este grupo un hito dentro de la escena. Algo que deberíamos valorar más que tantísimas cosas que por venir de lejos creemos mejores.

jueves, 11 de julio de 2013

gigantes #35: mi mierda es tu leche



 
Nadie podría haber convencido a Kurt Cobain allá por la mitad de los 80 de lo que le esperaba. En su mente cabía el deseo pero no creo que confiara en cumplir un sueño que tornaría en pesadilla al poco tiempo. Nirvana dinamitaron la industria desde dentro poniendo al rock alternativo en primera fila y captando legiones de fanáticos sin importar su procedencia, cultura, educación ni clase social. Invadieron territorios hasta hacía segundos vetados para lo underground convirtiéndose en el grupo más importante, adorado e influyente de los 90.

Nirvana se formaron en 1987 en Aberdeen, cerca de Seattle con un núcleo duro compuesto por Kurt Cobain a la guitarra y voz y Chris Novoselic al bajo. Los baterías fueron desfilando durante sus primeros años hasta que se dieron de bruces con el compromiso y la pegada de un tal Dave Grohl. Cobain fue desde el principio la fuerza motriz de la banda tanto en la composición como en aspectos logísticos y de promoción. Con mucho esfuerzo por su parte consiguieron que una compañía se fijara en ellos para publicar su primer álbum, Bleach (1989). Se trata de un compendio de todas las enseñanzas que el grupo y concretamente Kurt había sacado del punk y el rock duro que mamaron desde la infancia. El disco apenas tuvo repercusión y solo se movió en el limitado circuito alternativo de la zona. Por todo ello aún hoy parece increíble el impacto que supuso su continuación, un aclamado Nevermind (1991) que no solo está considerado un clásico sino que arrasó en ventas llegando a superar en las listas al todopoderoso Michael Jackson. El disco apenas había endulzado el sonido duro del grupo. Es cierto que abrieron miras y se colaron influencias como The Beatles o Pixies, pero el brebaje no dejaba de ser rock de riffs cortantes y un punch salvaje gracias a la incorporación ya indicada de Grohl (este sería su primer disco) y a la producción profesional de Butch Vig.

A partir de aquí Kurt se vio obligado a lidiar con una fama para la que no estaba preparado. Su infancia había sido difícil con la separación de sus padres como eje. Cobain había sido un niño algo problemático y con un carácter claramente nihilista. Todo esto lo volcó en la escritura de canciones con las que toda una generación se iba a identificar para siempre. Con Nevermind, además, inauguró sin pretenderlo el grunge, un estilo que apostaba por revivir la dureza y autenticidad del rock clásico ya fuera desde el punk o el metal. Muchas bandas se unieron al rebufo del éxito de Nirvana y se alistaron a esta nueva corriente donde la forma de vestir tenía tanto que decir como la música. Camisas de franela y ropa desgastada se mezclaron con los sonidos de Black Sabbath, The Stooges, Led Zeppelin o Neil Young. En medio de este ambiente, Cobain tuvo que convivir con la celebridad y sus adicciones. Estos tiempos duros para él tuvieron su reflejo en la durísima continuación discográfica. Con Steve Albini a los mandos grabaron In Utero (1993), un disco donde redoblaban la dureza y la oscuridad en un paso claro hacia el abismo que les esperaba. Fue la última declaración musical de Kurt que se suicidaría de un disparo el 8 de abril de 1994.

Después de esta tragedia la banda se disolvió, aunque se han seguido editando discos más o menos interesantes con material de archivo. El legado del grupo con solo tres discos en vida es monumental y el expolio al que la viuda de Kurt Cobain, Courtney Love y el resto de componentes ha sometido al material sobrante es sonrojante y mezcla lo revelador para el fan con bromas privadas que no deberían haber visto la luz. La historia de siempre. Los gozos y las sombras del circo del rock & roll.

Bleach **** (1989)
Salivazos imberbes y suciedad nada impostada para un estreno trabajado, oscuro y muy revelador sobre las intenciones y las capacidades de un grupo sin pretensiones más allá de una música en la que creían con una fe ciega. "Blew", "School", "About a Girl" o "Negative Creep" transcendieron lo subterráneo sin querer y gracias a éxitos posteriores. Crudo y tóxico a partes iguales.

Nevermind ***** (1991)
La belleza del harapo encontró su versión más perfecta en un disco más trabajado y abierto en el que flexibilizan la dureza y aportan melodías imborrables a unos riffs creados con las entrañas revueltas de alguien que tiene una urgencia agónica por expresar sus sentimientos. Amores en plenitud y el desgaste diario de lo que llamamos relacionarse, trabajado con mimo y mala leche. Un disco generacional con el que muchos nos enganchamos al rock para siempre. Una obra maestra que solo puede inspirar gratitud eterna.

In Utero ****1/2 (1993)
Los momentos terminales de Cobain se tradujeron en agonía eléctrica, baterías apocalípticas y letras amargas hasta la extenuación. Su disco más duro y oscuro aún conservando y ampliando la brisa melódica que inaugurara Nevermind. Su última referencia antes de la tragedia es un testamento desolador, doloroso en su abrasión y muy difícil de continuar. Un callejón sin salida.

Una canción

Por supuesto que no puedo elegir "Smells Like Teen Spirit". Kurt no me lo perdonaría si así lo hiciera. Me decanto por el lado más bestia del combo con este "Milk It" de letra siniestra y premonitoria, batería atronadora y que aúna esa calma disonante con tormenta desatada que tan bien dominaban los de Seattle. No apta para cardíacos. Pincha aquí.

martes, 9 de julio de 2013

momentazo #157: lejía muerta

Bleach (Nirvana, 1989)
ROCK
ALTERNATIVO / PUNK - grunge
Resultado de imagen de bleach nirvana
El certificado de autenticidad de una banda cuya grandeza ulterior puede hacernos perder perspectiva. Por eso es necesario desempolvar este debut de rock rocoso sin rastro de 'Pixies' ni pop. Solo aridez, arena y mucha lejía. Salivazos imberbes y suciedad nada impostada para un estreno trabajado, oscuro y muy revelador sobre las intenciones y las capacidades de un grupo sin pretensiones más allá de una música en la que creían con una fe ciega.


La producción inexistente le otorga un punch brutal. Directo a la mandíbula con reflexiones contra un sistema que no estaba preparado para asimilar un rock tan honesto como inmisericorde. "Blew", "School", "About a Girl" o "Negative Creep" transcendieron lo subterráneo sin querer y gracias a éxitos posteriores. "Si no te importa me gustaría respirar / Si no te importa me gustaría ser libre".

Salivazos imberbes y suciedad  para un estreno trabajado, oscuro y muy revelador sobre las intenciones y las capacidades de un grupo sin pretensiones más allá de una música en la que creían con una fe ciega

No deja de ser injusto pero "Nevermind" permitió que la masa conociera este trago sulfuroso revientahígados. Hoy sabemos que tiene una valía inmensa por sí mismo. Crudo y tóxico a partes iguales. ¡Cuidado con la ropa delicada!


sábado, 6 de julio de 2013

supertrax #107: la vejez imposible



Rebuscar en los desperdicios de Nirvana puede ser muy satisfactorio. Todavía me cuesta creerme que se dejaran fuera de Nevermind esta joya increíble que se llama "Old Age". Una maravilla pop con ese hálito oscuro que tan bien sabía imprimir Kurt Cobain en su guitarra aún sin distorsión. Aires de R.E.M. y del mejor rock norteamericano para una canción que debería haber disfrutado mayor difusión. ¿Demasiado dulce tal vez para vuestra bilis rockera? Ay, Kurt, yo creía que estábais por encima de esos miedos.

supertrax #106: estrofa, estribillo, estrofa



Nirvana siempre ha apelado por una sencillez absoluta. Y eso lo trasladan al título de esta maravilla no incluida en ninguno de sus álbumes oficiales. Originalmente se llamaba "Sappy" pero la gente la conocía por "Verse Chorus Verse", y así se quedó. Pues eso, estrofa, estribillo, estrofa... Simple, directa, con su distorsión y absolutamente preciosa.

jueves, 4 de julio de 2013

gigantes #34: la suma sacerdotisa del soul

Nina Simone, una de las artistas más importantes del siglo XX, aunó tradición y riesgo en una carrera comprometida y única en la que su voz, su activismo racial y su habilidad al piano consiguieron que todos nos sintiéramos un poco más negros, un poco más vivos.

Eunice Kathleen Waymon (1933-2003) fue una niña prodigio al empezar a tocar el piano de oído a la edad de tres años. Sus padres se percataron de sus evidentes aptitudes para la música y recibió algo de instrucción de manos de una profesora particular de piano que la introdujo para siempre en las delicias de Bach, Beethoven o Chopin. Al graduarse con honores en el instituto, su familia reunió dinero para que entrara en Juillard, la prestigiosa escuela musical de Nueva York. No la aceptaron, lo que supuso una decepción terrible para ella, y fue un detonante para el desarrollo de su lucha racial.

Al no poder estudiar música clásica tradicional, se dedicó a lo que llamaría "música clásica negra" en una carrera que estrenó tocando y cantando en bares y clubes nocturnos. Esto empezó a hacerlo 1954 como complemento al dinero que ganaba enseñando música. De ahí a la vorágine. Se bautizó a sí misma como Nina Simone y empezó a grabar singles de más o menos éxito y álbumes en los que conjuraba la tradición del jazz y el blues, Gershwin o Cole Porter.

La Simone no fue simplemente una intérprete genial. Era mucho más que eso, una artista integral. Poseía una voz aterciopelada con tintes andróginos absolutamente única en su especie. Era dueña de unas dotes interpretativas sobrehumanas tanto a la voz como al piano. Además, era una compositora excepcional, vibrante y que asumía riesgos interesantísimos a la hora de retorcer la tradición. Todo esto la hacía capaz de suspender el tiempo en sus actuaciones y entrar en el corazón de todos y cada uno de sus espectadores.

Nina es un mito inalcanzable. Si cerramos los ojos seguro que podemos verla echada sobre el piano, mirada perdida, meciéndose en pos del sonido definitivo, la palabra perfecta, para siempre joven, talentosa, negra y orgullosa.

3 básicos

I Put a Spell on You ****1/2 (1965)
No hemos mencionado su capacidad para robar canciones ajenas. Nina puede que sea la mejor versioneadora de la historia. En este disco hay magníficos ejemplos, como la canción titular, el "Ne Me Quitte Pas" de Jacques Brel, o el clásico de Broadway, "Feeling Good" que pocos se atreverían a cantar después de lo que hizo la diva aquí. Le da igual lo que le echen. No hay miedo en un impresionante trabajo de afirmación personal. 

Pastel Blues ****1/2 (1965)
Su trabajo más serio y para muchos el mejor. Canciones de sutileza imperial que conviven con la fuerza de esa working song que abre, "Be My Husband" o ese tour de force que cierra con 10 minutos de mareante vigor y dominio rítmico y vocal, "Sinnerman". Fruta extraña y apetitosa.

Wild Is the Wind ****1/2 (1965)
Y aquí tenemos a la Simone más peliculera, la que funde el jazz con sus conocimientos de música clásica para ofrecer un rosario antológico. "Four Women", "Lilac Wine", "Wild Is the Wind", "Black Is the Color"... Todas conforman un empeño contundente en hacer de su música un ente respetable y orgulloso de sus orígenes. Lo consigue de manera atronadora, por supuesto.

Una canción
"Feeling Good" fue compuesta por Anthony Newley y Leslie Bricusse para el musical The Roar of the Greasepaint - The Smell of the Crowd. Poco podían imaginar lo que le iba a hacer a la canción nuestra protagonista apenas un año después. En una interpretación para la historia, Nina consigue captar la atención hasta del último mono de la sala con esa introducción a capela que sirve de recibimiento cálido para la entrada de los instrumentos en un momento mágico e irrepetible. Luego dosifica su dicción y la va untando o explosionando para culminar una maravilla impoluta y eterna.

miércoles, 3 de julio de 2013

momentazo #156: boceto dorado



Under Construction ***1/2 (Missy Elliott, 2002)

La rapera de Virginia se destapa en "Under Construction" como una dominatrix autoriaria y feroz cabalgando sobre pelotazos increíbles ("Work It", "Go to the Floor", "Bring the Pain", "Gossip Folks"...) fabricados con material funk de primera. Dueña de un flow apetitoso y cristalino, Missy "Misdemeanor" Elliott sabe como apabullar sobre bases capaces de sonar glamurosas y malignas a la vez. Lo poco malo lo encontramos en ese afán de explicarse con demasiada claridad, como en esa intro en la que aclara que el título del disco viene de que ella misma se siente un boceto, una obra inacabada. Y quizás también chirríe en una alianza con el R&B de radiofórmula que está muy bien pero que no me acaba de convencer. Y Beyoncé está aquí excelsa, que conste.

Escasos defectos como digo para este estupendo disco que fue un pelotazo en el momento de su edición, y no me extraña. Aquí Missy manda y reparte en una partida hecha a su medida. No levanten la ceja, del hip hop tenía que venir. Tenemos nueva "Lady Soul".

martes, 2 de julio de 2013

momentazo #155: cuatro mujeres en una



Wild Is the Wind ****1/2 (Nina Simone, 1966)

"Jazz is a white term to define black people. My music is black classical music." - Nina Simone

Buena manera de comenzar a hablar de este disco. Con una definición de la música de la Simone hecha por ella misma. Puede que no sea una definición muy exacta ni muy original pero es que siempre ha sido difícil definir la belleza y esta aproximación es tan válida como cualquier otra. Bastante reivindicativa quizás, como el contenido del disco que es un canto orgulloso a la pura belleza y sabiduría negras.

Si nos fijamos en lo que se oye podremos asentir satisfechos ante la osada afirmación de Nina, sobre todo en piezas como "Wild Is the Wind" o "Black Is the Colour of My True Love's Hair". La primera presenta un crescendo sostenido que se aleja del jazz para abrazar emociones mucho más dramáticas y que se asemejan a lo que podemos sentir con una buena ópera. La segunda se apoya en un piano que apenas subraya intermitentemente la historia que nos desgrana una voz temblorosa y que domina cada octava. Pues estos dos extremos son los que pueblan una obra clásica fabricada con arreglos precisos y detallados que conforman un sonido bastante mate. Y bienvenido sea, porque esta falta de brillo orquestal deja a la intemperie la maravilla de la interpretación de la sacerdotisa del soul. Con su voz pincelada por esa pizca de perversa androginia y cargada del dramatismo de las mejores actrices nos desnuda el amor, el orgullo, el prejuicio... La vida.