martes, 29 de diciembre de 2015

tótem #85: the sound and the fury

Motörhead - No Sleep 'til Hammersmith

Álbum: No Sleep 'Til Hammersmith
Artista: Motörhead
Año: 1981
Productor: Vic Maile
Sello: Bronze 

01  Ace Of Spades





03:01
02  Stay Clean





02:50
03  Metropolis





03:31
04  The Hammer





03:05
05  Iron Horse





03:58
06  No Class





02:34
07  Overkill





05:13
08  (We Are) The Roadcrew





03:31
09  Capricorn





04:40
10  Bomber





03:24
11  Motörhead





04:47

Motörhead siempre han sido el epítome de lo crudo, lo directo y lo brutal y buena parte de esa reputación se la ganaron con este disco en directo que es todo un clásico del género. Once temas en la versión original - ampliada en ediciones posteriores - que son once ataques demoledores de rock de alta graduación. Una guitarra volcánica, una batería demoníaca y el bajo y la voz aguardentosa de Lemmy Kilmister. Son los argumentos de siempre. Menos es más. Lo sencillo es siempre lo más difícil. No me culpen por el tópico. Este disco me subyuga con su poder. El ruído y la furia.


Curiosidades


- Lemmy pretendía que este fuera un disco doble pero solo disponían de material para tres caras de las cuatro que completaban el doble vinilo, por ello se quedó en sencillo.

- Todas las canciones fueron grabadas en Newcastle y Leeds durante la gira de ese año excepto "Iron Horse" que fue grabada con anterioridad.


- "Motörhead could do no wrong at this point in time, as they were laying the foundation for the coming thrash movement, in a way, and their winning streak continues here on No Sleep 'Til Hammersmith, one of the best live metal albums of all time" - Jason Birchmeier



sábado, 26 de diciembre de 2015

momentazo #259: el poder de la chanson



Encores Parisiennes (Édith Piaf, 1952)


Más allá de lo bonitas que son estas canciones, por encima de la interpretación superlativa de la Piaf, este disco demuestra, como la mayor parte de su catálogo, el escaso interés que había en la época por los discos de larga duración. Los singles estaban muy por encima en consideración y en ventas. Es normal. Para la Europa, el mundo, de posguerra los llamados LPs eran caros. Por eso no dejaban de ser colecciones de canciones más o menos acertadas con poco en común. El arte se limitaba a la canción por encima del álbum. De todas formas una voz como la de Édith Piaf es el cemento más poderoso para construir lo que sea. Y los materiales son de gran calidad. Por todo esto estamos ante un disco más que bueno. Puede que nada que apabulle al oyente casual más allá de "Padam, Padam". Si acaso la dulzura atemporal de "Chante moi" o "Plus bleu que tes yeux". Y aún así una obra encantadora. Eso sí, la grabación de "Pleure pas" suena muy diferente al resto. Más añeja, como grabada mucho antes. Nada que empañe su belleza aunque me retrotraiga a lo del batiburrillo que he comentado. Bah, nada grave, está claro.

viernes, 25 de diciembre de 2015

icono #6: los dedos retorcidos de la codicia


Greed (Erich Von Stroheim, 1924)

Imágenes clásicas en blanco y negro con esos efectos dorados que subrayan el lado pernicioso del vil metal. "Avaricia" clama el título de esta película. Un clamor impúdico que envenena para acabar curando.

jueves, 24 de diciembre de 2015

decíamos ayer...


http://laranra-ojosyorejas.blogspot.com.es/2011/01/momentazo-35-el-toro-en-la-bruma.html

icono #5: mi mundo

http://www.filmemagazine.mx/imagenes/c9b3072d.jpg

The Great Dictator (Charles Chaplin, 1940)

Chaplin en la cúspide. Desafiando lo establecido. Atacando sin esconder la mano. Profetizando un futuro tétrico y cercano desde un presente tenebroso. Ni él era consciente de lo corto que se quedaba. Eso se vería al descubrir el horror de los campos de concentración. En esta película se centra en el personaje, lo ridículo de sus ideas raciales y su megalomanía hipertrofiada hasta la caricatura.

Para la eternidad este fotograma y otros muchos de una película eterna. Hynkel y el mundo, indefenso ante el monstruo y su danza jocosa y terrible. Tras las risas Chaplin nos coló un grito de advertencia y auxilio para toda la humanidad. Un eco que todavía sigue siendo necesario.

martes, 22 de diciembre de 2015

momentazo #258: con el público a sus pies



Música de películas famosas de Charlie Chaplin (Charlie Chaplin, 1992)

No se fijen en la cutrez de una portada que hace daño a la vista. Simplemente déjense llevar por el pasteleo sublime, la emoción elemental y pura de uno de los mayores genios de la historia. Del cine, de la música, de la vida. Charlie Chaplin, cineasta y actor, queda retratado en este recopilatorio como el grandioso artista que fue, un compositor de clasicismo rotundo a la par que fino cazador de músicas ajenas.

Si hay que destacar algo de entre tanta ambrosía, señalaría la música eterna de "Candilejas", "Tiempos Modernos" o "Luces de Ciudad". El resto es casi igual de bueno, aunque se pueden echar en falta las imágenes, cosa que no pasa con las partituras gloriosas de las mencionadas.

Seguro que hay recopilatorios más exhaustivos, más detallistas, mejor presentados, mejores en definitiva, pero en cualquier caso aquí se concentra el núcleo duro de un pedacito de historia del cine y la música, de la música en el cine. Ese dueto impagable que ha ofrecido momentos tan gloriosos. Ese maridaje perfecto que encuentra aquí un ejemplo sobresaliente y por tanto imprescindible. A pesar del melodrama glaseado o, entreguémonos al amor sin cuestionarnos sus ardides, gracias a él.

lunes, 21 de diciembre de 2015

tótem #84: mingus magnus

Mingus Ah Um - Charles Mingus.jpg

Álbum: Mingus Ah Um
Artista: Charles Mingus
Año: 1959
Productor: Teo Macero
Sello: Columbia 

01  Better Git It In Your Soul





07:24
02  Goodbye Pork Pie Hat





05:45
03  Boogie Stop Shuffle





05:03
04  Self-Portrait In Three Colors





03:11
05  Open Letter To Duke





05:52
06  Bird Calls





06:18
07  Fables Of Faubus





08:14
08  Pussy Cat Dues





09:15
09  Jelly Roll





06:18

Edición restaurada de los temas. Cuando el disco fue publicado en 1959, algunas pistas sufrieron un fuerte recorte en la edición porque la duración era excesiva para un LP sencillo. A partir de 1979 se recuperaron las pistas tal y como deberían haber sido en un principio. Hoy con el formato CD este problema desaparece y podemos disfrutar el disco tal y como se pensó. Casi una hora de música espectacular en uno de los clásicos más grandes del jazz.

No era Mingus ningún advenedizo en 1959. Ya llevaba años componiendo y había tocado con los mejores. Tenía en su haber alguna que otra obra mayor como "Pithecanthropus Erectus" (1956). No fue extraño por tanto que explotara a los 37 años con esta obra maestra de la música, un disco que apabulla por la cantidad y calidad de melodías clásicas que se apretujan en su seno.

Esta obra pasa por ser un dechado de sutileza y detallismo que destaca por la orquestación de los instrumentos de viento. Un trabajazo que sigue maravillando y lo hará por los siglos de los siglos. Tanta es su precisión, su elegancia, su lirismo y su torrencialidad, tan bien está repartido y dosificado todo esto, que parece increíble. Ya sea en la mutilada edición original del 59 o en la gloriosa ampliación del 79, el gozo está asegurado. Solemnidad, homenajes descarados y emoción pura recorren uno de los hitos de una figura clave para entender el jazz y la composición musical. Genio absoluto en la cima de sus poderes.

Curiosidades

-  La portada fue diseñada por el gran S. Neil Fujita, artista responsable de muchas otras portadas míticas tanto para discos como para novelas y películas. Miles Davis, Dave Brubeck, Truman Capote o Mario Puzzo se beneficiaron de sus servicios.

- Llama la atención el carácter onomástico del disco. En el mismo, Mingus, paga tributo a figuras diversas del jazz (Duke Ellington, Charlie Parker, Jerry Roll Morton) y "homenajea" jocosamente al racista redomado de Orval E. Faubus, gobernador de Arkansas contrario a la integración racial.

- El disco fue seleccionado para su inclusión en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso en 2003.

- "In 1959, Columbia Records released three discs poised to set the future course of jazz: Miles Davis's "Kind of Blue," Dave Brubeck's "Time Out" and "Mingus Ah Um" by bassist, bandleader and composer Charles Mingus. "Kind of Blue" has come to be considered the essential jazz record, and "Time Out" the essential Brubeck record. "Mingus Ah Um" deserves recognition not only as the essential Mingus disc, but as a compelling, enduring vision for jazz radically different from the other two." - Eric Felten - http://www.wsj.com/articles/SB10001424127887324374004578219633589658540


lunes, 14 de diciembre de 2015

momentazo #257: porno duro



This Is Hardcore (Pulp, 1998)

Llegó el momento de quitarse la careta. Cuando el pop se vuelve algo demasiado frívolo para explicar las cosas debe mutar en algo más serio, más duro y más castigador. Así de claro lo debieron tener los de Jarvis Cocker para modelar esta oda al deseo malsano, este ataque a la hipocresía y a la industria. Con la ironía en stand-by se aplican en el porno salvaje de las verdades arrojadas a la cara. La poesía de Pulp nunca ha sonado tan díscola ni tan eficaz. Un disco decadente para amar lo que siempre hemos temido más.

Los sonidos que hinchan esta obra pisan terrenos no explorados por los de Sheffield. Aunque todo sigue siendo eminentemente pop, también se atreven con la truculencia y todo está bañado de una solemnidad y un terciopelo que apela a la vez a lo sedoso y a lo maligno. Sigue habiendo dosis ingentes de Bowie y Roxy Music, cómo no. Y no, no me parece este un disco de masas. Su oscuridad requiere de tiempo y ganas por parte del oyente. Eso suele ser bueno.


No sé si este "This Is Hardcore" podrá llegar a calificarse como disco generacional. Lo que sí es seguro es que se ha convertido en una auténtica obsesión para muchos. Esto es un trabajo que juega a la seriedad y consigue que nos lo tomemos en serio, ojo, justo después de tocar el cielo con el prodigioso "Different Class" (1995). Ahí reside el poder y la gloria de la furiosa madurez de Pulp.

sábado, 12 de diciembre de 2015

momentazo #256: la llama del blues



I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama! (Janis Joplin, 1969)
ROCK / SOUL
BLUES - soul inflamado

Resultado de imagen de janis i got demEl disco de la nueva orientación de Janis. Abandonando a Big Brother y los sonidos ácidos, se zambulle en el soul que, por otra parte, siempre había llevado dentro. Los arreglos orquestales con predominio de los vientos y metales sobre las guitarras le otorgan una fuerza soberana a su voz, más prístina, pero no menos potente, incluso más segura y firme si cabe que en sus discos anteriores.

Janis no trataba de reinventar el blues sino que jugaba con él a su antojo. Porque algunos discos no necesitan innovar para ser rompedores y en este el soul explosiona como los fuegos artificiales

La idea era convertirla en la nueva Aretha Franklin, pero parece que les salió James Brown. Con toda su energía atómica y toda su sutileza, porque aquí Janis empieza a matizar y junto a bombazos eléctricos imparables ofrece momentos de una dulzura inédita e irresistible. "To Love Somebody", "Little Girl Blue" o las partes más relajadas de "Kozmic Blues" son para enmarcar.


Janis no trataba de reinventar el blues sino que jugaba con él a su antojo. Porque algunos discos no necesitan innovar para ser rompedores y en este el soul explosiona como los fuegos artificiales. Por todo ello, por cómo me divierte, este es para mí su obra maestra. Una gozada de música negra creada por una blanquita endemoniada que supo cómo mutar el soul en el rock más ardoroso.

viernes, 11 de diciembre de 2015

momentazo #255: esa gloriosa gente normal



Different Class (Pulp, 1995)

La obra clave de Pulp es un trabajo magistral donde el grupo y su líder, Jarvis Cocker, florecen en plenitud. La esencia del disco se encuentra concentrada en la maravilla de "Common People", himno desatado que se tira más de cinco minutos reventando entre florestas estroboscópicas que no dejan de subyugar. El error viene al creer que es lo único que puede ofrecer un disco elegante, fiestero y con un glamour muy especial.

El malditismo también tiene su hueco en cosas como "I Spy", "Pencil Skirt" o "Live Bed Show", entre Scott Walker, Tindersticks y lo más oscuro de la chanson. Cocker sabe cómo impresionar con una voz que no conoce la vergüenza y que se muestra expresiva y convincente en cada requiebro. No sólo aquí sino a lo largo de todo el disco. Poblando un periplo en el que el pop comanda y se gusta como en las maravillosas "Disco 2000", "Something Changed", "Underwear" o "Monday Morning", a la vez que picotea de otras turgencias más sintéticas y duras ("F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E"), para acabar entregado a la gloria del pellizco ("Bar Italia").


Este fue sin duda un disco que no pudieron igualar. Ni siquiera con su inapelable continuación. Aquí se conjuraron los astros para alumbrar un momento irrepetible porque fueron generosos con el pique y el azúcar, y aunque al principio parecen empalagar, al final le coges el punto y no te resistes a repetir. Una y otra vez.

martes, 8 de diciembre de 2015

la interzona #65: noches de bohemia



Intro: The Gift Recordings (Pulp, 1993)

Sus primeros singles recopilados en un disco coherente y disfrutable, si bien no imprescindible. Aquí podemos regocijarnos con los primeros movimientos de Jarvis Cocker y los suyos. Sus jugueteos con la psicodelia ("Space"), el krautrock ("Inside Susan"), el pop a lo New Order ("O.U.") y sus típicos himnos eufórico-melancólicos ("Babies", "Razzmatazz"), muestran un grupo con futuro más allá de la etiqueta del britpop.

No estamos ante una obra definitiva, más bien una chuchería interesante en la que su frontman atrae todas las miradas. Esto es algo que se acentuaría en el futuro. Sí, parece que Jarvis Cocker tenía pretensiones de artistazo farandulero desde la cuna. Aquí nos enseña cómo se canta sin miedo a la sobreactuación, cómo se maneja ese dandismo maldito entre Wilde y Rimbaud, cómo se susurra o se recita a lo Gainsbourg. Todo lo que lo acabaría encumbrando en años venideros como uno de los grandes. Todo lo odioso que muchos le echan en cara cada vez que sale al escenario. En resumen, todo eso que siempre nos va a encantar de él.

Los primeros pasos del, posiblemente, mejor grupo británico de los 90 fueron cortitos y lentos pero nada dubitativos.

lunes, 7 de diciembre de 2015

la interzona #64: es mejor consumirse...



Greed (Pulkas, 1998)

Pulkas es nu-metal. Engrosan sin problemas la nómina de artistas que juguetean con los riffs más pesados y las dinámicas más manidas e ingenuas del rock. Toda esa oleada que sobrevino al grunge y que lo convirtieron en algo a reivindicar. Nada defendible por tanto. Al menos a priori.


Lo curioso de esto es que si todo este plastiquete de chándal-rock lo haces arder con la flama de Pantera y lo avivas con leñazos hardcore y unas gotas de gasolina hip-hop, la fogata prende y llega incluso a calentar. No vas a encontrar en "Greed" al grupo definitivo, ni nada que te cambie la vida. Esto es solo el testamento prematuro de un grupo que se inmola sin más aspavientos que una voz iracunda y una música alambrada, cortante y que no busca ni excusas ni un momento para recuperar el resuello.

Entre Unsane y Godflesh, Sepultura y Deftones, Pulkas refulgieron por un instante con una luz cegadora para apagarse en lo que dura un suspiro. Un hálito agónico y sanguinolento.

domingo, 6 de diciembre de 2015

momentazo #254: blackzilla vs. N.R.A.



Apocalypse 91... The Enemy Strikes Black (Public Enemy, 1991)

"Apocalypse 91..." es el tercer disco de un tríptico legendario. La tercera pata del banco de ébano que construyó Public Enemy en la cabalgadura entre los 80 y los 90. Por tanto cuenta con el problema de que siempre van a compararlo con sus hermanos mayores. Y si estos ganan en influencia y en estatus, tampoco se puede negar que la potencia del material que incluye este benjamín es de una talla monumental.

Para compararse a la majestuosidad sin resuello de "It Takes a Nation of Millions..." (1988) y al sulfuro corrosivo de "Fear of a Black Planet" (1990), este "Apocalypse 91... The Enemy Strikes Black" juega a la claridad y la concreción. Es un decir para un disco que se va más allá de los 50 minutos, pero comparado con los anteriores resulta tonificante. Su tono también es más directo, con unas bases que mantienen la potencia y su cualidad imaginativa al máximo y con un flow certero y brutal. No hay más que escuchar a Scott Ian (Anthrax) "rapeando" en la brutal "Bring tha Noize" para darse cuenta de que lo de rimar es para profesionales. Como curiosidad está bien pero no hace más que aumentar el mérito y el prestigio de un Chuck D y un Flavor Flav que en este disco están inconmensurables.



La última joya gorda de Public Enemy refulge imponente y gana con el paso de los años. Pasa por ser el disco más disfrutable de los neoyorquinos, el que entra más rápido y el que siempre apetece ponerse. Es difícil encontrar una excusa para no saltar al ritmo de estos temazos plagados de autoafirmación, antirracismo, autocrítica y perlas autorreferenciales que demuestran que el grupo había alcanzado aquí el estatus de mito viviente. Después vendría la sequía más o menos severa, juzgada según el nivel de fanatismo del respetable, pero aquí solo hay caña, barbarie y puños en alto. Hey maaaaan!!!

jueves, 3 de diciembre de 2015

tótem #83: sexo en vena



Álbum: Sign o' the Times
Artista: Prince
Año: 1987
Productor: Prince
Sello: Paisley Park / Warner Bros.


01 Sign "O" the Times





05:02
02  Play in the Sunshine





05:05
03  Housequake





04:38
04  The Ballad of Dorothy Parker





04:04
05  It





05:10
06  Starfish And Coffee





02:51
07  Slow Love





04:18
08  Hot Thing





05:39
09  Forever in My Life





03:38


10 U Got the Look





03:58
11 If I Was Your Girlfriend





04:54
12 Strange Relationship





04:04
13 I Could Never Take the Place of Your Man





06:31
14 The Cross





04:46
15 It's Gonna Be a Beautiful Night





08:59
16 Adore





06:29

La mayoría de edad de Prince en términos musicales, su obra maestra absoluta, puede ser este disco brutal y exuberante en el que demuestra más que nunca que es un superdotado en todos los aspectos. No creo que haya habido ningún coetáneo suyo capaz de dominar la cantidad de registros que el de Minneapolis maneja en esta obra. La amplitud de su dominio apabulla. Cuando de funk se trata no ha habido nadie como él, pero este disco demuestra que su paleta no tiene límites.

Prince siempre ha creado usando los materiales más nobles. El funk infeccioso de James Brown, el aullido infinito de Jimi Hendrix, el soul sedoso de los mejores... Y aquí, como en otras obras capitales en su discografía, pero mucho mejor, le da sus toques de pop y misterio, de oscuridad y chirrido eléctrico. Con su voz, su baile, su sentido melódico, su enormidad nunca suficientemente ponderada. Y es que "Sign "O" the Times" es un escándalo. Sexual y libidinoso, carente de prejuicios, sin miedo a experimentar pero con una intención de divertir innegociable. Salta y grita, suda y f..... Todo en honor del rock & roll más negro que se haya hecho, que no deja de ser el funk más imaginativo, vibrante y grandioso de la creación. Para que luego digan que Outkast han inventado algo. ¡Por favor!

Ladies and gentlemen... ante ustedes "el músico pop más dotado de su generación demostrando lo hijo de puta que puede ser durante dos discos de principio a fin". Palabra de Robert Christgau. Amén.

Curiosidades

-  El primer álbum de Prince sin "The Revolution" recogía los frutos de varios proyectos fallidos, Dream Factory, pensado y trabajado con el grupo mencionado y Camille un proyecto posterior en solitario. El resultado final no deja de ser un resumen de un disco triple que se iba a llamar Crystal Ball y que la discográfica obligó a sintetizar.

- Robert Smith (The Cure) ha dicho que el disco está entre las mejores cosas que han dado los 80. No ha sido el único en alabarlo. Ni mucho menos.

"[Prince's] best album, the most complete example of his artistry's breadth, and arguably the finest album of the 1980s." - Angelo Matos

- "The most gifted pop musician of his generation proving what a motherfucker he is for two discs start to finish." - Robert Christgau