domingo, 24 de enero de 2016

tótem #86: lentejuelas de plata


Álbum: Hunky Dory
Artista: David Bowie
Año: 1971
Productor: Ken Scott / David Bowie
Sello: RCA

01  Changes





03:33
02  Oh! You Pretty Things





03:11
03  Eight Line Poem





02:52
04  Life On Mars?





03:48
05  Kooks





02:48
06  Quicksand





05:03
07  Fill Your Heart





03:07
08  Andy Warhol





03:53
09  Song For Bob Dylan





04:11
10  Queen Bitch





03:13
11  The Bewlay Brothers





05:21

ROCK
AUTOR / ROCK & ROLL - glam
 
No debería haber dudas al respecto. "Hunky Dory" es la primera obra maestra del camaleón. Un disco que sólo veo superado por el posterior, "Ziggy Stardust..." (1972). Una plata que en la discografía de este genio sabe a oro. En el disco que inició su etapa glam, Bowie suena por fin desatado y rotundo, sin miedo a la melodía ni a la electricidad. Así le sale lo que le sale. Un bicho hermoso y feroz tejido con el lujo del rock más glamuroso, el pop más floreado y la canción de autor más imaginativa en que pensarse pueda. Clasicismo y ruptura o iconoclastia desde la tradición zarandean al oyente en un viaje emocionante en el que no importa el destino.

"Changes" abre fuego con la insolencia de saber que nos va a colar un tema más bien extraño como el éxito más fácil del mundo. Un engaño que sirve para hacer el cuerpo para los placeres inmensos de "Oh! You Pretty Things", "Eight Line Poem", la gloria incalificable de "Life on Mars", la sonrisa instantánea de "Kooks", la pausa engalanada que es "Quicksand", la opereta medio jazz de "Fill Your Heart", la gravedad acústica irresistible de "Andy Warhol", de mis favoritas, y la gran recta final. "Song for Bob Dylan" es un semifallo delicioso que nos engaña, porque cuando parece que se ha quedado sin aliento, golpea con la dulce rabia eléctrica de "Queen Bitch" y nos remata con ese nudo corredizo en el alma que es "The Bewlay Brothers". Un cierre de apabullante lujo y oropel.


No es este un disco demasiado conocido para el fan casual que suele tirar más para el ya mencionado sucesor u otras joyas que han amasado mayor fama como "Aladdin Sane" (1973) o "Diamond Dogs" (1974). Sea por la coartada conceptual de estos últimos, por encontrarse el artista ya bien instalado en la cima o por lo que sea, es cierto que son más llamativos y pueden hacer que pasemos de largo ante este cuarto trabajo de Bowie. Un error de bulto como demuestra la calidad de unas canciones que a pesar de los años siguen copando el canon del camaleón. No, no nos importa dónde nos lleve. "Hunky Dory" es especial porque es un viaje que nunca queremos que acabe.





Curiosidades

- Trevor Bolder al bajo completa en este disco la formación de los míticos Spiders From Mars que acompañarían a Bowie en discos sucesivos.

- Las obsesiones del genio empiezan a tomar forma en este disco de manera precisa. Se pueden rastrear aquí los temas desarrollaría en futuros esfuerzos. El superhombre de Nietzsche, los tintes autobiográficos y la temática espacial se mezclan con ídolos como Bob Dylan, Andy Warhol y The Velvet Underground.

-  Bowie siempre ha considerado este disco como uno de los más importantes de su carrera, el primero en el que sintió el aprecio del público. Tras tres esfuerzos previos más bien irregulares, fue aquí donde empezó a oir valoraciones más que positivas respecto al álbum y las canciones. Estas sí eran buenas sin paliativos.

- "A kaleidoscopic array of pop styles, tied together only by Bowie's sense of vision: a sweeping, cinematic mélange of high and low art, ambiguous sexuality, kitsch, and class". (Stephen T. Erlewine respecto a Hunky Dory).






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