jueves, 20 de agosto de 2015

trick or trick? #55: leche materna atómica



Atom Heart Mother (Pink Floyd, 1970)

Siguen las ínfulas y no parecía haber manera de rebajarlas. No entiendo cómo un disco con una portada tan icónica, divertida, sencilla y genial puede estar plagado de tanta nada. Si después de la quimera de esos veinticuatro minutos de cara A que construyen algo que hacen llamar "Atom Heart Mother" (la canción) crees que has sobrevivido a lo peor, no puedes estar más equivocado. Resulta que ese tour de force es lo mejor del álbum. A pesar de su incoherencia y de vertebrarse alrededor de una fanfarria errática e inconexa, tiene algo de candor. No sabemos muy bien si aspira a la grandeza de la música clásica o ironiza con ella. No es grandiosa, como seguro que pretendían, sino simplemente una pieza nada desdeñable en su cancionero.


Lo que sigue no merece tanto mi atención. Y eso que a priori, por su duración, parece tratarse de canciones más llevaderas. La realidad es que las tres siguientes padecen una falta de hierro terminal. Insulsas y melindrosas hasta el extremo, son de lo más aburrido que grabara Pink Floyd. En cuanto al cierre con ese desayuno psicodélico de Alan, supongo que pretendían encaramarse en la cima de la experimentación seria, pero para mí no es más que una tontería como un camión. Ruidos de ambiente que pretenden ser narrativos, mezclados con trocitos de musiquilla de mercadillo nunca va a poder defenderse como el colmo del arte mayor. Seguro que valoro mejor otras pretenciosidades igualmente infumables, pero en las artes algo te llega o no lo hace, y a veces no hay nada que explicar. Esto no me llega. Y no será porque no le pongo empeño. Quizá la próxima será.

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