miércoles, 28 de octubre de 2015

momentazo #247: la cuestión no es cuándo se va a detener sino quién va a hacerlo



"I like music that's more offensive. I like it to sound like nails on a blackboard, get me wild." (Iggy Pop)

Una afirmación cruda que Primal Scream parecen querer recuperar con este disco. Así, "Medication" destila la rudeza de The Stooges con un riff robado/reinventado. Un momento destacado y raro en un disco que lo mismo comienza con aires orientales y dub lacados del espíritu de The Doors que se entrega a la balada electrónica, a los instrumentales oscuros e incluso versionea a Mötorhead. Pero "Medication" es esa sensación de punk bañado en un teclado descarnado. Esa forma nueva de escuchar el riff de siempre. Y como estas líneas, está entre James Brown e Iggy Pop. Los gritos de Bobby Gillespie al final del tema condensan esas dos formas de fiereza y son los que te levantan el espíritu. Los que te llaman a la rebelión.

Los diversos matices del mismo sentimiento malsano pueden expresarse de muchas formas como demuestra por su parte "Kowalski". Otro de los pelotazos del disco. Sobre un riff de bajo pegajoso y sencillo los escoceses crean el caos necesario que las arengas del speaker elevan a la catarsis. Son pocos segundos pero valen su peso en oro. Momentazo de un disco que aspira a la excelencia pero al que le falta algo… ¿O le sobra?

"I taught them everything they know, but not everything I know."
(James Brown)

lunes, 26 de octubre de 2015

tótem #81: soul estroboscópico



Álbum: Screamadelica
Artista: Primal Scream
Año: 1991
Productores: The Orb; Hypnotone; Andrew Weatherall; Hugo Nicolson; Jimmy Miller
Sello: Creation

01  Movin' on Up





03:51
02  Slip Inside This House





05:17
03  Don't Fight It, Feel It





06:54
04  Higher Than the Sun





03:38
05  Inner Flight





05:02
06  Come Together





08:04
07  Loaded





07:03
08  Damaged





05:39
09  I'm Comin' Down





06:01
10  Higher Than the Sun (a Dub Symphony in Two Parts)





07:38
11  Shine Like Stars





03:45

 "- Just... What is it that you want to do?
- We wanna be free... To do what we wanna do"


Una cuestión inquisitiva con una respuesta dudosa e imprecisa. Un intercambio que condensa el espíritu expansivo de un disco enorme. Así se abre "Loaded", uno de los mejores temas. Un pico en una cordillera llena de ellos. Desde "Movin' on Up" a la narcótica versión de 13th Floor Elevators, "Slip Inside This House"; del himno "Higher than the Sun" a la melopea eterna de "Come Together"; de la ya mencionada "Loaded" al remanso de "Damaged". Son solo unos cuantos apuntes para el viajero psíquico. Mojones en el camino donde detenerse a observar paisajes de especial belleza.

Este es un disco con un ensamblaje perfecto y, a la vez, lleno de contrastes, de fusiones imposibles que se hicieron demasiado "normales" después. Pero eso no debe distraernos del hecho de que habrá pocos tan precursores como este. Pocos en los que la integración del rock en la música techno o del baile en el rock se haya hecho de una forma tan natural y adictiva. Tan adictiva como las sustancias a las que se debieron someter Bobby Gillespie y sus psiconautas para realizar esta obra, prueba irrefutable del (a veces) tan productivo maridaje entre música y drogas.

Tampoco querría olvidarme del toque soul que le otorgan las voces negras que invaden el disco. Lo de Moby estaba por llegar y esto era nuevo, auténtico, salvaje y excitante. Tampoco es que convenza a la primera. Ese toque se aplica a temas ultralargos y repetitivos. Uno tarda en apreciar que ahí está su grandeza. Tiene que llegar el solo de guitarra de "Damaged" para que todo cobre sentido y nos demos cuenta de lo que hemos vivido. Pero la cosa no iba a quedar ahí. Primal Scream deciden arriesgar y así, donde muchos se hubieran detenido, en esta canción, la octava del lote, ellos deciden seguir con la fiesta. Lo cierto es que yo mismo lo hubiera dejado ahí. Hubiera quedado un disco de unos 50 minutos igual de bueno y más ligerito. Lo que pasa es que ellos decidieron ser fieles al espíritu de la obra. No podían cortar ahí, había que cerrar el after-hours. Por eso le añaden una coda con tres temas más. La conclusión es que el riesgo tuvo su recompensa y gracias a esa saturación hoy hablamos con tanta reverencia de Screamadelica.

Parece que con esta obra magistral hubieran encontrado la respuesta a todas sus dudas. Esas que hacían de sus dos primeros discos buenos ejercicios de estilo pero que no lograban separarlos del todo de The Jesus & Mary Chain. Recordemos que Gillespie fue batería de estos últimos. Y de paso, en su hedonismo imposible, en su evangelio redentor que busca una nueva Comunidad, una nueva Hermandad entre iguales, encontramos una forma de vida y también la respuesta a la pregunta del principio. Una pregunta que no deja de ser un cuestionamiento de nuestra función en el mundo.

"- Just... What is it that you want to do?
- We wanna get loaded... And we wanna have a good time"...


¡Tan sencillo! ¡Y qué difícil!

Curiosidades

- Paul Cannell realizó la portada para la que se inspiró en una mancha de humedad del techo de las oficinas de la discográfica. Por supuesto acababa de tomar LSD. Es solo un ejemplo de la legendaria asociación entre este disco y las drogas de diseño. Su sonido de clara filiación house también influye en todo este aura.

 


domingo, 18 de octubre de 2015

momentazo #246: juego de niños



Mecano (Mecano, 1982)

Mecano llegaron a convertirse en el grupo más exitoso y adorado de este país. Al menos si a cifras nos referimos. El estatus del grupo al final de los ochenta rozaba lo legendario. Para llegar ahí se curraron la fama a base de canciones melodramáticas y efectivas 100%. Poco que ver con el estallido de pop sintetizado y nuevaolero con el que revientan en este fantástico debut.

"Mecano" es un estreno de libro, uno de los mejores que se facturaron en España en los excesivos 80. La cantidad de pelotazos con los que cuenta supera la mera anécdota. Sumando tamaña cantidad de himnos generacionales se perdonan excesos engolados ("Cenando en París") y bisoñeces posmodernas ("Solo soy una persona"). No podemos decir que este sea el disco en el que aparece tal o cual canción. No al menos sin nombrar el 90% del repertorio. "Hoy no me puedo levantar", "No me enseñen la lección", "Perdido en mi habitación", "Maquillaje", "Me colé en una fiesta" o "Me voy de casa" están alojadas en el alma de millones de personas. Puede que sonrojen en su inocencia pero todavía son capaces de alegrarnos la tarde a muchos.

Un comienzo genial con el que ponderar en su justa medida la grandiosa rivalidad compositiva de unos hermanos Cano que mostraban un enorme talento para el hit inmediato. Aquí debo decir que se lleva el gato al agua Nacho por cantidad y calidad. No en vano las temáticas adolescentes y las melodías vibrantes siempre han sido su hábitat natural. Otra cosa sería el evolucionar hacia terrenos más serios y profundos en los que José María triunfaría en años venideros.

En definitiva, Mecano se estrena con urgencia y pasión. Por supuesto no aciertan en todo y cuentan con una buena dosis de ingenuidad no siempre encantadora, pero esta es una de las mejores rodajas de los madrileños. Habría que esperar a "Entre el cielo y el suelo" (1986) para encontrar algo mejor en su discografía. Y después de este último no veo nada que iguale estas glorias.

sábado, 17 de octubre de 2015

trick or trick? #60: vicious, you hit me with a flower



Sonic Flower Groove (Primal Scream, 1987)

Estreno con algo más de media hora. No es mucho tiempo, pero suficiente para mostrar que se trata de una banda con potencial que suena amordazada. Ahora tenemos claro que su carrera no podía seguir por el camino que dibujaban en este disco. Este pop tímido de guitarras que no quieren cortar demasiado puede estar bien para soltarse, pero poco más.

Sin embargo, no me gustaría calificarlo como un error. En primer lugar todo cuenta en la formación, todo tiene su valor. Aunque solo sea para deshechar ideas. Y en segundo, aquí hay buenos temas. Destacaría la contagiosa "Silent Spring", la redonda "Imperial", la jesus&marychain "Love You", o la ultrapop "Leaves". Escuchando lo soso de la apertura y cierre del disco, realmente lo salvan de la quema. Un rescate con honores.

Primal Scream en 1987. Blanditos, saben poner títulos, tienen percha y suenan a The Byrds cosa mala. No está mal... ¿No? Supongo. Quizás.

miércoles, 14 de octubre de 2015

lunes, 12 de octubre de 2015

domingo, 11 de octubre de 2015

momentazo #245: la tercera venida



Third (Portishead, 2008)

Portishead regresan de entre los muertos con una obra estremecedora. Con "Third", su tercer disco de estudio en ¡casi tres lustros! dinamitan eso que alguien llamara "trip-hop" con una música más concreta que no por ello pierde ese hálito de magia que siempre han tenido.

Una obra tan magnífica no puede crearse desde la nada. Necesita unos orígenes enraizados en un entrenamiento concienzudo y una buena dosis de talento. Lo primero lo aportan un par de discos estratosféricos y un trabajo de directo espectacular, y lo segundo unas ideas compositivas y un gusto por la melodía y la atmósfera fuera de toda norma. Así se las apañan para sonar a ellos mismos sin renunciar a una reinvención tan necesaria como sobrecogedora.


 Así, "Third", suena con una convicción que no da lugar a la duda. Es más rock y menos ambiental que los dos anteriores. Más directo, más oscuro, más brutal. Todo un acierto de unos artistazos que pasan olímpicamente de fusilar el terciopelo de "Dummy" para reafirmarse en una vigencia en la que todos querían creer pero que pocos esperaban. Una obra con hechuras de clásico que no aspira al revival sino a ocupar su espacio junto a los grandes.

domingo, 4 de octubre de 2015

momentazo #244: directos al alma



PNYC: Roseland New York (Portishead, 2002)

Estas imágenes son importantes porque ayudan a pintar el cuadro completo de Portishead. La madera, los controles de volumen, el respeto religioso del respetable... todo juega su papel fundamental en un sonido, una imagen, una emoción, únicas. Con el tiempo el directo de este grupo se ha hecho mítico y en parte gracias a esta grabación donde se nos presenta a una banda excelsa, ocupando el escenario del, en principio, poco glamuroso Roseland de Nueva York.

La disposición sobre el escenario ya anuncia que esto va a ser algo especial. Beth Gibbons en el centro de un círculo perfecto, la orquesta escoltando inmaculada y el resto de miembros del grupo adueñándose del foso con maestría y gravedad. La base perfecta sobre la que construir un concierto serio, preciso, imponente.

Las canciones se suceden con una naturalidad fluida. Los dos discos publicados hasta ese momento se reparten el repertorio de forma casi simétrica aunque con ventaja clara para el segundo. Beth Gibbons canta con una precisión y un sentimiento casi ultraterrenos, el grupo ejecuta sus partes de manera sublime y la orquesta se integra tan bien que apenas se hace notar. Una suma de aciertos que resultan en una interpretación milimétrica de la música hipnótica y fílmica de los de Bristol. No son de extrañar, pues, los momentos de éxtasis que capta la cámara entre un público frío por fuera, ardiendo por dentro. Un ardor que acaba erupcionando con esa traca final que forman "Glory Box", "Roads", "Strangers" y un vibrante "Western Eyes" que hace levantarse al público e incluso bailar. Para que luego los llamen tristes.