jueves, 3 de septiembre de 2015

la interzona #57: el niño-muñeca




Placebo (Placebo, 1996)

El primer álbum. Todo urgencia, todo bisoñez. Parte encanto, parte irritación. Pop venenoso que en el páramo de la mitad de los noventa sonó más auténtico de lo que el tiempo es capaz de concederle. Canciones soltadas con la energía adolescente, la rabia infantil de unos chicos que querían llegar para quedarse. Tienen valor. Incluso se disfruta de vez en cuando. Pensé que era el mejor disco de ese año. Luego, el mejor de ellos. Más tarde... Ni siquiera estoy seguro de eso.

Guitarras nerviosas que punzan los nervios... Pero que pierden su efecto muy pronto.

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