lunes, 22 de julio de 2013

momentazo #160: ¡gloria, gloria, aleluya!



Sings Ballads and Blues (Odetta, 1956)

Odetta, un misterio sin resolver. Leyendo por ahí descubrimos que fue "la voz de los derechos civiles" y una figura clave que influyó en gente tan variopinta como Bob Dylan, James Brown, Mavis Staples o Janis Joplin. Vale, entendido, y sin embargo su presencia en los anales que nos narran los hitos musicales de la historia es ínfima, casi inexistente. Muy poca gente sabe de su existencia en mi círculo y su peso histórico está totalmente devaluado en la actualidad. ¿A qué se deberá esto?

Parece que las dotes de interpretación sobrehumanas de la afroamericana han pasado desapercibidas. ¿Por qué? Puede ser que haya ganado ese aire machorro que exuda su figura imponente (y poco femenina), o el hecho de que no solo cantaba, sino que se acompañaba de un guitarrón muy poco digno de una señorita. Y para terminar, sus dotes vocales y su rajo tenían más que ver con el poder atávico de Howlin' Wolf que con la elasticidad gatuna de Billie Holiday. Todos estos elementos pueden haber jugado en su contra y haber hecho que pocos presten atención a su versatilidad y su rango vocal.

Este maravilloso disco nos la muestra en toda su amplitud. Aquí combina los temas arpegiados con el aporreo y el cante a capela. El blues con las canciones de trabajo, el gospel y el folk de palo. En todos se muestra cómoda y autoritaria con su bramido poderoso. Eso y unos rasgueos es todo lo que necesita(mos). Porque no todo van a ser adornos orquestales y experimentación en mesas de sonido de quinientas pistas. Hoy más que nunca es necesario desempolvar este disco y recordar que las cosas se hacían de otra forma, con una sencillez primaria y sobrecogedora.

Odetta, con su alergia a los arreglos, con la fuerza de un tren de mercancías a todo trapo, enemiga de lo forzado, es un cálido misterio y un secreto que lleva enterrado ya demasiado tiempo. Y eso duele.

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