jueves, 5 de diciembre de 2013

momentazo #178: lo veo todo, lo siento todo



The Seer (Swans, 2012)

Michael Gira permanece intacto en su obsesión, maldito en su herejía que ya dura treinta años. Treinta añazos como treinta soles oscuros irradiando esa infinita luz negra que solo él sabe fabricar. Para celebrar esta longevidad saca este apocalíptico "The Seer" poco más de un año después del rejuvenecedor "My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky" (2010).

Gira ha armado un combo insultante en estos últimos años. Una camarilla de acólitos que lo siguen en sus devaneos sin pestañear. Con el fanatismo que se les supone a los creyentes más fieles. El resultado de esta ceguera pues, es simplemente apoteósico. Una música infernal y hermosa, belleza bulbosa y terrible coleando en un armazón metálico impenetrable. No hay canciones aquí. Solo sonidos viciados, atmósferas turbias colisionando con los pasajes más prístinos en que pensarse pueda. Un choque brutal para que Gira haga el papel de su vida como predicador de la apostasía. Un enfrentamiento salvaje para que recite sus versos con esa garganta autoritaria y feroz. Estrofas que siempre le han sentado como un guante a este hombre capaz de colocar en el mismo verso las palabras "dios" y "follar", "cielo" y "éxtasis". Un juego de contrarios en el que entretener el cerebro golpeado por acelerones, remansos, electricidad, gaitas y campanas... Esas campanas que te vapulean en su vaivén monstruoso.

En "The Seer" Swans siguen ofreciendo la misma demolición sónica de siempre, pero no son los mismos. Han cambiado para seguir igual. En la que puede ser su mejor obra nos abisman en el reflejo deformado de un ser que ya no tiene nada de humano. El vidente lo declara a viva voz: "lo veo todo". Y a la vez nos acusa por nuestro inmovilismo ofreciéndonos el antídoto. Este disco busca despertar los sentidos dormidos por tanto consumo rápido, por tanto conformismo. A partir de su mismo formato, un insultante vinilo triple (o CD doble) que suma casi dos horas de música. Un suicidio en toda regla en estos tiempos modernos que están acabando con la esencia de todo, arte incluido.

Dejémoslo girar, dejemos que se nos vaya inoculando en la piel lentamente. Apenas parece que va a estallar y vuelve a quedarse mudo, hasta que a la mitad eclosiona y prende fuego a tu habitación. Dejémoslo girar. Sometámonos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario