viernes, 24 de enero de 2014

momentazo #180: tropicodelia



 Os Mutantes (Os Mutantes, 1968)

Pocas veces se han integrado tan bien como en este disco lo eléctrico y lo tradicional, lo hedonista y lo ritual, Brasil y Albion... Piedra de toque de la fusión inteligente. Disco imaginativo y extremo. Psicodelia y samba. Resulta difícil encontrar calificativos para describirlo como merece. Tan difícil como cansarse de su escucha, una pura inmersión a pulmón en una selva eléctrica invadida por sonidos espontáneos, frescos, rugosos y brillantes. "Panis et circenses" es el pórtico vegetal, "A minha menina" el chapoteo feliz entre pirañas, "O relógio" nos atraviesa con la dulzura de un dardo envenenado y el resto nos hace despertar de la ponzoña meciéndonos en una fantasía multicolor . Lo mejor es dejarse llevar por el ritmo, cabalgar las ondas caleidoscópicas que emanan de una obra que ha traspasado fronteras de todo tipo. Me acuerdo de discos como Veneno (Veneno (77)) en España o L'Histoire de Melodie Nelson (Serge Gainsbourg (77)) en Francia... Divergentes en su impacto fuera de su país pero convergiendo en su comunión con ese pensamiento que aborda la música como un ente ilimitado... De fuerza sobrehumana... Sobrenatural.

viernes, 17 de enero de 2014

supertrax #111: una canción para ti



"To Sing For You", pura delicia brumosa, es Donovan deshaciendo el aire en pedazos con sus dedos y su voz. Melancolía sublime danzando en la brisa otoñal. Una canción que parece hecha solo para mí y para esos momentos en los que cantar una canción para ti es todo lo que quiero hacer.

domingo, 12 de enero de 2014

supertrax #110: vapores de madrugada




Siempre a la sombra de "Whipping Post", el tour de force definitivo que encumbró el directo de los Allman Bros. en el Fillmore East como obra capital entre las grabaciones en vivo, "Stormy Monday" puede presumir de gusto y hondura emocional para erigirse en uno de los momentos más emocionantes que se hayan registrado. Su lento caminar, su ambiente etéreo, alejan el blues de esta tierra para hacerlo flotar entre las nubes. Maravilloso Duane Allman a las seis cuerdas, como siempre, pero aún más profundo el trabajo de su hermano Gregg al teclado y la voz, los dos elementos que te acunan en un vaivén tan reconfortante que nunca debería terminar.