sábado, 23 de enero de 2016

la interzona #69 / trick or trick? #63: un mundo de saldo



The Man Who Sold the World (David Bowie, 1971)

Para muchos el primer disco de enjundia de Bowie. Para mí lo más destacable del álbum, además del tema titular, está en su curiosa premonición del glam a la que contribuyó cosa mala el estreno de Mick Ronson como guitarrista del camaleón. Feroz e incisivo, no siempre puede ajustarse a unas composiciones demasiado oscuras. Así las cosas, el primer álbum de rock de Bowie se salda con una interrogante. Encontramos momentos de proto-glam primigenio, heavy metal y opereta hard. Un terreno en el que se podrían refocilar perfectamente Black Sabbath, Led Zeppelin o Queen. Invitados como mínimo extraños para los fastos de nuestro ídolo.


Cuando un disco es bueno por lo que anuncia más que por lo que contiene es para sospechar. Y eso acaba pasándole a este. Que la jugada no acabó siendo del gusto de Bowie es más que evidente. No hubo herederos para esta obra decadente, carnosa y llamada a empachar al más pintado. No recomendaría tal atiborre cuando la materia prima no me parece de primera. Absténganse oyentes casuales atraídos por la versión que popularizara Nirvana. Esto requiere paciencia, un estómago a prueba de bomba y un kilo de sal de frutas. Puede que adores a David Bowie, pero dudo mucho que sea por su tercer disco.

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