sábado, 5 de julio de 2014

momentazo #200: la ceremonia de la carne



Violator (Depeche Mode, 1987)
ELECTRÓNICA / POP
TECNOPOP - gospel sintético

Resultado de imagen de violatorDepeche Mode necesitaban un golpe de timón que los encumbrara definitivamente como los reyes del tecno-pop gótico. Si no había habido suficiente entronización con el masivo 101 (89), directo de directos, Violator surgió cuando muchos otros tendrían más que agotado el pozo de la inspiración.


Para complementar la épica conceptual que elevaba al anterior Music for the Masses (87) a las alturas, vistieron su sonido de materia oscura, airearon más si cabe la herencia de Kraftwerk y añadieron guitarras sintetizadas y distorsionadas a la mezcla. El producto fue un pelotazo tanto artístico como económico. Su obra cumbre indiscutible. Un dechado de detallismo, percusiones potentes y agonía postadolescente. Ingredientes que no parecen pensados para perdurar pero que al juntarse en la fragua de la inspiración de un creador tan personal como Martin Gore consiguieron forjar una obra rotunda y de largo recorrido.


Todo contribuyó al éxito de Violator. La música lo primero y la parte visual también jugó un papel esencial tanto en la promoción como en la fijación de la mística de un álbum con aura, uno de esos en los que la portada se funde con el contenido para enturbiar las mentes de toda una generación. "Violator" es un álbum para siempre. Más allá de su engolamiento y su sutil empalago. El disco de "World in My Eyes", "Personal Jesus", "Enjoy the Silence" o "Policy of Truth", sus cuatro rutilantes singles. Pero también el disco de "Sweetest Perfection", "Halo" o "Waiting for the Night". Un disco que aún no siendo magistral, tiene los mimbres necesarios para seguir acunando nuestros sueños más oscuros por muchos años que pasen. Porque "Violator" es uno de esos placeres inconfesables que todo el mundo parece conocer pero en el que no tantos han querido profundizar.

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