martes, 29 de diciembre de 2015

tótem #85: the sound and the fury

Motörhead - No Sleep 'til Hammersmith

Álbum: No Sleep 'Til Hammersmith
Artista: Motörhead
Año: 1981
Productor: Vic Maile
Sello: Bronze 

01  Ace Of Spades





03:01
02  Stay Clean





02:50
03  Metropolis





03:31
04  The Hammer





03:05
05  Iron Horse





03:58
06  No Class





02:34
07  Overkill





05:13
08  (We Are) The Roadcrew





03:31
09  Capricorn





04:40
10  Bomber





03:24
11  Motörhead





04:47

Motörhead siempre han sido el epítome de lo crudo, lo directo y lo brutal y buena parte de esa reputación se la ganaron con este disco en directo que es todo un clásico del género. Once temas en la versión original - ampliada en ediciones posteriores - que son once ataques demoledores de rock de alta graduación. Una guitarra volcánica, una batería demoníaca y el bajo y la voz aguardentosa de Lemmy Kilmister. Son los argumentos de siempre. Menos es más. Lo sencillo es siempre lo más difícil. No me culpen por el tópico. Este disco me subyuga con su poder. El ruído y la furia.


Curiosidades


- Lemmy pretendía que este fuera un disco doble pero solo disponían de material para tres caras de las cuatro que completaban el doble vinilo, por ello se quedó en sencillo.

- Todas las canciones fueron grabadas en Newcastle y Leeds durante la gira de ese año excepto "Iron Horse" que fue grabada con anterioridad.


- "Motörhead could do no wrong at this point in time, as they were laying the foundation for the coming thrash movement, in a way, and their winning streak continues here on No Sleep 'Til Hammersmith, one of the best live metal albums of all time" - Jason Birchmeier



sábado, 26 de diciembre de 2015

momentazo #259: el poder de la chanson



Encores Parisiennes (Édith Piaf, 1952)


Más allá de lo bonitas que son estas canciones, por encima de la interpretación superlativa de la Piaf, este disco demuestra, como la mayor parte de su catálogo, el escaso interés que había en la época por los discos de larga duración. Los singles estaban muy por encima en consideración y en ventas. Es normal. Para la Europa, el mundo, de posguerra los llamados LPs eran caros. Por eso no dejaban de ser colecciones de canciones más o menos acertadas con poco en común. El arte se limitaba a la canción por encima del álbum. De todas formas una voz como la de Édith Piaf es el cemento más poderoso para construir lo que sea. Y los materiales son de gran calidad. Por todo esto estamos ante un disco más que bueno. Puede que nada que apabulle al oyente casual más allá de "Padam, Padam". Si acaso la dulzura atemporal de "Chante moi" o "Plus bleu que tes yeux". Y aún así una obra encantadora. Eso sí, la grabación de "Pleure pas" suena muy diferente al resto. Más añeja, como grabada mucho antes. Nada que empañe su belleza aunque me retrotraiga a lo del batiburrillo que he comentado. Bah, nada grave, está claro.

viernes, 25 de diciembre de 2015

icono #6: los dedos retorcidos de la codicia


Greed (Erich Von Stroheim, 1924)

Imágenes clásicas en blanco y negro con esos efectos dorados que subrayan el lado pernicioso del vil metal. "Avaricia" clama el título de esta película. Un clamor impúdico que envenena para acabar curando.

jueves, 24 de diciembre de 2015

decíamos ayer...


http://laranra-ojosyorejas.blogspot.com.es/2011/01/momentazo-35-el-toro-en-la-bruma.html

icono #5: mi mundo

http://www.filmemagazine.mx/imagenes/c9b3072d.jpg

The Great Dictator (Charles Chaplin, 1940)

Chaplin en la cúspide. Desafiando lo establecido. Atacando sin esconder la mano. Profetizando un futuro tétrico y cercano desde un presente tenebroso. Ni él era consciente de lo corto que se quedaba. Eso se vería al descubrir el horror de los campos de concentración. En esta película se centra en el personaje, lo ridículo de sus ideas raciales y su megalomanía hipertrofiada hasta la caricatura.

Para la eternidad este fotograma y otros muchos de una película eterna. Hynkel y el mundo, indefenso ante el monstruo y su danza jocosa y terrible. Tras las risas Chaplin nos coló un grito de advertencia y auxilio para toda la humanidad. Un eco que todavía sigue siendo necesario.

martes, 22 de diciembre de 2015

momentazo #258: con el público a sus pies



Música de películas famosas de Charlie Chaplin (Charlie Chaplin, 1992)

No se fijen en la cutrez de una portada que hace daño a la vista. Simplemente déjense llevar por el pasteleo sublime, la emoción elemental y pura de uno de los mayores genios de la historia. Del cine, de la música, de la vida. Charlie Chaplin, cineasta y actor, queda retratado en este recopilatorio como el grandioso artista que fue, un compositor de clasicismo rotundo a la par que fino cazador de músicas ajenas.

Si hay que destacar algo de entre tanta ambrosía, señalaría la música eterna de "Candilejas", "Tiempos Modernos" o "Luces de Ciudad". El resto es casi igual de bueno, aunque se pueden echar en falta las imágenes, cosa que no pasa con las partituras gloriosas de las mencionadas.

Seguro que hay recopilatorios más exhaustivos, más detallistas, mejor presentados, mejores en definitiva, pero en cualquier caso aquí se concentra el núcleo duro de un pedacito de historia del cine y la música, de la música en el cine. Ese dueto impagable que ha ofrecido momentos tan gloriosos. Ese maridaje perfecto que encuentra aquí un ejemplo sobresaliente y por tanto imprescindible. A pesar del melodrama glaseado o, entreguémonos al amor sin cuestionarnos sus ardides, gracias a él.

lunes, 21 de diciembre de 2015

tótem #84: mingus magnus

Mingus Ah Um - Charles Mingus.jpg

Álbum: Mingus Ah Um
Artista: Charles Mingus
Año: 1959
Productor: Teo Macero
Sello: Columbia 

01  Better Git It In Your Soul





07:24
02  Goodbye Pork Pie Hat





05:45
03  Boogie Stop Shuffle





05:03
04  Self-Portrait In Three Colors





03:11
05  Open Letter To Duke





05:52
06  Bird Calls





06:18
07  Fables Of Faubus





08:14
08  Pussy Cat Dues





09:15
09  Jelly Roll





06:18

Edición restaurada de los temas. Cuando el disco fue publicado en 1959, algunas pistas sufrieron un fuerte recorte en la edición porque la duración era excesiva para un LP sencillo. A partir de 1979 se recuperaron las pistas tal y como deberían haber sido en un principio. Hoy con el formato CD este problema desaparece y podemos disfrutar el disco tal y como se pensó. Casi una hora de música espectacular en uno de los clásicos más grandes del jazz.

No era Mingus ningún advenedizo en 1959. Ya llevaba años componiendo y había tocado con los mejores. Tenía en su haber alguna que otra obra mayor como "Pithecanthropus Erectus" (1956). No fue extraño por tanto que explotara a los 37 años con esta obra maestra de la música, un disco que apabulla por la cantidad y calidad de melodías clásicas que se apretujan en su seno.

Esta obra pasa por ser un dechado de sutileza y detallismo que destaca por la orquestación de los instrumentos de viento. Un trabajazo que sigue maravillando y lo hará por los siglos de los siglos. Tanta es su precisión, su elegancia, su lirismo y su torrencialidad, tan bien está repartido y dosificado todo esto, que parece increíble. Ya sea en la mutilada edición original del 59 o en la gloriosa ampliación del 79, el gozo está asegurado. Solemnidad, homenajes descarados y emoción pura recorren uno de los hitos de una figura clave para entender el jazz y la composición musical. Genio absoluto en la cima de sus poderes.

Curiosidades

-  La portada fue diseñada por el gran S. Neil Fujita, artista responsable de muchas otras portadas míticas tanto para discos como para novelas y películas. Miles Davis, Dave Brubeck, Truman Capote o Mario Puzzo se beneficiaron de sus servicios.

- Llama la atención el carácter onomástico del disco. En el mismo, Mingus, paga tributo a figuras diversas del jazz (Duke Ellington, Charlie Parker, Jerry Roll Morton) y "homenajea" jocosamente al racista redomado de Orval E. Faubus, gobernador de Arkansas contrario a la integración racial.

- El disco fue seleccionado para su inclusión en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso en 2003.

- "In 1959, Columbia Records released three discs poised to set the future course of jazz: Miles Davis's "Kind of Blue," Dave Brubeck's "Time Out" and "Mingus Ah Um" by bassist, bandleader and composer Charles Mingus. "Kind of Blue" has come to be considered the essential jazz record, and "Time Out" the essential Brubeck record. "Mingus Ah Um" deserves recognition not only as the essential Mingus disc, but as a compelling, enduring vision for jazz radically different from the other two." - Eric Felten - http://www.wsj.com/articles/SB10001424127887324374004578219633589658540


lunes, 14 de diciembre de 2015

momentazo #257: porno duro



This Is Hardcore (Pulp, 1998)

Llegó el momento de quitarse la careta. Cuando el pop se vuelve algo demasiado frívolo para explicar las cosas debe mutar en algo más serio, más duro y más castigador. Así de claro lo debieron tener los de Jarvis Cocker para modelar esta oda al deseo malsano, este ataque a la hipocresía y a la industria. Con la ironía en stand-by se aplican en el porno salvaje de las verdades arrojadas a la cara. La poesía de Pulp nunca ha sonado tan díscola ni tan eficaz. Un disco decadente para amar lo que siempre hemos temido más.

Los sonidos que hinchan esta obra pisan terrenos no explorados por los de Sheffield. Aunque todo sigue siendo eminentemente pop, también se atreven con la truculencia y todo está bañado de una solemnidad y un terciopelo que apela a la vez a lo sedoso y a lo maligno. Sigue habiendo dosis ingentes de Bowie y Roxy Music, cómo no. Y no, no me parece este un disco de masas. Su oscuridad requiere de tiempo y ganas por parte del oyente. Eso suele ser bueno.


No sé si este "This Is Hardcore" podrá llegar a calificarse como disco generacional. Lo que sí es seguro es que se ha convertido en una auténtica obsesión para muchos. Esto es un trabajo que juega a la seriedad y consigue que nos lo tomemos en serio, ojo, justo después de tocar el cielo con el prodigioso "Different Class" (1995). Ahí reside el poder y la gloria de la furiosa madurez de Pulp.

sábado, 12 de diciembre de 2015

momentazo #256: la llama del blues



I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama! (Janis Joplin, 1969)
ROCK / SOUL
BLUES - soul inflamado

Resultado de imagen de janis i got demEl disco de la nueva orientación de Janis. Abandonando a Big Brother y los sonidos ácidos, se zambulle en el soul que, por otra parte, siempre había llevado dentro. Los arreglos orquestales con predominio de los vientos y metales sobre las guitarras le otorgan una fuerza soberana a su voz, más prístina, pero no menos potente, incluso más segura y firme si cabe que en sus discos anteriores.

Janis no trataba de reinventar el blues sino que jugaba con él a su antojo. Porque algunos discos no necesitan innovar para ser rompedores y en este el soul explosiona como los fuegos artificiales

La idea era convertirla en la nueva Aretha Franklin, pero parece que les salió James Brown. Con toda su energía atómica y toda su sutileza, porque aquí Janis empieza a matizar y junto a bombazos eléctricos imparables ofrece momentos de una dulzura inédita e irresistible. "To Love Somebody", "Little Girl Blue" o las partes más relajadas de "Kozmic Blues" son para enmarcar.


Janis no trataba de reinventar el blues sino que jugaba con él a su antojo. Porque algunos discos no necesitan innovar para ser rompedores y en este el soul explosiona como los fuegos artificiales. Por todo ello, por cómo me divierte, este es para mí su obra maestra. Una gozada de música negra creada por una blanquita endemoniada que supo cómo mutar el soul en el rock más ardoroso.

viernes, 11 de diciembre de 2015

momentazo #255: esa gloriosa gente normal



Different Class (Pulp, 1995)

La obra clave de Pulp es un trabajo magistral donde el grupo y su líder, Jarvis Cocker, florecen en plenitud. La esencia del disco se encuentra concentrada en la maravilla de "Common People", himno desatado que se tira más de cinco minutos reventando entre florestas estroboscópicas que no dejan de subyugar. El error viene al creer que es lo único que puede ofrecer un disco elegante, fiestero y con un glamour muy especial.

El malditismo también tiene su hueco en cosas como "I Spy", "Pencil Skirt" o "Live Bed Show", entre Scott Walker, Tindersticks y lo más oscuro de la chanson. Cocker sabe cómo impresionar con una voz que no conoce la vergüenza y que se muestra expresiva y convincente en cada requiebro. No sólo aquí sino a lo largo de todo el disco. Poblando un periplo en el que el pop comanda y se gusta como en las maravillosas "Disco 2000", "Something Changed", "Underwear" o "Monday Morning", a la vez que picotea de otras turgencias más sintéticas y duras ("F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E"), para acabar entregado a la gloria del pellizco ("Bar Italia").


Este fue sin duda un disco que no pudieron igualar. Ni siquiera con su inapelable continuación. Aquí se conjuraron los astros para alumbrar un momento irrepetible porque fueron generosos con el pique y el azúcar, y aunque al principio parecen empalagar, al final le coges el punto y no te resistes a repetir. Una y otra vez.

martes, 8 de diciembre de 2015

la interzona #65: noches de bohemia



Intro: The Gift Recordings (Pulp, 1993)

Sus primeros singles recopilados en un disco coherente y disfrutable, si bien no imprescindible. Aquí podemos regocijarnos con los primeros movimientos de Jarvis Cocker y los suyos. Sus jugueteos con la psicodelia ("Space"), el krautrock ("Inside Susan"), el pop a lo New Order ("O.U.") y sus típicos himnos eufórico-melancólicos ("Babies", "Razzmatazz"), muestran un grupo con futuro más allá de la etiqueta del britpop.

No estamos ante una obra definitiva, más bien una chuchería interesante en la que su frontman atrae todas las miradas. Esto es algo que se acentuaría en el futuro. Sí, parece que Jarvis Cocker tenía pretensiones de artistazo farandulero desde la cuna. Aquí nos enseña cómo se canta sin miedo a la sobreactuación, cómo se maneja ese dandismo maldito entre Wilde y Rimbaud, cómo se susurra o se recita a lo Gainsbourg. Todo lo que lo acabaría encumbrando en años venideros como uno de los grandes. Todo lo odioso que muchos le echan en cara cada vez que sale al escenario. En resumen, todo eso que siempre nos va a encantar de él.

Los primeros pasos del, posiblemente, mejor grupo británico de los 90 fueron cortitos y lentos pero nada dubitativos.

lunes, 7 de diciembre de 2015

la interzona #64: es mejor consumirse...



Greed (Pulkas, 1998)

Pulkas es nu-metal. Engrosan sin problemas la nómina de artistas que juguetean con los riffs más pesados y las dinámicas más manidas e ingenuas del rock. Toda esa oleada que sobrevino al grunge y que lo convirtieron en algo a reivindicar. Nada defendible por tanto. Al menos a priori.


Lo curioso de esto es que si todo este plastiquete de chándal-rock lo haces arder con la flama de Pantera y lo avivas con leñazos hardcore y unas gotas de gasolina hip-hop, la fogata prende y llega incluso a calentar. No vas a encontrar en "Greed" al grupo definitivo, ni nada que te cambie la vida. Esto es solo el testamento prematuro de un grupo que se inmola sin más aspavientos que una voz iracunda y una música alambrada, cortante y que no busca ni excusas ni un momento para recuperar el resuello.

Entre Unsane y Godflesh, Sepultura y Deftones, Pulkas refulgieron por un instante con una luz cegadora para apagarse en lo que dura un suspiro. Un hálito agónico y sanguinolento.

domingo, 6 de diciembre de 2015

momentazo #254: blackzilla vs. N.R.A.



Apocalypse 91... The Enemy Strikes Black (Public Enemy, 1991)

"Apocalypse 91..." es el tercer disco de un tríptico legendario. La tercera pata del banco de ébano que construyó Public Enemy en la cabalgadura entre los 80 y los 90. Por tanto cuenta con el problema de que siempre van a compararlo con sus hermanos mayores. Y si estos ganan en influencia y en estatus, tampoco se puede negar que la potencia del material que incluye este benjamín es de una talla monumental.

Para compararse a la majestuosidad sin resuello de "It Takes a Nation of Millions..." (1988) y al sulfuro corrosivo de "Fear of a Black Planet" (1990), este "Apocalypse 91... The Enemy Strikes Black" juega a la claridad y la concreción. Es un decir para un disco que se va más allá de los 50 minutos, pero comparado con los anteriores resulta tonificante. Su tono también es más directo, con unas bases que mantienen la potencia y su cualidad imaginativa al máximo y con un flow certero y brutal. No hay más que escuchar a Scott Ian (Anthrax) "rapeando" en la brutal "Bring tha Noize" para darse cuenta de que lo de rimar es para profesionales. Como curiosidad está bien pero no hace más que aumentar el mérito y el prestigio de un Chuck D y un Flavor Flav que en este disco están inconmensurables.



La última joya gorda de Public Enemy refulge imponente y gana con el paso de los años. Pasa por ser el disco más disfrutable de los neoyorquinos, el que entra más rápido y el que siempre apetece ponerse. Es difícil encontrar una excusa para no saltar al ritmo de estos temazos plagados de autoafirmación, antirracismo, autocrítica y perlas autorreferenciales que demuestran que el grupo había alcanzado aquí el estatus de mito viviente. Después vendría la sequía más o menos severa, juzgada según el nivel de fanatismo del respetable, pero aquí solo hay caña, barbarie y puños en alto. Hey maaaaan!!!

jueves, 3 de diciembre de 2015

tótem #83: sexo en vena



Álbum: Sign o' the Times
Artista: Prince
Año: 1987
Productor: Prince
Sello: Paisley Park / Warner Bros.


01 Sign "O" the Times





05:02
02  Play in the Sunshine





05:05
03  Housequake





04:38
04  The Ballad of Dorothy Parker





04:04
05  It





05:10
06  Starfish And Coffee





02:51
07  Slow Love





04:18
08  Hot Thing





05:39
09  Forever in My Life





03:38


10 U Got the Look





03:58
11 If I Was Your Girlfriend





04:54
12 Strange Relationship





04:04
13 I Could Never Take the Place of Your Man





06:31
14 The Cross





04:46
15 It's Gonna Be a Beautiful Night





08:59
16 Adore





06:29

La mayoría de edad de Prince en términos musicales, su obra maestra absoluta, puede ser este disco brutal y exuberante en el que demuestra más que nunca que es un superdotado en todos los aspectos. No creo que haya habido ningún coetáneo suyo capaz de dominar la cantidad de registros que el de Minneapolis maneja en esta obra. La amplitud de su dominio apabulla. Cuando de funk se trata no ha habido nadie como él, pero este disco demuestra que su paleta no tiene límites.

Prince siempre ha creado usando los materiales más nobles. El funk infeccioso de James Brown, el aullido infinito de Jimi Hendrix, el soul sedoso de los mejores... Y aquí, como en otras obras capitales en su discografía, pero mucho mejor, le da sus toques de pop y misterio, de oscuridad y chirrido eléctrico. Con su voz, su baile, su sentido melódico, su enormidad nunca suficientemente ponderada. Y es que "Sign "O" the Times" es un escándalo. Sexual y libidinoso, carente de prejuicios, sin miedo a experimentar pero con una intención de divertir innegociable. Salta y grita, suda y f..... Todo en honor del rock & roll más negro que se haya hecho, que no deja de ser el funk más imaginativo, vibrante y grandioso de la creación. Para que luego digan que Outkast han inventado algo. ¡Por favor!

Ladies and gentlemen... ante ustedes "el músico pop más dotado de su generación demostrando lo hijo de puta que puede ser durante dos discos de principio a fin". Palabra de Robert Christgau. Amén.

Curiosidades

-  El primer álbum de Prince sin "The Revolution" recogía los frutos de varios proyectos fallidos, Dream Factory, pensado y trabajado con el grupo mencionado y Camille un proyecto posterior en solitario. El resultado final no deja de ser un resumen de un disco triple que se iba a llamar Crystal Ball y que la discográfica obligó a sintetizar.

- Robert Smith (The Cure) ha dicho que el disco está entre las mejores cosas que han dado los 80. No ha sido el único en alabarlo. Ni mucho menos.

"[Prince's] best album, the most complete example of his artistry's breadth, and arguably the finest album of the 1980s." - Angelo Matos

- "The most gifted pop musician of his generation proving what a motherfucker he is for two discs start to finish." - Robert Christgau




domingo, 29 de noviembre de 2015

tótem #82: ¡no tienes lo que hay que tener!

PublicEnemyItTakesaNationofMillionstoHoldUsBack.jpg

Álbum: It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back
Artista: Public Enemy
Año: 1988
Productor: Rick Rubin / Chuck D / Hank Shocklee
Sello: Def Jam / Columbia

01  Countdown To Armageddon





01:40
02  Bring the Noise





03:46
03  Don't Believe the Hype





05:19
04  Cold Lampin' with Flavour





04:17
05  Terminator X To the Edge of Panic





04:31
06  Mind Terrorist





01:21
07  Louder Than a Bomb





03:37
08  Caught, Can We Get a Witness





04:53
09  Show 'em Whatcha Got





01:56
10  She Watch Channel Zero?!





03:49
11  Night of the Living Baseheads





03:14
12  Black Steel in the Hour of Chaos





06:24
13  Security of the First World





01:20
14  Rebel Without a Pause





05:02
15  Prophets of Rage





03:18
16  Party for Your Right To Fight





03:25
 
El segundo álbum de Public Enemy es un ataque frontal contra lo establecido. Te lo dicen claramente, "in your face". Con todo el arsenal del Bomb Squad. Bombos demoledores, bajos cataclísmicos, lírica de combate. Chuck D y Flavour Flav te leen tus derechos sobre una base restallante que hace de la agresión arte.

Es complicado encontrar palabras que hagan justicia a la obra más absoluta de los neoyorquinos. "It Takes a Nation of Millions..." sobrevivió a todas las dificultades y se ha encaramado a un altar del que nadie podrá bajarlo jamás. Desde nuestra mentalidad de blanquitos burgueses jamás podremos ponderar con justicia el poder de estas diatribas. Me imagino que este disco debe ser para una afroamericano como el "London Calling" o el "Revolver" para nosotros. Una obra definitiva, fundacional, inspiradora y eterna.

Y entre lo que me imagino y lo que sé puedo afirmar que esta obra tiene un aura indestructible. La que se ha creado a base de contundencia sónica, verbo venenoso y rotundidad absoluta. Cada alabanza que coseche será merecida. Por cómo te deja aplastado contra el sillón mientras suena, por cómo nos maravillamos ante esas bases preñadas de funk, rock y futurismo, por cómo fue el primero en elevar el sampler a la categoría de arte mayor. James Brown, estoy seguro, estará orgulloso de pasarle el testigo a un grupo que demuestra aquí estar preparado como ninguno para recogerlo.



Public Enemy es sin duda el combo de rap más tremendo que haya existido. Gracias a obras como esta en la que supieron catalizar el sentimiento y la frustración de toda una raza, un pueblo perseguido y lleno de contradicciones que encontró la salida a su escozor en un disco que es mucho más que una grabación. "It Takes a Nation of Millions..." es un retrato estremecedor, una crónica a pie de calle, un estilo de vida. Y también una excusa perfecta para maravillarse ante el alcance de la creatividad humana.

Curiosidades

-  Con este disco parece que los neoyorquinos trataron de crear el equivalente del What's Going On (Marvin Gaye, 1971) para el hip hop. Con él comparten la fuerte denuncia social aunque, como es lógico, transformaron la sutileza melódica del modelo en virulencia sónica y verbo de combate.

- Parece que todo lo que rodea al disco fue agresivo, rápido y extenuante. La prueba está en que sólo necesitaron seis semanas para completarlo. Todo un récord para un disco que se jacta de ser la biblia del collage y el sampler. De chinos.

- "Years of saved-up ideas were compiled into one focussed aural missile." - Chuck D.

- "Droning feedback, occasional shards of rock guitar, and James Brown horn samples distorted into discordant shrieks back the political rhetoric of lead rapper Chuck D and the surreality of Flavor Flav". - Peter Shapiro.

- "It's this feeling of constant motion, of organised chaos, that makes Nation of Millions the perfect marriage of medium and message". - Dorian Lynskey


sábado, 28 de noviembre de 2015

momentazo #253: lluvia dorada



Purple Rain (Prince, 1984)

Pop, rock, funk y hasta metal rebosan en la obra más famosa de Prince. "Purple Rain" es el santo grial para el no iniciado, el motivo perfecto para entrar en la secta, el disco que convencerá al más incrédulo. Para mí no es su obra maestra, e incluso me cuesta colocarlo inmediatamente detrás del mayestático "Sign 'O' the Times" (1987). Subjetivamente al menos, porque comparado con su rival, "1999" (1982), reconozco que este es más concreto, más directo y más brutal. Los tres mencionados empatan en eclecticismo pero este gana en frescura y cercanía por el simple hecho de no ser doble.

"Purple Rain" es la banda sonora de la película del mismo nombre. Un artefacto fílmico hortera y naif hasta la arcada que tiene su valor en la música que le da sentido. La que se incluye en estos escasos tres cuartos de hora. Toda una lección, una más, del poder de Prince como instrumentista, vocalista y compositor. Nuestro negrata favorito imparte magisterio constantemente a lo largo de un periplo turgente, voluptuoso y de una frondosidad selvática. Los teclados y sonidos sintéticos que arman su funk suenan ochenteros cosa mala y sin embargo nos llegan a nuestros modernos oídos como lo más "in" del momento. Es lo que tiene cuando creas maravillas atemporales como "The Beautiful Ones", "When Doves Cry", "Baby, I'm a Star" o "Purple Rain".



Con este disco existe la tentación de quedarse en el soniquete de la canción que lo cierra. Vale, es la más famosa, cuando te sumerges en ella no te deja salir, y es increíble. Qué poco pueden durar ocho minutos, ¿verdad? Es muy tentador pensar que es lo único que necesitamos de esta obra maestra. Un pensamiento que se volatiliza al instante. Porque el sexto disco de Prince es un asunto muy serio. A veces ocurre. Lo que nos cuentan resulta ser tan bueno como parecía.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

momentazo #252: orgía estelar



1999 (Prince, 1982)

Prince se destapa con un quinto album de título futurista como la música que lo puebla. Alegoría de soul floreado o dechado de synth-funk, "1999" es quizás la primera obra definitiva del de Minneapolis. Un trabajo que desborda carnalidad a pesar de toda su armadura sintética.

En este disco nos encontramos un anuncio del Prince definitivo de "Sign 'O' the Times" (1987). Con su formato doble, sus largos desarrollos, sus gemidos y su absolutismo melódico, el geniecillo se monta un fiestón de órdago y redondea un trabajo orgiástico que homenajea sin tapujos a los Parliament de George Clinton, al demonio de Jimi Hendrix e incluso a la obsesión metalizada de Kraftwerk.

Es esta una obra de auténtico lujo asiático ya desde su bonita portada. En una distribución epatante, nuestro principito nos golpea con una introducción a tumba abierta que nos deja sin capacidad de reacción. Me refiero a la terna inicial, que sin ser perfecta, es un ejemplo magistral de cómo empezar un disco. Una vez metidos en faena se hace irremediable gozar de joyas como "D.M.S.R." que parece no acabar nunca, ni falta que hace, la hermosa "Free", la inagotable "Lady Cab Driver", la electrificada "All the Critics Love U in New York" o ese bellezón retorcido que cierra bajo el título de "International Lover".

"1999" no puede ser engullido de un bocado. Es demasiado grande para digerirlo bien. Es un disco que necesita cariño y predisposición. Un álbum que engaña. Puede parecer que lo hemos entendido a la primera, pero sólo hemos captado su capa más externa. Con las escuchas parece que se anquilosa y que en realidad no era para tanto. Y de repente un día se nos mete en la piel para siempre. Sí, este es uno de esos que merece cada segundo que le dediques. Y no hay tantos así.

viernes, 13 de noviembre de 2015

momentazo #251: después del diluvio


And the Ass Saw the Angel (Nick Cave, 1989)

Nick Cave, el músico, el poeta y aquí el novelista irredento. De manera tan sorprendente como rigurosa construye todo un clásico del gótico sureño que invoca claramente a Faulkner y lo baña en la sangre de su propio malditisimo. El tremendismo que brota de la religión, de esa secta inventada, no puede ser más real. Religión, fanatismo, marginación, vida y muerte aparecen aquí en su máxima expresión.

Pocos podíamos imaginar que el rockero australiano fuera capaz de superar lo anecdótico y digerir sus influencias sin sonar pretencioso, sin ofrecer un sencillo ejercicio de estilo en imitación de los grandes. Con "Y el asno vio al ángel", Cave se erige como creador personal y reclama su espacio dentro de la literatura seria. A pesar de su hipertrofia expresiva, o gracias a ella, consigue conjurar un espacio imaginario que, salvando las distancias, nos puede recordar a otros que ya están en la mitología norteamericana. En su Yoknapatawpha particular lo desviado no es bienvenido y cualquier conato de ruido se enfrentará a la furia más extrema. Prepárate a ser tragado por el barro de la moral, la tradición y el alcoholismo.


‘And the crows – they still wing, still wheel, only closer now – closer now – closer to me. These sly corbies are birds of death. They’ve shadowed me all mah life’

jueves, 12 de noviembre de 2015

la interzona #63: tremendismo digital



Evil Heat (Primal Scream, 2002)

Mantienen el sonido agresivo del disco anterior y lo llenan de psicodelia e incluso blues para seguir machacándonos con su punk electrónico entre la mística y la sangre. "Evil Heat" podía haber sido mucho más, aunque no nos engañemos, ninguno lo esperábamos. Quizá toque ser duro y exigente al abrigo de la seguridad que da el saber que no se puede entregar nada que se acerque a XTRMNTR (2000). No de manera tan inmediata al menos. Y aunque quizás sea lo que pegue, no deja de significar que aceptamos los prejuicios y los espoleamos.

Un disco tan agotador como el mencionado no puede permitir que gocemos como lo hacemos con pelotazos como "Miss Lucifer", "Detroit", "Rise, "The Lord Is My Shotgun", "City" o "Skull X". Y sin embargo lo hacemos. Mirando de reojo al padre, para constatar que no se molesta, disfrutamos de las cabriolas y los juegos de su hijo. Todo con la ceja enarcada y esa oscura satisfacción que da comprobar que nuestros recelos estaban fundados. Ni la rotundidad de las anteriores es novedosa ni la clase media de las no mencionadas logra llenarnos. Y eso que en frío podemos decir que ofrecen motivos más que suficientes para hacerlo. ¡Qué cabrones que somos algunos!

martes, 10 de noviembre de 2015

la interzona #62: rednecks on acid



Pork Soda (Primus, 1993)

"Pork Soda" podía haber sido el mejor disco de Primus. Así lo atestigua un grupo de temas que está entre lo mejor que saliera de la mente enferma de Les Claypool. "My Name Is Mud", "Welcome to this World", "Bob", "DMV", "The Pressman" y "Mr. Krinkle" estarán en cualquier grandes éxitos que saque la banda. Su alma circense apela a la vez a la carcajada y a la admiración más absolutas. Son bombas rítmicas hilvanadas con la locura y la precisión de unos psicópatas del ritmo.

El problema, una vez más, es la autoindulgencia o la falta de visión. El exceso de experimentación alarga el disco hasta extremos injustificables y transforma lo que pudo ser el santo grial en un asunto pedregoso y de difícil digestión.


"Pork Soda" es la locura llevada al límite. El documento que da fe de la imposibilidad de contener las ínfulas de un líder sobrepasado por su propia creatividad. No creo que Claypool sea un genio, solo un magnífico instrumentista con un mundo interior propio que se empeña en volcar en sus discos como puede. Esto es, como un vómito expresivo al que le sobra personalidad y le falta criterio. Dicho esto desde el cariño, claro.

domingo, 8 de noviembre de 2015

momentazo #250: ¡mmm, queso!



Sailing the Seas of Cheese (Primus, 1991)

Cima en su sonido. Difícil superar la adicción rítmica de bombazos como "Jerry Was a Race Car Driver", "Is It Luck" o la mayestática "Tommy the Cat". No tiene los "hits" de su predecesor pero sí una factura más convincente, más rotunda y más primitiva. James Brown aprobaría este entregarlo todo al ritmo por encima de cualquier consideración melódica. Para mí es lo mejor que han hecho junto a la primera parte de "Pork Soda" (93). En su disco punk siguen abrazando lo progresivo pero valiéndose de temas más monocordes y aparentemente simplones. Y siguen jugueteando con el funk-rock en puras cabalgadas rítmicas de una nota, eso sí, a todo trapo. La impresión que dejan es extenuante. Esa incómoda sensación de que no acabas de captar los entresijos de un trabajo que nunca podrá dejarte completamente satisfecho.


Por otro lado, el disco también se convierte en la prueba irrefutable de la imposibilidad del grupo en entregar una obra maestra. Con planteamientos tan bizarros y dispersos eso no es posible. Tampoco es que importe demasiado. Sobre todo al abrigo de los temas señalados y algún otro. Y cuando se ponen bizarritos… Bueno, todo depende de tu estado de ánimo. Un disco que vence a los peros y merece mucho la pena.

"Say baby do you wanna lay down by me?"
… Difícil resistirse.

sábado, 7 de noviembre de 2015

la interzona #61: fritanga



Frizzle Fry (Primus, 1990)

Es difícil describir el sonido de esta banda. Está lleno de referentes claros, pero los han combinado a su modo. Y les ha salido una cosa que podrá gustar más o menos pero no se le puede negar que es original. Ahí se perciben aromas funk-metal, riffs setenteros e incluso bluesy, algo de jazz y toques de rock progresivo. Claro que todos los estilos están integrados entre sí por un cachondeo que no ayuda a tomarse en serio a esta banda y que los hacen casi indescifrables. El cerebro de la misma, Les Claypool, siempre se ha declarado marxista, pero de Groucho y no de Karl. Y siempre ha sido un grupo que veneraba a sus influencias.

Con la ya mencionada vena humorística y el resto de referentes se las apañan para estrenarse en el estudio con un disco de rock poderoso. Estas canciones estaban más que puestas a prueba en directo como demuestra el disco anterior y están plenas de una fuerza bizarra. Una potencia que no parece convencional. Porque la fuerza de este rock no hay que buscarla en lo grueso de la distorsión, ni en la guturalidad del cantante. Es otra cosa la que hace poderoso este sonido. Esa cosa que bulle en unas canciones tensas como cuerdas de arco gracias a esos ritmos truncados y frenéticos, los chispazos mágicos de un psicópata del bajo llamado Les Claypool y los no menos sobresalientes devaneos de sus lugartenientes Herb y LaLonde.

¿Y es esto suficiente en uno de sus mejores discos? Bueno, al menos es más que decente y disfrutable. Por definición les será imposible facturar una obra maestra, así que este es uno de los que deberías tener si estás interesado en esta banda. La clase media es necesaria.

viernes, 6 de noviembre de 2015

momentazo #249: tú tienes el dinero, yo el alma



XTRMNTR (Primal Scream, 2000)

Si "Screamadelica" mostró el lado hedonista y despreocupado de la electrónica, este "XTRMNTR" muestra otra faceta de la misma. Mientras el primero nos sume en un contoneo aletargado y lisérgico, este se presenta agresivo y acerado como una cuchilla. Los dos tienen en común más de lo que parece. Alargan la fiesta cuando la mayoría habría parado. Y, lo más importante, son dos discazos de agárrate y no te menees.

Justo cuando parecía que el grupo tenía ya poco que ofrecer erupcionan una vez más con una rabia y una violencia sónica inesperada y noqueante. Este es el disco que marca a fuego su abandono del placer en pos de un posicionamiento político irreductible. No es un secreto la inclinación del grupo y su líder Bobby Gillespie hacia los más débiles. Llamémoslo izquierdismo, radicalismo o humanidad, pero está claro que bombazos como "Swastika Eyes" cobran todo su sentido con estas premisas. Lo mismo que "Kill All Hippies", "Accelerator" o "Exterminator", verdaderas joyas de ruído, perturbación y tecno chungo.

Incluso las remezclas finales tienen sentido y encandilan, y esto, viniendo de un enemigo acérrimo del remix, quiere decir algo. Amigos, no lo duden, una de las obras esenciales del cambio de siglo. Posiblemente la última obra maestra de una banda increíble.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

la interzona #60: ¡chúpate esa!



Suck On This (Primus, 1994)

Estreno en directo que adolece de cierta frialdad a pesar de su pegada. Pegada que se relaciona con lo bien que tocan y lo bien que lo hacen juntos, y con la extraordinaria tensión que exuda la obra. Podemos verlo como una puesta a punto para su primer disco de estudio, "Frizzle Fry" (90). Todo está, como digo, muy bien tocado, la banda está perfectamente engrasada, bien. Sin embargo, toda esa profesionalidad deja poco para el desbarre que se espera en un concierto de estos "descerebrados".

Confiar todo a la magia de los dedos de Claypool y LaLonde y a los brazos cataclísmicos de Alexander puede parecer una garantía. Y hasta cierto punto lo es. Lo es como gran introducción al sonido personal del grupo, esa combinación de funk obtuso, metal freaky y jazz atolondrado. Otra cosa es querer que un recorrido de más de cuarenta minutos por los desvaríos de psiquiátrico del trío se convierta en algo 100% entretenido. Me temo que no lo es. Buenos momentos, buenas maneras y poca emoción. Estrenos en directo ya los hicieron antes MC5 o Jane's Addiction. Y esa losa pesa.


En realidad, y para hacerles justicia, tampoco es que todo esto importe tanto porque al final el disco es tremendamente sólido y hasta convincente. Esto es una banda de directo y siempre es loable cualquier planteamiento mínimamente arriesgado. Admitamos que no es demasiado común estrenarse con un disco en directo. Y hacerlo con éxito está solo al alcance de algunos grandes. Primus no llegan a ese estatus pero podían permitirse el reto porque, sencillamente, tenían muy poco que temer. Así queda patente en este aperitivo que les queda bastante sabroso. ¿Excelente incluso? No lo sé, lo reconozco.

domingo, 1 de noviembre de 2015

la interzona #59: eco, ecoooooooooooo!!!!!!!!



 

Echo Dek (Primal Scream, 1997)

Remezclas con gracia de temas de "Vanishing Point" (1997). Adrian Maxwell Sherwood lleva a cabo una deconstrucción del disco madre apenas unos meses después de su edición. Su objetivo, un magma obsesivo de dub con leves pinceladas jazz y funk que arroja un resultado denso e intrigante. Creo que era lo que perseguía. Cada cual que otorgue a esta obra la valía, enjundia y pertinencia que crea conveniente. Eso sí, malo no es.

momentazo #248: cuarto creciente



Entre el cielo y el suelo (Mecano, 1986)

Cuarto disco de una carrera frenética. El momento culminante para un grupo que a pesar de todo puede llamarse único. "Entre el cielo y el suelo" supone la sublimación de una forma de ver el pop. La urgencia y la ingenuidad adolescente les queda un poco lejos ya, aunque da sus últimos coletazos en pildorazos hormonados que agitan un trabajo de tono maduro, sereno e inteligente.

La médula espinal de esta obra es una parte esencial de nuestra historia. Los tres temas que todo el mundo conoce son los momentos clave no solo del disco, sino quizás de todos los 80. Por más que las escuchemos no podremos cansarnos de sus múltiples detalles. Su eternidad nos subyuga con sus historias trágicas y perfectamente narradas, con ese crescendo de cuerdas majestuoso en "Hijo de la luna", ese piano mágico en "Me cuesta tanto olvidarte" o ese estribillo estremecedor en "Cruz de navajas". Tres canciones que elevan a José María Cano directamente al altar de los clásicos.


A estos tres momentos impagables habría que equiparar las algo más leves pero igualmente disfrutables "Ay qué pesado", "Esta es la historia de un amor" o "No es serio este cementerio". Ejemplos que muestran el monstruoso estado de forma de los madrileños. Piezas que van sumando y hacen que te olvides de otros temas no tan buenos que no acaban de dañar el estatus de un disco legendario. O no lo que en principio deberían. Cima. ¿Y a partir de aquí?...

miércoles, 28 de octubre de 2015

momentazo #247: la cuestión no es cuándo se va a detener sino quién va a hacerlo



"I like music that's more offensive. I like it to sound like nails on a blackboard, get me wild." (Iggy Pop)

Una afirmación cruda que Primal Scream parecen querer recuperar con este disco. Así, "Medication" destila la rudeza de The Stooges con un riff robado/reinventado. Un momento destacado y raro en un disco que lo mismo comienza con aires orientales y dub lacados del espíritu de The Doors que se entrega a la balada electrónica, a los instrumentales oscuros e incluso versionea a Mötorhead. Pero "Medication" es esa sensación de punk bañado en un teclado descarnado. Esa forma nueva de escuchar el riff de siempre. Y como estas líneas, está entre James Brown e Iggy Pop. Los gritos de Bobby Gillespie al final del tema condensan esas dos formas de fiereza y son los que te levantan el espíritu. Los que te llaman a la rebelión.

Los diversos matices del mismo sentimiento malsano pueden expresarse de muchas formas como demuestra por su parte "Kowalski". Otro de los pelotazos del disco. Sobre un riff de bajo pegajoso y sencillo los escoceses crean el caos necesario que las arengas del speaker elevan a la catarsis. Son pocos segundos pero valen su peso en oro. Momentazo de un disco que aspira a la excelencia pero al que le falta algo… ¿O le sobra?

"I taught them everything they know, but not everything I know."
(James Brown)

lunes, 26 de octubre de 2015

tótem #81: soul estroboscópico



Álbum: Screamadelica
Artista: Primal Scream
Año: 1991
Productores: The Orb; Hypnotone; Andrew Weatherall; Hugo Nicolson; Jimmy Miller
Sello: Creation

01  Movin' on Up





03:51
02  Slip Inside This House





05:17
03  Don't Fight It, Feel It





06:54
04  Higher Than the Sun





03:38
05  Inner Flight





05:02
06  Come Together





08:04
07  Loaded





07:03
08  Damaged





05:39
09  I'm Comin' Down





06:01
10  Higher Than the Sun (a Dub Symphony in Two Parts)





07:38
11  Shine Like Stars





03:45

 "- Just... What is it that you want to do?
- We wanna be free... To do what we wanna do"


Una cuestión inquisitiva con una respuesta dudosa e imprecisa. Un intercambio que condensa el espíritu expansivo de un disco enorme. Así se abre "Loaded", uno de los mejores temas. Un pico en una cordillera llena de ellos. Desde "Movin' on Up" a la narcótica versión de 13th Floor Elevators, "Slip Inside This House"; del himno "Higher than the Sun" a la melopea eterna de "Come Together"; de la ya mencionada "Loaded" al remanso de "Damaged". Son solo unos cuantos apuntes para el viajero psíquico. Mojones en el camino donde detenerse a observar paisajes de especial belleza.

Este es un disco con un ensamblaje perfecto y, a la vez, lleno de contrastes, de fusiones imposibles que se hicieron demasiado "normales" después. Pero eso no debe distraernos del hecho de que habrá pocos tan precursores como este. Pocos en los que la integración del rock en la música techno o del baile en el rock se haya hecho de una forma tan natural y adictiva. Tan adictiva como las sustancias a las que se debieron someter Bobby Gillespie y sus psiconautas para realizar esta obra, prueba irrefutable del (a veces) tan productivo maridaje entre música y drogas.

Tampoco querría olvidarme del toque soul que le otorgan las voces negras que invaden el disco. Lo de Moby estaba por llegar y esto era nuevo, auténtico, salvaje y excitante. Tampoco es que convenza a la primera. Ese toque se aplica a temas ultralargos y repetitivos. Uno tarda en apreciar que ahí está su grandeza. Tiene que llegar el solo de guitarra de "Damaged" para que todo cobre sentido y nos demos cuenta de lo que hemos vivido. Pero la cosa no iba a quedar ahí. Primal Scream deciden arriesgar y así, donde muchos se hubieran detenido, en esta canción, la octava del lote, ellos deciden seguir con la fiesta. Lo cierto es que yo mismo lo hubiera dejado ahí. Hubiera quedado un disco de unos 50 minutos igual de bueno y más ligerito. Lo que pasa es que ellos decidieron ser fieles al espíritu de la obra. No podían cortar ahí, había que cerrar el after-hours. Por eso le añaden una coda con tres temas más. La conclusión es que el riesgo tuvo su recompensa y gracias a esa saturación hoy hablamos con tanta reverencia de Screamadelica.

Parece que con esta obra magistral hubieran encontrado la respuesta a todas sus dudas. Esas que hacían de sus dos primeros discos buenos ejercicios de estilo pero que no lograban separarlos del todo de The Jesus & Mary Chain. Recordemos que Gillespie fue batería de estos últimos. Y de paso, en su hedonismo imposible, en su evangelio redentor que busca una nueva Comunidad, una nueva Hermandad entre iguales, encontramos una forma de vida y también la respuesta a la pregunta del principio. Una pregunta que no deja de ser un cuestionamiento de nuestra función en el mundo.

"- Just... What is it that you want to do?
- We wanna get loaded... And we wanna have a good time"...


¡Tan sencillo! ¡Y qué difícil!

Curiosidades

- Paul Cannell realizó la portada para la que se inspiró en una mancha de humedad del techo de las oficinas de la discográfica. Por supuesto acababa de tomar LSD. Es solo un ejemplo de la legendaria asociación entre este disco y las drogas de diseño. Su sonido de clara filiación house también influye en todo este aura.