miércoles, 11 de junio de 2014

momentazo #198: gravedad cero



Ambient 1: Music for Airports (Brian Eno, 1978)

Brian Eno se explica en las notas interiores de este disco. Supongo que entendería necesaria una explicación para una música que, si no totalmente nueva, sí era rompedora en su matización e inmersión en algo ya existente. Comparar esto con el muzak puede resultar tentador, aunque bien mirado esto supera a esa insulsez en todos los aspectos. Eno consigue crear una música de ambiente que no solo acompaña susurrante al oyente mientras se realizan otras actividades, sino que lo envuelve y llama constantemente su atención. Escuchar el primero de los discos ambientales de Eno es caer rendido ante su fuerza gravitatoria, sumirse en un estado de catatonia festiva, mientras tu cerebro repasa alocado todas las cosas que te sugiere esta música. Desde paisajes torrenciales o vaporosos a nostalgia infantil, pasando por grupos y músicas que sin este disco no existirían o serían otra cosa. Porque inluyente lo es y mucho. No solo para esa electrónica paisajística y de carácter meditativo, sino para grupos que no esperaríamos a priori. Por decir solo uno, mencionaré a My Bloody Valentine, aunque por extensión esto implicaría a todo el shoegazing noventero.

No es "Ambient 1: Music for Airports" un disco fácil, aunque pueda ser de los que menos esfuerzo cuesta disfrutar. Desde la primera escucha podemos apreciar su fuerza. No se trata de pegada sónica, sino de un flujo gaseoso casi físico, un sonido que se hincha, respira y te anega por dentro. Como las olas del mar en su lento e inexorable vaivén o como una ballena flotando en el océano, hundiéndose para volver a emerger entre espuma. Rompiendo el silencio para volver a reconstruirlo al momento. Una danza interminable entre brumas y nubes blancas que apenas pueden tapar el sol.

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