viernes, 15 de enero de 2016

momentazo #267: ... y además canta



The Best of Chet Baker Sings (Chet Baker, 1989)

Chet Baker calentando el aire de la habitación con esa voz tan inexperta, tan ingenua y tan cálida a la vez. Esa voz que es como su trompeta, todo expresión, todo entrega al arte de la canción, al enigma del pellizco. Una voz que parece darse a cada oyente para ser suya para la eternidad.

El título ya lo grita con contundencia en este recopilatorio de momentos esenciales del Baker cantarín, ese que muchos ningunean porque simplemente les gusta más cuando toca la trompeta. Creo que se equivocan, ya que no sólo podemos disfrutar aquí de esas dos facetas, sino que una no se entiende sin la otra. Sólo en esa concentración terminal en la esencia misma de la melodía se puede sacar el alma de estos temas inmortales. Muchos los han cantado. Algunos con mayor técnica, precisión o potencia que Chet. Pocos con la pulcritud maravillosa que sale del sentimiento más verdadero y más profundo. El de aquél que más que cantar las tonadas, las vive.

Aquí nos encontramos a Baker en su plenitud, en unas sesiones que cubren el periodo entre 1953 y el 56, a tope de salud vocal. Un momento para enmarcar en el que sacó lo mejor de las composiciones más clásicas de Rodgers & Hart, Carmichael, Gershwin y Kern. Nada de marcianadas, por tanto, sólo clasicismo y el corazón en la boca en un instante único de la historia de la música.

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