miércoles, 2 de septiembre de 2015

momentazo #239: corazón de tiza



White Chalk (PJ Harvey, 2007)

Volátil y sencillo como la tiza que le da título, este disco supone un nuevo amanecer para la de Dorset. He dicho sencillo y quizá no sea el mejor adjetivo que lo describa porque esconde una nueva complejidad, demasiado sutil para que se aprecie a simple escucha. La complejidad que aqueja a toda reinvención. Como tal tiene sus riesgos, y no digo que esta sea perfecta, pero sí que es válida y personal. También intensa, porque dentro de ese supuesto sonido acariciante se esconde la misma perversidad, el mismo deseo malsano, la impudicia... Todo lo que ha hecho grande a Polly Jean. Ha cambiado la guitarra por el piano en un movimiento que, aunque podía emparentarla en principio con su (¿ex?)adorado Nick Cave, ha resultado un viaje inmaculado a la expresión de su personalidad incomparable.

Juegos vocales en un disco que juguetea con la experimentación de "Is This Desire?" (98) pero la desnuda y concreta esa abstracción que flotaba en el mismo. La concreción, eso sí, da resultados brumosos y melodías transparentes pero esquivas. La marca de la casa.


Nanas maravillosas que necesitan varias escuchas para florecer en tu alma con una sensación de eterna insatisfacción. Nunca acaba de entenderse del todo, y eso puede resultar molesto... O maravilloso. Mucho disco para muchos años.


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