viernes, 31 de julio de 2015

momentazo #230: un único dios



Monotheist (Celtic Frost, 2006)

Dieciocho años después de su último largo de estudio estos clásicos del death metal se fabrican esta despedida a lo grande. "Monotheist" es una obra en la que actualizan su sonido con una intuición notable. Podían haberse fijado en los popes del nu-metal pero por suerte aplican a sus distorsiones el estertor borboteante del metal más avanzado. Neurosis daría su aprobación.

"God, why have you forsaken me?"... Eso brama Tom G. Warrior en el segundo corte de un disco crudo, irreverente, monocorde. Un puro clamor contra la divinidad desde la misma portada. En ella se nos presenta una criatura brutal de rasgos emparentados con el ser humano. ¿Se referirán a él como el monoteísta? ¿Será un reflejo del Dios adorado? ¿Qué les pasa a los que creen en un solo Dios cuando este falla? ¿A qué recurren? Por supuesto este disco no va a responder a esas preguntas. Tampoco voy a sobrevalorar las capacidades de estos suizos. Por el contrario, deja las preguntas abiertas y eso a veces es mucho más poderoso y evocador para el oyente.

En este brutal canto de cisne te van a aplastar con versos heladores y una música que congela el tuétano de la epidermis. "Frozen in my heart, frozen in my soul", cantan con el frío glacial proveniente del abandono mientras se aplican en unos interludios reposados de belleza mortal y sin brillo y se regodean entre aludes de distorsión crepitante como llamas de hielo. Aquí está todo eso que siempre va a valer. La contundencia y los acordes demoníacos de Slayer y la lentitud dolorosa de Black Sabbath llevada al extremo. El estertor impúdico de un Dios moribundo haciéndose hombre...

"I DE-NY MY OWN DE-SIRE!"

jueves, 30 de julio de 2015

momentazo #229: la ciudad invisible



Stories From the City, Stories From the Sea (PJ Harvey, 2000)

Apabulló Polly Jean cuando sacó este disco. El tiempo le ha bajado los humos, eso también. Hay que entenderlo. Venía después del muy interesante pero algo tibio "Is This Desire?" y explotaba con la claridad de unos arreglos y un sonido espectaculares. Encañonarnos sin avisar con ese dúo de apertura que forman "Big Exit" y "Good Fortune" deja con poca capacidad de reacción. La baba sigue cayendo con la suntuosidad melancólica de "A Place Called Home" y "One Line". Es solo a la altura de "Beautiful Feeling" que empezamos a pestañear y despertamos de lo que parecía el sueño más bello posible.

Este estupendo disco que se sacó la Harvey resultó tener más agujeros de lo deseado. Si bien bombazos como "The Whores Hustle...", "Kamikaze" o "This Is Love" pueden presumir de potencia y brillantez, veo cierta pretenciosidad en momentos más sosegados y místicos. "Horses In My Dreams", la mencionada "Beautiful Feeling", "You Said Something" o "We Float" no me acaban de engatusar. Tampoco la más notable "This Mess We're In" con el llorón de Thom Yorke, que a pesar de todo cumple y deja una pieza escuchable.

En definitiva, a años vista, el sexto de PJ Harvey es nutritivo y poderoso por su producción inmaculada y por intentar alejarse del sonido obtuso y truculento que poblaba sus dos obras anteriores. Una huída hacia delante que presagiaba una nueva etapa en la de Dorset. A este le seguiría un nuevo ejercicio a medio camino entre lo suntuoso y lo crudo. Lo cierto es que no se acerca a este, que está entre los favoritos de la afición. Aquí, nuestra musa suena más poderosa y reluciente que nunca. Algo que no se repetiría en entregas sucesivas. Por algo será.


sábado, 25 de julio de 2015

la interzona #52: Τὸ Μεγα Θηρίον



To Mega Therion (Celtic Frost, 1985)


Como tantos otros, Celtic Frost, vivían obsesionados por la masacre y el terror. Su música se obcecaba en los páramos del alma, con esa visión entre sádica y naif que ha marcado el metal en (casi) todas sus vertientes. "To Mega Therion" ("La gran bestia" en griego) sigue estas coordenadas desde el mismo homenaje a Aleister Crowley. Nada que muchos otros no hicieran antes. Y aún así se aprecia una calidad inherente en toda esta demolición baterística, en todos estos contrapicados guitarreros y toda esta debacle perpetrada en forma de convulsiones instrumentales al unísono.

Los fanáticos del death metal sitúan esta obra en la cúspide del arte. Claro que eso es una aberración, no seré yo quien lo desmienta. Pretender que este disco rebase la frontera inexpugnable del metal para colarse en discotecas de melómanos en general es simplemente una locura. En ningún caso hay que exagerar en las comparaciones wagnerianas. Por mucha intro de siniestrismo decimonónico, por mucha veneración por la tradición centroeuropea que muestren estos suizos, esto tampoco merece engrosar el canon occidental. Ni por sutileza ni por méritos artísticos.

Dando al César lo que es del César, admito que si te apetece explorar el ínclito mundo del heavy, "To Mega Therion" es una obra más que interesante. Asedia por acumulación, como era de esperar. El horror vacui lo emborrona absolutamente todo y la guturalidad de su cantante amenaza con agotar la paciencia más infinita. No deja de ser un disco de género, pero uno en el que la potencia llega a disfrutarse y en el que estos pioneros del metal extremo llegan incluso a jugar con bagatelas electrónicas, percusiones orquestales o coros fantasmales para crear algún pasaje de atmósfera turbia que ensanche horizontes y deje tomar un aliento que permita apreciar mejor el conjunto. Son momentos escasísimos como agua en el desierto, pero son los que te dejan con cara de que al final te estás perdiendo algo con este disco. Y por mucho que te lo pongas, no vas a saber qué es.

jueves, 23 de julio de 2015

momentazo #228: dark and free



You Are Free (Cat Power, 2003)


Después de un agotamiento creativo prolongado que culminó con un notable disco de versiones, Cat Power redirige su carrera ayudándose de colaboradores de relumbrón de la talla de Dave Grohl y un Eddie Vedder que la acompaña susurrante en el tema de clausura.

En principio se aprecian sonoridades continuistas con su magnífico "Moon Pix" (1998), aunque se percibe un claro intento por limpiar unas composiciones que, gracias al demonio, siguen sonando con la frescura de la hojarasca recién pisoteada. "You Are Free" es un paso en firme hacia la madurez, con canciones más definidas pero igual de empañadas y abisales. Marshall consigue a estas alturas explicarse mejor que nunca, mostrar sus mejores galas para seguir apareciendo harapienta. Brillantemente harapienta. Suena, como siempre visceral a la guitarra, pero es al piano donde se destapa su sensibilidad y nos desarma para siempre. Sin ser lo mismo, el álbum me parece la premonición perfecta del muy alabado "White Chalk" (2007) de PJ Harvey. Es de justicia señalar que en bastantes pasajes anticipa la atmósfera del giro que daría una de las artistas con las que más han comparado a Chan Marshall.

Tras cinco discos rotundos, este se erige en la culminación de una carrera dubitativa pero imparable. A veces me parece un punto y seguido y otras lo veo como el punto de partida para empresas mayores. Uno de sus discos imprescindibles, en cualquier caso, en el que vuelve a hacer lo que puede. Como siempre. Como nunca.

"We all do what we can
So we can do just one more thing
We can all be free
Maybe not in words
Maybe not with a look
But with your mind"

                                               ("Maybe not")

martes, 21 de julio de 2015

momentazo #227: tormenta de arena



La ley del desierto / La ley del mar (Radio Futura, 1984)

Con La ley del desierto / la ley del mar Radio Futura se consagraron como el grupo más excitante y novedoso del momento. Después del exitazo pop de Música moderna (1980) el grupo de los hermanos Auserón retuerce su propuesta sin frenos hacia lo hermético y lo personal. No era una sorpresa. Ya lo anunciaron con el negro mate de ese temazo que fue "La estatua del jardín botánico". El giro hacia la oscuridad estaba más que cantado pues.


Este es el disco de la inmortal "Escuela de calor". Y nada más. Ninguno de los otros temazos ha pasado a engrosar su lista de clásicos. Al menos si nos referimos a ellos como canciones coreables, puntuales en todos los conciertos y que el público casual conozca de pe a pa. Este no es un disco de jitazos, a pesar de que cada uno de sus temas sea una obra de arte mayúscula. Este es el disco en el que Santiago canta con la brutalidad rotunda de un espectro encadenado. El disco en el que Enrique Sierra muestra el grandioso talento que atesoraba a la guitarra. El disco en el que experimentan con melodías llamativas y a la vez sombrías. Todo en pos de un hermetismo que no hace sino envasar esta obra al vacío para que conserve una frescura que muy pocos contemporáneos han logrado.

Sin duda este es el mejor disco de Radio Futura. Su obra maestra, aun reconociendo la fuerza de La canción de Juan Perro (1987) o el giro de tuerca siniestro de De un país en llamas (1986). El que da primero da dos veces y el vapuleo emocional que provocan "Tormenta de arena", "Historia de play-back", "La ley" o "Semilla negra" es para siempre. Muestras inmaculadas de su experimentación pop y sus escarceos con las brasas de lo latino. Por todo esto fueron nuestros Clash y nuestros Doors. Un grupo que hoy día parece imposible entre tanto mimetismo ochentero. Diferentes y secretos. Un tesoro que tiene aquí su joya de más valor.