martes, 8 de septiembre de 2015

momentazo #240: intimidad intimidante



Closer (Plastikman, 2003)

Richie Hawtin oscurece la paleta hasta la nada y ofrece una obra blindada y brutal. "Closer" es un título sugerente y misterioso, porque ¿de qué estamos más cerca tras someternos a él? ¿Del tuétano de nuestra psique? ¿Del abismo? "Pregúntate a ti mismo", "no lo sé"... el señor Hawtin no quiere ponérnoslo fácil en una obra que se despliega majestuosa con un minimalismo absolutamente atroz.

"Closer" insinúa y ofrece una intimidad que encontramos en sus texturas casi físicas. Está preñado de unos sonidos imposibles que nos sugieren cosas rotas y que parecen hacer vibrar las membranas de los altavoces de manera antinatural. No es esta una intimidad sana como la que puedes tener con quien más quieres. Es una intimidad asocial y masturbatoria, un túnel siniestro del que no vemos el final y donde la melodía ha sido abducida sin remedio.

Este disco de tecno tétrico y duro como un búnker se nutre de pasajes inhóspitos y ariscos que asedian por repetición y alevosía. El quinto disco de Plastikman recoge todos los postulados que han hecho grande al músico canadiense. Descorazonador y adictivo por igual, lo encuentro más que interesante. A pesar de ser un vórtice frío y monocromo no apto para todos los públicos.

No estás invitado a entrar. No te quejes si sus zarpas metálicas no te dejan salir después.

"Es por mí que se va a la ciudad del llanto,
es por mí que se va al dolor eterno
y el lugar donde sufre la raza condenada,

yo fui creado por el poder divino,
la suprema sabiduría y el primer amor,
y no hubo nada que existiera antes que yo,
abandona la esperanza si entras aquí"


(Dante Alighieri, "La Divina Comedia")

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