domingo, 25 de enero de 2015

momentazo #212: exiliado del paraíso



Caetano Veloso (Caetano Veloso, 1968)

Esto es el debut de un genio. El documento sólido que perfila con brillantez las dotes de un artista gigantesco. Un artista con una visión tan aguda que penetra el gris metal de la uniformidad. Veloso, todo un instigador del movimiento tropicalista, meses después de este debut en solitario sería el arquitecto supremo de esa bomba que fue "Tropicália ou Panis et Circenses" (68). Y todo lo que encontramos en este último trabajo colaborativo está ya en este "Caetano Veloso".

La carnalidad tropical retoza impúdicamente con un pop psicodélico de querencia anglófila y la fruta exótica y los ritmos calientes visten plegarias al altísimo. Si son irónicas no lo parecen. Y eso a pesar de su vestimenta, tan colorida, tan terrenal. Un valor sincero que no hace más que dar profundidad y potencia a un disco espectacular. Sigue sonando moderno a pesar de que su portada algo hortera pueda dar otra impresión. Y si a día de hoy no ha perdido vigencia, algo me dice que ya no lo va a hacer jamás. Si no, sólo compruébenlo con la maravilla de "Soy loco por ti, América". ¡Colosal!

miércoles, 7 de enero de 2015

trick or trick? #53: no hay basura para escarbar en el tercer mundo



Us (Peter Gabriel, 1992)

Para hallar los defectos que pueblan este disco nada mejor que escuchar la primera canción. En ella se concentran todos los problemas que impiden que la obra sea creíble, verdadera, sincera, disfrutable. No es un mal tema pero en sus 7 minutos trata de hermanar el batiburrillo de obsesiones del británico, véanse, toques subsaharianos, moriscos, gaitas escocesas y electrónica ambient que solo puede animar al bostezo. Y eso no me parece muy atractivo. En otras palabras, no me creo este disco. En su momento, como tanta otra gente, lo tuve como obra visionaria y personal. Ahora solo me parecen válidos unos cuantos temas y ninguno por completo. Uno de ellos es "Digging in the Dirt" que siempre irá asociado a su maravilloso videoclip. Comparte con "Lullaby" (The Cure, (89)) el ser la canción que no encaja del todo con el resto, el bicho raro. Lo que pasa es que en el caso de esta última no es ni mucho menos la mejor canción de su disco y "Digging in the Dirt" lo es o está cerca. Lo demás, según el día, aunque está tan pulcramente adornado y tan artificiosamente inflado que en general aburre. Nada para la imaginación.


Para muchos de los que descubrimos a Gabriel con este disco ha sido la única obra suya que hemos atesorado. O nos gusta mucho o no nos da pie para explorar más a fondo su catálogo. Evidentemente a día de hoy me quedo con lo segundo... Otra cosa es que uno se obligue por eso de la curiosidad humana. No, "Us" no es la panacea. Más que un nuevo comienzo o un viraje en la carrera de Gabriel es el fin de una etapa, el borde del precipicio. Un final más que agradable, eso sí.

viernes, 2 de enero de 2015

momentazo #211: espasmos étnicos



So (Peter Gabriel, 1986)

Más centrado que nunca tira de repertorio para impartir magisterio con grandeza. Para ello se sirve de imágenes de pesadilla y música emotiva en "Red Rain", de funk blanco y vibrante con paseo étnico incluído, "Sledgehammer", "Big Time", de caminatas otoñales por páramos astrales de belleza inmóvil, "Don't Give Up", de aires étnicos con mimbres de superhit, "In Your Eyes", o de preciosidades amazónicas que no chirrían, "Mercy Street"...

Incluso el experimento "We Do What We're Told" encaja. Estupenda guinda que ilustra los experimentos que Milgram llevó a cabo acerca de la capacidad del ser humano de obedecer órdenes por encima de valoraciones morales. Es como si nos dijera, aquí os dejo este disco que surge de la obligación que me imponéis... O quizá quiera situarse entre esos tres de cada cuarenta que son capaces de sopesar críticamente el fondo ético de la orden recibida y llegar a negarse a obedecer. Bueno, en realidad, nunca has sido demasiado independiente, aunque, a decir verdad, no se puede decir que no lo hayas intentado.

Más mainstream que nunca y, sin embargo, sincero. Y sin exceso de excesos nos sume en el placer de la escucha, por una vez, despojados de expectativas que no se cumplen y de deseos que no se alcanzan. ¡Con lo que vale eso!