jueves, 19 de junio de 2014

tótem #73: si tan solo pudieras apreciar la belleza...


Título: Closer
Artista: Joy Division
Año: 1980
Productor: Martin Hannett
Sello: Factory

 
01  Atrocity Exhibition





06:02
02  Isolation





02:45
03  Passover





04:43
04  Colony





03:49
05  A Means To An End





04:03
06  Heart And Soul





05:46
07  Twenty Four Hours





04:24
08  The Eternal





06:02
09  Decades





06:07

Inspirado en gran medida en La exhibición de atrocidades de J. G. Ballard, el epitafio de Joy Division no puede ser más oscuro ni más hermoso. Supera a su debut en casi todo y se sitúa sin esfuerzo en la cima de los mejores discos de los 80. Como el libro de Ballard, el último estertor de Ian Curtis se presenta obsesivo y enfermizo, como el reflejo de los últimos días del mancuniano, un autor caracterizado por no guardarse nada a la hora de desparramar sus entrañas por toda su obra.

Closer se editó dos meses después del suicidio de Curtis, de ahí que su aire agónico refrendado por esa portada funeraria pueda ser tomado por oportunista. Los popes de Factory Records incluso llegaron a plantearse cambiarla, pero tuvieron en cuenta que había sido una elección del grupo incluyendo a Ian, por ello siguieron adelante con el diseño. Una elección que a día de hoy se antoja clave para haber elevado al disco como una grabación fundamental para la historia.

En sus nueve temas, Closer rebosa emoción. A través de los bajos profundos y densos típicos de la banda nos van colando novedosos arreglos de teclado y algún escarceo electrónico sacado sin duda del gusto de Curtis por Kraftwerk y el krautrock. Curtis canta y recita como nunca unas letras que parecen arrancadas del tuétano de su alma. Trozos acuchillados de una vida que no estaba pensada para durar. Imaginar hacia dónde habrían dirigido sus pasos futuros de haber seguido su líder con vida lleva a multitud de predicciones interesantes y futiles. Lo único cierto es que cerraron su carrera con un disco genial, uno de los más emocionantes que servidor haya escuchado. El disco introspectivo definitivo. Un dechado de violencia ("Atrocity Exhibition", "Colony", "Twenty Four Hours"), espasmos electrónicos ("Isolation") y lirismo terminal ("Heart and Soul", "The Eternal", "Decades").

Closer, como la vida de Curtis, se nos escurre entre los dedos cada vez que tratamos de escrutar su profundidad abisal. Es un testamento gélido grabado en mármol. Un mausoleo donde moran los más recónditos secretos de la noche oscura del alma. El horror de una vida que da dentelladas hasta el tuétano y un recordatorio de la experiencia trágica que es el existir. Pasen y vean la exposición de la atrocidad.


Curiosidades

- Peter Saville, uno de los diseñadores de la portada, no acababa de ver claro que fuera apropiada teniendo en cuenta que Ian Curtis se había suicidado. Es famoso su recordatorio a Tony Wilson, capo de Factory Records, cuando le dijo preocupado, "we've got a tomb on the cover of the album!". Se trataba de una tumba real, la de la familia Appiani, situada en el cementerio monumental de Génova.



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