martes, 8 de julio de 2014

la interzona #48: lampiños en faena



Frogstomp (Silverchair, 1995)

Empezaron como tantos otros grupos, en el instituto. En esos años en el que las influencias se te salen por los poros. Aquí estaban bien claras: mucho Pearl Jam - sobre todo en la voz - , algo de Soundgarden y por supuesto de Nirvana. Que no les gustaran estos últimos ni me lo puedo creer ni lo comprendo, pero si ellos lo dicen…

Hacer grunge en el 95 ya empezaba a estar caducado, así que este disco nació con esa lacra, aunque para los que aún no habíamos tenido suficiente de esos grupos nos vino como agua de mayo. Porque, aún hoy, se me hace difícil pasar por alto la frescura que emana de este disco. Por su sonido poco depurado - ¡gracias a Dios! - y por sus canciones adhesivas, intensas y épicas. Por ese lado se les notaba demasiado su amor a Pearl Jam. Por lo demás no es que sea gran cosa, eso es cierto, pero hay bandas que merecen mucho menos y se llevan toneladas de gloria.

Por los viejos tiempos.

lunes, 7 de julio de 2014

momentazo #201: ecos de arrepentimiento



Actually (Pet Shop Boys, 1987)

Hay algunos discos que están vivos, que crecen, menguan o cambian de forma. Como este que desgasté de pequeño a base de escuchas atentas y soñadoras. Con los años lo olvidé y volver a él ha sido una experiencia hermosa. Porque a pesar de mis prejuicios iniciales me sigue encantando. Como si el disco hubiera mutado, me gustan cosas que de pequeño no percibía. Lo que me maravillaba entonces se ha convertido en algo accesorio.

A esa edad me era imposible apreciar los versos "Te quiero / pagas mi alquiler" ("Rent") o incluso la música. Ahora simplemente me desarma. Como también lo hace el otro single que no aprecié en lo que debía, "What Have I Done to Deserve This?". Siempre me pregunté por qué habrían elegido esa canción que, aunque no estaba mal, no podía compararse a las otras. Ahora sí que lo entiendo. Por supuesto "It's a Sin" sigue siendo apabullante. Siempre me lo pareció y con los años no se puede decir que haya dejado de emocionarme gritarla a todo pulmón.

Actually, el disco que encumbró a estos británicos, un artefacto que cruzará océanos de tiempo y seguirá sonando fresco, redondo, precioso. Y mientras, nosotros atontados en su giro, hipnotizados por la dicción perfecta de Neil Tennant y por los arreglos fantasiosos y precisos de Chris Lowe. Una música que hace resonar una y otra vez el mismo eco en mi cerebro: "¡Qué inteligentes han sido siempre! ¡Y yo qué injusto!"

sábado, 5 de julio de 2014

momentazo #200: la ceremonia de la carne



Violator (Depeche Mode, 1987)
ELECTRÓNICA / POP
TECNOPOP - gospel sintético

Resultado de imagen de violatorDepeche Mode necesitaban un golpe de timón que los encumbrara definitivamente como los reyes del tecno-pop gótico. Si no había habido suficiente entronización con el masivo 101 (89), directo de directos, Violator surgió cuando muchos otros tendrían más que agotado el pozo de la inspiración.


Para complementar la épica conceptual que elevaba al anterior Music for the Masses (87) a las alturas, vistieron su sonido de materia oscura, airearon más si cabe la herencia de Kraftwerk y añadieron guitarras sintetizadas y distorsionadas a la mezcla. El producto fue un pelotazo tanto artístico como económico. Su obra cumbre indiscutible. Un dechado de detallismo, percusiones potentes y agonía postadolescente. Ingredientes que no parecen pensados para perdurar pero que al juntarse en la fragua de la inspiración de un creador tan personal como Martin Gore consiguieron forjar una obra rotunda y de largo recorrido.


Todo contribuyó al éxito de Violator. La música lo primero y la parte visual también jugó un papel esencial tanto en la promoción como en la fijación de la mística de un álbum con aura, uno de esos en los que la portada se funde con el contenido para enturbiar las mentes de toda una generación. "Violator" es un álbum para siempre. Más allá de su engolamiento y su sutil empalago. El disco de "World in My Eyes", "Personal Jesus", "Enjoy the Silence" o "Policy of Truth", sus cuatro rutilantes singles. Pero también el disco de "Sweetest Perfection", "Halo" o "Waiting for the Night". Un disco que aún no siendo magistral, tiene los mimbres necesarios para seguir acunando nuestros sueños más oscuros por muchos años que pasen. Porque "Violator" es uno de esos placeres inconfesables que todo el mundo parece conocer pero en el que no tantos han querido profundizar.

jueves, 3 de julio de 2014

la interzona #47: apetitos desordenados



Appetite for Destruction (Guns N' Roses, 1987)
ROCK
METAL - hard rock / sleazy

Resultado de imagen de guns appetiteDisfrutar del clásico por antonomasia de Guns N' Roses siempre ha sido cosa de hombres, entendiendo por eso todos los topicazos camioneros que te vengan a la mente. El brazo en alto, la espuma de tu cerveza salpicando a todo en un radio de dos metros y por supuesto los coros cerveceros y los tíos meando en las esquinas. Poco glamour, cierto, y sin embargo estamos ante una obra que merece una escucha de vez en cuando. Sin abusar, claro, o podrías volverte un machista, fascista y homófobo redomado. Y sobre todo sin tomársela en serio, disfrutando simplemente de los latigazos de energía de ese duelo de guitarras y la electricidad en la voz de un Axl payasete pero efectivo.


La columna vertebral de este tratado de rock sleazy está más que currada a base de gimnasio y esteroides. "Welcome to the Jungle", "Paradise City" y "Sweet Child O' Mine" son clásicos inapelables. Y los escuderos mantienen el tipo más que bien. Son temas sólidos como "It's So Easy", "Nightrain" o "My Michelle", los responsables de que esta destilación apresurada y bastarda de las enseñanzas de New York Dolls, Led Zeppelin, Aerosmith y todo el rock peluquero de L. A. en los ochenta tenga enjundia más allá del hype.


Estos angelinos tocaron el estrellato con las dos manos tras la edición de este disco. Creo que aún tiene el título de ser el debut más vendido de la historia. Sin temor a equivocarme diré que la maquinaria promocional fue brutal para conseguir este hito, pero no olvidemos que Guns N' Roses ya se habían hecho un nombre en la zona merced a su directo incendiario. Puede que seas más de Slash o que te hagan más gracia las mallitas de Axl y sus gorgoritos. O puede que odies todo esto, pero aún así este disco merece algo de atención. Ni mucho menos tanta como muchos le otorgan, pero sí que te puede hacer pasar un buen rato.