martes, 8 de julio de 2014

la interzona #48: lampiños en faena



Frogstomp (Silverchair, 1995)

Empezaron como tantos otros grupos, en el instituto. En esos años en el que las influencias se te salen por los poros. Aquí estaban bien claras: mucho Pearl Jam - sobre todo en la voz - , algo de Soundgarden y por supuesto de Nirvana. Que no les gustaran estos últimos ni me lo puedo creer ni lo comprendo, pero si ellos lo dicen…

Hacer grunge en el 95 ya empezaba a estar caducado, así que este disco nació con esa lacra, aunque para los que aún no habíamos tenido suficiente de esos grupos nos vino como agua de mayo. Porque, aún hoy, se me hace difícil pasar por alto la frescura que emana de este disco. Por su sonido poco depurado - ¡gracias a Dios! - y por sus canciones adhesivas, intensas y épicas. Por ese lado se les notaba demasiado su amor a Pearl Jam. Por lo demás no es que sea gran cosa, eso es cierto, pero hay bandas que merecen mucho menos y se llevan toneladas de gloria.

Por los viejos tiempos.

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