lunes, 7 de diciembre de 2015

la interzona #64: es mejor consumirse...



Greed (Pulkas, 1998)

Pulkas es nu-metal. Engrosan sin problemas la nómina de artistas que juguetean con los riffs más pesados y las dinámicas más manidas e ingenuas del rock. Toda esa oleada que sobrevino al grunge y que lo convirtieron en algo a reivindicar. Nada defendible por tanto. Al menos a priori.


Lo curioso de esto es que si todo este plastiquete de chándal-rock lo haces arder con la flama de Pantera y lo avivas con leñazos hardcore y unas gotas de gasolina hip-hop, la fogata prende y llega incluso a calentar. No vas a encontrar en "Greed" al grupo definitivo, ni nada que te cambie la vida. Esto es solo el testamento prematuro de un grupo que se inmola sin más aspavientos que una voz iracunda y una música alambrada, cortante y que no busca ni excusas ni un momento para recuperar el resuello.

Entre Unsane y Godflesh, Sepultura y Deftones, Pulkas refulgieron por un instante con una luz cegadora para apagarse en lo que dura un suspiro. Un hálito agónico y sanguinolento.

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